miércoles, 31 de agosto de 2016

La pugna por el Méndez Núñez contada por el Vicecónsul portugues en Fernando Poo

Manuel Burgos Madronero,  recoge en "Crónicas Portuguesas de La Guerra Civil de Espana. Los Informes Del Vicecónsul Portugués En Fernando Poo (14 de Agosto-31 de Octubre de 1936).” diferentes documentos que describen los días de conflictos en la Guinea Española. Advierte, eso sí, que «no he podido averiguar las circunstancias personales de Juan Ramírez Dampierre, Vicecónsul portugues en Fernando Poo. Por supuesto que nunca escribe en portugués; sus escritos muestran descaradamente simpatía por el bando sublevado; debió ser un industrial o comerciante con influencia y poder allí en Fernando Poo, como delata de alguna manera su "sonoro" apellido»:

Proceso 28/1. 
Informe número dos de los políticos y sociales y Fernando Poo 31 Agosto de 1936. Arquivo do Ministeri dos Negocios Estrangeiros. Lisboa Mago A8M2. 

El 14 de Agosto fondeó de nuevo en este puerto de Santa Isabel el crucero español "Méndez Núñez, habiendo desistido de su viaje a España, llegando hasta Dakar. Se sabe que su regreso fue motivado por el Comandante y oficiales superiores del mismo barco de guerra, que eran partidarios del Movimiento del General Franco y el Gobierno de Madrid no tener confianza por la actitud del barco, ordenó su regreso para aquí. Con la permanencia aquí de dicho navío, se reanimaron los ánimos de los núcleos del Frente Popular (de Fernando Poo) que comenzaron después a inquietarse. A su regreso del continente (Río Muni o Guinea) e Isla de Anno Bon, se dirigió una carta al Gobernador General que la consideró inconveniente e irreverente, castigando al presidente del Grupo del Frente Popular, su autor, con una multa disciplinaria de quinientas pesetas. Como las condiciones financieras de éste fuesen precarias, se le embargaron algunos de sus bienes, retirados de su establecimiento, cuya venta de subasta judicial financiada para el 25 del mes corriente. Como no tuvo compradores se anunció una segunda subasta. Entretanto se soliviantaba el citado grupo político, animado con la presencia del barco de guerra, cuyos marineros y oficiales subalternos estaban de acuerdo con ellos; en tierra, por todas partes de la ciudad, en los bares, en las calles, con la tolerancia del Gobernador General en cuanto el pueblo se alarmaba de posibles graves acontecimientos; no obstante la tripulación, alegan que no les importaba los asuntos de la colonia, pero sí los de España, para donde insistían enérgicamente en ir, en cuanto el comandante estaba gravemente enfermo, durante varios días, a bordo del barco. De Madrid, no cesaban nuevas instrucciones para que el navío siguiese inmediatamente a la Península, hasta que en virtud de los diferentes sentimientos políticos de su tripulación, el Sr. Gobernador General, que sabe ejercer su cargo con imparcialidad política, dirigióse la noche del jueves 27 y después de hablar con la oficialidad, mandó formar toda la tripulación, a la que habló, sugiriendo a todos la idea de ir a la Península por la Patria amenazada y que si por ventura existían a bordo elementos contrarios a la política del gobierno Central, convenía que éstos se declararan para que fuesen desembarcados y destituidos de sus cargos. Este discurso que produjo excelente efecto en todos, calmó el ánimo de los marineros, resultando del mismo que en la mañana del día siguiente fueron desembarcados diez y siete oficiales superiores, incluyendo al Comandante, que acto seguido fueron transportados para la villa de San Carlos, que dista de esta capital unos cincuenta kilómetros por carretera, donde fueron acogidos y hospedados en una casa particular. Pero entre los que quedaban a bordo, no había nadie para tomar cuenta del barco y conducirlo a la Península, lo que obligó a nuevas intervenciones del Gobernador General para que un Teniente de marina, señalado por los marineros quedara a bordo, sacrificándose por la patria, por los compañeros y por la Colonia, amenazada de ser bombardeada. 
Este brioso militar bastante contrariado, después de reflexionar, dijo estar dispuesto a sacrificar su vida quedando con ellos, haciendo muestra una vez más de su patriotismo. En la media noche del sábado, abrumado por el paso dado y arrepintiéndose, se dice que intentó suicidarse, a lo que se opusieron los marineros, garantizándole que nada malo le pasaría; después de varias diligencias del Gobernador General, que recelaba por la presencia del navío por causa de los movimientos y combinaciones de los grupos políticos en tierra que contaban con la marinería, fue señalada la salida del puerto, del crucero para el domingo 39 (Agosto) a las dos de la tarde. Además, el sábado pensaron los marineros, que su intención inmediata ir a bombardear las Palmas, que entre los oficiales que se quedaban o fueran desembarcados, estaba el mejor artillero del barco, cuyo servicios consideraban imprescindibles. En ese sentido hicieron nuevas tentativas junto al Gobernador General, el cual telefoneó al Delegado del Gobierno en la villa de San Carlos, en el sentido de que el oficial indicado embarcase en una lancha inmediatamente para Santa Isabel y se incorporara al barco, siguiendo con ellos el viaje a España, el domingo por la tarde. De San Carlos, informaban después que la lancha en que el referido oficial había embarcado para Santa Isabel, había dejado el puerto en la madrugada del domingo. Y eran casi las cuatro de la tarde, cuando aún no había llegado aquí, haciéndose esta travesía normalmente en cuatro horas. Fue mandada una lancha de un ciudadano portugués, Antunes, a buscarlo por todos los puntos del camino hasta llegar a San Carlos y habiendo cumplido la misión encomendada, hasta el punto de dirigirse a la casa donde estaban los restantes oficiales, con lo cual les dijo, que había hablado; sin recibir noticia alguna de la lancha que buscaban y tampoco del oficial de referencia, que realmente había salido en la madrugada de ese día en la lancha; entre tanto estaban cortados los servicios telefónicos entre San Carlos y Santa Isabel. 
A las cuatro de la tarde, salía del puerto el crucero Méndez Núñez, en medio de una ansiedad pública, esperando encontrarse por el camino, cuya dirección era la de su ruta, el imprescindible oficial para sus hazañas en las Palmas. Después de la salida del barco, divulgóse por la ciudad que los individuos del grupo "Frente Popular" y sus afiliados, contando con la presencia del barco y del apoyo de la marinería, pretendían asesinar a algunos individuos, entre ellos al Obispo y al Secretario General, quemar la magnífica Iglesia Catedral, la Misión Católica, el edificio del Tribunal de Justicia y el Registro de la Propiedad, etc, etc.. a lo que enérgicamente se opuso el Gobernador General, en conferencia con los cabecillas del referido grupo y del marinero Sierra, Jefe de los comunistas a bordo del crucero. Santa Isabel de Fernando Póo. 31 agosto de 1936. El Vicecónsul interino. Por el bien de la Nación. Fdo. Juan Ramírez de Dampierre.

En el archivo fotográfico del ABC, conservan estas espectaculares fotografías:
El crucero Méndez Nuñez. Durante la Guerra Civil la marinería hizo desembarcar a los oficiales en Fernando Poo, y se puso a las órdenes del gobierno de la República.
El pie de foto original (ABC 10/09/1936) decía: "El crucero Méndez Núñez, otro de los barcos ganados para la República por el heroísmo de la marinería, desembarcó en Fernando Poo a los jefes y oficiales sublevados."
Fecha: 1936
Ref.: 1202281199
Palabras clave: Guerra civil española 1936-1939, Cruceros (Barcos)
Autor: Fustero

Los tripulantes del crucero "Mendez Nuñez" saludando con el puño, después de llegar de Fernando Poo, para ponerse a las órdenes del bando republicano.
Fecha: 1937Ref.: 4400217
Palabras clave: Zona RepublicanaMarinaCartagena,CrucerosMurciaMéndez Núñez
Autor: Hermanos Izquierdo
Tipo: FOTOGRAFIAS NEGRO

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