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sábado, 31 de enero de 2026

Los rojos nos lo robaron todo y nos prendieron fuego a la casa

Carta desde la Hacienda Virgen de Montserrat de Irmina Margenat a María Ferrer Dubé en la que se dan noticias de familia, plantación, Franco victorioso


Bata, Oveng, 30-01-1939 Arriba España

Mi querida María: es tan grande mi alegría al poder escribiros directamente y pensar que ya sois libre de poder hablar y decir como pensáis -y comer lo que hace falta- que no sé cómo expresarme. ¡Cuánto habéis sufrido! Suerte que Dios es grande y Nuestro General Franco victorioso.
Hace pocos días que hemos llegado de la Península, hemos viajado por nuestra España Liberada que un gusto ver lo bien que está todo, vimos a mis hermanos y sobrina que están en Córdoba y finalmente estuvimos 3 semanas esperando barco en Las Palmas desde un puerto inglés os escribimos y supongo habrás ya recibido esa carta. También recibimos las vuestras de noviembre y no podéis figuraros cuánto hemos sentido no poder ayudaros, pero ahora a causa de las divisas es imposible. Afortunadamente ya no pasareis más apuros, pues ya supongo que Joaquín [Prats] os escribirá ó veréis para arreglar vuestros asuntos.
Nosotros tenemos grandes deseos de veros y esperamos que una vez terminada la guerra licenciarán a Juan Garriga (el más antiguo de los dos hermanos), que está en le frente desde noviembre de 36 y entonces aunque se vaya para esa de vacaciones el otro hermano, tal vez podamos ir nosotros y abrazaros a todos y hablar de nuestro asuntos. Mucho tenemos que agradecer a todos por lo de nuestro piso (si es que aún existe?). Mucha falta nos hace, pues aquí los rojos nos lo robaron todo y nos prendieron fuego a la casa. Suerte que unos cuentos indígenas lo apagaron a tiempo y la casa no se quemó. Nosotros habíamos escapado unos días antes ó si no ya podéis suponer lo que hubiera sido de  nosotras. Luego, entre tantos disgustos  la angustia, hasta que que lograron salir mis hermanos fué cuando os escribimos que había yo estado muy enferma pero gracias a Dios ya pasó. Lo malo es que Ana María con su salud tan delicada está muy agotada y María Teresa también está un poco floja. (...)

Podéis consultar el texto original en http://simurg.csic.es/view/9918191590504201

 

 

Unos meses después, reiterará "Os escribí en cuanto se liberó Barcelona... (...) pero ninguno habéis contestado, qué cosas más rara: será que con el comer ahora os emperezáis y ya nos tenéis olvidados (...)".

Fotografía de Ramon Reig e Irmina Margenat
con trabajadores en la Hacienda Virgen de Montserrat
(inicios de los 30).

Se trata del matrimonio de Ramón Reig González-Longoria, nombrado Presidente de la Cámara Oficial Agrícola de Rio Muni por el Gobernador General («...menos mal que ahora esto da poco trabajo, y dan la gasolina y una pick up, aunque está en mal estado...»), y de su esposa Irmina Margenat partícipes de la Hacienda Virgen de Montserrat en Río Muni. Llegado el proceso de independencia de Guinea Ecuatorial, Reig se opondrá a la misma, mientras avanzará cautelosamente en dos direcciones; por un lado, se habrá desprendido estratégicamente de activos (repatriando capitales) a la par que regulariza la propiedad. Posteriormente participará en la Comunidad de Españoles con Intereses en África y apoyará las peticiones de indemnización y/o restitución de propiedades perdidas por los antiguos colonos.

Pero volviendo a 1936; la historiografía franquista ficciona un diálogo entre los religiosos que fueron confinados en el Fernando Póo y el subgobernador Porcel: «Uno de los misioneros se atrevió a objetar que, si tanto interés tenía en que se salvasen, podía entregarles unos pasaportes para trasladarse al Camerún. Porcel fingió una gran contrariedad, mientras decía:
-¿Pasaportes para el Camerún? ¡Imposible! ¿Ustedes saben lo que me hizo ese señor Reig, que parecía tan sensato y que me aseguraba que no se metía en política? Pues según llegó al Camerún con el pasaporte que yo le di, empezó a hacer campaña contra nosotros diciendo que éramos unos malos españoles, unos ladrones y unos sinvergüenzas... No quiero que ese caso se vuelva a repetir. Además, ustedes me van a servir para un canje con correligionarios nuestros que están presos en Fernando Póo».

Ese relato coincide con el que publicara en diciembre de 1936 La Guinea Española, una vez que en el territorio se impusieron los golpistas: «Se le hicieron algunos reparos, manifestándole nuestra disconformidad por no habernos dado salvoconducto para el extranjero como se había dado a otros…………. se escudó con decir que no lo había juzgado conveniente, por la mala conducta que el Señor Reig guardaba en el Camerún, haciendo propaganda antiespañola, diciendo que los de Bata eran unos ladrones, sinvergüenzas y unos antiespañoles».

Bien sabía Porcel del resultado del lobby que realizaron los franquistas del Río Muni en Camerún: el 23 de septiembre, Miguel Ángel Pozanco (el secretario general de la subgobernación) había ido personalmente a Camerún, y las autoridades francesas se habían negado a prestar ayuda o a vender armas, salvo el otorgamiento de asilo político. «Otra de las misiones que llevaba Pozanco a la posesión francesa, era la de gestionar la compra de armas. Para ello se le habían entregado 100.000 pesetas y otras cantidades en divisa extranjera. En Yaundé, floreciente ciudad del Camerún, se entrevistaron con el alto Comisario de la República francesa, señor Gibet. La entrevista fue muy correcta, pero Pozanco no obtuvo los resultados que esperaba. El Gobierno francés podía ayudar a los revolucionarios en España, pero consideraba peligroso facilitarles armas para que llevasen la revolución a la puerta de sus colonias. Gibet salió del paso con palabras corteses. Por otra parte, la población de Yaundé se puso en contra de aquellos emisarios del Frente Popular: "Nos dolió mucho esta actitud-consigna", dirá desalentado Pozanco».

No hay datos accesibles sobre la quema de la Hacienda Montserrat, si bien tras el fallido intento inicial de hacerse con el control del Río Muni republicano desde Santa Isabel -apoyándose en militares y finqueros franquistas-, se dio un canje de presos, saliendo los golpistas a Camerún y Gabón (y posteriormente de ahí a la isla de Fernando Póo). Otros, viajaron discretamente, como Reig («habíamos escapado unos días antes ó si no ya podéis suponer lo que hubiera sido de nosotras.»).
Precisamente unos días antes, el 17 de septiembre, Irmina Margenat escribía a Marta Ferrer desde la ciudad fronteriza de Oveng, explicando a su amiga que pasaba por problemas de salud...
Y poco después, como relata José Luis Vila-San Juan en El curioso alzamiento en Guinea: «En Bata, el Subgobernador (del Frente Popular) se negó a unirse a los sublevados de Santa Isabel. Quedaron, pues, incomunicados Isla y Continente. El 22 de septiembre hubo un pequeño intento de sublevación en Kogo (en plena selva) y se intentó una marcha sobre Bata, pero fue rechazada por las fuerzas gubernamentales. La mayoría de los madereros, sobre todo en las explotaciones forestales de Río Benito, huyeron al Camerún, y, muchos de ellos, desde allí se trasladaron a Santa Isabel en una lancha».

De hecho, el vicecónsul portugués en Santa Isabel recoge en sus informes, cómo «el administrador territorial de Ebebeyin (administrador de la circunscripción) había abandonado su puesto y emigrado al territorio francés limítrofe del Camerún, para seguir viaje y juntarse también a los nacionalistas, llevando consigo el cofre de los fondos del Estado bajo su guardia, el cual entregó al Gobernador de aquella colonia; para que fuese enviado oficialmente al Gobierno General, declarando que llevó consigo aquellos valores para librarse de la responsabilidad de lo que les podía pasar después de su ausencia, con tantos comunistas existentes en esos territorios, y sobre todo en Bata, como se sabe».
Esas huidas conllevaron que algunas fincas quedaron sin el cuidado de sus dueños, por lo que Porcel nombró para atenderlas y administrarlas un "Comité de Intervención y Control Económico".

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