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viernes, 10 de julio de 2026

La materia guineana y la incomodidad

Francesc Sánchez nos comparte una gran entrada de El Inconformista Digital:

Cuenta Francisco Ayala en Historia de macacos como una joven mujer llega a una colonia española imaginaria situada en el África tropical y se convierte en el centro de atención de los hombres más destacados por su función. La vida de estos funcionarios, comerciantes y hombres de dudosa fortuna, pues Francisco Ayala, por haber decidido sellar su destino con la colonia les atribuye algún tipo de desequilibrio, digamos que obtiene un nuevo aliciente. No diremos mucho más sobre esto, pero sí que cuando esta mujer se va con su —supuesto— marido, el hueco dejado en esta comunidad es difícil de llenar. Hasta el límite que uno de estos prohombres para lograr obtener un beneficio económico, decide llevar a cabo con un paisano una apuesta descabellada, que tiene que ver más con las leyendas y las costumbres de los indígenas que con las del hombre blanco. En esta historia como sucede con Joseph Conrad y su novela El corazón de las tinieblas, una cosa es la ubicación en la que se inspira el autor y otra lo que este agrega al relato. La literatura es así. Pero si mantenemos que Conrad probablemente se inspiró en el Congo que en su día visitó pasando un mal momento, no podemos dejar de señalar que Ayala en esta otra historia, que dejaremos como telón de fondo, probablemente se debió de inspirar en Guinea.

Buque Fernando Poo amarrado en Santa Isabel

Del territorio del que ya no hay lugar a dudas es el que Ángel Miguel Pozanco nos cuenta en su relato Guinea Mártir, Memorias de un condenado a muerte, su narración sobre los hechos de una guerra civil que a pocos interesa, y que escribió un tiempo después de abandonar la colonia. Pozanco fue el secretario de Miguel Hernández Porcel, el subgobernador de estos territorios guineanos del territorio continental que fue conocido como Río Muni, un funcionario que se mantuvo leal a la República hasta el final. La historia tiene su miga porque Pozanco cuando describe el ambiente que encuentra en Santa Isabel nos recuerda mucho al que cuenta Francisco Ayala en Historia de macacos, pero lo que vive en su destino en Bata es increíble. Testigo, y también uno de sus protagonistas, de los hechos de la guerra, conocemos por sus palabras, que Guinea fue un escenario de tensiones, más o menos expresadas, y finalmente de enfrentamiento y muerte en el conflicto durante ese largo año de 1936, que el gran público desconoce. Hace años llevé a cabo una investigación en la que explicaba que España, con el caso guineano, había formado parte del mismo proceso por el que las potencias europeas más fuertes habían explorado, explotado y colonizado África, y hace menos expliqué en dos artículos que la Guerra Civil española también se desarrolló en este mismo lugar, pero bajo una dimensión colonial. Entre mis fuentes se encontraba lo escrito por Pozanco.

El golpe fue apoyado por la mayoría de los propietarios porque los rebeldes representaban mejor sus intereses. La ausencia de democracia en la colonia no hizo posible la articulación de ninguna política institucional, y realmente de cualquier tipo, nada que se pareciera de lejos a una democracia, si exceptuamos las actividades del pequeño núcleo de colonos de izquierdas que creó lo más parecido al Frente Popular en Bata. Estas actividades incrementaron el miedo entre los propietarios, no porque los izquierdistas en su pequeño número pudieran imponerles nada, sino por la influencia —bajo su forma de entender— negativa que podían transmitir a los negros. El miedo a los negros y a un posible, aunque improbable, levantamiento fue el que significativamente les hizo traicionar a la República y apoyar decididamente a los rebeldes. Los rebeldes dieron un golpe de Estado el 19 de septiembre en Fernando Poo, donde se encontraba la capital bautizada Santa Isabel, desde la que se pretendía controlar todo el tinglado, pero el Muni permaneció en manos republicanas. Hubo encontronazos en la selva, entre columnas de un lado y de otro formadas por negros y comandadas por blancos, donde cayeron las dos primeras bajas, pero el momento más trágico fue el hundimiento del buque Fernando Poo en la bahía de Bata por el buque rebelde Ciudad de Mahón, que procedía de las Islas Canarias y que era capitaneado por Juan Fontán, prohombre que luego sería compensado con la gobernación de la colonia. La propaganda franquista elevó a los cielos como mártires a los religiosos que estaban recluidos en este barco, y que murieron ahogados paradójicamente por este fuego amigo. El buque de los sublevados, después de bombardear Bata, desembarcó un tabor de regulares, trescientos falangistas y un centenar de coloniales para purgar elementos indeseables y poner orden en la colonia.

El régimen impuesto después por los vencedores, por su carácter militar, tradicionalista y clerical —lo que conocen como fascismo español, en resumidas cuentas— , se parecía al que se iba a imponer a toda España, pero con la diferencia de que Guinea era una colonia. Normalmente esto a veces suele olvidarse u obviarse. Hay que recordar que cualquier colonia, bajo sus diferentes denominaciones a lo largo de la historia, es un territorio y una población dominada por una metrópolis, que extrae lo que le interesa, y dicta cualquier decisión importante. De ahí que se pueda comparar cómo fue ésta durante la República y cómo fue durante el nuevo régimen dictatorial, cómo podría haber sido también una colonia civilizada si recogemos el pensamiento de Pozanco, cuando se refería al hablar de las colonias francesas, pero encontraremos más semejanzas que diferencias. La carga impositiva a través de aranceles que quería efectuar el gobierno del Frente Popular sobre los productos guineanos en manos de los grandes propietarios, un motivo no menor del apoyo a los rebeldes, cuando vencen los nacionales es conmutada por una aportación libre y voluntaria de productos hacia los esfuerzos de estos en la Península.

La educación de los negros bajo los preceptos cristianos fue fundamental, porque se buscaba trabajadores obedientes y temerosos a una entidad superior, que podía condenarles al infierno. Parece claro que España desde el principio hizo la colonia como una caricatura de la metrópolis, y ahora la reformulaba, pero no está de más preguntarse qué influencia pudo ejercer este pequeño laboratorio franquista en la Península. Porque tanto los negros como los españoles en la metrópolis iban a ser marcados a fuego candente en sus cuerpos con la cruz, el águila, y el yugo y las flechas. La colonia, no debemos olvidarlo nunca, pese a que desplegaba un afán evangelizador y de transmisión de la cultura española, cumplía una función económica, extractiva de materias y alimentos, como lo son la madera, el cacao y el café, con destino hacia la Península y hacia el resto de Europa.

Es importante remarcar cuáles eran los aliados de los rebeldes en ese momento y sobresale la Alemania de Hitler, que finalizada la Guerra Civil e iniciada la Segunda Guerra Mundial, establecerá una plataforma de abastecimiento en la isla de Fernando Poo. Ahora quizá se entiende mejor esa clarividente esvástica que aparece en la portada del libro Pozanco. Cuando se produce la famosa reunión entre Franco y Hitler en Hendaya para sondear la participación española en esta otra guerra, el caudillo le exige amplias compensaciones africanas sobre las colonias francesas, que finalmente no son concedidas porque el Führer había ocupado Francia y mantenía una fructífera relación con el régimen colaboracionista de Vichy liderado por Philippe Pétain.

Nos quedan dos cuestiones más. Resueltamente incómodas. La primera de ellas es reflexionar sobre qué hubiera pasado en la colonia si ese núcleo de españoles del Frente Popular hubiera conseguido movilizar a los negros en su causa. La especulación es libre pero los hechos son contumaces, esto nunca se produjo. Tampoco los negros decidieron iniciar una revolución, como si sucedió en otras latitudes y otros tiempos, para quitarse las cadenas la esclavitud y tomar el poder de su respectiva colonia. El ejemplo decisivo que tengo presente es el de la colonia de Saint-Domingue que sujetaba Francia, cuando en el momento en que estalla el proceso revolucionario en la metrópoli en 1789, vive una revolución [1791] en de los negros que habían sido esclavos, que por el lado de la izquierda de la Asamblea Nacional tiene simpatizantes, pero por el lado derecho tiene todo lo contrario, porque amenazaba sus intereses económicos. Esa revolución, que será el origen del Estado de Haití, tendrá su debido espacio en esta publicación, pero lo que aquí quiero señalar, es que siendo verdad que en Guinea ya no existían esclavos, también es cierto que su población negra vivía sometida a la metrópoli española bajo todo un entramado coercitivo y formas de trabajo no muy equitativas y saludables, y esa ruptura, aunque hubo resistencias, jamás se produjo.

Encuentro que todo esto siendo muy significativo hay que insertarlo en la historia colonial de Guinea, de esta forma esta guerra civil en miniatura gana fuerza como la primera piedra fundacional del régimen franquista aplicado a la colonia, que tiene su desarrollo durante la dictadura y sus consecuencias después de la independencia. Pero, como mantiene Ferran Iniesta, cometeríamos un error en estudiar la historia colonial de Guinea aislada de la gran historia de la región y sus pueblos, en donde la presencia blanca europea es fundamental para explicar tanto su historia como el presente, pero es incompleta si omitimos que sucedió antes. Esa historia blanca con sus imperios y colonizaciones produjo una disrupción, una ruptura, que llegó después de que se produjera la otra gran fractura que fue el proceso de captura y trata de esclavos, que incitaron los blancos, pero del que participaron también los que negros que disponían del poder. Pese a todo, en las sociedades africanas, y en este caso en las guineanas, permanecieron sistemas de pensamiento y creencias religiosas propios, que los europeos intentaron erradicar, pero que terminaron conviviendo y mezclándose con las nuevas formas religiosas introducidas, dando lugar en algunos casos a algo nuevo, aquello que conocemos como sincretismo religioso.

La historia de Guinea es incómoda porque nos recuerda que la historia de España es también su historia colonial. En América sabemos mucho más pero tampoco existe un gran avance constructivo en nuestra mutua relación. Porque antes, durante, y después de esa relación de dominación se hicieron cosas muy poco edificantes. Con Guinea sucede algo parecido, y por eso la relación es incomoda, hablar del pasado es desenterrar aquello que muchos no quieren reconocer porque explica el origen del que dispone del poder, y al hacerlo le deslegitima frente a los que permanecen sometidos. El hecho que la Guerra Civil española se viviera también en Guinea es una vuelta de tuerca más a esto que estoy diciendo, y que en este caso por su omisión afecta a esto que hemos venido llamar memoria histórica. Ahora quizá entendamos mejor lo que quería decirnos Francisco Ayala con su historia de macacos en esta sátira del mundo colonial, porque unos hechos en principio inofensivos, unas apariencias ridículas de unos individuos que en un escenario al límite sacan lo peor de sí mismos, ponen al descubierto relaciones de poder y sometimiento en Guinea y en cualquier parte.

 

 


viernes, 3 de julio de 2026

El Sargento Guerra

¿Recordáis los videos de Monanga Bueneke sobre vestigios de la guerra civil española en el territorio Ecuatorial? Todo un clásico.

Con otro registro, Óscar Bono Modu (al que recordaréis por su trabajo de "Wan cabronazos") elabora diferentes videos sobre historia, identidad o notas de interés sobre Guinea Ecuatorial.

El año pasado le dedicó uno de sus videos al Sargento Guerra Tonga:



Hablábamos sobre él en este paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel cuando tratábamos la participación de la población local en la guerra civil en Gran palabra tienen los blancos:

el caso de Rafael Ndong Asue, el Sargento Guerra Tonga, que «a los 25 años de edad luchó con las tropas nacionalistas del general Franco y dirigió las operaciones militares que dieron lugar a la liberación del Río Muni de las fuerzas republicanas contra Franco en Guinea. Se dice que durante la guerra liberó heroicamente a muchos españoles, entre otros sacerdotes y monjas encarcelados por las tropas comunistas opuestas a Franco en Bata. Su actuación durante la guerra civil le mereció el honor y numerosas condecoraciones militares. (...) En 1957 fue despedido del ejército y confinado en su pueblo natal de Ekumanguma (Río Benito) por haber zurrado a un instructor español de la Guardia Colonial en Akurenám (Rio Muni) (...) Murió en su pueblo un 18 de octubre de 1965, abandonado en la miseria y sin recompensa financiera ni material de España tras 45 años de servicio militar español».

No es fácil encontrar información sobre el sargento, aunque a Óscar Bono le responde una seguidora con un "Wow! No sabía eso de mi abuelo. Sólo me acuerdo cuando murió por el alboroto que tampoco dejaban que los niños participarán. Yo tenía 14 años. Muchas gracias al autor y redactor de esta historia". Al igual que hace unos años, un lector de Diario Rombe comentaba de forma espontánea: "el primer oficial guineano, Sargento Rafael Guerra!!! y tantos otros. Venía de un pueblecito llamado Nnomam, donde el 90% de los jóvenes o eran profesores o estaban en escuela superior." 



De todos modos, merecería la pena buscar en los archivos militares, consideran que probablemente fue el primer oficial de origen ecuatoguineano. Pero en el listado de expedientes personales de reservistas de la Guardia Colonial en el Archivo General Militar de Guadalajara no se incluye su nombre o que como guardia indígena esté en otro archivo. Es probable que a lo largo de su carrera profesional se le haya anotado con diferentes nombres, ya que el geógrafo Pedro de Novo y Fernández-Chicarro contaba en su conferencia en la Sociedad Geográfica Nacional (1934) a la vuelta de su viaje al territorio ecuatorial cómo "una tarde llegamos a Evinayong. Allí, el teniente Aguilar, jefe del campamento, nos proporcionó escolta de ocho guardias negros a las órdenes de un sargento, también negro (llamado nada menos que Rafael Guerra y que fué nuestra providencia), y también nos facilitó ajustar más de 20 cargadores; pintoresca caravana que sumó a veces hasta 50 personas...".


Pedro de Novo, los 8 escoltas con el sargento Guerra
y los cargadores en Evinayong, "pintoresca caravana"
preparada para la primera jornada (12/06/1933).

Nos completa Óscar Bono: "según sus familiares, precisamente el sargento Guerra sería el del centro de esta conocida fotografía":

martes, 12 de mayo de 2026

Un relato más de Francesc Sánchez Lobera...

Cuenta Francesc Sánchez Lobera en La Guerra Civil en los territorios españoles del Golfo de Guinea: la percepción del conflicto desde tierras remotas y el conflicto en la colonia:

(...) En 1936 como consecuencia de la creación en la Península del Frente Popular, y también de la victoria de la agrupación de partidos en las elecciones generales (celebradas entre el 16 de febrero y el 1 de marzo) en Guinea se terminará generando lo más parecido a un partido político bajo la misma denominación que agrupa a 150 personas de tendencias de izquierdas, que procede a cerrar algunas iglesias y empieza a hablar de derechos políticos para los negros. Esto produce pánico entre los propietarios por temor a un levantamiento de los indígenas, estado de ánimo que lleva al gobernador Luis Sánchez Guerra primero a declarar el estado de alerta para los 800 guardias coloniales y luego declarar el estado de excepción el 5 de junio a través de un bando publicado en La Guinea Española el 14 de junio, en el que queda prohibida toda reunión y manifestación, se instaura la censura previa, queda en suspenso toda asociación y sindicación, las autoridades procederán a la detención de quién consideren para mantener el orden público, los actos contra el orden público que no sean delitos serán sancionados con multas, las autoridades podrán entrar en domicilios particulares españoles o extranjeros sin su consentimiento, la fuerza pública será la encargada de hacer cumplir todas las órdenes que anteceden, y finalmente los delitos de orden público serán sometidos a la Ley de Orden Público vigente en la Península.

 

Bando del Gobernador Luis Sánchez Guerra
publicado en La Guinea Española

Sánchez Guerra no las tiene todas consigo y acto seguido pide al Ministerio de Marruecos y Colonias que le envíe preventivamente el buque de la Armada Méndez Núñez, que llega a Santa Isabel el 24 de junio. El 19 de julio se publica en La Guinea Española la noticia del secuestro y asesinato de José Calvo Sotelo, diputado monárquico y líder del Bloque Nacional, en Madrid el 14 de julio. El mismo día se produce también la suspensión indefinida de la publicación de los diarios Época y YA motivada según el Director General de Seguridad por publicar «noticias falsas destacadas a todas luces». En Santa Isabel la agrupación de católicos se concentra para dar un mitin y un responso religioso, hecho que obliga al gobernador a sancionar a los organizadores con una multa de 50 pesetas.



Secuestro y asesinato de José Calvo Sotelo publicado en La Guinea Española

El 18 de julio se produce el intento de golpe de Estado en la Península y en un primer momento Guinea permanece en la inopia y por lo tanto al margen. El 26 de julio en La Guinea Española en Noticias de la Colonia de Santa Isabel dicen que hay falta de comunicación directa con la metrópolis y por lo tanto «confusión y nerviosismo», sin embargo, deciden publicar unos radios de la Dirección de Marruecos y Colonias.


Comunicaciones desde la metrópolis hacía el Gobernador General de la colonia publicados por La Guinea Española.


El primero dice que el Sr. Giral es Presidente del Gobierno y que se domina totalmente la situación. El segundo es una conversación telefónica en la que se asegura que la rebelión ha fracasado en algunas ciudades y que la situación está controlada. Y el tercero firmado como Radio oficial de Dirección de Colonias al Gobernador General dice que el Gobierno domina enteramente la situación. Acto seguido editorialmente dicen: Nosotros hacemos fervientes votos porque la paz y la tranquilidad de los espíritus sea el hogar en que convivan en fraternal armonía todos los españoles para ejemplaridad del mundo y prosperidad de la amada Patria; que el arado y la reja, símbolo del trabajo, y el ruido de las máquinas, símbolo de la industria, substituyan siempre a los carros de guerra, viviendo todos los españoles, cobijados al amparo de la Bandera de la Patria, a la que todos, por sentimiento ultimo de la naturaleza, debemos amar y darle días de gloria. En el número del 2 de agosto aparece un comunicado de la «Unión de Agricultores de la Guinea Española» (Sindicato Agrario Oficial) firmado por su presidente J. Butiña y emitido desde su sede en la Via Layetana, 30 de Barcelona en el que se nos muestra un litigio con el gobierno sobre los aranceles que este quiere aplicar al cacao que llega a la metrópolis procedente de la colonia. 

Comunicado de la «Unión de Agricultores de la Guinea Española» sobre la aplicación de aranceles publicado en La Guinea Española.

La polémica está servida y los beneficios arancelarios en favor del Estado y contra de los propietarios de las plantaciones de cacao de los territorios guineanos también. El mismo 2 de agosto en el mismo diario en su sección de Radios de Prensa aparecen informaciones de lo que está sucediendo en la Península. Me interesa señalar que se hacen eco de un telegrama del Ministro de Gobernación al Director General de Seguridad y a los Gobernadores civiles de todas las provincias para que «actúen contra todos aquellos que atenten contra la vida y la propiedad ajenas. Estos serán considerados facciosos y enemigos de la República». Acto seguido aparece un bando del Gobernador Civil de Madrid diciendo exactamente lo mismo. En el barco que pidió el Gobernador Sánchez Guerra y que llevaba efectivos para reprimir una temida revuelta se produce un motín y los amotinados son arrestados. Cuando llega el buque los oficiales simpatizantes de la causa nacionalista plantean un desembarco para apoderarse de Santa Isabel, pero esto es abordado por Sánchez Guerra, mientras algunos rebeldes logran escapar hacia el Camerún británico. El 13 de septiembre La Guinea Española recoge como hacen desembarcar a los oficiales en San Carlos en compañía del delegado de este lugar y dos europeos más. Más abajo leemos lo que apuntábamos que se han dirigido hacia la ciudad de Victoria.

 


Desembarco y huida de los oficiales del Méndez Nuñez hacia el Camerún.


En el mismo número aparece esta otra información que da fe del estado de tensión y nerviosismo que se vive en la colonia.


Un caso de nervios.

Y acto seguido aparece una petición de suscripción pública encaminada «al socorro delas víctimas de la tragedia que se está desarrollando en la Península» abierta por el Gobierno de la República en el que el Gobierno General pide colaboración. Durante todo este tiempo se siguen recibiendo y publicando partes de la guerra en la Península. El Méndez Núñez dejará la colonia a mediados de agosto. Entonces llegan rumores de que va a llegar el buque Fernando Poo con armamento para los leales a la República agrupados en el Frente Popular. Conforme van pasando los días la tensión entre los clericales y los laicos va incrementándose. En estos momentos tenemos dos núcleos de poder en Guinea, uno conocido el de los que se agrupan en El Casino, y el nuevo en el que se agrupan los del Frente Popular. La llegada de algunos propietarios desde Barcelona que explican lo que han oído que pasa en la Península y lo que han vivido desencadena los acontecimientos.


Llamamiento del Gobierno de la República que hace suyo el Gobierno de la colonia hacía el socorro de las víctimas de la tragedia en la Península


El capitán Ayuso, jefe de la Guardia Civil, propuso al teniente coronel Luis Serrano, jefe de la guardia colonial una insurrección en beneficio de la causa rebelde. Así tenemos que el 18 de septiembre se destituye al gobernador Sánchez Guerra. Se acaba de producir en Guinea un golpe contra la República por parte de los rebeldes. Nombran a un médico hacendado como gobernador hasta el día siguiente, momento en que el teniente coronel Serrano asume todas las funciones de gobierno. En la misma noche se detiene en Santa Isabel a todos los miembros del Frente Popular, y ese mismo día 19 de septiembre, Luis Serrano siguiendo indicaciones del gobierno rebelde de Burgos declara el estado de guerra a través de un bando publicado el 20 de septiembre en La Guinea Española.

Bando del teniente coronel Luis Serrano.

El teniente coronel Luis Serrano Maranges se convierte en jefe de la Guardia Colonial y comandante militar de estos territorios. Hace saber que los esfuerzos del gobernador Luis Sánchez Guerra para recobrar la normalidad han sido «estériles» y por lo tanto se justifica su destitución. Toma el control de la colonia, en realidad como veremos sólo de Fernando Poo, uniéndose al movimiento del Ejército salvador de Franco, Mola, y tantos otros. Para «liberar España y sus Dominios del Terror comunista con todos sus crímenes, atropellos e iniquidades». Toma estas disposiciones: 1. Asume el mando civil, militar y funciones del Auditor de Guerra. Declara el Estado de guerra. 2. Se substituye la bandera constitucional por la roja y gualda. 3. Se decomisan armas de los que no se les unen y también los receptores de radio. 4. Los funcionarios que no acaten serán considerados reos de rebelión y castigados. 6. Se aplicarán las penas del Código de Justicia Militar. 6. Lo que no proceda del Gobierno de Burgos será declarado faccioso.Ese mismo día ordenan a Miguel Hernández Porcel, subgobernador del territorio continental, que entregue el mando del Muni al capitán de la Guardia colonial de ideología fascista. Porcel, miembro del Frente Popular, no acepta esto y acuerda la detención de los oficiales de la Guardia colonial y otros desafectos. En estos momentos tenemos Fernando Poo en manos de los rebeldes y el Muni leal a la República. El 23 de septiembre los clericales desde Kogo y Rio Benito intentan marchar sobre Bata, pero son interceptados a la altura de Comandanchina. Ambos grupos están comandados por suboficiales blancos y están integrados por tropas negras: unos gritan ¡Alto en nombre de la República!, y los otros ¡Viva el Ejército! ¡Arriba España!. En este encuentro se producen dos muertes en el lado gubernamental pero los leales a la República vencen y, primero, detienen a los rebeldes, y después les expulsan del territorio hacia el Gabón. Desde ese momento los propietarios contrarios al Frente Popular se van trasladando por sus medios a Fernando Poo. En Bata, Donato Ndongo, nos dice que los republicanos se hacen fuertes gracias al activismo de hombres como Miguel Pozanco, Alejandro Torres, y José Sierra Companys, primo del presidente de la Generalitat de Cataluña. Precisamente uno de estos hombres, Miguel Pozanco,escribe un artículo en La Vanguardia el 19 de julio de 1938 titulado El movimiento fascista y la invasión en la Guinea española en el que cuenta lo que hemos apuntado más arriba: El día 23, en el barco «Jegavic», los facciosos de Santa Isabel hicieron un desembarco en Kogo; a ellos se incorporó el administrador territorial de la demarcación. Se dirigieron a Río Benito, que tomaron, incautándose de la estación de radio de Botando y apresaron a lostelegrafistas. A continuación, se dirigían para tomar Bata. Obtenida la noticia, se organizó rápidamente una milicia que partió para Río Benito al encuentro de los insurgentes, cuyo avance detuvieron a tres kilómetros de Bolondo. Nuestra milicia avanzaba y el enemigo se replegó hacia Río Benito. En el encuentro resultaron muertos dos indígenas de nuestras filas. La guerra, estaba ya en curso en Guinea. Organizadas las Milicias antifascistas lograron el alejamiento del enemigo, que, en unión de varios europeos, se reembarcó para Santa Isabel. La portada de La Guinea Española del día 4 de octubre la dedican a los mártires, setenta misioneros de la orden de los claretianos, caídos en la guerra en la Península. El buque Fernando Poo, fondeado en Bata tiene intención de dirigirse a Santa Isabel. Entonces se produce una confusión y un engaño sobre quien ostenta el poder legítimo. Ambos dicen ser los gubernamentales: los de Bata intentan disuadirlo de que vaya a la isla, pues la intención de los de Santa Isabel es apoderarse del buque para ocupar el territorio continental, y al final el Fernando Poo poniéndose en contacto con Madrid recibe la orden de volver a Bata. El Fernando Poo, fondeado en la Bahía de Bata, es convertido en una prisión, donde se encierran algunas monjas, sacerdotes, y otros sospechosos conspiración. Pocos días después, procedente de Canarias, entra en acción el Ciudad de Mahón comandado por el capitán Juan Fontán, apareciendo en la Bahía el 14 de octubre de Bata, donde bombardea al Fernando Poo hundiéndolo con los prisioneros a bordo. Acto seguido desembarca en Bata una compañía de tropas moras comandadas por Francisco Pérez Barrueco y se apodera de la plaza. Mientras Barrueco se convierte en subgobernador los republicanos a través de la ruta de Ebibeyín se retiran hacia el interior en dirección al Gabón.

 

¡Gloria y honor a nuestros mártires!

Miguel Pozanco en el mismo artículo de La Vanguardia antes apuntado nos cuenta cómo vivió los acontecimientos: El día 14,a las nueve de la mañana, se presentó un barco en la bahía, de Bata. La tripulación del «Fernando Poo» estaba dedicada a terminar la carga del barco. El capitán observó algo sospechoso y ordenó maniobrar; pero antes de iniciar la maniobra y ya a menos de una milla de distancia, el barco que llegaba disparó dos cañonazos: uno a la proa y otro al puente, inmediatamente comenzó el bombardeo de la población. El «Fernando Poo», puesto en marcha y perdidos los mandos, comenzó a arder y acabó por perderse totalmente. Mientras esto sucedía el barco atacante se habían arriado varias gasolineras, provistas de ametralladoras, tripuladas por moros que iniciaban el desembarco protegidos, además, por nutrido fuego de las baterías del buque. No siendo posible oponer resistencia, el 90 por ciento da la población continental hubo de refugiarse entre el Camerún francés y el Gabón. Los fascistas, llegados desde Canarias, estaban asistidos por un tabor de regulares, trescientos milicianos falangistas y una centuria de coloniales. Nos fueron hechos varios prisioneros, en los que la sevicia característica fascista se empleó inhumanamente. Resultaron muertos varios europeos e indígenas leales a nuestra causa. Donato Ndongo nos dice en su Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial que el Fernando Poo permaneció muchos años hundido, pero parcialmente visible, en la Bahía de Bata como símbolo del martirio de unos Hombres, que según le contaba un misionero en los años sesenta a sus alumnos, «habían caído por Dios y por la Patria, víctimas de la barbarie de los comunistas». El 18 de otubre La Guinea Española cuentan su versión de los hechos del día 14 en Bata:

 

Portada de La guinea Española sobre
los sucesos del 14 de octubre.



Continuación de los sucesos del 14 de octubre.

Juan Fontán se convierte en el nuevo hombre fuerte de la colonia aplicando una política dura con los detenidos. Donato Ndongo nos dice que los colonos que habitaban el territorio, aunque se sublevaron contra la República, fueron considerados de segunda categoría. Probablemente por esa razón los colonos donaron el 20% de sus ganancias durante dos años e hicieron un envió masivo de materias primas y alimentos para la causa nacional. Los miembros supervivientes del Frente Popular fueron deportados a Canarias en los primerosdías de noviembre, y Guinea pasó a formar parte del nuevo Estado. El nombre de las localidades fue cambiado: Mongomo se pasó a llamar [Mongomo de] Guadalupe, Bimbiles se llamó Valladolid [de los Bimbiles], Niefang fue Sevilla [de Niefang], y Kogo se llamó Puerto Iradier. La colonia desde entonces formará parte del Estado rebelde gobernado desde Burgos por el General Francisco Franco y al terminar la guerra seguirá proporcionado beneficios económicos y ideológicos a la metròpolis, esta vez un Estado dictatorial fascista, que durante la Segunda Guerra Mundial mantiene la neutralidad pero comercia con la Alemania nazi (Guinea cumplirá también su función) e intentará negociar con Hitler para un ambicioso plan que no fructificará. Pero está ya es otra historia.El 1 de noviembre sale publicado un artículo firmado por Jose Garcia Garcia (Maquinista) titulado ¡Muera el Marxismo! donde nos podemos hacer una idea de como pensaban los que apoyaban el nuevo orden en la colonia.

 



Columna libre de José Garcia Garcia (Maquinista) donde ataca a los marxistas y hace un llamamiento para erradicarlos (...).


Si te interesa el trabajo de Francesc Sánchez Lobera, no te olvides consultar La Guerra Civil als territoris espanyols del Golf de Guinea: la percepció del conflicte des de terres remotes i el conflicte a la colònia.

viernes, 20 de marzo de 2026

Hablemos de fútbol

Esto seguro que no os lo esperabais... ¿Recordáis a Epita y Friman, los jovenes ecuatoguineanos que acompañaron a la Patrulla Atlántida en su viaje de regreso a España?

Ambos se arraigaron en la sociedad de Los Alcáceres, en donde incluso fueron míticos jugadores del equipo local de fútbol... hasta que la guerra civil les cambió su trayectoria.

Alienación del Gimnástica Abad, de Cartagena, que perdió 5-1 en La Condomina ante el Murcia F.C.
Arriba, tercero por la izquierda, Frimán. Murcia Deportiva (9 octubre 1933).

En las redes sociales hay una campaña de "Recuerdo de los futbolistas cuya carrera deportiva fueron truncadas o cortadas por la Guerra Civil", que incluye encarteladas en Andalucía, Murcia, Euskadi, Madrid o Francia, así como pegatinas con el lema "VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN" dedicadas a diversos jugadores afectados. 

Entre otros; Joaquín Urquiaga, Gregorio Blasco, Isidoro Lángara, Serafín Aedo, Martí Ventolrá, Francisco Gómez, Luis Regueiro...

Pero también Epita y Friman:

 

 


«José Epita Mbomo, fue traído a la Península como souvenir colonial tras la Expedición aérea Atlántida. Se hizo mecánico del ejército, entró en el PCE y jugó en Los Alcázares. Fue el primer africano en casarse con una blanca en la historia de Murcia. Marchó al exilio en 1939, se enroló en la Resistencia Francesa y acabó prisionero en el Campo de Concentración nazi de Hamburgo. Fue condecorado como Héroe en Francia en 1975 tras su muerte».





«José Friman Mata, al igual que Mbono, también fue traído como souvenir colonial pero se colocó como mecánico del ejército republicano. Afiliado a UGT, PCE y SRI a la vez que jugaba en Los Alcázares. Marchó al exilio pero regresó a España. Se le recomendó irse a luchar con la División Azul a Rusia para limpiar su historial, una vez en Leningrado lo mandaron de regreso a España por comunista. Siguió trabajando de mecánico hasta su muerte».

viernes, 16 de enero de 2026

Dejando huella

Lo decía el pasado 7 de enero La Provincia - Diario de Las Palmas: La huella del franquismo persiste en Las Palmas de Gran Canaria medio siglo después, El callejero de la capital conserva nombres de personalidades ligadas a la dictadura como Juan Fontán, García Morato o el falangista Prudencio Guzmán.

Medio siglo después de la muerte del dictador, la huella del franquismo sigue presente en Las Palmas de Gran Canaria. La ciudad mantiene en su callejero 32 vías con nombres vinculados con el bando golpista de la Guerra Civil y la dictadura posterior, según el Catálogo de símbolos, calles, monumentos y menciones franquistas de Canarias elaborado por expertos de diversa índole por el Gobierno de Canarias anterior. Este estudio desvela un listado de 72 vestigios -entre los que se incluye el escudo con el águila de la Base Naval-, aunque varios han sido revocados en el presente mandato.

Pese a que la ciudad retiró de su callejero los principales nombres ligados a la dictadura durante la transición, todavía quedan vestigios de la época. El callejero de la capital conserva nombres de personalidades ligadas a la dictadura como Juan Fontán, García Morato o el falangista Prudencio Guzmán (...) Algunos fuertemente vinculados con la represión de la Guerra Civil y del periodo posterior. Este es el caso del capitán de artillería Juan Fontán, quien participó en el bombardeo de Bata, en la Guinea Ecuatorial, durante la contienda; además, creó una milicia callejera en la capital grancanaria durante la República. La calle se encuentra en Schamann, en la barriada de casas bajas promovida por el Mando Económico de Canarias en los años 40.

Pero no es la primera vez que este periódico se hace eco de esa noticia:


domingo, 30 de noviembre de 2025

El caso de Saturnino

La Auditoria de Guerra de la 5 Región Militar, nos cuenta de un juicio sumarísimo de urgencia por auxilio a la rebelión. El Consejo de Guerra Permanente nº 3. condena a 6 años y un día de prisión mayor en diciembre de 1939 a Saturnino Monteagudo Serrano vecino de Bata.
No se encuentra, por tanto, entre los 150 coloniales del Campo de concentración de Gando.

Os contamos un poco su caso:

Ya en 1926 "La Guinea Española" informa de la llegada del agricultor Saturnino Monteagudo, natural de Sotos (provincia de Cuenca), en el Isla de Panay.

Poco más hay sobre él, pero necesariamente se encontraba en Bata cuando se produjo el bombardeo desde el Ciudad de Mahón, ya que se cuenta entre los leales al gobierno republicano que se vieron obligados a cruzar la frontera hacia Gabón.

De hecho, Ángel Miguel Pozanco le incluye en sus memorias entre los "refugiados en Libreville  (Gabón), se dirigieron a España, también como todos los anteriores, vía Francia: ¡La conducta de estos compatriotas, marchando a España, contrasta con la de algunos que han preferido el exilio y sus consecuencias, a incorporarse a la defensa de su país!"

Así, en junio de 1937 es reincorporado al arma de artillería y desde Valencia (D . Saturnino Monteagudo Serrano, licenciado, reingresa con su empleo y antigüedad de 1-3-1922), Indalecio Prieto le asciende de brigada a teniente de ingenieros y en julio se incorpora al batallón de zapadores del IV Cuerpo de Ejército. En mayo de 1938, se le concede el empleo de capitán de ingenieros.

Tras el "Cautivo y desarmado el Ejército Rojo", en diciembre de 1939 un Consejo de Guerra sumarísimo de urgencia condena a Saturnino Monteagudo a 6 años y un día de prisión mayor por auxilio a la rebelión .

Como en otros casos, se acumulan sentencias, militares, civiles, administrativas,... con la finalidad de marcar social y políticamente, o incluso arropar "jurídicamente" la expropiación de bienes; en agosto de 1940 (estando ya cumpliendo los 6 años y un día de prisión), el Juez Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas de Cuenca hace saber que por orden del Tribunal Regional de Albacete, se le está instruyendo un expediente. Dos años después, informará a sus posibles acreedores que "en el improrrogable término de treinta días hábiles, a contar del siguiente al en que tenga lugar la publicación de este edicto, apercibiéndole que si no lo verifican, cualquiera que sea la causa, quedarán definitivamente decaídos de su derecho y no podrán formular ulterior reclamación contra el Estado en ninguna jurisdicción". Por lo que se entiende que se ha procedido igualmente contra sus bienes y patrimonio.

Finalmente, su pena de prisión es conmutada por la Comisión Provincial de Examen de Penas de Soria, quedando en libertad provisional: en marzo de 1944, el periódico Jornada, informaba de su obligación de comparecer ante la Junta Provincial de Libertad Vigilada de Valencia, "dentro del plazo de 10 días, y horas de 4 a 7 de la tarde, advirtiendo a los interesados que la falta de presentación en el término indicado podrá llevar consigo la pérdida de los beneficios de libertad condicional y el reingreso en prisión".

En la misma página del periódico, el Director General de Prisiones arenga: "El Caudillo ha instituido el Servicio de Libertad Vigilada para que los que salen en libertad condicional, encuentren pronto en el seno de sus familias la paz, el trabajo y la venturosa confianza que les arrebató la vesania marxista. Todo cuanto se haga por instaurar en el alma de nuestros liberados condicionales la certeza de que forman parte en una comunidad nacional justa, próspera, y bien encaminada; todo lo que se haga por darles Justicia, aprovecho la ocasión para repetirles otra vez mi absoluta certeza de que su leal y entusiasta cumplimiento de la inequívoca voluntad de Franco, les será premiado con la mejor alegría a que aspira todo buen español: ver pronto a su Patria indisolublemente unida, trabajando y engrandeciéndose con el esfuerzo de todos, absolutamente de todos sus hijos. 
¡Viva Franco! ¡Arriba España!"

Y no volvemos a saber de él.

Aunque sí hay algún dato disperso de su familia, como en la Causa General del Partido Judicial de Cuenca sobre Darío Monteagudo Serrano, que "desempeñó el cargo de concejal [desde el 27 de febrero de 1936 hasta el 29 de abril de 1936] y desde el 12 de Junio de 1938 hasta el 29 de Marzo de 1939; fundo la C.N.T. después del glorioso Alzamiento Nacional y ejerció el cargo de Presidente; perteneció al Ayuntamiento en virtud de elección, es desafecte del régimen actual y reside actualmente en el pueblo [de Sotos]".