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miércoles, 29 de abril de 2026

El caso de Claudio Esteva

Según Rafael de Mendizábal Allende en Misión en África. La descolonización de Guinea Ecuatorial (1968-1969), el territorio servía no solo como castigo (como señalábamos en Desterrado... en Guinea), sino también como «refugio más o menos solapado...» de disidentes, pero también de aquellos que necesitaban distanciarse de conflictos. 

En PARES es posible consultar el perfil de Claudio Esteva Fabregat,  (Bocas del Ródano, Francia:  1918-11-11 - Barcelona 17-09-04):

Antropólogo e historiador americanista español, exiliado. Nace en Marsella, Francia, en 1918. Pertenece a una familia de obreros de la metalurgia y el textil, en Barcelona. Realiza sus primeros estudios en la escuela pública, con excelentes calificaciones. Su padre fallece cuando él tiene 10 años, su madre le mantiene con dificultades y vuelve a contraer matrimonio. La relación con su padrastro, es difícil y esto influye en su adolescencia. Comienza a trabajar con 14 años, en diversos oficios. En 1936, comenzaba a dedicarse, de forma profesional, al fútbol. Comienzan sus contactos con los Anarco-Sindicalistas. Alterna el fútbol, con trabajos en la fábrica. Se incorporó a las Juventudes Socialistas de Cataluña (JSUC), de las que fue Secretario de Organización y Propaganda y combatió en el frente de Aragón durante la Guerra Civil española. Tras la caída de Cataluña, se exilió a Francia y fue internado en el campo de concentración de Saint-Cyprien. 



Pudo exiliarse a México, a donde llegó a bordo del Sinaia en 1939. Allí tuvo diversas ocupaciones, desde vendedor de artículos textiles, hasta jugador profesional y entrenador de fútbol, en Puebla. En 1947, ingresó en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de Ciudad de México, donde se graduaría en 1954. En la ENAH, fue alumno de Pere Bosch i Gimpera y Juan José Comas Camps. También se acercó al estudio del psicoanálisis, de la mano de Erich From. Ejerció como profesor en la UNAM. Tras su graduación, como maestro en Ciencias Antropológicas y Etnología, se centró en el estudio de las culturas tolteca y azteca de México. En 1956, regresó a España estableciéndose en Madrid, convalidó sus estudios, haciendo licenciatura y doctorado. Y tras varios trabajos de campo, en Guinea Ecuatorial y en Sayago (Zamora), fue nombrado director del Museo Nacional de Etnología, en el año 1965.

En Guinea Española trabajó con los Fang, grupo de habla Bantú, sobre los problemas relacionados con la educación y los programas de vivienda. Promovió un programa financiado por el gobierno español para la construcción de casas acorde a las necesidades de movilidad de los Fang por la agricultura de roza que practican.

Casado con la también antropóloga Berta Alcañiz, con la que ha tenido tres hijos. Tras su trabajo en la Universidad Central de Madrid en 1968, consiguió la plaza de profesor agregado de Etnología, en la Universidad de Barcelona. Ese mismo año se hizo cargo de la dirección del Centro de Etnología Peninsular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Barcelona, que dirigirá hasta su jubilación. En 1971, fundó, en el marco del CSIC, la revista Ethnica, revista de Antropología, la primera especializada en antropología cultural creada en España. Junto con los estudiantes formados en la Escuela de Estudios Antropológicos y los del Centro de Etnología Peninsular formó, las primeras promociones de antropólogos sociales y culturales de España. En 1972, es nombrado catedrático de Antropología Cultural en la misma universidad barcelonesa, la primera de esta materia establecida en España.Tras su jubilación en 1986, fue nombrado profesor emérito. Volvió posteriormente a México, donde fue profesor investigador de El Colegio de Jalisco. Desde 1991, fue presidente de la Asociación de Amistad México–Cataluña.

Si quieres saber más de su trabajo ecuatoguineano, consulta:

lunes, 1 de julio de 2024

El caso de la Cera

Veíamos en El caso de José González Casado, cómo éste -según la instrucción abierta- había sido nombrado Agente de Policía por el Delegado del Frente Popular y "en la noche del 3 de Octubre de 1936, en unión de Gerardo de la Cera, se presentó para detener a D. Antonio Pedroza, con el pretexto de que en la Caja de Curaduría de Niefa[g] se guardaban ciento cincuenta mil pesetas, que figuraban a cargo de del indicado."

Se trata de un error de transcripción: Gerardo de la Cera, realmente es el agricultor zamorano Gerardo de las Heras Ríos, sargento retirado del cuerpo de ingenieros, que -tras la caída de Bata y la consiguiente huida a los territorios fronterizos bajo administración francesa- es repatriado, vía Burdeos, con fecha 11 de enero de 1937 en el vapor "Asia".

De nuevo en el península, es reintegrado poco después al ejército por el gobierno de la República con el empleo de alférez y antigüedad de 5 de diciembre 1935. Irá ascendiendo paulatinamente, hasta que a inicios de 1938, se publica el "certificado de reconocimiento facultativo practicado por el Tribunal Médico Militar de la plaza de Madrid, al capitán de Ingenieros don Gerardo de las Heras Ríos, del batallón de Zapadores del II Cuerpo de Ejército, por el que se comprueba que el interesado se encuentra inútil total para el servicio militar", causando baja el mes de enero.

Fue condenado en ausencia, el 27 de marzo de 1940 por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Santa Isabel a tres años de destierro y al pago al Estado de la multa de tres mil pesetas "con motivo de su oposición al triunfo del Glorioso Movimiento Nacional".

Y en octubre de 1945, publicaba La Guinea Española: "La Audiencia Provincial de Las Palmas, hace saber que habiendo satisfecho D. Gerardo De las Heras Ríos la sanción que le fué impuesta por responsabilidades políticas, ha recobrado la libre disposición de sus bienes: dicho Sr. De las Heras, era agricultor y vecino de Santa Isabel."

Pero ya hemos visto durante este paseo por la calle 19 de septiembre de la vieja Santa Isabel, que a las penas impuestas por los tribunales de responsabilidades políticas, se suman (o incluso se solapaban) las generadas por la vía administrativa y laboral, o las emanadas de tribunales civiles y militares, cuando no sanciones sociales y religiosas.

Así, De las Heras está incluido en la causa: 027066 (Ref archivo: 40349). Se le identifica como hombre de 53 años, nacido en Palazuelo de Sayago, Fariza (Zamora). Procesado entre 1941-1942 por un Consejo de guerra, Sumarísimo, que le impuso una pena de doce años y un día de reclusión temporal, conmutada posteriormente a tres años de prisión menor.

Cuenta como es costumbre con el correspondiente expediente de indulto de 1957 tras haber cumplido la condena y haber sido privado de sus propiedades. En su caso, el expediente se origina en la Audiencia Provincial de Oviedo, por lo que se entiende que contó con la habitual acumulación y solapamiento de sentencias, en un ejercicio aleccionador.

Palazuelo de Sayago, actualmente con menos de 100 vecinos, es una población muy pequeña que es pedanía de Fariza (que tampoco es grande). Hay constancia de que en 1944 falleció en Figueres, Girona, un Gerardo de las Heras Ríos, natural de Palazuelo. De ser él (no parece haber dudas), el cobro de la exorbitante sanción de 3000 pesetas e indulto se habría producido tras su muerte; una vez dejó el penal de Las Palmas apenas habría tenido oportunidad de disfrutar de la libertad, ni de su familia numerosa.

Y puesto que falleció en Figueres, cuando en 2017 la Generalitat de Catalunya decretó la nulidad de los juicios sumarísimos, incluyó a De las Heras entre los beneficiarios por lo que “restablece el honor, la dignidad y la memoria” de una víctima “injustamente procesada por los tribunales franquistas”.


Por cierto, en "El secreto de la garrota", la señora María comparte un recuerdo sobre la guerra en Palazuelo: