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lunes, 13 de abril de 2026

La estatua de Restituto

Un día como hoy, en vísperas del primer aniversario (1932) de la II República, el sargento Restituto Castilla erigía un estatua dedicada a la Libertad en Annobón: "delegado del Gobierno en Annobón, inauguró con asistencia de niños y niñas y algunas personas mayores, la llamada estatua de la Libertad y que se halla emplazada en el picacho llamado por los naturales Calvario, frente al desembarcadero.

La plaza junto a éste se llama plaza de Colón, de la cual arranca la calle principal llamada de Pi y Margall. La estatua es de cemento y ha sido construida por el mismo Delegado. La de New-York tiene una competidora en Annobón, pero, le falta aún el faro de la luz."



Esa escultura no sobrevivió el paso del tiempo.

Mayor fortuna tuvo la cruz levantada en memoria del Gobernador General, Gustavo de Sostoa y Sthamer, en la plaza de Palea (antigua plaza Colón y posteriormente del Generalísimo Franco). Ésta se erigió tras su asesinato a manos del propio Restituto Castilla... y sobrevivió al resignificarse tras la victoria franquista como monumento a los caídos del bando sublevado. Lo cual es curioso, ya que Annobón fue el último territorio africano bajo administración republicana, no tuvo intervenciones armadas en su territorio... . 

Eso sí, tras la guerra la isla se convirtió en un gran campo de concentración para la población no europea de lealtad dudosa a las nuevas autoridades, mientras los blancos eran enviados al campo de concentración del viejo lazareto de Ganado, en Las Palmas de Gran Canaria. 

Bueno, no todos; alguno desapareció por el camino.



Es fácil presuponer que, con los restos de basalto de las escultura moldeada por el sargento Castilla, se erigió el recuerdo fúnebre al gobernador. Y -como decíamos- éste fue nuevamente reconvertido en el monumento a los caídos cuando las autoridades franquistas erigieron cruces en plazas y pueblos del territorio ecuatorial.


Monumento en la catedral de Santa Isabel de Hungría en Fernando Póo;
obsérvese el ritual  "José Antonio Primo de Rivera: ¡Presente!".

Contaba La Guinea Española (las mayúsculas son originales, del Cronista) el 30 de junio de 1939, que «para el Cronista fué el día más lleno, el de hondos y cristianos sentimientos, el de constitución verdaderamente social y hasta, si se quiere, de acción católica, el dedicado al Homenaje a los CAIDOS por la Patria. He aquí algunos de sus puntos:

- Misa funeral en sufragio de tantos Héroes, por la Religión y la Patria sucumbidos. 

- Procesión fúnebre a la nueva Plaza del GENERALISIMO FRANCO, en cuyo centro y con basamento adecuado se había levantado una magnífica CRUZ, la cual fué solemnemente bendecida, según fórmula del Ritual y adornada con ósculo religioso por los Ministros sagrados, conforme prescribe la Rúbrica. Entonóse luego un fúnebre Response en sufragio de los CAIDOS, al fin del cual el Señor Administrador Colonial dirigió al pueblo en masa de Annobón, allí congregado un discurso de altos tonos religiosos y patrióticos en que figuraban rasgos y pinceladas magníficas y grandiosas de la Obra de España en favor de la Fe y de la Civilización por mano de los Reyes Católicos y sus Sucesores y de los Misioneros, cuyas gestas pregonan las Naciones de la América Latina y la civilización cristiana de África, de Asia y Oceanía: "En malhora se levantaron quienes quisieron denigrar y hundir nuestra grandiosa y excelsa Madre Patria con las hordas del comunismo internacional bolchevike. Mas nuestro insigne CAUDILLO, GENERALISIMO FRANCO ha hecho resurgir una nueva España gloriosa, por la que han ofrendado su vida y derramado generosamente su sangre, tantos CAIDOS, hermanos nuestros en la hecatombe y en la prolongada lucha de más de dos años. ¡Honor a nuestros Héroes! ¡Gloria a los Mártires de la Patria!".

- "¡PRESENTES!" prorrumpió en tono enérgico la muchedumbre. 

- Pasó luego el Señor Administrador al pie del Monumento con una guirnalda de flores; cuadróse y la depositó en homenaje a los CAIDOS, y levantando su brazo, clamó entusiasmado: " ¡PRESENTES!" Realizó lo propio la Señorita Doña Carmen Jiménez, siguiendo a continuación los miembros del Consejo de Vecinos, el Maestro de la Escuela Pública con todos los niños y niñas de la misma, desfilando en correcta formación y depositando su primito de flores».

Hoy, la cruz permanece sin vínculos memorialistas, como si fuera un mero testimonio de la acción misionera.

Pero si de monumentos annaboneses se trata, hay que recordar la desaparecida piedra de Perramón; una piedra de arenisca dura, con características propias de herramientas líticas precoloniales, que fue documentada en el poblado de Santa Cruz entre diciembre de 1960 y enero de 1961. Según los registros, la roca presenta tres pocitos y varios surcos que recuerdan a las piedras pulidoras de hachas tradicionales. Y que está desaparecida desde entonces, probablemente mal catalogada y atribuida erróneamente a la isla de Fernando Póo.

Fotografía de Ramón Perramón en "Restos prehistóricos en Annobón"
en La Guinea Española del 1 de diciembre de 1963.


Pero si quieres saber más de Restituto Castilla, no te pierdas:

jueves, 5 de junio de 2025

Banquete monstruo

Decía uno de los informantes de José Luis Vila-San Juan en El curioso alzamiento en Guinea:

-Los españoles que fuimos a Guinea (...) podíamos ser cualquier cosa, menos políticos... Yo llegue el 33. Aquellos españoles habían ido allí, sencillamente, por ambición. Por un correctísimo deseo de lucro: buenos sueldos (aunque dificilísimas condiciones de trabajo, habitabilidad, clima y salubridad), largos permisos o vacaciones retribuidas, posibilidades de ascensos y de independizarse, etc. (...)

-Si claro, pero, había lucha entre los partidos políticos?

-No. No es que hubiese o no lucha, es que no había partidos políticos.

-Pero Vds. bien tendrían ideologías distintas...

-Nosotros habíamos ido allí a trabajar y a luchar por ganar dinero. La Península, Madrid y el Congreso, quedaban muy lejos.

Pero, ¿era cierto que la población era indiferente a los debates peninsulares? Este paseo por la calle 19 de septiembre de la vieja Santa Isabel nos induce a pensar otra cosa:

«En Bata -cuenta La Guinea Española del 3 de mayo de 1931- ha tenido lugar un "Banquete monstruo": El día 19 del actual (abril) y para conmemorar el advenimiento de la República hubo un banquete monstruo en la fonda del Sr. [Manuel] Bernal al que acudieron unos noventa comensales europeos. El local resultó pequeño e incapaz de contener a tanta gente; reunió mucha cordialidad, no habiendo desmanes de ninguna clase y haciendo uso de la palabra dos o tres de los asistentes».

Pero no sólo en Bata, ya que en Santa Isabel, Tomás L. Pujadas recogía en La Iglesia en la Guinea Ecuatorial, Fernando Poo el soterrado pulso en entre lo que él llamaba come-jamones y los clericales, cuando con motivo de la celebración del «aniversario del advenimiento de la república coincidió con el día de viernes santo y naturalmente fue necesario celebrar una recepción oficial en el palacio del gobierno con su inevitable servicio de bocadillos anticlericales, es decir, de jamón en día de abstinencia», debiendo mediar Guillermo Cabanellas, Secretario del Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea y «republicano de primera hora». 

Y en el tercer aniversario..., incluso tenemos el registro fotográfico de la fiesta republicana en Río Benito.

Fiesta republicana en Río Benito (1934):
«La colonia española en Río Benito (Guinea española)
festejó el aniversario de la proclamación de la República
que simboliza la niña María Luisa [del Arca] Domínguez,
a quién rodean en la foto varios indígenas».

viernes, 14 de abril de 2023

Primer aniversario

El artículo La II República, ¿o la llegada de un mesías para los olvidados territorios españoles del Golfo de Guinea? de José Luis Bibang Ondo Eyang relata cómo fue la adhesión del territorito ecuatorial a la II República:

Por la tarde del 14 de abril de 1931 se proclamó en España la República. Si no insólito (ya que se trataba de la II República), sí se trató de un hecho histórico que no dejó impasible a nadie. En la misma tarde, el presidente del Gobierno Provisional, Don Niceto Alcalá Zamora, envió un radiograma al gobierno colonial, resaltando el clima y el ambiente pacífico en que se habían desarrollado los hechos: «Presidente de la República a Gobernador de Guinea. -Tengo el honor de participar a V.E. que el gobierno de la República sin el menor incidente, con el aplauso entusiasta del pueblo y la cooperación leal y respetuosa del ejército, guardia civil y fuerza de orden público, se ha posesionado del poder en esta tarde sin choque alguno con el régimen a extinguir, antes bien previa cordial conferencia con el anterior ministro de Estado, que representaba a aquel [...]». Las autoridades coloniales, en tanto que funcionarios públicos, tenían pocas opciones ante el radio del gobierno metropolitano. O acataban el nuevo régimen o dimitían. Al día siguiente, a las 13:30 p.m., la Junta de Autoridades coloniales se reunió en una sesión extraordinaria en la que se adoptó un comunicado manifestando su adhesión al nuevo régimen en los siguientes términos: «Recibido radiograma V.E. nº 25. -Reunida la Junta de autoridades acordó unánimemente respetar y acatar el nuevo régimen, enviando a V.E. gobierno atento y respetuoso saludo y un ofrecimiento leal colaboración, felicitándole de que trascendental suceso se haya realizado sin luchas ni violencias, por acto legal voluntad popular». Dos días después, en una concentración pública organizada en la ciudad de Santa Isabel a tal efecto, Don Pedro Amilivia, entonces presidente del Consejo de Vecinos de la capital, leyó un escrito que concluía con las siguientes palabras: «Yo espero que así seguirá [refiriéndose al ambiente de paz en que se han desenvuelto los hechos en la metrópoli] hasta su completo término la evolución y recordando que el nuevo régimen tiene por bandera la libertad, es su culto la justicia y como norma los derechos del hombre, estudiará los problemas coloniales con todo cariño, con toda voluntad, cooperando todos para conseguir una colonia rica y espléndida, trozo de una patria espléndida y más rica» (...).

Además de las declaraciones de las altas autoridades, todos los Jefes de Servicios y oficiales debieron prestar “voluntariamente” una promesa de adhesión a la República. Se utilizó la fórmula siguiente: «Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con armas».

Sobre las reacciones, expectativas y contradicciones entre la población local merece la pena repasar el resto del artículo de Bibang.

Pero con respecto a la aparente tranquilidad y consenso entre los colonos, además del indicador de ausentarse el obispo de la colonia en la sesión extraordinario de la Junta de Autoridades Coloniales, de la que era miembro nato por su condición de presidente del Patronato de Indígenas, tan sólo una anécdota en el primer aniversario de la República:

Cuenta Tomás L. Pujadas en La Iglesia en la Guinea Ecuatorial, Fernando Poo que

El primer aniversario del advenimiento de la república coincidió con el día de viernes santo y naturalmente fue necesario celebrar una recepción oficial en el palacio del gobierno con su inevitable servicio de bocadillos anticlericales, es decir, de jamón en día de abstinencia.

Las señoras más detallistas, cayeron pronto en la cuenta y se contentaron con beber gaseosas u horchata. Los caballeros, más despistados o más cobardes religiosamente hablando, tomaron gentilmente su respetable bocadillo.

Pero he aquí que a un republicano de los presentes, seguro de la autoridad que le daba su antiguo reconocido republicanismo, se sacó del chaqué un carnet republicano con borla de oro y dijo con suficiente voz para que lo pudiesen oír todos los come-jamones: "En toda España sólo somos cuarenta los que tenemos esta clase de carnet, entre ellos Azaña; los republicanos de primera hora. Pues bien, sepan que yo guardo abstinencia sin que mis convicciones republicanas se resistan”. Bastó esto para que muchos de los que ya estaban mordisqueando el bocadillo lo echaran disimuladamente debajo de la mesa, para que se lo comieran los gatos, los cuales no estaban obligados a la ley de la abstinencia.

Aunque Pujadas se lía con las fechas, ya que el 1er aniversario no cayó en Viernes Santo... (ese año Viernes Santo fue un 25 de marzo, fue en el segundo aniversario en el que coincidió), en cualquier caso, tan sólo unos días antes del aniversario, La Guinea Española aleccionaba a los come-jamones publicando un fragmento de una canción popular:

Vengo a acusarme, mi Padre, 
De que he comido jamón
¿Será por tener la Bula?
No que fue con tenedor.

Días después del supuesto incidente, cerraría un extenso artículo con un lapidario «y cuando oigáis o leáis que la Misión Católica quiere acapararlo todo, Junta de Autoridades, Patronato, Consejo de Vecinos, etc, tened compasión y lástima de esos pobrecillos que no saben lo que hablan, ni entienden lo que escriben; de lo contrario tendríamos que llamarlos embusteros con el diccionario de la Academia Española».

Todo ello precedido por un debate entre El Defensor de Guinea y La Guinea Española tras la publicación por ésta última de una reflexión de cómo Managua quedó arrasada en 1931 por un terremoto como castigo divino por las políticas laicaizantes, especialmente en el ámbito educativo.

En cualquier caso, sirva la anécdota como ejemplo de cómo la tranquilidad ecuatorial era sólo aparente, y había un soterrado pulso. También lo visibiliza José Luis Vila-San Juan en El curioso alzamiento en Guinea, cuando años más tarde se encontraría «la población, al decir de las izquierdas, dividida en laicos y clericales, es decir, los pertenecientes al Frente Popular y los "terratenientes del Casino"».

Y... ¿quién sería ese republicano de primera hora? Dos históricos del republicanismo hubo en el territorio ecuatorial que participaron en la sublevación de Jaca: Rafael Rodríguez Delgado, primer presidente del Frente Popular en Fernando Póo, y Guillermo Cabanellas, Secretario del Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea. 

Tal vez hubo incluso un tercero; el capitán de corbeta Servando Marenco, responsable de la sublevación en Lérida y amigo personal de Fermín Galán, participó en la operación postmaster en el puerto de Santa Isabel durante la II Guerra Mundial. Pero esa es otra historia. 

Por fechas... y por capacidad de generar esa reacción dentro de un acto en palacio, probablemente fue Guillermo Cabanellas.


Fiesta republicana en Río Benito (1934):
«La colonia española en Río Benito (Guinea española)
festejó el aniversario de la proclamación de la República
que simboliza la niña María Luisa Domínguez,
a quién rodean en la foto varios indígenas».

sábado, 16 de mayo de 2015

Fiesta Republicana en Río Benito

El 16 de mayo de 1934, Ahora - Diario Gráfico incluía esta festiva fotografía:


«La colonia española en Río Benito (Guinea española) festejó el aniversario de la proclamación de la República que simboliza la niña María Luisa Domínguez, a quién rodean en la foto varios indígenas (Foto Albalat)».

Macario Domínguez es uno de los frentepopulistas firmantes de la nota "Los republicanos de Fernando Poo felicitan al Diario La Libertad" en 1936 con motivo del trabajo de investigación periodística del diario sobre la Gürtel de la CEDA y uno más de los ciudadanos que -junto a su familia- tuvo que exiliarse tras el bombardeo de Bata por el Ciudad de Mahón.

Ángel Miguel Pozanco aclarará en sus memorias que Domínguez con fecha 11 de enero de 1937 y en el vapor Asia se repatrió a la península vía Burdeos.
Y concluye «¡La conducta de estos compatriotas, marchando a España, contrasta con la de algunos que han preferido el exilio y sus consecuencias, a incorporarse a la defensa de su país».

[Pasado un tiempo, un amable lector nos aclara, que son los hermanos Juan y María Luisa del Arca Domínguez, nietos de Macario Domínguez, e hijos de María Luisa Domínguez y de Emilio del Arca Ruiz, cabo de trafico de la GC, republicano huido con su familia en el vapor Asia vía Gabón tras el bombardeo y caída de la ciudad de Bata.]