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domingo, 16 de noviembre de 2025

La memoria de un niño

David Manzur Londoño (Neira, 14 de diciembre de 1929) es un pintor colombiano de origen libanés.

En 1934 su familia fue a vivir a Bata, en donde fue testigo con 6 años de edad del bombardeo de la ciudad por el Ciudad de Mahón

«Entre sus recuerdos tiene grabada una imagen de la infancia: "A los seis años me tocó ver hundir un barco, empezaba la Guerra Civil Española, estando en Bata, Guinea Ecuatorial. Se llamaba Mahón y hundió otro barco que se llamaba Fernando Poo"», «vi cómo se hundió un barco con 90 personas adentro. Esa imagen fue muy difícil de digerir a esa edad.»

David Manzur. Estudio para una transverberación en el mar, 1.

A punto de cumplir los 100 años, y con ganas de llegar a los 120, en su relato vital asoma la vivencia de la guerra (la española, la mundial y los conflictos colombianos).

Sobre el territorio ecuatorial, cuenta a la periodista Isabel López Giraldo en una de sus Historias de vida:

(...) Por razones de la depresión de la época y por el llamado de un cuñado de mi padre, durante mis primeros años viví especialmente en África y España. Lugares en los que recibí la influencia de la religión católica, de esa carga emocional arraigada en el concepto del pecado. Pero también aprendí sobre la vida de los santos.

La hermana de mi papá estaba casada con un hombre de negocios, muy rico [probablemente la familia David Nauffal de "Almacenes Madrid"]. Entonces mi papá decidió llevarnos con ellos a la Guinea Ecuatorial española, donde se encontraban. Para lograrlo, el primer paso fue llegar a la isla de la Gran Canaria. Aquí se dedicó a trabajar como comerciante de la mano de su cuñado. Yo tenía cinco años cuando viajamos, justo cuando estalló la guerra civil española. Recuerdo que me fascinó el viaje en barco: conocí el mar cuando fuimos al puerto de Barranquilla.

De Canaria fuimos a Guinea en un viaje que tomó doce días en El Domine. Este pertenecía a la compañía Trasmediterránea encargada del tránsito entre España y las colonias africanas. Era blanco, y me encantaba. Pero también me fasciné con las costas, con el mar, con los peces. El viaje me pareció mágico. Tenía seis años cuando estaba asimilando todo este esplendor.

  

Llegamos primero a Santa Isabel, la capital de lo que era Fernando Poo, actualmente conocido como Malabo, ubicado en el norte de Bioko. Aquí permanecimos una semana. Este es un lugar con encanto, con tortugas, con mariposas y con una densa selva tropical.

En 1934 pasamos al lugar continental de la Guinea llamado Bata, donde mi padre trabajaría. Estando allí bombardearon la Guinea Ecuatorial española, durante la guerra civil. Así fue como pasé cinco años de mi vida en medio del fuego.

Vivimos en una casa muy humilde a la orilla del mar. La casa, que más parecía una choza, tenía una seiba muy alta en el patio de atrás: creció más de treinta metros convirtiéndose en faro para los barcos. 

(...) Un día, temprano, sentí un enorme estruendo por una pared que salió volando de la casa. Cuando miramos hacia el mar, había un barquito negro junto a otro, compañero de El Domine. Por fascinación me puse a verlo, pero no me dieron tiempo porque salimos huyendo a un hospital a través del bosque.

Al regreso supe que, al Fernando Poo, de la misma compañía transmediterránea de El Domine, se le había acercado un barquito negro. Éste había disparado un cañonazo que cayó en la casa vecina, derrumbándola y afectando gravemente la nuestra. En mi inocencia infantil resultó una aventura muy divertida que me llenó de curiosidad. Al final de la tarde, ya casi anocheciendo, alcanzamos a ver la manera como este barco, blanco y lleno de gente, se hundía.

Me encontraba solo. Y miraba la manera cómo, lentamente, se hundía la embarcación dejando ver un pedacito de uno de sus bordes. Me asusté al sentir una mano que tocó mi hombro. Se trataba del padre Bruno, una figura muy importante de la Iglesia pues hizo parte de las misiones maristas de España en la Guinea. El padre Bruno era amigo de mamá. Mi mamá era amiga de todos los sacerdotes. Entonces el padre Bruno me dijo: "Recemos porque están muriendo varios mártires" (...).

Los hermanos David, Jaime (en brazos) y Sara Manzur en Bata.
Detrás, el persona de servicio -boy- asignado.

«...en 1939 estalló la guerra Mundial y me mandaron a las Canarias, pero volví a Santa Isabel, la capital de Guinea, y en el colegio de Claretianos estudiaba también un niño menor que yo, se llamaba Teodoro Obiang, hoy “presidente Obiang”. Dictador Férreo y cruel de un pequeño, pero poderoso País Petrolero». En otra entrevista completó «"pero Obiang es 13 años menor que yo, era de los chiquitos", recuerda entre risas».

Es un gran relato, no dejéis de leer la totalidad de la entrevista. Incluso tiene cabida la Operación Postmaster, a través de la memoria del escolar Manzur: 

(...) En Santa Isabel me encontré con el barco italiano Duchessa D'aosta, que en ocasiones nos permitía a los muchachos, también en pandilla, escaparnos del colegio para conseguir ciertas comidas que nos daban los marineros y que por la guerra no podíamos tener en la capital. Lo triste fue que, otra noche, por efectos de un bombardeo, el barco desapareció.

El Duchessa D'aosta en el puerto de Santa Isabel  (noviembre 1941),
 tomada desde el avión del Alfonso Alarcón.

O «La guerra tenía su encanto para él [Manzur] y sus compañeros. Durante muchos meses permaneció en el puerto el barco italiano Duchessa D'aosta. Algunas veces lograban escaparse del colegio, jugaban recorriéndolo y recibían chocolates de sus marinos. Una tarde se lo llevaron y la tristeza fue total porque con él le arrebataron los dulces y el único juego que lograba atraerle».

viernes, 10 de octubre de 2025

No dice nada interesante

Los hermanos Juan y Pedro Medina Sanabria son fuente de inspiración e información para este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel. Y el Blog de Pedro Medina Sanabria | Memoria e Historia de Canarias hace un trabajo constante de difusión, por lo que merece la pena bucear un rato por sus páginas. Hoy, recuperamos la vieja entrada: 


NO DICE NADA INTERESANTE RESPECTO AL MOMENTO DEL BOMBARDEO

U.4,917,804

54

DON JUAN FONTAN LOBE, CAPITAN DE ARTILLERÍA Y JUEZ NOMBRADO PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL VAPOR «FERNANDO POO» EL 14 DE OCTUBRE DE 1936.

C E R T I F I C O: Que a mi presencia y actuando como Secretario Alfonso Manrique de Lara Fierro, Sargento del Batallón de Voluntarios de Las Palmas, se presenta el Segundo Oficial Francisco Seguí Darder, de la tripulación del “Fernando Poo”, que manifiesta lo siguiente:

No dice nada interesante respecto al momento del bombardeo.- –

Sabe que habían seis fusiles abordo y que estaban repartidos, dos para los camareros, dos para los engrasadores y dos para los marineros.- –

Sabe que el Delegado de los Radiotelegrafistas Francisco Pérez Rodríguez, propuso que se pusieran los fusiles en el puente.-

Sabe que Martorell tenía pistola.- –

Vió como Antonio Tarí se tiró al agua, y oyó, decir que antes de hacerlo andaba con una pistola en la mano.- –

Sabe que los camareros hacían guardia donde estaban recluidos los Padres.- –

Y en prueba de conformidad firma el presente con S.S. y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 17 de Octubre de 1936.

[Firmas rubricadas de JUAN FONTÁN LOBÉ, FRANCISCO SEGUÍ DARDER, y firma abreviada de ALFONSO MANRIQUE DE LARA FIERRO].

CERTIFICO asimismo que, con objeto de ampliar la precedente declaración se presenta el propio declarante manifestando lo siguiente:

Dice que vió prestar servicio de guardia en el puente antes de llegar a Bata, a Antonio Tarí y al barbero Caparrós; en la cubierta de botes vió prestar guardia al timonel de retén (no sabe quien) y a 5 ó 6 marineros- –

Le dijeron que el enfermero Manuel Diaz Diaz estaba con fusil en proa.- –

Filló le dijo que habían pasado demasiado cerca de tierra y que había tenido que apaciguar los ánimos ya que querían tomar represalias, por tal cosa, con el Capitán y Oficiales.- –

Dice que la guardia de abordo se hacía sin conocimiento del comité, no sabiendo quien la ordenó, pero el enfermero Manuel Diaz Diaz había sido mandado, según le dijeron por Antonio Tarí. –-

Dice que a la llegada a Bata, el Comité ordenó tomar precauciones, estableciéndose por indicación de Calvo, una guardia armada en los portalones.-

Que Antonio Tarí distribuyó los dos fusiles de los camareros, Que entre otros prestaron esta guardia los timoneles (Antonio Dieste Ojea, Rafael Ginart y Manuel Pérez Teira). –

Dice que él concurrió a una Asamblea en tierra a la que asistió todo el Comité, excepto el telegrafista Francisco Pèrez Rodríguez y además unos treinta hombres de la tripulación – –

En dicha Asamblea no se trató del traslado de los Padres abordo. Hablaron en la misma en términos extremistas, Antonio Tarí, Filló y el barbero Caparrós. Filló habló sobre los Comités de defensa y de control.-

Dice que en una cena donde estaban Filló, Antonio Tarí, Caparrós y Seguí (el telegrafista Francisco Pérez Rodríguez no quiso asistir regresando abordo), Guardia Colonial y algunos paisanos de tierra; propusieron el traslado de los Padres presos abordo Antonio Tarí y Caparrós, oponiéndose Fontanet.-


U.4,917,805

55

Y en prueba de conformidad firma el presente con S.S. y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 9 de Noviembre de 1936.

[Firmas rubricadas de FRANCISCO SEGUÍ DARDER, JUAN FONTÁN LOBÉ, y firma abreviada de ALFONSO MANRIQUE DE LARA FIERRO].

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 9342-297-21.- Causa 24 de 1937.- Folios 54 y 55.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Le dio un botellazo

El auto de procesamiento a la tripulación del Fernando Poo, recoge una historia inusual: "así como también fue agredido un voluntario de Expedición; el marinero Antonio Dieste Ojea [por Ojeda] que le dio un golpe con una botella." La indagatoria también recogió que Dieste había realizado guardias armadas custodiando a los detenidos en el buque, por lo que se le acusó de delito consumado de Auxilio a la Rebelión previsto en el Código de Justicia Militar en el artículo doscientos cuarenta, así como -sólo a él- de de un delito de insulto de obra a fuerza armada previsto en el Código de Justicia Militar en el artículo doscientos cincuenta y tres.

Inicialmente incluso de le señala como inductor del asesinato del capellán de la Trasmediterránea, si bien la investigación llegará a la conclusión de que ese incidente nunca ocurrió. El 2° radiotelegrafista, Francisco Pérez Rodríguez, que como presidente del "comité rojo" (sic) del buque pelea por su vida es especialmente acusativo con él, "PREGUNTADO quienes eran los más peligrosos del vapor dijo: entre los peligrosos que considera el declarante son Manuel Tarí y Antonio Dieste; y Dieste fue uno de los que decía que había que tirar al Cura al agua". Si bien es cierto, que los tripulantes afectos al movimiento nacional, el cuarto maquinista José García García y el electricista León Mercader Navarro, le señalarán también como "extremista" en sus declaraciones. Al igual que los poco sospechosos de izquierdistas, primer y segundo Oficial Rafael Muñoz García y Francisco Seguí Darder, que afirmarán que Dieste hacía guardias con pistola.

La indagatoria de Juan Fontán no aportará demasiada información:

U.4,918,018

16

DON JUAN FONTAN LOBE, CAPITAN DE ARTILLERÍA Y JUEZ NOMBRADO PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL VAPOR «FERNANDO POO» EL 14 DE OCTUBRE DE 1936.

C E R T I F I C O: Que a mi presencia y actuando como Secretario Alfonso Manrique de Lara Fierro, Sargento del Batallón de Voluntarios de Las Palmas, se presenta el marinero Antonio Dieste Ojea, de la tripulación del «Fernando Poo” que manifiesta lo siguiente:

Que estaba afiliado a la C.N.T.. – –

Vió al Contramaestre subir al castillo a virar el ancla, cree que viró un grillete. – –

Vió tirar a Antonio Tarí el fusil al agua y tirarse èl después. – –

Los dos fusiles de marineros los tenían Pedro Gutiérrez y Manuel Díaz. – –

Que hicieron guardia en los Padres Zaragoza y Antonio Pascual Pons. – –

Que según los tripulantes del “Isla de Tenerife” Manuel Tarí había sido miliciano. – –

Y en prueba de conformidad firma el presente con S.S. y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 20 de Octubre de 1936.

[Firmas rubricadas de ANTONIO DIESTE OJEA, JUAN FONTÁN LOBÉ, y firma abreviada de ALFONSO MANRIQUE DE LARA FIERRO].

CERTIFICO asimismo que, con objeto de ampliar la precedente declaración se presenta el propio declarante, manifestando lo siguiente:

Dice que la noche anterior a la llegada a Bata del “Ciudad de Mahón” tuvo que prestar guardia con fusil en el portalón, que con él la prestó Vicente Monco, que antes la había prestado Rafael Ginart y José Rodríguez y después Manuel Pérez y José Taulet. Pedro Gutierrez la prestó el dia mismo de la llegada.-

Dice que Calvo le dijo, estando el declarante de retén, que si desembarcaban en Santa Isabel llevarían pistolas.- –

Y en prueba de conformidad firma el presente con S.S. y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 9 de Noviembre de 1936.

[Firmas rubricadas de ANTONIO DIESTE OJEA, JUAN FONTÁN LOBÉ, y firma abreviada de ALFONSO MANRIQUE DE LARA FIERRO].

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 9342-297-21.- Causa 24 de 1937.- Folio 16.

– – – – – – – – – – – – – – –

DECLARACIÓN INDAGATORIA DEL PROCESADO ANTONIO DIESTE OJEA.

En Santa Isabel a veinte y ocho de Enero de mil novecientos treinta y siete.

Ante el Señor Juez y a mi presencia compareció el procesado anotado al margen, a quien se le hizo saber que queda relevado del juramento prestado en su primera declaración y que podía ampliar o rectificar dicha declaración en la forma que creyese conveniente exhortándole a decir verdad, y después de prestar juramento nuevamente, fué preguntado y dijo llamarse como queda anotado al margen expresado, de treinta y seis años de edad, Cabo de Cruz, provincia de Coruña, domiciliado en el mismo sitio, de estado casado, de oficio marinero, que sabe un poco leer y escribir, siendo su Padre Manuel Dieste Rodríguez y su madre Josefa Ojea Fernández, difunto el padre, y que no ha estado procesado por Tribunal alguno.

PREGUNTADO si se afirma y ratifica en sus anteriores declaraciones obrantes a los folios sesenta y nueve la primera y ciento diez vuelto la segunda, dijo: que se afirma y ratifica en el contenido de ambas. – – – – – – – – – – – – – – –

PREGUNTADO si tiene algo más que decir dijo: no. – — – – – – —

En este estado S. Sª dió por terminada la presente declaración indagatoria del procesado, sin perjuicio de ampliarla si lo estimara pertinente, y leída por el declarante se afirma y ratifica en su contenido y en el juramento prestado y la firma con el Señor Juez de lo que yo el Secretario doy fé.


Y en prueba de conformidad firma con S.S y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 1º de Febrero de 1937.

[Firmas rubricadas de ANTONIO DIESTE OJEA, JOSÉ GONZÁLEZ GARCÍA, y LEON HERNÁNDEZ BENÍTEZ].

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 9342-297-21.- Causa 24 de 1937.- Folio 133.


Finalmente le caerán cinco años de prisión menor en el campo de concentración de Gando, saliendo en libertad condicional el 12 julio de 1940. Saldrá curiosamente el mismo día que el engrasador Adolfo Celis Mones, al que también le habían caído 5 años.

Pero el enfermero Manuel Diaz y Diaz (también con 5 años), obtuvo la libertad condicional medio año antes, el 30 diciembre de 1939.

lunes, 7 de julio de 2025

La causa catalana

La historia colonial de Guinea Ecuatorial no se entiende sin el aporte del lobby catalán. No quedarán, por tanto, ajenos a las pulsiones de la guerra civil. Pero con una salvedad... cayendo Cataluña en zona republicana, el territorio ecuatorial sufrirá esa desconexión de la metrópoli catalana y pasará al ámbito de influencia canario.  

Vila-San Juan no deja lugar a dudas de dónde pasa a recaer la influencia y toma de decisiones: «Inmediatamente después de una Misa de Campaña, que coincidió con la Fiesta de la Raza, el 12 de octubre de 1936, los canarios se hicieron cargo de cuanto significaba mando. Los presos, hasta entonces respetados, fueron maltratados y apaleados. Los que se habían sublevado (la gente de orden) tratados casi como "nacionales de 2ª clase" o "semirrojos"».

En ese contexto de reequilibrios y nuevas lealtades, se producen actos de contricción pública como el que documentó Celeste Muñoz en "La Guinea Española":


Igualmente, los claretianos catalanes clamaron por años haber puesto los mártires en la liberación de la ciudad de Bata. La historiografía franquista consideró a aquellos ahogados mártires de la Cruzada, aunque solía olvidar, habitualmente, que habían sido los voluntarios canarios los que había enviado el barco al fondo del mar.

Sergio Millares Cantero asigna nombres y apellidos a ese reequilibrio geoestratégico en "Morir a Canàries 1936-1941: Catalans sota la repressió franquista":

La República envia al correillo “Fernando Poo” des de Barcelona per intentar reforçar la resistència, però l’escassedat d’armament enviat (6 fusells i una pistola) desmoralitzen la població que ha rebut entusiàsticament l’embarcació. En ella trobem un grup d’anarcosindicalistes barcelonins disposats a reduir la possible dissidència a la colònia. I així és, detonen determinats propietaris rurals afectes al govern de Burgos, desmantellen les missions religioses, detonen missioners I monges. Però des de Canàries els rebels envien un altre buc, el “Ciudad de Mahón”, que porta una dotació militar formada per 600 homes.

Arriba a Bata el 14 d’octubre i la resistència s’organitza des del mateix port i el “Fernando Poo”, però l’enfrontament resulta desigual i s’imposa la potència del primer, que enfonsarà el “FernandoPoo” i es fa amb el control de la colònia amb un balanç final de 15 morts. S’inicia aquí la fase de repressió.

Molts republicans aconseguiran fugir a les colònies estrangeres veïnes, però 104 són fets presoners i traslladats a Gran Canària el 27 de febrer de 1937. Moltes seran les causes que es posaran en marxa a Las Palmas de Gran Canària contra aquests detinguts a Guinea, però segurament convé destacar-ne dues. La causa 521/36 enjudicia el Comitè del Front Popular de Fernando Poo, i se’ls acusa de contactes amb el govern de Madrid i Bata, i per la seva actuació decisiva en la destitució de l’oficialitat i el suport a la marineria del “Méndez Núñez”. Foren 23 persones les acusades. Un deis principals responsables fou Jaume Gay Compte, natural de Reus (Baix Camp), casat i amb 33 anys, comerciant i pràctic de farmàcia, domiciliat a la mateixa illa de Fernando Poo. Detingut l’octubre de 1936, el consell de guerra se celebra el 27 de setembre de 1937 i és condemnat a 30 anys. Els seus problemes de salut el portaran vàries vegades ais calabossos de l’hospital de San Martín: primer el 19 de novembre de 1937 per una bronquitis aguda, de la qual es recuperarà cinc mesos més tard, però tornarà a l’hospital procedent del Camp de Concentració de Gando el 19 d’agost de 1938, i finalment morirà del tifus el 17 d’abril de 1939. (...) Un altre dels processats en la causa 521/36 és Josep Trillas Torreguitart, natural de Lleida (el Segrià), soltar de 32 anys i de professió manobre, amb residència a Fernando Poo. Condemnat a 12 anys, fou alliberat el juny de 1941.

L’altra causa important és la 24/37, que jutja el denominat “Comitè Rojo” del buc “Fernando Poo”. Es tracta d’un judici que no compta amb bona part dels encausats, bé perquè aconseguiran fugir, bé perquè moriran durant el combat. Finalment es jutjarà una vintena de persones i, tot i que no tenim la sentència, sí que hem esbrinat que com a mínim tres tripulants del buc eren catalans. Es tracta de Rosa Grau Espí, natural de Barcelona (el Barcelonès), casada i de 41 anys, amb domicili a Bata i cambrera del buc. Detinguda governativa l’octubre de 1936 i alliberada el 3 de març de 1937. També Virtudes Torres Subirats, natural de Tarragona (el Tarragonès) viuda de 44 anys, veïna de Bata, cambrera del buc també. Detinguda governativa l’octubre de 1936 fou alliberada també del 3 de març de 1937.

Finalment, Lleó Lluis Mercader Navarro, nascut a Totana (Murcia) però veí de Barcelona (el Barcelonès), amb residència a Fernando Poo i Bata, de professió telegrafista. Detingut governatiu l’octubre de 1936 i ingressat a la Sala 5 de l’hospital el 31 de març de 1937 per febre palúdica i sarna. El 2 d’abril de 1937 en surt curat i és alliberat el 4 de març de 1937.

Però encara hi ha processats catalans en altres causes. Un d’ells és Genis Josep Sáenz, natural de Barcelona (el Barcelonès), solter de 41 anys, comerciant i amb domicili a Bata. Se l’acusa de fer manifestacions verbals i intentar recollir firmes a favor de la legitimitat del govern republicà en la causa 299/37, i és processat per injúries a l’exèrcit. Detingut l’octubre de 1936, se li fa consell de guerra el 17 de novembre de 1937. Condemnat a 3 anys, surt en llibertat l’abril de 1940. L’altre implicat català és Lluis Mestre Angueza, natural de Barcelona (el Barcelonès), casat i de 32 anys, de professió cuiner i amb domicili a Bata. És processat per atemptat i rebel·lió, especificant que es tracta d’amenaces amb un ganivet. El judici se celebra el 2 de setembre de 1937 I és condemnat a 6 anys I 6 mesos, i se II imposa una multa de 2500 pessetes. Surt en llibertat el juliol de 1940.


Últimas fotografías del Fernando Poo antes de su hundimiento.
El Fernando Poo hundido en aguas poco profundas de la bahía de Bata.

¿Repasamos los nombres surgidos en el artículo?

De Jaume Gay Compte, contamos ya con su respectiva entrada: Fundador del Frente Popular en Fernando Póo, masón, promotor del periódico El Defensor de Guinea, encausado e inicialmente sentenciado a muerte, finalmente fue condenado a 30 años. Falleció por su paso en el insalubre campo de concentración del viejo lazareto de Gando. Está enterrado en una fosa del cementerio de Las Palmas.

Al igual que la tenemos de Josep Trillas Torreguitart, al que todavía a finales de 1949 le estaban embargando los bienes para cubrir las multas impuestas por el Tribunal de Responsabilidades Políticas, pese a que su condena de 12 años de prisión había sido conmutada en 1941.

Sobre Rosa Grau EspíVirtudes Torres Subirats, no tenemos entradas previas. En su caso, mientras el resto de encausados son ingresados a inicios del 37 en el Campo de Concentración de Gando, ellas pasan a la Prisión Provincial de Las Palmas.
Durante las indagatorias con Juan Fontán, Rosa afirmará «que no sabe nada de lo que ocurrió durante el bombardeo», y el auto de procesamiento de la tripulación del Fernando Póo, resolverá en casos como el suyo que «no se deduce responsabilidad alguna, en el hecho relatado, más que una cobardía colectiva». De hecho, ante su patente inocencia y como evidencia de esa cobardía colectiva, son usadas como coartada: por ejemplo, por el grumete Juan Fernández Hermo, el camarero David Sanz López, el encargado de tercera Francisco Cano Bravo o el repostero Juan Timoteo Alemani...., que coinciden en manifestar «que al oír el primer cañonazo se refugió en el oficio de 2ª con las camareras».
Finalmente, en 2017, la Generalitat de Catalunya decreta la nulidad del juicio a Rosa Grau Espi (no hay constancia sobre Virtudes Torres Subirats) y «restablece el honor, la dignidad y la memoria» de una víctima «injustamente procesada por los tribunales franquistas».



Lleó Lluis Mercader Navarro, será identificado como simpatizante del fascio por Bartolomé García Carrasco, Jefe del Campamento Nacionalista de Santa Isabel. Opinión compartida por el camarero Antonio Solabre Morales, que «considera como simpatizantes del movimiento nacional al 1º Oficial Rafael Muñoz, al camarero Juan Ballesteros Palea y al electricista León Mercader», coincidiendo en ese sentido con la declaración del médico Antonio Fuertes Villavicencio.
Pero en las indagatorias de Juan Fontán, se observa no sólo un intento por protegerse, también se dan claros intentos por desquitarse. Sólo así se entiendo que el radiotelegrafista del Fernando Póo, Francisco Pérez Rodríguez, inicialmente afirmara «que considera simpatizantes del Movimiento Nacional a todos los Oficiales y al electricista Mercader», pero al rato se desdijera: «PREGUNTADO si tiene algo más que decir dijo; que respecto a lo manifestado en la primera preguntas al decir que el electricista León Mercader tenia carácter de fascista el declarante que no lo es por estar afiliado al Partido Socialista y calcula desde hace unos cuatro años y haber oído comentar al electricista Jaime Tomás Romeo que León Mercader se había ofrecido a denunciar a los pasajeros fascistas que había a bordo y ser el que durante el viaje arregló las pistolas de los tripulantes según le manifestó Adolfo Celis Mones...».
A su vez, el propio electricista señalará a su acusador como presidente del Comité de abordo, y contará su versión de que él «iba hacia tierra en la falúa cuando sonó el primer cañonazo. Se presentó en tierra un abogado aragonés e inmediatamente se incorporaron al Ciudad de Mahón». Lo cual es sorprendente, ya que la historiografía franquista relatará que «a las 5 de la tarde del 14 de octubre llegó un bote al Ciudad de Mahón, con un colono [aragonés, con una bandera enorme,] gritando "¡Viva la Virgen del Pilar!", y anunció que la ciudad había sido liberada». Ni el radiotelegrafista era presidente del Comité, ni parece que hubieran dos pasajeros en el cayuco. Así, con todo, en el procesamiento a la tripulación del Fernando Póo, Mercader no fue incluido.

Genis (ó Ginés) Josep Sáenz, comerciante, condenado a 3 años por injurias al ejército (incitación a la rebelión). Él y el paisano Francisco Longueira Seijo fueron acusados de realizar manifestaciones verbales e intento de recogida de firmas para paten­tizar la legitimidad del Gobierno de la República sobre los alzados en armas. Fue puesto en libertad en abril de 1940. Su colega Longueira cuenta con un expediente de indulto de 1956.

Lluis Mestre Angueza, cocinero del vapor Rio Francoli, es acusado de amenazar con un cuchillo. El Fiscal «considera el vapor Rio Francoli como prolongación del territorio Nacional, en que el procesado Luis Mestre trata de excitar a la rebelión con las palabras pronunciadas, terminando pidiendo en nombre de la ley la pena de doce años de prisión mayor y accesorias correspondientes por el delito de Excitación a la Rebelión». Finalmente es sancionado con un generosa multa de 2.500 pesetas y privación de libertad por 6 años y medio. En el verano de 1940, será puesto en libertad.

Pero no fueron los únicos: faltaría, por ejemplo José Serra Companys, el primo del molt honorable president de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys, y uno de los decididos defensores de la Bata republicana junto a Ángel Miguel Pozanco. Fundador y secretario del Frente Popular en Río Muni, permaneció en Bata cubriendo la retirada a los que huían del bombardeo de la ciudad hacia los territorios franceses, por lo que acabó en el campo de concentración del viejo lazareto de Gando.

Y otros, como el barcelonés Carlos Grey Molay, el republicano negro del campo de concentración de Mauthausen, o Amadeo Ansa, el Rey Baltasar, sufrieron las consecuencias de la guerra sin vivirla en el territorio ecuatorial.

Entre aquellos a los que en 2017, la Generalitat de Catalunya decretó la nulidad del juicio (al igual que a Rosa Grau Espi o a Amadeo Ansa)  y «restablece el honor, la dignidad y la memoria» de una víctima «injustamente procesada por los tribunales franquistas» están también el practicante Enrique Atané Amo (madrileño), el agricultor Gerardo de las Heras Ríos (zamorano), Asunción Adrián Comerás (zaragozana y viuda del agricultor Fernando Chacar Bru), Sixto (navarro y hermano del agricultor Benigno de los Arcos Hernández) o el radiotelegrafista de Bolondó, Ricardo Echevarria Retamosa (sevillano). Y habrá más.

sábado, 10 de mayo de 2025

Quién se acuerda de Eduardo?

El 14 de octubre del 36, caerá la ciudad de Bata bajo los cañones del Ciudad de Mahón. Antes hundiría al buque civil Fernando Poo, muriendo 17 tripulantes ahogados en la bahía. Incluyendo Eduardo Selma, maquinista y héroe del naufragio del vapor Teide

En la madrugada del 8 de junio de 1932, el Teide embarranca en punta Oscura, al SO de la isla de Fernando Poo, en un lugar llamado por los nativos Etepo, junto al río Baña y muy próximo a punta Sagre. El 1er maquinista Eduardo Selma, logró que el barco se mantuviera estable, facilitando la evacuación ordenada de tripulación y pasajeros junto al capitán.

02.00 h - El buque no para de dar terribles golpes contra las piedras y no cesa de llover un momento.

-Siguen las señales de SOS sin desesperante resultado.

-El buque ha iniciado una tumba a estribor y los golpes contra las piedras son cada vez más alarmantes.

-Continua la lluvia y las señales de SOS.

04.30 h - Llamadas a CRR con las señales de SOS sin resultado.

-A causa de entrar agua en la máquina, me dicen han apagado los hornos de estribor y funciona solamente el de babor bajando la corriente a 60 V.

-Continúan los espeluznantes golpes del buque contra las rocas y la tumba a estribor va acentuándose cada vez más.

Sigo haciendo llamadas de SOS desesperadamente.

 

Finalmente, a las 5 de la tarde, Selma, el capitán del Teide y Jaime Ors -el delegado de la Trasmediterránea- tomaron la última lancha dando por perdido el buque.

Francisco Font Betanzos relata el hundimiento, y concluye con "años más tarde otro buque de la Compañía Trasmediterránea se perdería en estas aguas guineanas, aunque por motivos diferentes. El Fernando Poo era hundido por el Ciudad de Mahón, de la misma naviera, el 14 de octubre de 1936… pero ésta es otra historia".


Precisamente, el maquinista del Fernando Póo sería también Eduardo Selma, aunque en esta ocasión, el capitán Emilio Ley Arata, director de la Trasmediterránea, en la edición del 12 de noviembre de La Prensa afirmaba que «resultó muerto en el accidente del Fernando Poo el primer maquinista Eduardo Selma, marxista».
Resulta sorprendente esa afirmación de "marxista", dirigida a quién propició la salvación de la tripulación y pasaje (obispo de Santa Isabel incluido) del Teide en 1932. Ya que no hay nada que nos induzca a pensar que Eduardo Selma merezca la inquina del director de la Trasmediterránea.

Si revisamos el Blog de Pedro Medina Sanabria | Memoria e Historia de Canarias es posible consultar las declaraciones que la tripulación del Fernando Póo realiza a Juan Fontán, en calidad de juez, sobre los hechos ocurridos el 14 de octubre de 1936 en la bahía de Bata:

Así, el radiotelegrafista Enrique López Astudillo, declara «que Antonio Tarí obligó a los maquinistas con pistola», lo cual coincide con el electricista Jaime Tomás Romeo, con «que bajó Antonio Tarí con pistola en mano, negándose el 1º [Eduardo Selma] y 2º a poner los motores en marcha y obligándoles Antonio Tarí con la pistola». De hecho, según el cuarto maquinista Ceferino Sáez Sánchez, no sólo fue obligado, si no «que el 1º maquinista [Eduardo Selma] dio la orden de cerrar el combustible» y parar el barco.
Esto cuadraría con la declaración del capitán Pasajes, que afirma que «cuando vio que el barco se ponía en movimiento fue a la entrada de la máquina y gritó que parasen sin saber si fue por su orden o por otra causa pero el barco paró». Y -en un intento por protegerse y proteger a su tripulación- el capitán enumera al personal menos sospechoso de ser leal al gobierno republicano y -entre otros- «cita como simpatizantes del movimiento [nacional] al médico Fuertes, a Muñoz, Zamora, y a todos los maquinistas excepto Filló y Bausá».

Naufragio del Teide.


Incluso Manuel de Dios y del Águila, recuerda cómo él y Selma se habrían peleado con los tripulantes más combativos...: «con motivo de la celebración de las Asambleas tuvieron un disgusto el declarante y el primer Maquinista Eduardo Selma con Filló». Y ya sabemos que Manuel de Dios era señalado por sus compañeros como derechista frente a Filló que era considerado uno de los líderes revolucionarios del barco.

En definitiva, cuando en la historiografía franquista se recuerda (o se oculta) a los 17 ahogados de la tripulación del Fernando Póo, los únicos a los que se pone nombre es al "comunista Eduardo Selma" y al "barbero Caparrós". Pese a que Selma, el héroe del hundimiento del vapor Teide, realmente no se habría significado en los sucesos del 14 de octubre como para merecer el desdén del director de la Trasmediterránea.

La clave, probablemente serán deudas anteriores... vinculadas al proceso de huelga en el puerto de Barcelona, antes de partir el último viaje del Fernando Póo: el 23 de junio de 1936, el diario Universal recogía la noticia de que «a última hora de la noche de ayer la Policía se personó a bordo del trasatlántico Fernando Póo cuya tripulación se declaró en huelga de brazos caídos, a consecuencia de unas diferencias con la Compañía. Los agentes practicaron la detención de los 80 tripulantes de la nave, que ingresaron detenidos en el Juzgado de guardia, donde de madrugada continúa el interrogatorio»

lunes, 21 de octubre de 2024

Declarar y morir

Los hermanos Juan y Pedro Medina Sanabria son fuente de inspiración e información para este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel. Y el Blog de Pedro Medina Sanabria | Memoria e Historia de Canarias hace un trabajo constante de difusión, por lo que merece la pena bucear un rato por sus páginas. Hoy, recuperamos la vieja entrada: 

U.4,917,598

48

DON JUAN FONTAN LOBE, CAPITAN DE ARTILLERÍA Y JUEZ NOMBRADO PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL VAPOR «FERNANDO POO» EL 14 DE OCTUBRE DE 1936.

C E R T I F I C O: Que a mi presencia y actuando como Secretario Alfonso Manrique de Lara Fierro, Sargento del Batallón de Voluntarios de Las Palmas, se presenta el Marinero Manuel Pérez y Teira, de la tripulación del “Fernando Poo”, que manifiesta lo siguiente:

Que vio a proa al Contramaestre que iba a virar el ancla; asegura que había cuatro grilletes de cadena. – –

Vió a Antonio Tarí con un fusil que tiró al agua. – –

Cree que Vivó prestó servicio en los Padres pero no está seguro. – –

Ha oído decir que Manuel Tarí estuvo en las milicias. – –

Cita como del Comité a Antonio Tarí, Domingo López, Seguí, Francisco Pérez y Juan Calvo. – –

Considera que el más extremista es el Barbero. – –

Dice que Manuel Diaz Diaz tenía el fusil de los marineros.- –

Y en prueba de conformidad firma el presente con S.S. y yo el Secretario que doy fé, en Santa Isabel a 20 de Octubre de 1936.

[Firmas rubricadas de MANUEL PÉREZ TEIRA, JUAN FONTÁN LOBÉ, y firma abreviada de ALFONSO MANRIQUE DE LARA FIERRO].

Cfr.: Archivo del Tribunal Militar Territorial 5.- 9342-297-21.- Causa 24 de 1937.- Folio 48.

Pérez Teira, tripulante (timonel según el 2º oficial Francisco Seguí Darder) del "Fernando Poo", no llegaría a ver los muros del campo de concentración de Gando. A Pérez Teira apenas le dio tiempo de declarar el 20 de octubre ante Juan Fontán, y casi un mes después será hospitalizado y falleciendo a la semana de su ingreso.

Dale un repasada a:

sábado, 18 de noviembre de 2023

El capellán del Fernando Póo

En Inicio de causas contra los tripulantes del vapor "Fernando Poo" contábamos cómo un confuso incidente con el capellán del barco acabó siendo parte de las indagatorias realizadas por Juan Fontán y Lobe, juez nombrado para el esclarecimiento de los hechos  tras la caída de Bata.

Retomamos el relato:

Sobre el padre Tomás Ribé, que al igual que Eduardo Selma, había sido superviviente del naufragio en 1932 del vapor Teide en aguas del golfo de Guinea, corría el rumor de que habría sido asesinado por la tripulación del correo Fernando Póo, reforzándose esa creencia al no aparecer entre los supervivientes del 14 de octubre de 1936, ni encontrarse su cuerpo en aguas de la bahía de Bata.

Y esa convicción fue incluida en la indagatoria, por lo que en las transcripciones de Pedro Medina Sanabria es posible recopilar varias declaraciones sobre este tema por parte los encausados durante los interrogatorios del 1936 y 1937.

Salta la alarma cuando, iniciadas las indagatorias el 9 de noviembre -poco después de la caída de Bata-, el tercer maquinista Manuel de Dios y del Águila declara que «presentó la dimisión de su cargo del Comité de abordo, a la llegada a Bata y, que en Valencia la presentó irrevocablemente, por tener disgustos con los demás, con motivo de su oposición a entregar el [ilegible] de a bordo a los rojos». 

En diciembre de 1936, La Guinea Española publicará un artículo lamentado cómo la tripulación del capitán Antonio Pasajes Repeto había asesinado a «aquel cura bajito, regordete, colorado, calvo, de andar y hablar pausado, simpático y sin enemigos posibles».
A modo de folletín, dramatizaba el asesinato a tiros en la escalera, a la puerta de su casa, tras recibir el padre Tomás Ribé Comas a los marineros con un «¡Hola, chiquets! ¿Qué tal? Entren, que tomarán alguna cosa».

Iniciado 1937, los interrogatorios del 12 de enero seguirán registrando esa inquietud. Tanto el segundo radiotelegrafista Francisco Pérez Rodríguez como el panadero Juan Munar Lladoz serán preguntados sobre el supuesto asesinato:

  • «PREGUNTADO quienes eran los más peligrosos del vapor dijo: entre los peligrosos que considera el declarante son Manuel Tarí y Antonio Dieste; y Dieste fue uno de los que decía que había que tirar al Cura al agua.
    PREGUNTADO respecto al comentario habido en el barco acerca del Padre Ribé dijo que no sabe nada», responderá el radiotelegrafista.
  • «PREGUNTADO respecto a la muerte del Capellán del Fernando Póo Padre Ribé dijo; que oyó el comentario de que se lo habían llevado del barco donde estaba él y que no asegura donde lo oyó si fue en el muelle de Barcelona o en el mismo vapor», declarará el panadero.

En las siguientes declaraciones se irá aclarando el tema, ya que el 27 de enero, el mismo radiotelegrafista aclarará que «respecto a que el llamado Dieste, dijo que había que tirar al Cura al agua, no se refiere al Padre Ribé, sino al Padre José Ausejo en el viaje anterior al de estas actuaciones».

A su vez, el tercer maquinista Manuel de Dios y del Águila matizará su declaración inicial de noviembre sobre las consecuencias personales de su resistencia a entregar al padre, por lo que «en Málaga en el anterior viaje llevaron a la presencia del Comité de Tierra al procesado [Manuel de Dios], con objeto de recriminarle por haber influido en dejar al Padre en Dakar, siendo llamada la atención al primer oficial y al procesado». 

Ese primer oficial al que también se llamó la atención por defender al capellán era Rafael Muñoz García, y sobre él manifestará Bartolomé Garcia Carrasco, Jefe del Campamento Nacionalista de Santa Isabel, que en un viaje que realizó de España a Santa Isabel, en el buque Fernando Poo, comprobó que era (junto con el electricista León Mercader Navarro, el médico Antonio Fuertes Villavicencio y el capitán Antonio Pasajes Repeto) uno de los tripulantes que se puede considerar como simpatizante del fascio.

Precisamente el capitán Antonio Pasajes Repeto respaldaría la afirmación de Manuel de Dios y del Águila, aclarando que él «entregó al Capellán en Dakar por mediación del Cónsul y que en esto influyó Manuel de Dios el cual pertenecía al comité».

No se trataría, por tanto del Padre Tomás Ribé Comas, sino del Padre José Ausejo Castillo (párroco de Igueste de San Andrés en Santa Cruz de Tenerife y capellán de la Trasmediterránea desde abril de 1931) el cual habría sido dejado en Dakar durante el viaje anterior, para frustración de los más radicales de la tripulación, generándose reclamos mutuos y comentarios al respecto.

Finalmente, el auto de procesamiento a la tripulación del Fernando Póo no incluirá alusión al padre Ribé ni a Ausejo, ni parece haberse tenido en cuenta en la Sentencia del Consejo de Guerra contra el personal del Fernando Poo.

Así, pese a estas acusaciones reflejadas en la indagatoria, tres años después de publicar la dramática narración de diciembre de 1936, La Guinea Española rectificará la noticia publicando que el capellán realmente estaba vivo:


Queda, por tanto, excluido del santoral y martirologio ecuatoguineano.

Con todo, Guillermo Portilla recoge en El derecho penal bajo la dictadura franquista: Bases ideológicas y protagonistas cómo años después de esa rectificación, en noviembre de 1942 «El Consejo Supremo de Justicia Militar condenó a muerte por un delito de adhesión a un sujeto que formó parte del Comité revolucionario a bordo del Fernando Póo e intentó entregar al capellán, sigue la sentencia, a las autoridades rojas de Málaga, lo que finalmente no consiguió (Sentencia de 18/11/1942 RJA. 1394)».

Nos falta averiguar quién sería ese "sujeto" condenado a muerte...:

Como sabemos, el auto de procesamiento a la tripulación del Fernando Póo detallará que el “Comité Rojo” estaba «formado por el 2º radiotelegrafista Francisco Pérez Rodríguez, como Presidente; Secretario, el 4º Maquinista Vicente Filló Places; Vocales, Francisco Seguí Darder, Segundo Oficial; Domingo López Santos, engrasador; Antonio Tarí Quiles, Ayudante gambucero y Juan Calvo, marinero (estos dos últimos huidos durante la operación), así como también del 3er Maquinista Manuel de Dios y del Águila».

De estos dos "desaparecidos", ambos están entre los retornados a España a bordo del Banfora a través del territorio francés, si bien en 1947 sale Antonio Quiles en libertad condicional (y liberación del destierro) de la Prisión Central de San Miguel de los Reyes, mientras que de Juan Calvo hay un oportuno requerimiento en fechas previas a esta sentencia...

martes, 19 de septiembre de 2023

El relato de Doreste

Las memorias Cuadros del penal: (memorias de un tiempo de confusión) de Juan Rodríguez Doreste recogen su vivencia en el campo de concentración del viejo Lazarero de Gando.
Éste texto, es citado recurrentemente en este paseo por la calle 19 de septiembre de la vieja Santa Isabel, ya que es un relato de primera mano conocer del sufrimiento de los 150 presos coloniales y tripulación del Fernando Poo en ese penal de Las Palmas.

Igualmente incluye una narración del proceso histórico:

Los funcionarios y la guarnición militar del continente, reducida ésta prácticamente a unas milicias que tenían más carácter de gendarmería civil que de unidad castrense, se mantuvieron fieles al gobierno legítimo por espacio, poco más o menos, de tres meses. Suspendido el contacto y la comunicación regular con la Península, en espera de una inminente sofocación del levantamiento, en la que todos confiaban al no triunfar en los primeros días la vasta conjuración, aquellas gentes decidieron aguardar pacientemente el que estimaban cercano desenlace. El único acto que pudiera tildarse de rebeldía, aunque realmente no lo fuera en sus especiales circunstancias, fue la decisión unánime de los tripulantes del "Fernando Poo" de negarse a zarpar con rumbo a Europa, dejando el barco fondeado en aguas de Bata, en la Guinea continental, hasta que el horizonte político se aclarara. Su pecado mayor, tan ingenuo como contraproducente, fue detener a unos cuantos misioneros, que estaban esparcidos por el interior, y concentrarlos en el "Fernando Poo", convertido en parcial prisión militar, bastante diferente por comodidades y trato al inmundo pontón en que fueron encerrados los presos políticos de Tenerife hasta que se trasladaron a la prisión de Fyffes. El gobierno nacionalista decidió, por razones de prestigio exterior, rescatar aquellos territorios y encomendó la misión al Gobierno militar de nuestra provincia. Se requisó y se artilló conveniente mente el vapor "Ciudad de Mahón", que prestaba servicios entre las islas, se reclutó un batallón que se llamó de voluntarios canarios, en el que se inscribieron hombres jóvenes y maduros a quienes no agradaba la adhesión directa al falangismo, y en los primeros días de octubre la expedición puso proa aventura. Se rumoreó entonces que la partida se estuvo difiriendo hasta comprobar que el Blas de Lezo, unidad de guerra naval fiel al gobierno republicano, abandonaba las aguas guineanas donde estaba apostado.

 

En la crónica histórica, que la prensa local relató a través de literatura tan ditirámbica como altisonante, fueron presentadas la conquista y la ocupación como una epopeya heroica. En realidad hubiera podido ser calificada de episodio de opereta —más de seiscientos hombres, entre los cuales figuraba un Tabor moro de Tiradores de Ifni, un batallón de voluntarios uniformados, artilleros, médicos, etc. para reducir a un puñado de aparentes rebeldes que no disponían ni de una sola ametralladora— si no hubiese costado a los vencidos el tributo de numerosas vidas, y a los expedicionarios cinco desaparecidos en el mar, al ladearse inesperadamente el casco del buque "Fernando Poo", cuando ya se encontraban a bordo numerosos voluntarios que lo creían definitiva mente estabilizado. De los tripulantes que perecieron, unos se ahogaron al tratar de ganar la orilla a nado, otros fueron ametrallados en la lancha en que huían desde una falúa que el Ciudad de Mahón desplazó para perseguirlos. Pocos pudieron escapar alcanzando, a través de los bosques, la frontera del Camerún. El navío artillado conminó a rendirse al "Fernando Poo". Al no acceder la tripulación, le disparó varios cañonazos, uno de los cuales abrió un boquete en la banda de estribor. El barco se escoró y quedó totalmente acostado.

El resto de la epopeya fué un sencillo y marcial paseo. Ingresaron en la prisión todos los funcionarios en activo, los supervivientes del barco hundido, y unas cuantas personas más, caracterizadas en la colonia por un republicanismo más o menos tibio, pero desde luego nunca muy extremado y ardoroso.

Lo que sí resultó ardoroso fue el largo encierro. Amontonados en unos barracones, en condiciones climáticas tan desfavorables, con servicios higiénicos y sanitarios apenas elementales, desprovistos de ejercicio y de adecuada alimentación, la salud de los presos comenzó a quebrantarse, su estado físico a descaecer visiblemente. Y así un día aparecieron por Gando, derrotados, pálidos, con evidentes señales del estrago corporal que les había causado una reclusión que lindaba en infrahumana. Constituían un buen contingente, muy heterogéneo de composición, pero muy homogéneo en la solidaridad, en el buen espíritu. Venían funcionarios caracterizados: el tesorero de Hacienda, el jefe de Correos, el jefe de la Policía gubernativa, el comisario López García, pintoresco personaje, realmente detenido por error, pues no era ni chicha ni limonada, dependientes de la Curaduría, algunos profesionales, cultivadores y finqueros, escritores, un excelente poeta, etc. y la totalidad de la tripulación [del Fernando Póo].

(...) Eran aproximadamente unos ciento cincuenta en total, entre tripulantes y coloniales. De los primeros salieron las bajas más importantes que causó la expedición conquistadora.

lunes, 8 de agosto de 2022

El último viaje del Fernando Póo

Fue un gran barco, si bien sus últimos meses fueron accidentados...

ABC, 24 de junio de 1936.
El mes previo al golpe de Estado, la tripulación se vio inmersa en una huelga, quedando bloqueados por días en el puerto de Barcelona, el 23 de junio de 1936, el diario Universal recogía la noticia de que «a última hora de la noche de ayer la Policía se personó a bordo del trasatlántico Fernando Poo cuya tripulación se declaró en huelga de brazos caídos, a consecuencia de unas diferencias con la Compañía. Los agentes practicaron la detención de los 80 tripulantes de la nave, que ingresaron detenidos en el Juzgado de guardia, donde de madrugada continúa el interrogatorio».

La Verdad de Murcia completaría la información el 24: «El Juzgado de guardia ha tomado declaración a los 81 tripulantes y al capitán del vapor Fernando Póo. Manifestaron que su actitud no era de desobediencia ni abandono de servicios, toda vez que no habían salido del barco. Agregaron que sólo quieren ser equiparados al vapor Ciudad de Cádiz, de la misma Compañía, que tiene doce tripulantes más. En vista de estas manifestaciones el Juzgado los puso en libertad y continuará la tramitación del sumario. El consejero de Gobernación dijo respecto a este conflicto que él había intervenido como delegado del Gobierno de Madrid. La Transmediterránea depende del Estado por estar subvencionada y la Dirección de Comunicaciones se opone al aumento de tripulación y a considerar intercoloniales los viajes a Fernando Poo, que es lo que desean los obreros para percibir jornales dobles».

Todavía el 29 de junio, La Vanguardia recogía que «El correo de Fernando Póo sigue amarrado en el muelle de España sin tripulación a bordo y en espera de que la Compañía mande nueva tripulación, para substituir a la que llevaba. Después de la entrevista que los consignatarios y comerciantes de fruta de esta plaza celebraron con el delegado marítimo se procedió a la descarga de los huecales de plátanos y otras frutas que llevaba a bordo, terminando la descarga a las cuatro de la madrugada».

«Otro de los informadores le preguntó qué noticias tenía del vapor Fernando Poo, que, teniendo señalada la salida de este puerto, como vapor correo para la Guinea, el 17 de cada mes, aun no había salido.
El señor España explicó el proceso de este asunto diciendo que se trata de un conflicto que tiene dos partes: una, de la tripulación con la Compañía, y otra, de los obreros con el Estado. El primer aspecto, ya solucionado, puesto que interviene el delegado del Gobierno de Madrid, era que la tripulación quería cobrar viaje doble, por entender que hacia un viaje de los llamados intercóloniales, lo que da derecho a cotizar doble sueldo.
Mi intervención fue considerar viaje intercolonial el que hacía dicho buque alrededor de la isla de la Guinea, pero no viaje intercolonial el que hacía el buque desde la península a Fernando Poo y vuelta.
El segundo conflicto es que la tripulación cree que debe ser aumentada, y la Dirección General de Comunicaciones opina lo contrario. La Compañía, por estar subvencionada por el Estado, ha de someterse a lo que ordena la Dirección General de Comunicaciones.
Como el barco no salía y representaba una desobediencia, el delegado marítimo pidió fuerzas a la Delegación del Puerto y fueron conducidos al Juzgado los tripulantes de dicho buque, que ha quedado bajo la protección de las.fuerzas de la Armada.
Como ustedes ven, es un conflicto, en que no interviene el Gobierno de la Generalidad, sino el poder central, y está pendiente de solución. Tengo noticias -terminó diciendo- que el Juzgado ha libertado a los tripulantes que fueron puestos a su disposición».

Vaixell Fernando Poo, atracat al port de Barcelona.

Así que la Gobernación se vio obligada a intervenir... y tras muchas presiones se lanzaron nuevamente a la mar: el 30 se publicaba que «anoche, poco después de las diez, terminó la reunión celebrada en la consejería de Gobernación, bajo la presidencia del consejero don José María España, entre las representaciones designadas para encontrar una solución al conflicto planteado a bordo de varios buques surtos en nuestro puerto, al hacer causa común las tripulaciones de los mismos con la actitud adoptada por la de la motonave Fernando Póo. En virtud de los acuerdos tomados en dicha reunión, el conflicto dióse por terminado. A las once, o sea con dos horas de retraso de la señalada, salía de nuestro puerto el vapor correo Ciudad de Barcelona, para Palma de Mallorca, habiéndose reintegrado al trabajo sus tripulantes. Poco después se hacía a la mar el correo de Mahón, Ciudad de Tarragona. Se espera que sucesivamente, y a medida que se reintegran sus tripulantes, lo harán los demás vapores, cuya salida había sido imposibilitada por igual motivo, normalizándose totalmente las entradas y salidas en nuestro puerto».

Sorprendidos en pleno viaje por el golpe de 18 de julio, se posicionan. Conforme documenta Francisco Font Betanzos en La corta vida marinera del buque Fernando Poo de la Compañía Trasmediterránea, cuando se inicia el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, el Fernando Poo navegaba en aguas de Guinea. La tripulación remite un telegrama de aliento y adhesión al presidente de la República:
En aguas Guinea tripulación buque Fernando Poo compuesta afiliados C.N.T. y U.G.T. protestan enérgicamente cobarde criminal levantamiento horda fascista, lamentando no estar Península para luchar unidos hermanos proletarios aplastar imperialismo. Doloridos por victimas reacción, nos ofrecemos Gobierno Frente Popular defender República.
Y, a su vuelta de la Guinea Española, recogía El Diluvio: diario político de avisos, noticias y decretos en su edición del 30 agosto 1936 que:
— Procedente de la Guinea ha llegado el buque «Fernando Póo», con importante cargamento. El Gobierno le había ordenado, mediante un radiotelegrama, que no hiciese escala en ningún puerto hasta llegar a Málaga. Captado de radio por los rebeldes, éstos ordenaron al buque que hiciera escala en Ceuta, amenazándole, si no lo hacia así, con que sería bombardeado por los aviones. El capitán, atendiendo a las órdenes del Gobierno legitimo, no hizo caso y ha hecho el viaje costeando y expuesto a encallar en cualquier playa, antes de someterse a los facciosos. Se encontraron con un destructor leal, que ha venido protegiéndolo durante el resto del viaje. El barco no descarga en este puerto, ya que tiene orden del Gobierno de llevar su carga a Valencia, de donde saldrá cuando lo disponga la superioridad.
El 6 de septiembre, los periódicos informarán que «el Comité de incautación de la Compañía Trasmediterránea comunica al comercio y al público en general que mañana, a las siete de la tarde, saldrá de este puerto [Barcelona] la motonave Fernando Póo, para Femando Póo y demás puertos de la Guinea, para los cuales admitirá carga y pasaje hasta las once de la mañana del mismo día de la salida...».

El desafortunado final de ese viaje, ya es historia: el 14 de octubre de 1936, faltando tres días para que el Fernando Poo cumpliera su primer año de vida es hundido en la bahía de Bata.


Como contábamos en La batalla y los Mártires y en La huida, se estiman en 17 los muertos anónimos en el hundimiento del Fernando Poo.
Están documentados sin muchos detalles tanto por la prensa republicana, como por la prensa del movimiento, ya que la propia Gaceta de Tenerife: diario católico de información, en su edición del 21 de noviembre de 1936, recoge el relato y fotografías del tercer comandante del Ciudad de Mahón: Ángel García Uzariaga cuenta que el Fernando Poo «rápidamente se hundió, pereciendo ahogados gran número de rojos, entre ellos el cabecilla de la subversión».

Cuenta Porcel en Guinea mártir: Narraciones, notas y comentarios de un condenado a muerte que «El 4 de noviembre y a bordo del Banfora, fueron embarcados para la península, vía Francia, los siguientes refugiados: Ramón Hernández; Antonio Gil; Juan Marti; Santiago Bosie; Francisco Córdoba; Juan Sil; Vicente Zaragoza; Félix Gutiérrez; Tomás Vil; Ricardo Follona; Juan Vázquez; Francisco Ruiz; José Teuler; Francisco Picó; Pedro Gutiérrez; Jesús Vázquez; Benito Pérez; Pedro Llabres; Antonio Villanueva; Joaquín Martín; Vicente Mancho; Tomás Contell; Eliseo Maciá; Manuel Fernández; Juan Calvo; Francico Carrasco; Emilio Ramos; Andrés Paz; Faustino Pereira; Juan Sanmartín; José Rodríguez; Antonio Vadell; Antonio Tari Quiles; Luis Rey Pereira. Estos treinta y cuatro repatriados pertenecían a la dotación del buque Fernando Poo y pudieron salvarse del hundimiento del mismo, a nado».

En cualquier caso, la compañía se desquitará con sus empleados -una vez hundido el barco- por los sucesos de reivindicaciones y huelga de junio. El Capitán Emilio Ley Arata, director de la Trasmediterránea, será muy explícito en sus declaraciones a La Prensa: «Los oficiales del barco casi todos son rojos. El oficial que se exceptúa de haber estado de parte de los marxistas es el señor Devesa, casado con una joven de Las Palmas, de familia muy conocida. El Capitán del Fernando Póo, don Antonio Pasaje Respeto (sic), estaba también de parte de los rojos. Resultó muerto en el accidente del Fernando Poo el primer maquinista Eduardo Selma, marxista».
Los supervivientes acabarán confinados en el campo de concentración del viejo Lazarero de Gando, tal y como recoge Juan Rodríguez Doreste en sus memorias: «Llevábamos algunos meses en Gando cuando llegaron los detenidos en la Guinea española, que procedían de la isla de Fernando Poo y del territorio del Río Muni, a los cuales se habían incorporado los tripulantes capturados del vapor de la Compañía Trasmediterránea, llamado precisamente el Fernando Poo, hundido en las aguas del puerto de Bata. Eran aproximadamente unos ciento cincuenta en total, entre tripulantes y coloniales. De los primeros salieron las bajas más importantes que causó la expedición conquistadora».