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lunes, 8 de mayo de 2023

El vestigio del gobernador

Contábamos anteriormente en este paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel, cómo «El Consejo Asesor de la Memoria Histórica propuso eliminar diez calles: Batalla de Balaguer, Batalla de Teruel, Batalla de Brunete, Alejandro Mas de Gaminde, Juan del Río Ayala, Jesús Ferrer Jimeno, Alférez Provisional, Mario César, Juan Saraza Ortiz, María Paz Saez Tejera, Sargento Provisional y las plazas de Francisco García Escámez y de Ramón Franco. En esta lista no se incluyó, seguramente por un despiste, a Juan Fontán, criminal franquista que fue gobernador de Guinea entre 1937 y 1942».

En ocasiones se le confunde con su hermano Jesús, que tiene calles y casas del mar dedicadas en diferentes ciudades portuarias de España. En el caso de Juan, quien fuera militar, ingeniero naval, dirigente de la CEDA en Las Palmas, conspirador y adepto a la Rebelión desde su inicio y designado por Franco para el desempeño de cargos como los de gobernador general de Guinea y director general de Marruecos y Colonias, además de ser «compañero de promoción del Generalísimo –en el arma de Artillería– y amigo devoto y leal del Caudillo» (Nautilus, Armando, 3 de septiembre de 1938, p. 4). Dicha relación ha sido mencionada por algunos autores, por lo que Jesús Fontán conoció a Franco desde temprana edad, ya que residía en Ferrol y su hermano era amigo de este
(«Franco iba a su casa a estudiar con su hermano Juan», Mérida, María, 1977, p. 284); incluso
se ha indicado una relación de parentesco (De la Cierva, Ricardo, 1997, p. 307, se refiere a Jesús Fontán como «pariente de Franco y coordinador de sus servicios secretos de información»).

Tras años de espera, finalmente se ha publicitado el resultado de los trabajos recopilatorios del catálogo de vestigios franquistas en Canarias. El borrador, encargado a académicos de la Universidad de La Laguna no será oficial hasta su aprobación y publicación en el boletín oficial.

En cualquier caso, éste incluye a Juan Fontán y Lobe:

Juan Fontán Lobé (Palma de Mallorca, 21 de agosto de 1894-Madrid, 14 de julio de 1944) fue una de las personas implicadas en la Sublevación del 18 de julio de 1936 en Gran Canaria más cercanas a Francisco Franco y que mayores cotas de poder alcanzó durante los primeros años de la Dictadura. Capitán de Artillería e ingeniero naval, fue presidente de Acción Popular en Las Palmas, participó en la conspiración y en la Rebelión del 18 de julio de 1936 y desempeñó los cargos de gobernador general de Guinea y director general de Marruecos y Colonias. La participación de Juan Fontán en la Rebelión del 18 de julio de 1936 está documentada por varias fuentes, así como su implicación en las tramas conspiratorias previas. En una entrevista que concedió cuando era gobernador en Guinea, fue presentado de la siguiente manera:

[…] fue uno de los primeros que prestaron fuerzas de su organización al entonces gobernador militar de Las Palmas, General Franco [sic], y que con muchachos de la J.A.P. vestidos de soldados, tomó el señor Fontán parte en la conquista de los primeros edificios oficiales y cuarteles de la isla, lo cual decidió con otros esfuerzos, la feliz iniciación del Movimiento Nacional (Nautilus, Armando, 3 de septiembre de 1938, p. 4).

Una nota necrológica publicada en la edición madrileña del ABC resaltaba cómo Fontán Lobé se implicó desde las primeras horas del 18 de julio y apuntaba que había creado una «milicia» en 1933, lo que indica que, en el entorno del partido, y especialmente de sus juventudes, había elementos armados y dispuestos a la ejecución de acciones violentas:

[…] el señor Fontán y Lobé ha prestado valiosísimos servicios a España, no solo desde la iniciación del glorioso Alzamiento, al que se sumó el mismo día 18 de julio de 1936 al mando de una milicia ciudadana, creada por él en Las Palmas en 1933, cuando ostentaba la jefatura de Acción Popular en la hermosa ciudad Canaria; sino desde su más temprana juventud, ya que como teniente de Artillería tomó parte durante varios años en la campaña de Marruecos (Anónimo, 9 de julio de 1944 p. 22).

El profesor Agustín Millares Cantero, a partir de diversas fuentes –entre las que destacan testimonios de algunos protagonistas–, ha concluido que «Casi toda la plana mayor de la CEDA estuvo implicada en los preparativos de la rebelión, desde el presidente de la junta provincial, el ingeniero naval y capitán de Infantería Juan Fontán Lobé, hasta el homónimo japista Bernardino Correa Viera» (Millares Cantero, Agustín, 2014, p. 137), lo que corrobora lo avanzado de la trama y la amplitud de sus apoyos sociales. Otro testimonio que sitúa a Juan Fontán entre los conjurados fue el del periodista, también partícipe en la conspiración y ejecución del Golpe de estado, Domingo Navarro Navarro, quien hizo una relación de aquellos conjurados encargados de la seguridad de Franco con motivo de su llegada a la capital grancanaria el 17 de julio (Padrón Melián, Juan, 1937. Archivo Histórico Nacional. FC-Causa General, Expediente de Francisco Franco Bahamonde, 1563, Exp. 23, pp. 11 y 14.). Por su papel destacado en el Golpe de estado y sus servicios prestados a la Rebelión y la Dictadura recibió diversos honores y distinciones. En el ámbito estatal fue distinguido, entre otras, con «la Gran Cruz de la Orden de la Mehdauia, la Encomienda con placa de Isabel la Católica, la del Mérito Militar con distintivo rojo, así como la Medalla de África» (Araima, Luis, 14 de julio de 1944, p. 6). En Santa Isabel (actual Malabo) recibió el homenaje del Consejo de Vecinos, que le entregó una placa de plata repujada con el escudo de la ciudad (Anónimo, 6 de agosto de 1939, pp. 12-13), y el Cabildo de Gran Canaria, a su vez, lo condecoró con la Medalla del excombatiente canario en su categoría de honor. La primera fue concedida a Francisco Franco:

Igualmente han sido concedidas las Medallas de Honor al teniente general Orgaz, Alto Comisario de España en Marruecos, que el día 18 de julio de 1936 asumió el mando de la Comandancia General de Canarias, después de la marcha del Caudillo al Marruecos español; al actual Capitán General de Canarias y ex Gobernador Militar de Las Palmas, laureado general don Francisco García Escámez; al Director General de Marruecos y Colonias, don Juan Fontán y Lobé, al Secretario Técnico de la Subsecretaría de Educación Nacional, don Guillermo de Reyna Medina (Anónimo, 18 de julio de 1943, p. 1).

En el municipio de Las Palmas de Gran Canaria la memoria de Juan Fontán Lobé fue perpetuada en el espacio público poco después de su fallecimiento con la denominación de una de las calles de la barriada del Generalísimo Franco, en Schamann:

El Sr. García Ibáñez da cuenta a la Corporación del reciente fallecimiento del Director General de Colonias y Marruecos, don Juan Fontán Lobé, relevante personalidad en quien concurrían singulares circunstancias de caballerosidad, patriotismo y amor a este país al que prestó importantes beneficios. Propone, por ello, se haga constar en actas el sentimiento de la Corporación y se transmita a la señora, doña Isabel Hernández González, viuda del finado el pésame de la misma por tan irreparable pérdida. El Sr. Guedes Caballero se adhiere a la propuesta del señor García Ibáñez proponiendo además, que el nombre del Sr. Fontán Lobé merece sea perpetuado en esta Ciudad rotulando una de las calles de la capital. Por aclamación se acuerda aceptar las propuestas de los Sres. García Ibáñez y Guedes Caballero. La Presidencia en nombre de la familia, y como hermano político del finado, da las gracias a la Corporación por este recuerdo (AHPLP, Libro de actas de pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Libro n.º 98, 1941-1944. Sesión extraordinaria del 26 de julio de 1944, f.º 182v).

Contexto histórico

Juan Fontán participó de forma activa en la Sublevación contra la legalidad republicana desde sus inicios. Él mismo expuso su actuación desde el 18 de julio de 1936 en una declaración jurada, de 20 de mayo de 1941, que fue adjuntada a su hoja de servicios: 

18 de Julio de 1936.- Se hallaba en Las Palmas de Gran Canaria en la situación de retirado extraordinario como Capitán de Artillería, presentándose en el Gobierno Militar al Caudillo a las 8 de la mañana de dicho día quedando a sus directrices e inmediatas órdenes hasta su salida vía avión para Tetuán, y a continuación prestando servicios en el Estado Mayor de dicho Gobierno Militar.

En 8 de Agosto de 1936 a petición del Comandante Militar de Marina de Las Palmas pasó a prestar servicios a las órdenes de dicha Autoridad como Ingeniero Naval, efectuando entre otros servicios el artillado del Crucero Auxiliar «Ciudad de Mahón». En 14 de Septiembre de 1936 pasó a prestar servicios como Capitán al Batallón de Voluntarios Patriotas. Total de servicios en Las Palmas 2 meses y 17 días (AGMS, Hoja matriz de servicios de Juan Fontán Lobé, 1657 CG 124F).

Tras el 18 de julio de 1936 Juan Fontán desarrolló actividades de responsabilidad al servicio de la Sublevación, ya que estuvo integrado en el Estado Mayor del Gobierno Militar de Las Palmas y se encargó de dirigir el artillado de la motonave Ciudad de Mahón, buque al que se le instalaron dos piezas artilleras procedentes del cañonero Canalejas y del guardacostas Arcila, operación que finalizó el sábado 3 de octubre (Medina Sanabria, Juan, 2002, p. 254). Al día siguiente, Juan Fontán:

En 4 de Octubre de 1936 y al mando de su Compañía del Batallón de Voluntarios partió en el Crucero Auxiliar «Ciudad de Mahón» hacia la Guinea Española para incorporarla a la España Nacional formando parte de la conquista de Bata y del buque rojo «Fernando Poo» siguiendo en dichos Territorios prestando servicio de campaña. Total de servicios de campaña en la Guinea 7 meses y un día (AGMS, Hoja matriz de servicios de Juan Fontán Lobé, 1657 CG 124F). 

El Batallón de Voluntarios Patriotas fue organizado desde el 29 de julio de 1936 a partir de la  Compañía de Voluntarios de Las Palmas –formada a partir del 22 de julio–, integrada por requetés (carlistas) y otros voluntarios, «jóvenes y maduros a quienes no agradaba la adhesión directa al falangismo» (Rodríguez Doreste, Juan, 1978, p. 89). Su primer organizador fue el comandante Domingo Padrón Guarello (Anónimo, 31 de julio de 1936, p. 1; Anónimo, 2 de agosto de 1936, p. 6) y estaba integrado por cuatro compañías, dos de las cuales fueron enviadas a Guinea, una de ellas al mando de Juan Fontán Lobé.

El 19 de septiembre de 1936 se perpetró y triunfó la Rebelión en Santa Isabel, capital de la colonia y de la isla de Fernando Poo, actual Bioko, pero la parte continental se mantuvo fiel a la República tras frustrarse el día 23 de septiembre un primer intento de los rebeldes (Bibang Ondo Eyang, José Luis, 2020, pp. 606-613). Esa circunstancia, unida al regreso a la Península del crucero republicano Méndez Núñez –que había estado en la colonia y del que se temía que pudiese atacar o bloquear en su singladura de vuelta a alguno de los puertos canarios– motivó la organización de la expedición, que arribó a Bata el día 14 de octubre y que en esa fecha bombardeó y hundió al buque de la Trasmediterránea Fernando Poo. La expedición, integrada por 673 hombres (González, Daniel, 2018), estaba compuesta: 

[…] por un tabor de Tiradores de Ifni, al mando del capitán Claudio Arpón; una batería del Grupo Mixto de Canarias, mandada por el teniente José González García; media sección de ametralladoras del regimiento de Infantería Las Palmas, con el teniente Pedro Baena Martínez; y dos compañías de voluntarios canarios, del batallón de Patriotas, mandadas por los capitanes Juan Fontán Lobé y Edmundo Hernández, que se trasladan a la Isla, y luego a Bata. Llegan en la motonave Ciudad de Mahón, que viene armada con dos piezas de artillería, y transporta una columna de desembarco de 700 hombres, con el comandante de Infantería Gonzalo Gómez Abad, de los que deja 200 en el Continente. Antes de fondear sostiene un cañoneo con el Fernando Póo al que primeramente incendia, y luego asalta. Desembarcada una compañía de tropas moras, mandada por el capitán Francisco Pérez Barrueco, se inicia la reconquista del territorio continental, obligando a las fuerzas republicanas, a pasar las fronteras más próximas, internándose en los países vecinos de Gabón y el Camerún, quedando abandonada, sin dirección, ni cometido la tropa indígena, que pasa a unirse a las tropas victoriosas. Con ello quedaban finalizadas las operaciones en el Territorio, y la situación normalizada a finales de octubre con el triunfo del bando nacional (De Sequera Martínez, Luis, 2005, pp. 22-23).

 Al día siguiente del hundimiento del Fernando Poo los expedicionarios dejaron en Bata un contingente de 200 soldados y el resto partió para Santa Isabel, donde permanecieron hasta el regreso del Ciudad de Mahón a Canarias el 23 de enero de 1937 (Bibang Ondo Eyang, José Luis, 2020, p. 620). Con objeto de asegurar la conquista de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, se procedió de inmediato a:

[…] la limpieza ideológica en la administración colonial. Se declaró el cese de todos los funcionarios –detenidos o fugados– que habían apoyado a la República, y sus bienes, junto con los de otros particulares republicanos, fueron incautados (Bibang Ondo Eyang, José Luis, 2020, p. 621).

La llegada de los expedicionarios implicó una intensificación de la represión ejercida por los rebeldes en Fernando Poo y su inicio en el territorio continental, dado que «los canarios se hicieron cargo de cuanto significaba mando. Los presos, hasta entonces respetados, fueron maltratados y apaleados. Los que se habían sublevado (la gente de orden) tratados casi como “nacionales de 2ª clase” o “semirrojos” […]» (cit. por Colectivo Biafra, 18 de julio de 2016).

La represión se tradujo, entre 1936 y 1942, en: 

249 procesos judiciales vinculados a la Guerra Civil. Todos ellos sobre población española dirimidos entre la «Comisión para la Incautación de Bienes» (64), los «Tribunales de responsabilidades Políticas» (139) y los «Tribunales Militares» (46). La mayor parte de estos procesos fueron in absentia (Muñoz Martínez, Celeste, 2020, p. 74, n. 3).

Los voluntarios canarios permanecieron en la colonia hasta el 16 de marzo de 1938 y regresaron a Las Palmas en la madrugada del día 29 (Anónimo, 29 de marzo de 1938, p. 4).

Juan Fontán Lobé participó en la represión inicial en la colonia, ya que ejerció como juez instructor de varias causas entre octubre de 1936 y enero de 1937. Su actuación data de los primeros momentos, inicio de las averiguaciones y obtención de las primeras declaraciones que, una vez entregadas, engrosaron esos procesos que concluyeron su instrucción y fueron llevados a consejos de guerra con posterioridad a la marcha de Fontán Lobé con destino a Salamanca:

 

 

Causa/sign. Actuación de Juan Fontán

Cargos

Encausados, sentencia

522/1936 4021-162-1
Juez instructor f.º 88-91v.

Traición.

José Munuera Quiñonero. Sobreseída.

537/1936 7114-223-30 Por orden de la Auditoría de Guerra a esta causa se le acumularon las n.º 538, 588, 592 y 594.
Juez instructor.

Negligencia y rebelión

Consejo de guerra celebrado el 4 de junio de 1938.
-Sebastián Nacarino Romero, 20 años.
 -José Serra Companys, 16 años.
-Jaime Andrés Sanchiz, 12 años y un día.
 -Martín Illeras Sirbero, 12 años y un día.
-Ernesto Gómez García, 12 años y un día.
-Dos absoluciones.

630/1936 13061-421
-1 Juez instructor, f.º 4-18.

Negligencia y Rebelión

Consejo de guerra celebrado el 31 de mayo de 1941.
-Julián Ayala Larrazábal, seis años.
–Resto de los encausados en rebeldía, salieron del territorio guineano.

24/1937 9342-297-1
«Juez nombrado para el esclarecimiento de los hechos ocurridos en el vapor “Fernando Poo” el 14 de octubre de 1936», f.º 3-62.

Rebelión, contra los tripulantes del Fernando Poo.

Consejo de guerra celebrado el 28 de septiembre de 1937 –Francisco Pérez Rodríguez, 12 años y un día.
–Vicente Filló Places, 12 años y un día.
–Francisco Seguí Darder, doce años y un día.
–Domingo López Santos, 12 años y un día.
–Manuel de Dios y del Águila, 12 años y un día.
–Manuel Tarí Quiles, 12 años y un día.
–Mariano Juan Mas, 12 años y un día.
–Antonio Dieste Ojeda, cinco años.
–Adolfo Celis Mones, cinco años.
–Manuel Díaz Díaz, cinco años.
–ClaudioHidalgo Quintanilla, cinco años.
–Aristóteles Montolio Villalonga, dos años.
–Juan Ruiz Sánchez, dos años.
–Rafael Ginart Martín, dos años.
–Antonio Pasajes Repeto, un año.
–Antonio Pascual Pons, un año.
–Manuel Vivó Pedros, un año
–Manuel Ferreiro Nieto, un año.
–Francisco Cano Bravo, un año.
–Juan Ballesteros Malea, dos años de prisión menor.

Fuente: AIMCA, fondo del Tribunal Militar Territorial Quinto en Medina Sanabria, Pedro, «El blog de Pedro Medina Sanabria. Memoria e Historia de Canarias», https://pedromedinasanabria.wordpress.com/

 

La primera estancia de Juan Fontán en la colonia se prolongó hasta el 31 de marzo de 1937, dado que el 15 de marzo le fue ordenado presentarse al Cuartel General de Franco (Anónimo, 4 de abril de 1937 abril, p. 4). Su permanencia en el Cuartel General se prolongó «siete meses y un día». De su actividad en esos meses no consta en la declaración contenida en su hoja de servicios las tareas que le fueron encomendadas. En dos trabajos académicos se nombra a Juan Fontán como la persona que propuso la metodología para la organización de la documentación incautada a las organizaciones «marxistas» y «masónicas» en el frente del Norte con destino a la recién creada Oficina de Información y Propaganda Anticomunista (OIPA), 20 de abril de 1937 (Cruanyes i Tor, Josep, 2002, p. 38), y a la Delegación Nacional de Servicios Especiales, establecida a finales de mayo:

El capitán de la Armada, Juan Fontán Lobé, adscrito al Cuartel General de Salamanca propuso una metodología de trabajo ante la caída del Cinturón de Hierro, y que apenas varió en el tiempo. Ésta consistía en señalar en todos los documentos de interés dónde y cuándo se habían encontrado y conservar un número mínimo de folletos, revistas o libros, destruyéndose el resto. A continuación, debían separarse los documentos relativos al personal, como eran las listas de afiliados, que servían para elaborar fichas directamente, de aquellos otros que necesitaban un análisis más detenido, como la correspondencia o los libros de actas. De todos ellos, se elaborarían tres fichas de referencias por cada persona encontrada en la documentación. Y, por último, se comunicaría de oficio a los departamentos del Cuartel General cualquier dato de interés que apareciese en el material incautado (Espinosa Romero, Jesús y Rodríguez López, Sofía, 2015, p. 134).

En el fragmento arriba citado se indica que Fontán era capitán de la Armada, pertenecía a Artillería, y en nota al pie atribuyen a Juan Fontán actividades posteriores que no realizó él, sino su hermano Jesús (p. 134, n. 5), que sí era capitán de la Armada. Todo indica que de los hermanos Fontán Lobé, era Juan el que estaba en el Cuartel General desempeñando esas tareas vinculadas a la propaganda y la represión, ya que su hermano menor pasó el 27 de junio de 1937 a la zona sublevada y participó en operaciones navales hasta el 2 de septiembre, fecha de su arribada a Ferrol y pase a Burgos para someterse a consejo de guerra para esclarecer su actividad en Madrid entre el 18 de julio de 1936 y la fecha de su evasión, del que quedó eximido de responsabilidad y fue devuelto al servicio activo (AGCGA, Expediente personal de Jesús Fontán Lobé, sign. 183. Profesionales).

El 29 de septiembre de 1937 Franco nombró a Juan Fontán Lobé gobernador general de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea en sustitución de Manuel Mendivil Elio (BOE, n.º 348, 3 de octubre de 1937, p. 3 650). El periódico Acción dio cuenta de los nombramientos realizados para el gobierno de la colonia, entre los que figuraban destacados miembros de Acción Popular en Las Palmas durante el periodo republicano y algunos protagonistas del 18 de julio en esa isla (Anónimo 17 de noviembre de 1937, p. 8).

La llegada de Juan Fontán a Guinea representó el inicio de una nueva etapa, ya que, si el gobernador anterior había «asegurado a Franco adhesión de los colonos y organizado el aprovisionamiento en retaguardia, Fontán sentaría las bases de la nueva administración colonial» (Ndongo-Bidyogo, Donato, julio de 2006, sin paginar). Con relación a la represión, durante el mandato de Fontán se organizó:

[…] el Tribunal de Responsabilidades Políticas en el Territorio. Las sentencias del Tribunal de Santa Isabel se sumaban a las que pudiera haber instruido por la vía civil, militar y administrativa, quedando constancia en el BOE del ensañamiento con el patrimonio y la memoria de los ciudadanos leales a la República (Colectivo Biafra, 9 de septiembre de 2019).

La administración colonial dirigida por Juan Fontán acrecentó la presión sobre la población nativa y profundizó en la segregación entre europeos e «indígenas», denominación dada a toda la población negra. Por ejemplo, el 21 de febrero de 1938 se modificó la prohibición de «infligir castigos corporales a los trabajadores negros», impuesta poco antes de la Rebelión por el gobernador republicano Luis Sánchez Guerra), con la introducción de una clasificación del tipo de maltrato que, en la práctica, dotaba a los colonos blancos de impunidad (Ndongo-Bidyogo, Donato, 2006).

Además de las actividades como gobernador, Juan Fontán tuvo un importante papel en la fijación de las consignas de la Dictadura en la colonia como jefe de FET-JONS. En sus discursos se observa nítidamente la ósmosis entre elementos retóricos fascistas y, sobre todo, los propios de la cultura política nacionalcatólica, de la que procedía. Sus alocuciones en las fechas del calendario del Régimen son expresivas del culto a la personalidad profesado a Franco, así como de la exaltación a los caídos, la apelación al deber de mantenerse «en pie de guerra contra todo enemigo del interior o el exterior» y la reafirmación de las ideas de deber y sacrificio (véanse a modo de ejemplos: Fontán Lobé, Juan, 1 de abril de 1940, pp. 1-2; Anónimo, 7 de abril de 1940, pp. 8 y 6). La ejecutoria de Fontán Lobé se vio recompensada a principios de 1942 con un nuevo cargo de responsabilidad al servicio del Régimen. El 21 de enero de 1942 fue designado director general de Marruecos y Colonias, por lo que quedó en situación de disponible forzoso (BOE, n.º 64, 5 de marzo de 1942, p. 1 604), y unos meses después asumió la vicepresidencia del Consejo de Administración de la Compañía General Española de África, antigua filial de la Compañía Franco- Española del Ferrocarril Tánger-Fez, a cuyo frente estaba Luis Carrero Blanco. En 1943, además, Juan Fontán fue uno de los procuradores en Cortes por designación de Franco (BOE, n.º 43, 12 de febrero de 1943, p. 1 443). Los años finales de la vida de Juan Fontán estuvieron dedicados a la política colonial y a la difusión de la idea de Imperio e Hispanidad defendida por el Régimen. En este sentido, impartió conferencias, publicó artículos en la revista África y realizó una muy amplia actividad de recopilación bibliográfica cuya materialización, además de la donación de esos fondos a la Biblioteca Nacional y al AGA, fue su Bibliografía colonial. Contribución a un índice de publicaciones africanas, publicada por la Dirección General de Marruecos y Colonias en 1946 (Tofiño Quesada, Iñaki, 2021, p. 113). Juan Fontán Lobé falleció tras una larga enfermedad el 8 de julio de 1944, según la nota de la agencia Cifra, a consecuencia de una operación quirúrgica. Fue enterrado por voluntad propia en Cantalapiedra (Salamanca). Según las necrológicas, su salud se había quebrantado en Guinea.

Unos meses después su trayectoria al servicio de la Rebelión y la Dictadura fue recompensada a título póstumo mediante la Ley de 17 de marzo de 1945 por la que se concede una pensión extraordinaria a doña Isabel Hernández González, viuda de don Juan Fontán y Lobé (BOE, n.º 77, 18 de marzo de 1945, p. 2 118). La inclusión de la denominación «Juan Fontán» en este catálogo está motivada por su participación en la trama conspiratoria que se materializó en el Golpe de estado el 18 de julio de 1936, por su actuación al servicio de la Rebelión en Las Palmas y en los territorios del Golfo de Guinea, así como por los cargos de alta responsabilidad que desempeñó al servicio de la Sublevación y de la Dictadura –gobernador general de los Territorios del Golfo de Guinea, jefe de FET-JONS en la colonia, director general de Marruecos y Colonias, procurador en Cortes por designación directa del dictador–, a lo que se debe añadir su actividad represiva y su papel en la elaboración y transmisión de las consignas del Régimen. Por todo ello se adecua a varios de los criterios establecidos para la realización de este catálogo:

 «1.º Participó en la conspiración y/o en la sublevación del 18 de julio de 1936. 

2.º Desempeñó cargos políticos e institucionales de importancia en los ámbitos local, insular, provincial o nacional durante la Guerra Civil y el periodo dictatorial. 

3.º Fue miembro o partícipe en los distintos tipos de represión ejercida a partir de 1936. 

4.º tuvo relación con las actividades ideológicas en condición de símbolo o propagandista de los sublevados contra el orden constitucional, así como de legitimador del régimen dictatorial».

Además, Juan Fontán Lobé contribuyó a la victoria de los sublevados de forma activa, tanto por su actividad en el Estado Mayor del Gobierno Militar de Las Palmas como por su participación en la expedición a Guinea y por los cargos de responsabilidad desempeñados que contribuyeron a la implantación de la Dictadura franquista.

Justificación

Desde el periodo de la II República Española (1931-1936), sectores de Falange Española (José Antonio Primo de Rivera) realizaron aproximaciones al régimen fascista en Italia estableciendo contactos con Mussolini, cuyos emblemas y actividades propagandísticas cobraron forma en los instrumentos y acciones desarrolladas por este grupo político en las vísperas de la Guerra. Durante la Guerra Civil, distintas facciones de la movilización militar y de la represión política y social, particularmente sectores de Falange Española de las JONS, tradicionalistas o carlistas, monárquicos fascistizados y militares rebeldes, establecieron un conjunto muy complejo de símbolos y de herramientas de propaganda, que debían servir para:

  1. La propagación de la participación en la Guerra.
  2. La condena generalizada a amplios sectores de la sociedad, y principalmente,
  3. Contribuir a escribir la historia para que sirviera de apoyo al nuevo orden establecido tras la contienda.

Todo ello se convirtió en la fijación de una política de memoria. Las actuaciones iniciales se materializaron en la sustitución de la memoria democrática de la República y periodos anteriores, por denominaciones de los personajes de la nueva hora y sus símbolos. Las primeras actuaciones se concretaron en: la denominación de calles y espacios públicos, la construcción de monumentos y el establecimiento de espacios memoriales, el otorgamiento de honores y distinciones y la difusión de consignas, tanto en los medios de propaganda como en los distintos ámbitos de socialización (Enseñanza, Ejército, organizaciones de encuadramiento social…). En Canarias, parte de esos elementos estaban ya elaborados en los años de la República, y especialmente, en los meses anteriores a la Guerra Civil, en los que llegó a diseñarse el emblema del nuevo escudo de la Nación.

Desde la Guerra Civil, la arquitectura y el espacio público adquirieron un valor simbólico de primer orden, tanto para la exaltación del Dictador y de algunas de las principales personalidades del Régimen, como para la imposición de los símbolos de la victoria, los caídos y los organismos de la Dictadura y el partido único, FET-JONS. En 2007, el Congreso de los Diputados aprobó la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura. En su Artículo 15 precisa:

1.      Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

2.      Lo previsto en el apartado anterior no será ́de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.

3.      El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.

En el ámbito autonómico, fue a partir de la IX Legislatura (2015-2019) cuando formalmente se comenzó a dar traslado del mandato recogido en la normativa estatal antes mencionada, mediante la aprobación de la Ley 5/2018, de 14 de diciembre, de memoria histórica de Canarias y de reconocimiento y reparación moral de las víctimas canarias de la guerra civil y la dictadura franquista. En ese documento se recogen distintas determinaciones con el objeto de contribuir a la normalización en los términos establecidos por la legislación nacional de memoria histórica y desarrollados por la norma autonómica, y en particular, en cuanto a la obligación de retirar cualquier simbología franquista del espacio público (Título II. Símbolos y actos contrarios a la memoria histórica, art.º 12, 13 y 14). El 2 de julio de 2019, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife recibió el resultado de un trabajo de investigación «Dictamen correspondiente al Expediente 578/17 relativo a contratación del servicio necesario para la redacción de un proyecto sobre cumplimiento de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, … de la Memoria Histórica por el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife», en concreto con relación a las denominaciones oficiales del callejero, espacios y elementos urbanos, … De ello se desprende que la definición del grado de cumplimiento de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, …, conocida como «Ley de Memoria Histórica» fue el aspecto central del contenido a realizar. Este dictamen fue necesario para orientar las acciones municipales debido a la causa iniciada contra el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 2017 y ratificada en mayo de 2018 por incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de 2007. En virtud de las determinaciones de la norma autonómica, en marzo de 2022 se presentó a la Comisión Técnica de Memoria Histórica de Canarias el «Catálogo de símbolos, calles, monumentos y menciones franquistas de Canarias. Fase I. Municipio de Santa Cruz de Tenerife». Este documento fue aprobado en junio del mismo año.

El actual documento constituye el «Catálogo de símbolos, calles, monumentos y menciones franquistas de Canarias. Fase II. Capitales insulares». Y a ello se añade la aprobación y entrada en vigor de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, publicada en el Boletín Oficial del Estado núm. 252, de 20 de octubre de 2022. El concepto de Memoria Democrática de la norma actual incorpora el estudio de las acciones llevadas a cabo durante la Democracia por las administraciones públicas en orden a regularizar los conceptos del deber de memoria que identifica esta Ley. Tras la promulgación de la Constitución Española de 1978 y la celebración de las primeras elecciones municipales democráticas, algunas corporaciones iniciaron un proceso de retirada de símbolos franquistas, o plantearon iniciativas en ese sentido. No obstante, ese proceso ha sido incompleto y en numerosas localidades aún permanecen numerosos vestigios y elementos conmemorativos del Régimen dictatorial y de personalidades con responsabilidades en la estructura creada por el Franquismo, convertidos también en símbolos. Este es el concepto que la actual ley de 2022 define como “Memoria Democrática”: el conjunto de acciones relativas a la normalización de la Memoria Histórica. Y con relación al contenido desarrollado en este documento, se estudian un conjunto de precisiones que ahondan en el concepto del Deber de memoria, en aspectos relativos a la política de honores y a la presencia de vestigios en el espacio público. La Ley de 2022 precisa los conceptos sometidos al deber de memoria y a las actuaciones a realizar en cuanto a «los símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática» en el Título II, Capítulo IV, Sección primera (art.º 34-39) y Sección segunda (art.º 40-42). Las acciones previstas en este documento corresponden a las determinaciones de la Ley en el Artículo 35. Símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática; el Artículo 36. Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática; en el Artículo 37. Procedimiento de retirada o eliminación de elementos contrarios a la memoria democrática; y en la Sección 2ª. Distinciones, condecoraciones y títulos.

Documentos y Fuentes Documentos

- AGCGA, Expediente personal de Jesús Fontán Lobé, sign. 183. Profesionales
- AGMS, Hoja matriz de servicios de Juan Fontán Lobé, 1657 CG 124F, EXP. 13.
- AIMCA, fondo del Tribunal Militar Territorial Quinto, Causas 522/1936 (4021-162-1), 537/1936 (7114-223-30), 630/1936 (13061-421-1), 24/1937 (9342-297-1).
- Padrón Melián, Juan, «¡España está salvada! Cuando el Caudillo inició en Canarias el Glorioso Movimiento Nacional (un testigo de la Cruzada), Santander, Editorial Cantabria S.A., 1937. Archivo Histórico Nacional. FC-Causa General, 1563, Exp. 23.
- AHPLP, Libro de actas de pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Libro n.º 98, 1941-1944.
- Real orden nombrando Perito Inspector de buques de la marina mercante de Coruña a D. Juan Fontán y Lobe, Ingeniero Naval y Capitán de Artillería del Ejército. Gaceta de Madrid, n.º 68, 09 de marzo de 1923, p. 852.
- Orden admitiendo a D. Juan Fontán Lobé la renuncia del cargo de Perito Inspector de la provincia de Las Palmas. Gaceta de Madrid, n.º 130, 10 de mayo de 1933, p. 1 018.
- Decreto núm. 372. Nombrando Gobernador General en los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, a D. Juan Fontán Lobe. BOE, n.º 348, 3 de octubre de 1937, p. 3 650.
- Orden reintegrando a la situación de actividad al Comandante de Estado Mayor D. Fernando García Loygorri y otros. BOE, 114, 22 de octubre de 1938, pp. 1 937-1 938.
- Decreto de 21 de enero de 1942 por el que se dispone cese en el cargo de Gobernador General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, don Juan Fontán y Lobé. BOE, n.º 22, 22 de enero de 1942, p. 487.
- Decreto de 21 de enero de 1942 por el que se nombra Director General de Marruecos y Colonias a don Juan Fontán y Lobé. BOE, n.º 22, 22 de enero de 1942, p. 487.
- Orden por la que queda «disponible forzoso» el Teniente Coronel de Artillería don Juan Fontán y Lobé, por haber sido nombrado Director General de Marruecos y Colonias. BOE, n.º 64, 5 de marzo de 1942, p. 1 604.
- Orden por la que se nombra el Consejo de Administración de la Compañía General Española de África. BOE, n.º 276, 3 de octubre 1942, p. 7 820.
- Lista de los Procuradores en Cortes. BOE, n.º 43, 12 de febrero de 1943, p. 1 443.
- Ley por la que se concede una pensión extraordinaria a doña Isabel Hernández González, viuda de don Juan Fontán y Lobé, BOE, n.º 77, 18 de marzo de 1945, p. 2 118.

Publicaciones por orden cronológico

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Anónimo, «Información de Marina», Diario de la Marina, Madrid, 21 de febrero de 1930, p. 1.
Anónimo, «Los accidentes marítimos. El guardacostas “Wad Ras” encalla en la Caleta de Fuste», Gaceta de Tenerife, 27 de diciembre de 1930, p. 2.
Anónimo, «Capitanes de las distintas Armas que han pedido el retiro», ABC, Madrid, 16 de julio de 1931, p. 39.
Anónimo, «Información de Marina. La ponencia de la Subsecretaría de la Marina Civil», ABC, Madrid, 14 de abril de 1932, p. 32.
Anónimo, «Comandancia de Marina. El remolcador de la Junta de Obras», Hoy, 6 de agosto de 1932, p. 7.
Anónimo, «Comandancia de Marina», Hoy, 18 de agosto de 1932, p. 7.
Anónimo, «Nombramientos de la Gaceta», Hoy, 11 de mayo de 1933, p. 5.
Anónimo, «Comandancia de Marina», Hoy, 19 de julio de 1933, p. 7.
Anónimo, «El puerto», Hoy, 10 de octubre de 1933, p. 7.
Anónimo, «Los candidatos que se presentarán por Las Palmas», La Provincia, 7 de noviembre de 1933, p. 9.
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Anónimo, «En la vecina isla. La nueva Junta de Acción Popular», Gaceta de Tenerife, 20 diciembre de 1933, p. 5.
Anónimo, «Personalidades de las derechas españolas. Las manifestaciones que ha hecho en Las Palmas el ilustre primer vicepresidente del Congreso de los Diputados don Cándido Casanueva», Gaceta de Tenerife, 25 de agosto de 1934, p. 2.
Anónimo, «Las manifestaciones que ha hecho en Las Palmas el ilustre primer vicepresidente del Congreso de los Diputados don Cándido Casanueva», Gaceta de Tenerife, 25 de agosto de 1934, p. 2.
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Anónimo, «Los partidos de derechas en la vecina isla. Con éxito rotundo se celebra en Teror la primera Asamblea general de Acción Popular de aquella villa», Gaceta de Tenerife, 9 de noviembre de 1934, p. 5.
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Anónimo, «La nueva directiva de Acción Popular», La Provincia, 16 de marzo de 1935, p. 6.
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Anónimo, «Una carta del presidente del presidente de Acción Popular de Las Palmas», Gaceta de Tenerife, 14 de julio de 1935, p. 2.
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Anónimo, «La lucha electoral en Las Palmas. Los candidatos de Acción Popular», La Prensa, 24 de enero de 1936, p. 2.
Anónimo, «Don Juan Fontán regresa de Madrid. Mañana dará una conferencia con el tema “la táctica del Jefe”», Acción, 3 de enero de 1936, p. 1. Giar, «¡Todo el Poder para el Jefe; a por él!», Acción, 5 de enero de 1936, p. 1 y 5.
Anónimo, «Asamblea Provincial de Acción Popular de las Palmas», Acción, 19 de enero de 1936, p. 8.
Anónimo, «El domingo se celebró en el “Hollywood Cinema” la asamblea de Acción Popular, designándose en ella los candidatos del Partido que han de luchar en las próximas elecciones generales, La Provincia, 21 de enero de 1936, p. 6.
Anónimo, «El partido popular agrario, fuera de la C.E.D.A. Grave error», Acción, 29 de enero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Un paso atrás en las coaliciones proyectadas», Diario de Las Palmas, 29 de enero de 1936, p. 1.
Anónimo, «El partido del señor Mesa y López expulsado de la CEDA por Gil Robles», La Provincia, 30 de enero de 1936, p. 1. Fontán Lobé, Juan, «Una nota de Acción Popular», Acción, 29 de enero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Gobierno Civil», Diario de Las Palmas, 30 de enero de 1936, p. 3.
Anónimo, «Lo que deducimos», Acción, 2 de febrero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Gil Robles confirma la separación del P.P.A.A. de la C.E.D.A. Copia fotográfica del telegrama recibido por el Jefe Provincial de Acción Popular, ayer, a las ocho de la tarde», Acción, 4 de febrero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Una nota de Acción Popular de la mujer», Acción, 2 de febrero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Estrepitoso derrumbamiento de un cacicato», La Provincia, 15 de febrero de 1936, p. 1.
Anónimo, «Vibrantes discursos de los señores Fontán y Miranda Junco, en la asamblea de Acción Popular celebrada en el Hollywood Cinema», La Provincia, 15 de febrero de 1936, pp. 7-8.
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Anónimo, «El nuevo alcalde de Las Palmas, don Antonio García López hace declaraciones a la prensa», La Provincia, 31 de julio de 1936, p. 1.
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Anónimo «De la vida social», Falange, 12 de abril de 1937, p. 7.
Anónimo, «Vida de sociedad», Acción, 4 de septiembre de 1937, p. 6.
Anónimo, «Información regional», La Prensa, 8 de septiembre de 1937, p. 2.
Anónimo, «Nombramiento», Falange, 14 de octubre de 1937, p. 8.
Anónimo, «Nuevo gobernador de Guinea», Amanecer, 16 de octubre de 1937, p. 2.
Anónimo, «Llegó esta mañana el gobernador general de la Guinea», Falange, 16 de noviembre de 1937, p. 8.
Anónimo, «Se encuentra en esta ciudad el Gobernador General de Guinea. Nombramientos para diversos cargos en aquellas posesiones», Acción, 17 de noviembre de 1937, p. 8.
Anónimo, «Ayer embarcó para Fernando Póo el Gobernador General de la Guinea», Acción, 2 de diciembre de 1937, p. 8.
Anónimo, «El nuevo gobernador», La Guinea Española, 12 de diciembre de 1937, p. 4. La Dirección, «Nuestra bienvenida», La Guinea Española, 19 de diciembre de 1937, p. 1.
Anónimo, «Noticias de la colonia de Santa Isabel. El gobernador general don Juan Fontán Lobé comunica con la isla», La Guinea Española, 19 de diciembre de 1937, pp. 6 y 7.
Anónimo, «Noticias de la Colonia de Santa Isabel», La Guinea Española, 2 de enero de 1938, p. 8. Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, «Comunicado», La Guinea Española, 30 de enero de 1938, pp. 3-4
Anónimo, «Noticias de la Colonia de Santa Isabel», La Guinea Española, 20 de marzo de 1938, p. 6.
Anónimo, «Llega el Batallón de Voluntarios Patriotas destinado a Fernando Poo», Falange, 29 de marzo de 1938, p. 4.
Anónimo, «Canto patriótico al general Franco» e «Himno de los falangistas indígenas», La Guinea Española, 13 de febrero de 1938, p. 1. Nadinlong, «El Excmo. Sr. Gobernador en Bata», La Guinea Española, 30 de marzo de 1938, p. 4. Ruiaz, «Realidades coloniales», La Guinea Española, 24 de abril de 1938, pp. 2-4. Nautilus, Armando, «Una entrevista con el Gobernador General de la Guinea Española», Diario de Burgos, 3 de septiembre de 1938, p. 4.
Anónimo, «Regreso del Gobernador General de la Guinea», Falange, 10 de septiembre de 1938, p. 7.
Anónimo, «Noticias de la colonia de Santa Isabel», La Guinea Española, 25 de septiembre de 1938, p. 7.
Anónimo, «Noticias de la colonia de Santa Isabel», La Guinea Española, 13 de noviembre de 1938, p. 6.
Anónimo, «Noticias de la colonia de Santa Isabel», La Guinea Española, 27 de noviembre de 1938, p. 8.
Anónimo, «Fiestas del desfile de La Victoria», La Guinea Española, 21 de mayo de 1939, p. 7.
Anónimo, «Noticias de la colonia de Santa Isabel. Nuestro Consejo de vecinos», La Guinea Española, 6 de agosto de 1939, pp. 12-13
Anónimo, «Santa Isabel dispensa un brillante recibimiento al Excmo. Sr. Don Juan Fontán Lobé, Gobernador General de estos territorios», Ébano, 18 de enero de 1940, p. 1.
Fontán Lobé, Juan, «Franco artífice de la victoria», Ébano, 1 de abril de 1940, pp. 1-2.
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Tofiño Quesada, Iñaki, Guinea, el delirio colonial de España, Tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona, 2021.

Observaciones

En el presente documento, las expresiones: «cruzada», «mártir», «caído», así como otras tales como «caudillo», … se señalan en cursiva pues corresponden a denominaciones creadas con un nuevo significado por los servicios de propaganda de los sublevados, que fueron aplicadas corrientemente en toda clase de soportes, documentos oficiales, señalizaciones e informaciones. Además, fueron insistentemente aplicados durante la Guerra Civil y posteriormente reelaboradas a lo largo de la dilatada Dictadura del Franquismo.

Sus significados y el origen de estas expresiones se detallan en el Anexo I complementario de la Memoria de este Catálogo.

Criterios metodológicos aplicados conforme a la legislación La metodología aplicada toma en consideración la Ley 5/2018, de 14 de diciembre, de memoria histórica de Canarias…, aprobada como desarrollo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos… durante la guerra civil y la dictadura. Además, incluye los conceptos desarrollados en la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Se identifican grupos en función de sus respectivos conceptos probados de vinculación o relación con la Sublevación militar, la Guerra Civil, y el Franquismo hasta la Transición Política, en aplicación del marco cronológico de la Ley 20/2022. Los grupos son: A. Militares rebeldes sublevados contra el orden legal. B. Militares, voluntarios y civiles fallecidos en la Guerra Civil. C. Voluntarios del 18 de julio y posteriores; alféreces y sargentos provisionales. D. Cargos políticos en periodo de excepción y en periodos posteriores. E. Ideólogos, propagandistas, iconógrafos y colaboracionistas del Régimen, así como símbolos de la Sublevación militar, de la Guerra Civil y de la Dictadura franquista. En ellos se aplican y documentan varios supuestos:

1. Participó en la conspiración y/o en la sublevación del 18 de julio de 1936.

2. Desempeñó cargos políticos e institucionales de importancia en los ámbitos local, insular, provincial o nacional durante la Guerra Civil y el período dictatorial.

3. Fue miembro o partícipe en los distintos tipos de represión ejercida a partir de 1936.

4. Relación con las actividades ideológicas en condición de símbolo o propagandista de los sublevados contra el orden constitucional, así como de legitimador del Régimen dictatorial.

5. Fue beneficiario/a en términos económico-sociales de su adhesión a la Rebelión y al Régimen dictatorial implantado a raíz de la Sublevación y posterior Guerra Civil.


A. Militares rebeldes sublevados contra el orden legal

La denominación «Juan Fontán» se incluye en el primer grupo correspondiente a aquellos jefes y oficiales del Ejército que se sublevaron contra el Gobierno legal y legítimo de la Segunda República, tanto en activo como en la reserva por haberse acogido a los decretos que, una vez refundidos, se denominaron «Ley Azaña».

Todos ellos contribuyeron a la victoria de los rebeldes en la Guerra Civil y al establecimiento y consolidación del Régimen dictatorial franquista. La totalidad de las personas distinguidas con denominaciones y honores contempladas en el grupo «Militares rebeldes sublevados contra el orden legal» cometieron un delito de rebelión militar, incumplieron su promesa de fidelidad a la República, realizaron actividades políticas prohibidas, desobedecieron las órdenes dadas por el Gobierno en 18 de julio de 1936 y se escudaron en un bando declaratorio del Estado de guerra ilegal e ilegítimo para justificar sus actuaciones delictivas. Como consecuencia, al aplicar el ilegal bando declaratorio del Estado de guerra, no solo se situaron fuera de la legalidad, sino que iniciaron la Guerra Civil. Además, pervirtieron el derecho, cometieron y posibilitaron la comisión de numerosos crímenes (todas las formas de represión ejercidas desde el inicio de la Sublevación) y vulneraron los más elementales derechos humanos. Finalmente, contribuyeron a la construcción y consolidación de una Dictadura que, en Canarias, se prolongó 39 años. La concesión del nombre «Juan Fontán» a un espacio público del municipio de Las Palmas de Gran Canaria, en este caso a una calle, constituye una exaltación individual de la Rebelión, de la Guerra Civil y de la Dictadura franquista. Dicha denominación se ajusta a lo dispuesto en el Artículo 13 de la Ley 5/2018, de 14 de diciembre, de Memoria histórica de Canarias, y en el Artículo 35 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, en lo referido a que las administraciones tomen las medidas oportunas para su retirada, ya que constituye una exaltación, en este caso personal, de la Sublevación militar, de la Guerra Civil y de la Dictadura franquista. Por tanto, la denominación debe ser retirada, así como las placas y rótulos que se encuentran en el espacio público.


sábado, 6 de mayo de 2023

Los intelectuales africanos ante el fenómeno de las dictaduras

El blog Humanities Futures (HF) del Franklin Humanities Institute en la Duke University publicó en 2017 el artículo Los intelectuales africanos ante el fenómeno de las dictaduras de Donato Ndongo Bidyogo-Makina. El profesor Ndongo es un referente para este paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel, y -ahora que se ha vuelta a promover su justa candidatura al Premio Princesa de Asturias de las Letras- rescatamos el artículo por su interés:

 Abstract: La raíz de este escrito para el projecto Humanities Futures es el acto de recordar. Tal y como el griot del folklore africano, escritores y pensadores del continente, la diáspora o el exilio se han dedicado a transmitir las aspiraciones de todo un pueblo. Con el fenómeno de la dictadura al que siguió muchos de los movimientos para la independencia de los años 60 y 70, este papel adquirió un sentido nuevo: escribir ofreció la promesa de un futuro diferente ante los regímenes autoritarios. Dado el clima político, este ensayo insiste en que reconozcamos el trabajo de los africanos que se esforzaron en combatir el totalitarismo durante el siglo XX. Empezando con el V Congreso Panafricano en 1945, traza las contribuciones de pensadores, escritores y artistas africanos que se centran en la resistencia a través de la producción creativa. [Click here to read this essay in English.]



A menudo me preguntan para qué sirve la literatura en las sociedades africanas. Desde fuera, resultan incomprensibles tantas horas de soledad reflexionando sobre los anhelos y las frustraciones del ser humano, en pugna con cada palabra para escoger la más adecuada para incidir en corazones y mentes. Sobre todo, cuando el escritor apenas recoge algún fruto del empeño—ni sus potenciales lectores tienen fácil acceso a su obra. Parece un esfuerzo inútil, realizado por vagos o estúpidos; algunos afirman que somos diletantes que escriben para los blancos, principales consumidores de bienes culturales. Discrepo. No siendo la primera vez que viajo a Estados Unidos, este nuevo periplo prueba que algún escrito nuestro abre la mente—quizás hasta el corazón- de personas honestas, personas que consideran de interés cuanto podamos aportar. Les introduce a realidades desconocidas, o soslayadas por lejanas. Mi presencia aquí, como la de otros muchos colegas antes y después, justifica plenamente nuestro oficio, una de cuyas funciones es comunicar. Al no poder acotarse la comunicación, nos dirigimos a cualquier lector que desee bucear en nuestras realidades: nuestros compatriotas, quienes deben asomarse al espejo y cotejar si la imagen reflejada se corresponde con sus sueños; a la gente de cualquier parte del mundo dotada de sensibilidad, que deben conocer desde nuestra voz nuestro afán de cada día. Este es el papel inherente a la literatura en todas las sociedades, en cualquier época y lugar, con una particularidad: los escritores africanos heredamos el rol desempeñado por los trovadores en nuestras culturas milenarias.

A menudo me preguntan para qué sirve la literatura en las sociedades africanas… Parece un esfuerzo inútil, realizado por vagos o estúpidos; algunos afirman que somos diletantes que escriben para los blancos, principales consumidores de bienes culturales. Discrepo.

El griot no era un mero bufón en la corte de los poderosos, ni ilusionista manipulador de ensoñaciones adormecedoras, sino el elaborador y depositario de las ideas, guardián de la memoria y transmisor de los anhelos colectivos; en suma, el intermediario por excelencia entre la palabra y la acción. En nuestras culturas pre-coloniales, la palabra no era mero sonido desprovisto de significado; no gruñíamos, aunque la peligrosa mezcolanza de ignorancia y prejuicios, traducida en racismo por los colonizadores y sus epígonos, considerase nuestras lenguas "dialectos groseros", según escribió algún tratadista español. Nuestros mayores nunca hablaban por hablar; el verbo persuadía, orientaba, comprometía, definía y calificaba a quien lo expresaba, encerraba cuantos valores subyacen en el alma de un pueblo. En aquellas sociedades "primitivas", la principal diferencia entre un mayor y un joven estaba en la capacidad de razonar y exponer juicios certeros en el momento adecuado, transmitiendo ideas útiles para los ciudadanos. Un mayor dicharachero o mendaz era considerado insensato, no merecía respeto, nadie le tomaba en serio. Por otro lado, un joven prudente era captado para asumir responsabilidades en beneficio del conjunto. Enriquecidos hoy con la escritura—que, recordémoslo, no nació en Europa—tales características adquieren una nueva dimensión. Desprovista de los caprichosos efectos de la memoria física e inmune al transcurrir del tiempo, la palabra puede ser fijada para recordar permanentemente nuestra trayectoria, el origen, el rumbo y las metas propuestas. Esta concepción explica nuestra desdeñosa indiferencia ante demasiadas palabras sin sentido dirigidas a nuestras culturas, a nuestro continente, a nuestras personas, por gente incapaz de realizar un mínimo esfuerzo de empatía hacia otras realidades distintas de su rutinaria inmediatez.

Como mayor, podría aconsejar prudencia a los jóvenes, decirles que hagan oídos sordos a palabras necias. Pero no lo haré. Precisamente la edad y la experiencia me obligan a prevenir sobre las consecuencias de tanta necedad esparcida de modo impulsivo, irreflexivo y malévolo; la historia vivida y analizada advierte que nuestro desdén resulta perjudicial. No debemos seguir callando, limitándonos a esbozar sonrisillas misericordiosas ante ideas insensatas expuestas por ignorantes poderosos. Esa ignorancia, envuelta en soberbia, teñida de mala fe, resulta tan peligrosa que, tolerada, conduce a tragedias y genera atrocidades. Sobran ejemplos en la historia de la intolerancia. Los africanos, explotados, vejados y humillados durante los últimos cinco siglos y medio por otros humanos imbuidos en su jactanciosa autocomplacencia, estamos obligados a contraponer las mentiras con la verdad. Mientras gocemos—todavía – de cierta libertad para expresarnos con palabras y escritos, usémosla para desenmascarar el discurso tendencioso que estimula instintos mezquinos como el odio. No combatiremos la mentira con mentiras, el insulto con insultos, el odio con más odio. Empleemos armas más eficaces: avergonzarles con su ignorancia, ridiculizar su injustificada altivez y remover en sus corazones el poso de humanidad, de reflexión, que suponemos en todo bípedo implume, según la definición de Platón.

Por eso escogí este tema para mi charla aquí y ahora: parafraseando a Wole Soyinka, "algún día enseñaremos a leer a la soldadesca". Es nuestra responsabilidad ilustrar a quienes, creyendo poseer la verdad absoluta, pudieran descubrir que ignoran las verdades esenciales de la existencia.

Por eso escogí este tema para mi charla aquí y ahora: parafraseando a Wole Soyinka, "algún día enseñaremos a leer a la soldadesca". Es nuestra responsabilidad ilustrar a quienes, creyendo poseer la verdad absoluta, pudieran descubrir que ignoran las verdades esenciales de la existencia. Bastaría que leyesen Nations Nègres et Culture Civilización y barbarie, del historiador senegalés Cheik Anta Diop, para obligarles a cerrar la boca. Si leyesen a Nadine Gordimer y Doris Lessing (que no eran negras), no abrirían sus bocas. Les bastaría saber que el rey belga Leopoldo II asesinó a más de 10 millones de congoleses entre 1885 y 1908 para callarles.[1] Su drama es que desconocen su propia historia. Deberían saber que los alemanes exterminaron etnias enteras en Namibia, Togo y Tanganika a principios del S. XX. Deberían conocer las atrocidades cometidas por oficiales del Ejército español en mi pueblo, donde quemaban bebés solo porque les molestaba su llanto. Si leyeran, comprenderían las emociones de los descendientes de los millones de africanos masacrados por franceses, portugueses, italianos y británicos que en las cuatro esquinas de África destruyeron las estructuras sociales y frenaron en seco la evolución natural de nuestras culturas. Si fuesen honestos, les avergonzarían sus antepasados, aventureros glorificados que dominaron el mundo impulsados por la codicia y las hambrunas de la misérrima Europa del S. XV.

No es necesario seguir desgranando argumentos; los ejemplos anotados son suficientes para hacerles callar. No queda lugar para falacias esparcidas durante siglos por esclavistas y colonialistas, cuando Prehistoria, Biología y Psicología desmienten supuestas diferencias más allá de las distintas tonalidades de la piel que nos envuelve. Al saber que son burdas mentiras las supuestas fatalidades deterministas, es hora de actuar con seguridad, al no existir razones para que interioricemos la inferioridad que nos inocularon, condenándonos a vivir atenazados en la zozobra permanente.

Escribimos para no ser meros cuentacuentos; concebimos nuestro oficio como un sólido compromiso ético y moral ante nuestras sociedades dolientes, espectros miserables deambulando sobre suelos inmensamente ricos.

Escribimos para no ser meros cuentacuentos; concebimos nuestro oficio como un sólido compromiso ético y moral ante nuestras sociedades dolientes, espectros miserables deambulando sobre suelos inmensamente ricos. Escogimos entre apoyar a los cuerdos o a los locos, a los opresores o a los oprimidos, a los verdugos o a las víctimas. Pavorosa circunstancia cotidiana que convierte la indiferencia en deshumanización: el don que poseemos no nos inmunizara ante el dolor ajeno, un dolor colectivo que es nuestro propio dolor. El escritor africano no se encierra en una urna de cristal desde la cual contempla impasible los fenómenos que describe. No somos, como en Occidente, seres privilegiados que elucubran desde la altura de sus torres de marfil cómo deleitar el ocio de los cuerpos bien nutridos. Sabemos que la literatura es arte, proposición; y el arte, para ser tal y no mera artesanía, simple imitación o repetición, no puede olvidar su dimensión estética. Pero no basta la estética en sí misma; la belleza es una banalidad, cambiante según las modas de la época o el lugar. El africano no concibe el "arte por el arte". No encerramos nuestra creación en museos y palacios para deleite exclusivo de expertos y poderosos. Aunamos en nuestra obra, literaria o plástica. Estética, ética y utilitarismo, conjunción armoniosa e inseparable que dota a nuestras culturas de los elementos necesarios para motivar las transformaciones sociales, noción que genera tópicos en quienes desprecian cuanto ignoran. Pero sobre ese trípode descansan nuestras realizaciones desde los albores, instrumentos valiosísimos hoy, cuando sentimos la necesidad de trascender la oralidad y adoptar la escritura, al descubrir que no necesitábamos intermediarios que distorsionaban cuanto no comprendían. Escribimos, también, para expresar nuestras almas desde nuestras almas: un sistema de creencias y valores, los estado de ánimo, nuestra percepción del mundo, que bien pudieran beneficiar al resto de la Humanidad.

Afirmemos entonces, con orgullo y seguridad, que los intelectuales negro-africanos tuvieron un papel vanguardista, determinante, en la conquista de la dignidad del género humano. El pensamiento africano de principios del S. XX, entroncado, como era natural, con su diáspora afroamericana y caribeña, puso al mundo ante sus contradicciones; siendo larga y prolija la enumeración, pondré un solo ejemplo: ¿libró el mundo una sangrienta y devastadora guerra contra el racismo y el totalitarismo, con importante aportación de los pueblos colonizados, para que la victoria de la libertad y la democracia beneficiara a una única raza, a una única cultura? Recordémoslo: en 1945, la mayoría de los habitantes de esta Tierra seguía sometida a una opresión tan cruel como la padecida por las razas y pueblos ultrajados por la barbarie nazi. La cuestión fundamental era – es – si libertad, democracia y dignidad son derechos exclusivos acotados a unos pocos, o inherentes a la condición humana. Fueron los intelectuales africanos y afroamericanos quienes llevaron a la conciencia universal un principio básico: la construcción y consolidación de la paz no puede ignorar ni soslayar los crímenes y la explotación padecidas en los territorios coloniales, disfrazados bajo eufemismos edulcorantes como "civilización".

Afirmemos entonces, con orgullo y seguridad, que los intelectuales negro-africanos tuvieron un papel vanguardista, determinante, en la conquista de la dignidad del género humano.

Si desbrozamos la historia reciente de prejuicios, aparece nítido que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 es el compendio de reivindicaciones de libertad y dignidad formuladas por el V Congreso Panafricano, reunido en Manchester (Inglaterra) en 1945, cuyas conclusiones permitieron extender los valores de la democracia a todas las naciones, pueblos y personas de la Tierra. En ese encuentro participaron las mentes negras más preclaras; entre otros, el afroamericano W. E. B. Du Bois, el jamaicano Georges Padmore y los africanos Nnamdi Azikwe (Nigeria), Jomo Kenyatta (Kenia), Julius Nyerere (Tanzania) y, sobre todo, el ghanés Kwame Nkrumah. Ellos acordaron priorizar la liberación política de África como tarea inmediata, decisión que sustituía la emoción por las ideas, el sentimiento por la acción. Esta determinación benefició al conjunto de la Humanidad al establecer el respeto y el diálogo como factores de disuasión de los conflictos, universalizando el derecho de autodeterminación de los pueblos y aboliendo el "derecho de ocupación"- eje de las relaciones internacionales a lo largo del S. XIX y pretexto que legitimó la ocupación de África en la Conferencia de Berlín (1884-1885). Lo demuestran la creación de Naciones Unidas y otros acontecimientos relevantes de la época, hoy minimizados, olvidados: la creación de la editorial y su revista Présence Africaine por el senegalés Alioune Diop en 1947, y el I Congreso Internacional de Escritores y Artistas Negros de París. En septiembre de 1956 se reunieron, entre otros muchos, Aimé Césaire, Léopold Sédar Senghor, Jacques Rabemananjara, Richard Wright, Cheik Anta Diop, Mercer Cook, John Davis y Jean Price-Mars.

Es imposible negar que las ideas emanadas de ese decisivo encuentro regulan desde entonces las relaciones culturales entre los pueblos. Conceptos como multiculturalismo, diálogo de civilizaciones, diversidad e interculturalidad los formularon por primera vez estos intelectuales negros. Marcó de modo fructífero no solo las relaciones políticas y culturales, sino la forma de percibir al "otro"; parecía hallada la fórmula definitiva que armonizara las relaciones entre las diferentes razas, credos y culturas.

Es de suma importancia recordar estas cosas aquí y ahora, cuando renacen anacrónicas cruzadas y movimientos revisionistas, cuando asistimos al intento de exhumar viejas teorías que llevaron el horror y el sufrimiento a centenares de millones de personas. Esas ideas supremacistas contenidas, por ejemplo, en la Filosofía de la historia de Hegel y en la obra del Conde de Gobineau[2], son el germen de intolerancias y el alimento espiritual de racistas y xenófobos. Quizá resulte útil poner las cosas en su sitio, cuando se alzan voces de ignorantes poderosos reclamando la recolonización de África y la re-esclavización de los negros; útil e importante porque tales formulaciones hubiesen sido estériles sin la complicidad de influyentes intelectuales no africanos, como André Gide, André Breton, Jean-Paul Sartre, Albert Camus o Théodore Monod, a los que pronto se sumaron Pablo Picasso, Roger Bastide, Basil Davidson, Michel Leiris y otros muchos. De ahí nuestra propuesta recurrente: es necesaria una convergencia de objetivos, la complicidad activa entre los demócratas africanos, americanos y europeos para conseguirlo. La lucha contra la intolerancia no concierne a un solo país, pueblo o raza; conquistar y mantener la libertad y la dignidad nos concierne a cada uno de los integrantes de nuestra especie. Parece hoy incuestionable que, sin aquella conjunción, que culminaba cinco siglos de resistencia contra esclavitudes y opresiones, el colonialismo—convertido en un anacronismo poco después—no hubiese perdido su fuerza.

Al surgir las independencias a mediados del siglo XX, los intelectuales africanos se encontraron ante un dilema. Habían ideado la rebelión anticolonial y asesorado a los políticos en la estrategia para recuperar la soberanía. Militaban en partidos independentistas, eran activistas sindicales o de movimientos juveniles. Su tarea había consistido en concienciar a las poblaciones sobre las inmensas ventajas de la libertad. Alcanzado el objetivo prioritario, debían optar entre colaborar con los poderes emergentes, dedicarse a su oficio, apartados de los vaivenes políticos, o, combatir a quienes les habían contribuido a encumbrar ante la amarga deriva de los nuevos Estados. Bien saben ustedes que pronto fue evidente que las independencias no traían ni libertad ni progreso.

Dilema profundamente humano: un escritor, artista o profesor universitario no está exento de emociones, pasiones e intereses. Por ello estamos contra los mitos, tal como se construyen en las sociedades occidentales: escribir libros no convierte a nadie en ángel incorpóreo pese a la coherencia exigible.

Dilema profundamente humano: un escritor, artista o profesor universitario no está exento de emociones, pasiones e intereses. Por ello estamos contra los mitos, tal como se construyen en las sociedades occidentales: escribir libros no convierte a nadie en ángel incorpóreo pese a la coherencia exigible. Resulta inevitable que alguno se guíe por su estómago en lugar de las ideas—como anotó Chinua Achebe—y oculte la sensibilidad tras la seguridad. En cualquier lugar y tiempo, el ser humano reacciona igual ante ciertos desafíos. Los africanos resistieron juntos la barbarie colonial; pero con las independencias, surgieron las divergencias metodológicas, tácticas, de enfoque, prioridades y objetivos. Afloró una pluralidad ideológica que había estado solapada durante la opresión. Reduccionismos simplistas consideran a todos los negros iguales cuando la raza no es un uniforme; cada cual adopta sus actitudes según su tendencia y expectativas. Sucedió en otros lugares: no toda la portentosa élite cultural de la República de Weimar tuvo el valor de enfrentarse a la barbarie hitleriana. La inmensa mayoría buscó acomodo en aquella siniestra estructura, fenómeno repetido en los países del "socialismo real": las academias científicas y humanísticas, el periodismo y el mundillo literario se nutrieron de "intelectuales orgánicos" al servicio del estalinismo.

No somos distintos los africanos, cuando la naturaleza humana es tan poco proclive al heroísmo pocos prefieren el escarnio, la marginación, la pobreza, la cárcel, el exilio y hasta el martirio antes que secundar la iniquidad. Si valoramos, además, la brutal presión del totalitarismo sobre mentes y cuerpos, al alimentarse las tiranías de adhesiones inquebrantables y lealtades absolutas hasta en el crimen, hallaremos otra razón que imposibilita la unidad de acción frente a la opresión del negro sobre el negro que sustituyó a la opresión del colonizador. Difícilmente comprensible en sociedades como la norteamericana, una objetiva contextualización requiere situarnos en países subdesarrollados, donde, a menudo, la única fuente de ingresos y supervivencia es el dedo portentoso del dictador. Realidades que inutilizan determinados ejercicios utópicos tendentes a buscar comportamientos idílicos impropios de nuestra especie, que ensalza el heroísmo precisamente por su infrecuencia.

Sería imposible trazar aquí la historia pormenorizada de cuanto acontece en cada una de las 55 naciones africanas en 60 años de supuesta "libertad", ni detallar el comportamiento de sus élites culturales ante tales convulsiones. Tenemos todos en la mente la imagen de África, paradigma de todos los desastres: crueles dictaduras vitalicias; enfermedades, hambrunas, guerras e inestabilidad permanentes; millones de refugiados; ignorancia y desprecio del saber; miseria lacerante, que contrasta con la opulencia vergonzante de oligarquías insaciables; líderes insensibles al sufrimiento de sus compatriotas; asombrosa ineficacia, que cuestiona la capacidad de raciocinio de muchos dirigentes; nula protección a niños y ancianos; violencia y cosificación de la mujer . . . en suma, conculcación sistemática de todos los derechos fundamentales, reflejada en los pavorosos índices de desarrollo humano; tragedias cotidianas contempladas impasibles ante la masiva emigración de nuestros jóvenes:. pavorosos efectos descritos en la literatura africana del último medio siglo.

Reduccionismos simplistas consideran a todos los negros iguales cuando la raza no es un uniforme; cada cual adopta sus actitudes según su tendencia y expectativas.

Leídos en otros mundos, parecería que nuestros libros legitiman la estampa del "África imposible" esparcida por los racistas. Porque, profusamente aireados tales efectos, apenas se incide en sus causas, claramente identificadas: un neocolonialismo voraz que explota de manera inmisericorde unos países riquísimos, mientras prevalece el discurso caritativo y se subraya la supuesta incapacidad del africano para organizarse y convivir en sociedad. Imagen que perpetúa un cliché inamovible, base de las relaciones entre Occidente y África; depredación a la que se suman naciones emergentes como China, India o Brasil. En la mente del ciudadano de otro rincón del Planeta, el africano es la escoria del mundo.

El cliché se asentó en el subconsciente de los propios africanos, seres acomplejados conscientes de su propia nadería, privados de asideros espirituales antaño proporcionados por las culturas primigenias, abocados a una insatisfacción íntima no satisfecha por una modernidad asfixiante, convertidos en caricaturas de otros. Carentes de infraestructuras culturales que contrarresten los efectos perversos del discurso único, rotas las ilusiones ante la certeza de que toda resistencia es inútil frente a los poderes invisibles que dominan sus vidas, aplastado todo intento de regeneración y ridiculizado por ello; el pensamiento africano aparece como agostado.

Pero no han claudicado nuestros pensadores. Conocemos mejor que nadie nuestros problemas, reflexionamos sobre ellos y proponemos soluciones. ¿Nos beneficia tal esfuerzo? ¿Importa cuanto podamos pensar o decir? ¿Conviene siquiera nadar a contracorriente, sorteando los mil ardides con que acallan las ideas transgresoras del orden constituido, los intentos de disidencia y racionalización, toda propuesta regeneracionista que altere la sordidez de nuestra existencia?

Pero no han claudicado nuestros pensadores. Conocemos mejor que nadie nuestros problemas, reflexionamos sobre ellos y proponemos soluciones.

Así, el mundo desarrollado está repleto de técnicos y profesionales liberales africanos imposibilitados de ejercer en sus países; hueco nunca cubierto por cooperantes y demás funcionarios de la caridad. Pero no es la "comodidad" de Europa y América del Norte el motivo de la deserción. ¿Sabe la opinión pública norteamericana que las instituciones financieras europeas reciben de África capitales equivalentes al doble del presupuesto que la Unión Europea destina a cooperación al desarrollo? ¿Les informan de que 14 países africanos pagan a Francia 400.000 millones de euros cada año, a cambio de nada? ¿Por qué no les dicen que el blanqueo de dinero y demás formas de corrupción practicadas por las industrias extractivas privan a los africanos de 157.000 millones de dólares anuales? ¿Por qué los africanos que defienden sus caladeros de pesca en Somalia o Nigeria, su principal recurso desde hace siglos, son considerados "piratas" y "terroristas" en Occidente, cuando, además de destruir su hábitat, la pesca ilegal y descontrolada supone pérdidas superiores a los 70.000 millones de dólares cada año? Son datos fáciles de encontrar en Internet, elaborados por instituciones y organismos que nadie sensato considera "revolucionarios". Los conocen sus autoridades, pero ocultan tales efectos, resultados de la gestión de sus empresas en lugares como Guinea Ecuatorial, mi país, donde sostienen desde hace casi tres décadas la tiranía más cruel y corrupta del momento actual. ¿Les parece, ante estas realidades, que son "un lujo" las independencias, que los africanos no merecen la libertad? ¿No suena a reduccionismo simplista el tópico de los "Estados fallidos", que, en pleno S. XXI, parece exhumar viejas apetencias imperialistas?

Desde nuestra percepción, ni han fallado nuestros Estados, ni son inviables nuestras naciones, ni poseemos los africanos un gen especial que nos haga inferiores a las demás personas. El fallo es el modelo impuesto en estas seis décadas de independencias sin soberanía, el modelo lampedusiano que sustituyó a los gobernadores blancos por los capataces negros, encargados de "mantener la estabilidad" en las posesiones para que nada cambiase. Cuanto sucede en África desde 1956 indica que nunca existió verdadera voluntad de dignificar al africano ni de reconocer su plena humanidad.

Como son ustedes personas mayores, cultas y capacitadas, indaguen y analicen por sí mismos cuantos conflictos se producen en África. Seguro que no encontrarán datos que avalen la falacia de las supuestas "guerras tribales" y demás mitos. Descubrirán, en cambio, el verdadero rol de empresas, gobiernos y personalidades "respetables" en la perpetuación de la miseria. Para nosotros, bastaría propiciar el único modelo aún por experimentar en África: la democracia participativa. Bastaría que recuperásemos de verdad la conducción de nuestros destinos, que nos representasen compatriotas honestos y dignos, preocupados por el bienestar de sus semejantes. Necesitamos dirigentes que respeten los derechos de todos, que den valor a la vida humana. Necesitamos líderes con solvencia moral e intelectual acreditada, no brutos ignorantes sacados de aldeas recónditas y endiosados súbitamente. Necesitamos presidentes y ministros que hablen el lenguaje actual, sin complejos ante nadie, para saber gestionar nuestros intereses. Necesitamos, en fin, recuperar el Humanismo, un concepto que no se encierra únicamente en los millones de libros que abarrotan las bibliotecas de Occidente; el Humanismo también está formulado en nuestros refranes y máximas, en nuestra filosofía, en nuestros valores tradicionales, aquellos que sean útiles en este siglo.

Necesitamos, en fin, recuperar el Humanismo, un concepto que no se encierra únicamente en los millones de libros que abarrotan las bibliotecas de Occidente; el Humanismo también está formulado en nuestros refranes y máximas, en nuestra filosofía, en nuestros valores tradicionales, aquellos que sean útiles en este siglo.

No nos reconocemos en esos africanos esperpénticos, caricaturescos, que dicen que somos. En Kampala o Kinshasa, en Lomé, Nairobi, Harare o Malabo, como en Londres y Roma, Madrid, París, Ottawa o Washington, un ladrón es un ladrón y un asesino es un asesino. No nos resignaremos a ninguna fatalidad. Sabemos que todo puede ser distinto. Pero mientras el Occidente prefiera en el poder en África a los liberticidas, a los ladrones y a los asesinos, no nos insulten, por favor, porque Mobutu Sese Seko, Jean-Bedel Bokassa, Idi Amin Dada, Félix Houphouët-Boigny, Hisène Habré, Omar Bongo, Charles Taylor, Sani Abacha, Ggnassingbé Eyadéma, Blaise Compaoré, Yoweri Museveni, Denis Sassou-Nguesso, Robert Mugabe, José Eduardo dos Santos o Teodoro Obiang Nguema no nos representan: ni les hemos elegido, ni roban en nuestro nombre, ni para nosotros.

¿Cómo no escribir, si nuestra primera obligación es contar las cosas que nadie contará por nosotros? ¿Cómo callar, si nuestro principal deber es completar las medias verdades? Y mientras vivamos, seguiremos escribiendo, para desenmascarar las falacias, para denunciar la manipulación, conscientes de que la lucha emprendida por nuestros abuelos y nuestros padres no ha concluido. Si ellos arrancaron la soberanía formal, nosotros trazamos el camino hacia la libertad y el desarrollo que disfrutarán las generaciones venideras.

No todos los intelectuales africanos escogieron la ardua senda de combatir la censura y la ignorancia, defender el derecho a la vida y a la libertad. Muchos se acomodaron por ambición, cobardía o comodidad, poniendo sus capacidades al servicio de las dictaduras. Los muertos se borraron de nuestra memoria, y los vivos pagan su traición en sus conciencias. Consideramos de mayor interés recordar a los miles de africanos que sufrieron y sufren humillaciones, cárceles, torturas, exilios y muerte por su fidelidad a la idea de un África libre, próspera, solidaria y digna. Son aspiraciones por las que nuestros mayores exigieron el fin del colonialismo, reivindicando un Humanismo sin apellidos, fuente de todo progreso. Al ser imposible mencionarlos a todos, me ciño a las palabras de Bertolt Brecht, creador del Teatro Épico, perseguido por los nazis y asesinado por los comunistas: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles".

Entre nuestros "imprescindibles", destaca el malgache Jacques Rabemananjara, nacido en 1913, co-fundador del Movimiento Democrático por la Renovación Malgache y diputado electo en la Asamblea Francesa tras la II Guerra Mundial, no ocupó su escaño—fue detenido, torturado y condenado a cadena perpetua por orden del general Charles de Gaulle, acusado de instigar la rebelión de 1947. Liberado diez años después, le tuvieron confinado fuera de su país hasta la independencia. Varias veces ministro y vicepresidente, un golpe de estado en 1972 le llevó nuevamente al exilio, donde murió en 2005. Escribió una novela, trece poemarios, tres obras de teatro, dos libros de ensayo y dos volúmenes que compilan sus numerosos artículos.

Félix Tchicaya U Tam’si nació en el llamado Congo francés en 1931. Vivió en Francia desde los 15 años hasta la independencia, en 1960. Seguidor de Patrice Lumumba, regresó al exilio tras el asesinato de este líder nacionalista en enero de 1961, donde falleció en 1988. Su corta obra comprende cuatro poemarios, cuatro novelas y tres piezas teatrales.

Entre nuestros "imprescindibles", destaca el malgache Jacques Rabemananjara, Félix Tchicaya U Tam’si, Alenxandre Biyidi Awala, Chinua Achebe, Sony Labou-Tansi.

Alexandre Biyidi Awala, más conocido como Mongo Beti, nació en Camerún en 1932. Palpó en su infancia las injusticias coloniales, causa de su militancia en el partido de Rubén Um Nyobé, líder anticolonialista asesinado por los franceses en 1958. Estudió en Francia, donde permaneció por su oposición a la dictadura de su país; fundó una revista y escribió 22 libros de narrativa y ensayo de denuncia de las dictaduras africanas sostenidas desde Europa. Regresó a Camerún tras su jubilación, donde se murió poco después, en 2001, envenenado según su familia.

Camara Laye nació en Guinea-Conakry en 1928. Becado para perfeccionar su oficio de mecánico en Francia, aprovechó para estudiar ingeniería. Proclamada la independencia en 1958, regresó a su país, y colaboró con el presidente Ahmed Sékou Touré pero la deriva tiránica de éste le obligó a exiliarse en Senegal, donde falleció en 1980. Publicó solo cuatro novelas, pero fundamentales en la literatura africana.

Amadou Kourouma nació en 1927 en Costa de Marfil. De joven se incorporó al ejército colonial francés, que dejo tras la guerra de Indochina. Proclamada la independencia en 1960, regresó a su país. Sus críticas al presidente Félix Houphouet-Boigny, protegido por Francia, le llevaron a prisión. Su largo exilio transcurrió en Argelia, Camerún, Togo y Francia. Regresó a su país durante el interregno democrático; su crítica a la guerra civil iniciada en 2002—"una extravagancia que conducirá al caos", dijo—le convirtió en "enemigo" del poder. Tuvo que huir del país, muriendo en el exilio en 2003. Tuve la inmensa suerte de conocerle y charlar brevemente con él en septiembre de 2001. Me impresionó su desbordante amargura. Su obra, solo cinco novelas, es una de las más sólidas de la literatura poscolonial, irónica, plena de desgarradoras imágenes sobre la realidad del continente.

Mi admiración y tributo hacia Chinua Achebe es eterna, pues decantó mi vocación literaria, tras descubrir, en mi adolescencia, Todo se desmorona. Nació en Nigeria en 1930. Miembro destacado de la portentosa generación de intelectuales, cuyo activismo, siendo aún estudiantes en la Universidad de Ibadán, sería fundamental para articular la conciencia anti-colonial, en Nigeria y países vecinos. La convulsa historia de su país, con la guerra de Biafra como culminación, marcó su vida y su obra. Desde 1972 vivió exiliado en Boston, como profesor en la Universidad de Massachusetts, donde murió en 2013. Desde un sentimiento profundo escribí su necrológica en el diario español El País, como la de Mongo Beti y, hace poco, la de mi amiga y compatriota María Nsue. El inmenso legado de Achebe incluye cinco novelas, ocho libros de relatos, ocho de ensayos políticos, históricos y crítica literaria, cuatro de literatura infantil y seis poemarios, en los cuales se posiciona críticamente ante fenómenos como golpismo y dictaduras y sus efectos desoladores sobre el individuo.

Sentí igualmente cercana la trágica desaparición de Sony Labou-Tansi en Brazzaville, en 1995, dos semanas después que su esposa. Nacido en Kinshasa (República Democrática del Congo), se estableció en Brazzaville (República de Congo), en la otra orilla del río común, hoy frontera por el arbitrario reparto colonial. Su obra describe las peores pesadillas del africano actual, un mundo esperpéntico, absurdo, resumido en una sola frase: "No busquemos más, lo hemos encontrado: el hombre ha sido creado para inventar el infierno". En su breve vida, este corrosivo dramaturgo y director escénico nos legó seis novelas, doce piezas teatrales y cinco libros de poesía.

Entre los "imprescindibles" africanos vivos, sobresalen Wole Soyinka y Ngugi wa Thiong’o.

Las súplicas de clemencia de numerosas personalidades mundiales—incluido el presidente Bill Clinton—no impidieron el ahorcamiento de Ken Saro-Wiwa en noviembre de 1995, ordenado por el general Sani Abacha, entonces dictador de Nigeria. Escritor, productor de televisión, ecologista y activista de los derechos humanos, su único delito fue presidir el Movimiento para la supervivencia del Pueblo Ogoni, etnia que padece desde 1958 la continua degradación del Delta del Níger, su hábitat, a causa de los vertidos petrolíferos. Su activismo pacífico le costó la vida a los 44 años, sin que importaran sus 15 libros publicados (poesía, novela, teatro, ensayo), por los que había sido postulado al Premio Nobel de Literatura.

Entre los "imprescindibles" africanos vivos, sobresalen Wole Soyinka y Ngugi wa Thiong’o. Galardonado el primero con el Premio Nobel de Literatura en 1986, y el segundo eterno candidato. Sus biografías son conocidas, sobre todo en Estados Unidos, su país de refugio, donde ejercieron su magisterio académico. Del nigeriano Soyinka destacan su honestidad militante y su proclama sobre la Tigritud: "El tigre no anuncia su tigritud; salta sobre su presa y la devora", proclamó, en oposición a la Negritud propuesta por Senghor. En este prolífico poeta, novelista, dramaturgo y ensayista no existe la duda: "Hasta que África no controle su destino, no recuperará su humanidad", declaró en 2001. El keniano Ngugi lidera la cruzada para que el africano abandone las "lenguas imperialistas" y adopte las lenguas nativas como vehículos de creación literaria; renunció al inglés para escribir en kikuyu la treintena de libros que abarca su producción: teatro, novela y ensayos de temática cultural y política.

Evoco a los innumerables héroes anónimos (periodistas, economistas, abogados, profesores, estudiantes…) que sacrifican a diario sus vidas para alimentar la llama de la libertad futura – un futuro quimérico.

Termino este periplo incompleto recordando los esfuerzos y sacrificios de otros muchos pensadores y artistas que, en las seis últimas décadas, se enfrentarona los poderes inicuos que ahondan la sima de la degradación del negro, en África y en el mundo. Como cada país conoce y recuerda a sus héroes, aquí solo puedo evocar genéricamente a músicos como el nigeriano Fela Kuti, activista de los derechos humanos muerto en 1997, a los 57 años, a causa del duro castigo sufrido durante veinte años de encarnizada persecución. Al también músico Pierre Claver Zeng, gabonés, quien durante décadas fustigó a la oligarquía familiar impuesta por Francia desde 1967 hasta hoy; murió en París en 2010. Sin olvidar a líderes religiosos: Rafael Nze Abuy, arzobispo de Malabo (Guinea Ecuatorial), a quien, enfermo, la tiranía de Teodoro Obiang impidió salir del país hasta el último momento y murió en Madrid en 1991. Cristophe Munzihirwa, arzobispo de Bukavu (R. D. de Congo), fue asesinado en 2004. También Engelbert Mveng, jesuita camerunés, teólogo, antropólogo e historiador, muerto en Yaúnde en 1995 en circunstancias nunca aclaradas. Su compatriota Jean-Marc Ela, sacerdote, teólogo y sociólogo, perseguido hasta en su exilio canadiense, donde falleció misteriosamente en 2008.

Evoco a los innumerables héroes anónimos (periodistas, economistas, abogados, profesores, estudiantes . . . ) que sacrifican a diario sus vidas para alimentar la llama de la libertad futura—un futuro quimérico: mientras preparaba esta conferencia, huía de Zimbabue del notable poeta Mbizo Chiroso, a causa de la sañuda persecución del dictador Robert Mugabe. Es a ellos, verdaderos protagonistas de esta historia, a quienes debemos expresar nuestra profunda gratitud.

Notas

  1. Joseph Konrad reflejó un pálido retrato en El corazón de las tinieblas. 
  2. Joseph Arthur, conde de Gobineau fue autor de Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas (1855) donde desarrollaó la teoría de la superioridad racial aria

Fuentes

Feuser, Willfred. 1988. "Wole Soyinka: The Problem of Authenticity." Black Literature Forum 22 (3): 559.

Lab’Ou Tansi, Sony. 2011. Life and a Half. Translated by Alison Dundy. Bloomington: Indiana University Press.

Soyinka, Wole. 1972. “Background and Friezes.” In A Shuttle in the Crypt. London: R. Collings.

Tulio Demicheli, Santiago. 2001. "Soyinka: ‘Hasta que África no controle su destino, no recuperará su humanidad’." ABC.es, March 24. http://www.abc.es/hemeroteca/historico-24-03-2001/abc/Cultura/soyinka-hasta-que-africa-no-controle-su-destinono-recuperara-su-humanidad_19821.html.

martes, 2 de mayo de 2023

Gobernador por un día (o por una noche)

José Luis Vila-San Juan recoge en su relato sobre el golpe de Estado del 19 de septiembre de 1936 en Santa Isabel que:

«La consigna fue presentarnos a las 12 de la noche del 18 de septiembre. Nos reunimos unos cincuenta. Ninguno de nosotros pertenecía a ningún partido político. Pero el Frente Popular tampoco se había dormido, aunque siempre siguiendo la línea moderada que marca todo el proceso de la guerra en Fernando Poo. El mismo 18 de septiembre, destituye a Sánchez Guerra y nombra Gobernador a un medico-cirujano de mucho prestigio y potencialidad económica. Uno de los "triunfadores", no de los "fracasados", como hubiese sido lo lógico. (No me quieren dar su nombre. Yo lo he averiguado, pero quiero respetar el significativo silencio de mis comunicantes como correspondiente cortesía por los muchos otros datos que me han proporcionado.) El nuevo Gobernador ostentó su cargo sólo una noche (la del 18 al 19 de septiembre). Hoy es General de la reserva del Ejército español».

Mucho secretismos cuando está publicado en el BOE. Se trata del coronel retirado de Sanidad de la Armada don Estanislao Lluesma García, que ya había sido gobernador de Guinea en sustitución de Gustavo de Sostoa y Sthamer tras su asesinato.

En cualquier caso, hasta su llegada, Sánchez Guerra ofreció el cargo de gobernador interino al registrador de la propiedad José María Martín-Gamero Isla y al Dr Abelardo Lloret Peral, declinando ambos el ofrecimiento. Posteriormente, el primero acabó sumándose al aparato represor franquista integrando la Comisión de Incautación de Bienes prevista por la Junta de Defensa Nacional, y el Dr Lloret internado en el campo de concentración de Gando.

Pero -tal vez- la duda sea quién quedó finalmente como gobernador interino tras el declinamiento del Dr, Lloret... lo que aclaramos con Fernando El Africano en el imprescindible Foro de Crónicas de La Guinea Ecuatorial: «El Gobernador que dice en la crónica cuyo mandato duró un día y que no quiere mencionar su nombre, era el médico militar don José del Val Cordón. Que llegó a Guinea creo como comandante médico y decidió establecerse en Santa Isabel como médico particular, con su hermana [Carmen]. Posteriormente además de su clínica fue el Director cirujano del Hospital General. Una magnifica persona vecino y amigo de mi familia. Operó a mi hermana Paquita de una operación ocular delicada, y que gracias a sus esfuerzos no perdió el ojo. (…) Recuerdo que me contaba mi tío Julián que era secretario del Ayuntamiento de Santa Isabel, que en principio hubo algunas detenciones por parte del bando republicano y se nombró Gobernador interino a don José del Val, médico y comandante de marina, pero presumo que como no era muy político dimitió. Entonces Santa Isabel se declaró del bando de Franco, y se escuchaban las noticias en casa de mi tío que era de los pocos particulares que tenía una radio. Él era falangista. En Bata dominó la República hasta el hundimiento del Fernando Poo (…). Como premio a su labor durante la Guerra a mi tío lo destituyeron cuando ganó su bando (Franco), y menos mal que logró colocarse de contable en Fortuny».

Aunque realmente tampoco hubo mucho margen de maniobra ni para el Dr Lloret, ni para el Dr del Val: como recuerda Fernando El Africano, a las pocas horas del nombramiento del Dr Lluesma se produjo el golpe de Estado en Santa Isabel.

Os contamos un poco más sobre el efímero gobernador...

El gobernador y su esposa María Luisa Uranga.
Fue destinado a la Estación naval del Golfo de Guinea por primera vez en 1902, y prestó servicio en diferentes países, incluyendo la incorporación al frente de guerra europeo en 1915 -en donde acabó como visitador de campamentos y hospitales de prisioneros franceses en Alemania- para estudiar la organización y los progresos higiénicos y quirúrgicos en los ejércitos involucrados.
Cuenta Estanislao Lluesma Goñalóns, nieto del gobernador Estanislao Lluesma García, que además de gobernador de la Guinea Española en África, «fue médico de la Armada española, que entre sus pacientes contaba con la infanta Isabel de Borbón y el rey Alfonso XIII. Entre muchos otros méritos, mi abuelo recibió la Medalla al Reconocimiento Francés por su gestión con los prisioneros enfermos en Alemania durante la Primera Guerra Mundial y tuvo el extraño honor de haber sido condenado a muerte dos veces en su vida, a causa de sus ideales republicanos, en la España del siglo pasado».

Juan Medina Sanabria, relata en su trabajo Isleta, Puerto de la Luz: campos de concentración, que «El 5 Septiembre 1936 el Gobernador General de los Territorios de la Guinea Española, solicita a Madrid ser cesado de su cargo, siendo aceptada su dimisión el día 17 siguiente, marchando al extranjero. Queda designado para relevarle el Coronel de Sanidad de la Armada Estanislao Lluesma García [y en espera de su incorporación se le propone al doctor Abelardo Lloret Peral como gobernador interino, el cual declina el nombramiento], que repetía en el cargo. Y como podrá verse a continuación, no llega siquiera a trasladarse a la Guinea. Se fraguaba en la isla de Fernando Poó un levantamiento militar, bajo la dirección del Teniente Coronel Luis Serrano Marangues, Jefe de la Guardia Colonial, que se pronuncia el 19 de Septiembre 1936, con la lectura y publicación de un Bando, donde establece de manera rotunda, como únicas órdenes a acatar, las emanadas por el Gobierno de Burgos, no produciéndose ningún hecho trágico en la isla. Al igual que en los lugares donde triunfaba en estos momentos el alzamiento castrense, se procede a la detención de individuos afiliados al Frente Popular y los considerados, por razón de sus actuaciones y conversaciones, desafectos con el nuevo régimen».

Definido por los claretianos en Guinea como «señor equilibrado y comedido», durante el sitio a Madrid fue Jefe de la Defensa Pasiva (Junta Superior de Defensa Pasiva y Antigas de Madrid), encargada de la construcción de refugios antiaereos, así como la creación de brigadas sanitarias, antigases, de desescombro, etc.

Pese a estar marcado ideológicamente, no se vio forzado al exilio.
Sí fue procesado (9289 1939 183/3) por el franquismo y su propio hijo -Estanislao Lluesma Uranga- vivirá exiliado en Argentina. Como recordábamos en la Sentencia de Miguel Hernández Porcel, «sus predecesores leales a la República tuvieron procesos similares, como Miguel Núñez de Prado (1926-1931) que fue fusilado pocos días después del golpe de Estado o Estanislao Lluesma García (1932-1934 y 1936). O su efímero sucesor, Rafael Masiello Guerrero, que acabó fusilado...
Diferente fue con Ángel Manzaneque Feltrer (1934-1935), que como Auditor de la Cuarta Región Militar formó parte del aparato represor».