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lunes, 3 de junio de 2024

La herencia del padre Juanola

¿Recuerdas al padre Juanola? Su tumba y monumento se encuentra en el viejo cementerio de San
Fernando, actual barrio de Ela Nguema.

La historiografía le atribuye haber retenido la isla de Annobón frente a las pretensiones anexionistas alemanas:

«La bandera nacional ondeaba bien visible en la isla, lo que no fue obstáculo para que produjera el incidente con el buque alemán Ciclope 2, que otorgó al padre Juanola una notable celebridad. A los pocos meses de la llegada de nuestros misioneros a la isla hizo su aparición en su playa dicho buque germano, cuyo comandante, sospechando que estaba abandonada, quiso usar a favor de su patria del derecho concedido por la Conferencia de Berlín, de que las potencias podían apoderarse de las tierras de nadie. Para efectuarlo hizo bajar a tierra a unos marineros de la dotación para que cortasen árboles, a fin de preparar mástiles en que poder izar la bandera de Alemania.
El padre Juanola, muy ajeno de sospechar las intenciones del comandante alemán, se dirigió al Ciclope en compañía del padre Vila, no sin antes enarbolar en la misión, como siempre que llegaba un barco, la bandera española». Ese gesto fue decisivo.

En el acta de defunción del Padre Juanola hay un escrito que dice, dirigiéndose al Comandante del Ciclope que pretendía ocupar la Isla de Annobón: «Si quiere ocupar esta Isla que es española, tendrá que pasar por encima de esta Bandera y después por encima de mi cuerpo».

Su monumento funerario resume su vida y obra en 4 mármoles ilegibles: «La colonia de la Guinea española agradecida a los beneficios recibidos del R. P. Joaquín Juanola Misionero del Corazón de María que permaneció en estas posesiones 27 años consecutivos hasta que falleció en la Paz del Señor 2 de Abril 1912 le dedica este monumento. Visitó antes que otro europeo los valles y residencia de Moka y trató con el Jefe superior de los bubis que se decía invisible, haciéndole reconocer la soberanía española. Defendió la Isla de Annobón contra ocupación extranjera enarbolando la bandera española y fué mediador entre el Gobierno y los pueblos de Bau, Rebola y otros. Escribió la primera Gramática Bubi. Poseyó numerosas lenguas y fué intérprete y consejero universal en estos Territorios.»


   


Precisamente, su gramática bubi es la que motiva esta parada en el paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel. Se trata de un trabajo interesante para conocer más sobre la lengua bubi, tal vez sólo precedido por el limitado diccionario misional del padre Usera.

Recientemente, la Real Academia de la Lengua Española ha dejado accesible la consulta de sus fondos históricos digitalizados, y -entre otros- es posible acceder íntegramente al "Primer paso á la lengua bubí ó sea ensayo á una gramática de este idioma: seguido de tres apéndices. 1º Sobre el lenguaje bubí de Concepción, 2º Sobre el de San Carlos, 3º Sobre unas cuantas notas de sintáxis por el Rdo. P. Joaquín Juanola."





Puedes consultar el "pequeño diccionario de las voces más comunes y usuales del idioma" en el texto Memoria de la Isla de Fernando Poo por Jerónimo de M. Usera y Alarcón en el Ateneu Barcelonès.
Hay otra copia digital accesible en la Biblioteca Nacional.



Y la Gramática de la lengua bubi por Joaquín Juanola Rovira en los fondos digitalizados de la Real Academia de la Lengua Española.






Pero si quieres algo más actual (por lo menos, más cercano al siglo XXI), en el Fondo Digital de Guinea Ecuatorial de la Cooperación Española podrás acceder al Curso de lengua bubi por Justo Bolekia Boleka.



viernes, 8 de septiembre de 2023

En recuerdo de los cooperantes fallecidos

Hace un tiempo, le dedicábamos dos entradas al potencial turístico del territorio ecuatorial:
En ambas se recogían diferentes experiencias que reflejaban las limitaciones con las que se puede encontrar un viajero.

Por ejemplo, la de Manuel Gutiérrez Aragón:
«La autopista es de fácil circulación, entre otras cosas porque apenas hay automóviles, pero de vez en cuando aparece una improvisada barrera de latas y troncos con un trapo colgando. Son los abundantes controles policiales, en los que normalmente un uniformado harapiento pide papeles y salvoconductos. No contento con esto, termina diciendo: "¿Y qué hay para mí?". Este tipo de controles -sobre todo en la parte continental del país- puede revestir un carácter conminatorio y amenazador. Así se recuerda a la población que solo se mueve por un favor especial de la autoridad».
Hoy, día en que España conmemora su Día de las Personas Cooperantes, resulta inevitable realizar una asociación de ideas (aunque no necesariamente por lo turístico):
En el verano del 2003, una noticia vinculada a Guinea Ecuatorial abría los telediarios. Contaba Europa Press que una cooperante, «Ana Isabel Sánchez Torralba, de 22 años, murió el 1 de julio de 2003 por un disparo debido a que el autobús en que viajaba no se detuvo en un control, colocado en Mbon Ecua, en Mongomo (región continental)».
Tres años después, se publicaba que «a petición de la Embajada española, el presidente Obiang Nguema condenó este hecho. El 2 de septiembre de ese año, un consejo de guerra celebrado en Bata, capital de la región continental, condenó a Jesús Crispín Engonga Ona a 30 años de cárcel. (…) figura entre las 42 personas indultadas el pasado 4 de junio por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, con motivo de su cumpleaños (…)».

Una historia lamentable, que apenas se recuerda, y que tiene como mudo testimonio una calle dedicada en Ocaña, Toledo.

No será la primera ni tampoco la última cooperante fallecida en Guinea Ecuatorial a lo largo de estas décadas de colaboración binacional. 

Aprovechemos ese primer recuerdo de Ana Isabel Sánchez Torralba para rememorar algunos de ellos.

Tal vez éste fue el incidente más dramático:
El día 2 de enero de 1987 fue una fecha especialmente trágica pues un Aviocar se estrellaba en Bata, perdiendo la vida el capitán Rafael Salcedo Aguilar, capitán Joaquín Castro Rodrigo y el subteniente Evaristo Álvarez Cires (tripulación del Ala nº 35) y los 19 pasajeros que transportaba, 11 españoles y 11 ecuatoguineanos.



Entre otros, los cooperantes españoles: 
− Don Miguel Ruiz Muelas, médico. 
− Doña Carmen Gañán García, religiosa. 
− Doña Angustias López Chamorro, religiosa. 
− Doña Nieves Domínguez, religiosa. 
− Doña Juana Alonso, religiosa. 
− Doña Araceli Moreno, religiosa. 
− Don Rafael Ballesteros, salesiano y profesor en la Escuela de Magisterio de Bata. 
− Doña Rufina Ballesteros, hermana del anterior.
 
Así como los cooperantes ecuatoguineanos: 
− Doña Cristina Ondo Abegue, esposa del ministro de Industria y Comercio del Gobierno de Guinea. 
− Don Fortunato Nzambi Machinde. 
− Don Antonio Esomo, director general de Cooperación Militar. 
− Don Daniel Asumu Mongo, policía de escolta. 
− Doña María Úrsula Bosara, religiosa salesiana. 
− Don Pascual Pobama. 
− Don Justo Mba Aye. 
− Doña María Mangue Esini.


Juan María Calvo, en Guinea Ecuatorial, la ocasión perdida, añadía que «aquel suceso cerró un año especialmente trágico para los cooperantes españoles, plagado de enfermedades, accidentes y muertes, como la del religioso José Antonio Fernández Bolaños, ahogado cuando intentaba rescatar a una monja que no podía regresar a la playa por la fuerza de la resaca».

También en los 80 se produjo el asesinato de Carmen Samaranch Kirner (o Ana Llopart, en Noticia de un amanecer fugaz de Luis de la Rasilla). Ésta había nacido en Barcelona en el seno de una familia acomodada. Tenía 56 años. A los 26, cuando profesó sus votos religiosos, ya había finalizado dos licenciaturas universitarias: Física y Matemáticas. En 1963 se incorporó a su primer destino en Santa Isabel, capital de la provincia de Fernando Poo en la entonces Guinea Ecuatorial Española, donde aún permaneció algunos meses tras la independencia del país en el 69. 

Alberto Quintana, exCoordinador General de la Cooperación Española en Guinea Ecuatorial, recordará en su libro Un despropósito Ecuatorial que «Carmen había trabajado ya en Guinea durante la etapa colonial. Fue de las monjas que tuvieron que salir del país por orden de Macías. 
Otro de los religiosos que compartió aquella experiencia de expulsión fue un jovencísimo Pedro Casaldáliga.»

Destinada a la población gabonesa de Oyem, compartió tareas educativas, sanitarias y pastorales con otras cuatro religiosas: la gallega Josefa Ribeiro, la portuguesa Inés de Sousa y las francesas Marie de Vischer y Brigitte Piaf a las que, a mediados de 1973, se les uniría la joven hermana bordelesa Élise d’Alesme. A principios de agosto del 79, tras el llamado Golpe de Libertad de Teodoro Obiang, retornó a Guinea como miembro del nuevo equipo de cooperantes españoles de la Federación de Religiosos de la Enseñanza. Su principal tarea fue reconstruir la misión católica abandonada de Ebebiyin: un enclave situado en la meseta de Kie-Ntem, un vértice fronterizo con Gabón y Camerún.
«...El viernes dos de septiembre de 1983 Radio Malabo informó de un suceso trágico: una monja catalana acababa de ser asesinada en Ebebiyin. Todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. El diario El País del sábado titulaba en portada: “Una misionera barcelonesa estrangulada en Guinea Ecuatorial”. “La religiosa española apareció estrangulada ayer en la misión de Ebebiyin, en Guinea Ecuatorial, donde trabajaba desde hace cuatro años como cooperante en tareas de educación y sanidad, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores...”».
El Informe De la Rasilla al Congreso de los Diputados sobre el Funcionamiento de la Cooperación Española en Guinea Ecuatorial afirmaba:
«...hoy, casi cinco años después, se constata que el asunto ha sido oficialmente olvidado por el Gobierno de Guinea, que jamás abrió ninguna investigación seria (¿podía haberlo hecho?), y por el español que, obviamente, al conocer el trasfondo, optó por el silencio. Tampoco la FERE (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza), suponemos que por unas muy calculadas razones, ha querido remover un asunto que dio por zanjado con una nueva mártir. Sin embargo hay evidencias más que razonables para considerar que el asesinato de la Hermana Ana Llopart tuvo un móvil concreto: silenciar a quien a todas luces conocía perfectamente la corrupción que presidía todo lo referente a la abundante ayuda alimenticia internacional regularmente desviada de sus fines... Por todo lo anterior la falta de interés del Gobierno español en aclarar este lamentable asunto no sólo constituye un evidente desprecio a sus ciudadanos, sino, tal vez, un gravísimo acto de complicidad que merecería la máxima atención de esa Comisión parlamentaria».

Y aunque esa pérdida ocurrió tempranamente, al inicio de los programas de cooperación, todavía con motivo del Día del Cooperante de 2016, Javier Poveda incluía un recuerdo a Carmen en su emotivo comunicado como Director del Departamento de Cooperación de Escuelas Católicas.

Unos años después (1995), fallecerá de malaria la sanitaria vitoriana Lourdes Lejarreta Arroyo, mientras se desempeñaba en el Hospital de Kogo con la Asociación Africanista Manuel Iradier. 

Quintana también recogerá un testimonio sobre su fallecimiento en su libro: «...la chica vinculada a la fundación Iradier que mataron en Kogo. La envenenaron. Debió de ser en el 96 o 97. La fundación tenía financiación del país vasco y pusieron 70 millones para el hospital. (...) Lo de la chica de Kogo no fue cosa política sino del administrador.  Debía llevar como medio año o así. Era una persona muy recta y parece que descubrió un desfalco. Los familiares tampoco quisieron reivindicar nada».

Y si a Ana Isabel su ayuntamiento le dedicó una calle, a Lourdes el ayuntamiento de Vitoria le dedicó una escuela de educación infantil y su ONGD otorgó un premio especial en su memoria.

¿Seguimos con el conteo?


«Un hombre -dirá Ciriaco Bokesa en El Patio- de pelo al raso, mirada de quien ve, busca o pone algo detrás de cada cosa que le sale al paso, labios de sonrisa de quien no debe nada a nadie», el Dr Xavier Llobell (papá Pipa) llegó por primera vez a Guinea Ecuatorial en 1965. Volcó su vocación en la población africana, dedicando cerca de cuatro décadas a la guineoecuatoriana. Se jubiló ejerciendo en su consultorio del barrio de Ela Nguema de Malabo, en donde finalmente falleció en 2017.

Con la reducción de los programas de cooperación se reducirán igualmente las incidencias... hasta la irrupción del COVID-19. Probablemente el primer caso -por lo menos entre los cooperantes ecuatoguineanos- será el de Carlos Nvó Obama, trabajador del programa de cultura y desarrollo de la Cooperación española y que falleció en plena campaña de #YoMeQuedoEnCasa.



Carlos Nvó encabeza un extenso listado de 10 cooperantes fallecidos ya fuera por efectos del COVID-19... o por los daños colaterales de la pandemia:

− Doña Anastasia Binohari Meleo
− Don Carlos Nvó Obama
− Doña Dorotea Medico Matomba
− Don Eulogio Villahuete Pelayo
− Don Jerónimo Medina Manresa
− Don Jesús-Gaspar Duana Bayo
− Don Julio Moto Epitie
− Don Rocky Marciano Bueriberi Echuaka
− Don Telesforo Lisso Villalba

En su caso, a falta de calles y monumentos, las publicaciones de la Cooperación Española en el país han incluido una escueta nota de recuerdo.

No serán los únicos, ya que en ese periodo -al cierre del 2021- también se registró el fallecimiento de José Álvaro Fernández Oyarzabal, Albaro, cooperante en Guinea Ecuatorial durante una década de la mano de Berpiztu Elkartea. 
Suya fue -entre otras- la iniciativa de crear un Banco de Alimentos.

El 2021, también falleció en el Hospital de Sampaka Armando Ligero Torres: tercera generación vinculada al territorio ecuatorial (su abuelo, Armando Ligero y García de Araoz, llegó a Guinea en 1906 y obtuvo por su trayectoria la Encomienda de la Orden de África. Y su padre Armando Ligero Morote fue etnógrafo especializado en la cultura bubi, y experto en medicina tropical). Armando nació en Basakato del Oeste y a los diecisiete años se trasladó a la Península. Impulsado por la añoranza, regresó brevemente en 2008. Y en años posteriores -apostando por el potencial de crecimiento del país- se arraigó en Bioko, en donde se le apodaba cariñosamente como "el último bubi blanco". Participaba igualmente de los trabajos de desarrollo social de la ONG Macoelanba.

Pero seguramente se nos olvidan algunos testimonios de entrega y dedicación. No será por falta de cariño, sino por mero desconocimiento. 

¡Un recuerdo!



Y terminado este inciso... volvemos a nuestro habitual paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel.

viernes, 29 de octubre de 2021

Los caídos

¿Recordáis cómo el calendario local del territorio ecuatorial se adaptó a las festividades peninsulares, incluyendo Día del Alzamiento Nacional y el de los Caídos, con su correspondiente ofrenda floral en la Cruz de Punta Fernanda
Se incluyeron igualmente dos festividades locales de aplicación a jornada completa: el día de Santa Isabel de Hungría, patrona de la ciudad, y el consabido 19 de Septiembre, en conmemoración de la derrota del gobierno de la República en la isla de Fernando Poo.

Precisamente el Día de los Caídos se conmemoró desde los primeros días, y este par de fotografías (coloreadas) tomadas a finales de 1939 por Günter Wolff, un diplomático de la Alemania nazi,  atestiguan esa presencia.

"José Antonio Primo de Rivera ¡¡PRESENTE!!",
dirá durante años una de las torres de la Catedral de Santa Isabel.


La población local realiza el Saluto Romano
en un minuto de silencio.




Así, las escuelas participarán del homenaje: «fue nota muy simpática y educativa la que dieron los niños y niñas de todas las escuelas al desfilar ante la Cruz de los Caídos depositando al pie de ellas sus ramos de flores», recogía La Guinea Española en noviembre de 1939.
la Falange establecerá igualmente turnos de guardias de honor entre sus militantes, hasta la inauguración del monumento a los caídos en Punta Fernanda

Nos lo relata Valeria -la protagonista de El corazón de los pájaros de Elsa López-, en sus bucólicos recuerdos de infancia en Santa Isabel: «la ermita adornada con banderas esperando las fiestas de septiembre».

sábado, 18 de enero de 2020

Patrimonio en llamas

Fotografía de la catedral vieja (de hierro),
gentileza Crónicas de la Guinea Ecuatorial
Estos días la noticia del incendio en la Notre Damme ecuatoguineana acapara titulares en los medios de comunicación.

Tal y como recoge el comunicado del recientemente conformado Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se trata de «un monumento emblemático que forma parte del patrimonio y de la historia conjunta de Guinea Ecuatorial y España al haberse inaugurado en 1916, con la participación, entre otros, del renombrado arquitecto Antonio Gaudí».

El incendio -dirán los medios- se habría generado durante las obras de mantenimiento de la catedral, afectando a la estructura de madera entre las bóvedas y sobrecubierta, recorriendo el fuego el techo y crujías de madera de la nave hasta encontrar la salida a modo de chimenea por la esfera del reloj luminoso y el rosetón alojado entre las torres mellizas conocidas como Alfonsa y Claudia. El daño parece focalizarse en la cubierta y bóvedas del transepto y ábside, sin afectar a los nervios de los arcos ojivales laterales. La imaginería religiosa no se habría visto afectada, por haber sido retirada con anterioridad con motivo precisamente de las obras. Y el archivo diocesano, otra joya del patrimonio (documental, en este caso), estaría custodiado en la casa parroquial colindante, que no fue alcanzada por el incendio.

No es la primera vez que el fuego se ceba con la seo de Malabo: la construcción original de los jesuitas se incendió en 1888, por lo que fue reemplazada por otra temporal de hierro, fabricada en Europa y ensamblada en Santa Isabel.

La actual, de estilo neogótico, fue concebida por el padre Luis Sagarra y supervisada por Antonio Gaudí. Su construcción corrió a cargo de los propios claretianos y de los aprendices de su Colegio de artes y oficios de Banapá, siendo sufragada con aportes colectivos de la sociedad civil y administración pública. Contaba José Carlos Muñoz en su desaparecido Rincón Histórico que «Los gastos de la construcción y ornamentación, que superaron las 500.000 pesetas, contribuyeron varios indígenas de la colonia, incluso protestantes, así como individuos y casas comerciales nacionales y extranjeras radicadas en la colonia. El gobierno español dio 20.000 pesetas para la Iglesia y 25.000 para la terminación de las torres».

«La primera piedra del nuevo templo -relata La Guinea Española- se bendijo solemnemente ante un público inmenso el 19 de marzo de 1899, festividad de San José, a quien habían estado dedicadas las dos iglesias anteriores. Hizo de padrino el Gobernador General Excmo Sr. D. José Rodríguez de Vera y bendijo la primera piedra el Ilsmo P. Armengol Coll con gran satisfacción de su alma. Los documentos referentes al acto fueron guardados en una botella que fué colocada junto con la primera piedra en el ángulo S.E. de la catedral».
Desfile en honor del gob. gral Latorre Alcubierre

En sus más de 100 años de existencia acumula historia y anécdotas, como su forzosa desacralización en la década de los setenta, al ser incorporada al complejo presidencial por Macías y usada de almacén.

Y hoy, vuelve a tener un futuro incierto, por diferentes circunstancias...

No es ajeno a esta situación la carencia de una ley de patrimonio en vigor en Guinea Ecuatorial.
Es cierto, que en determinados supuestos, las regulaciones españolas son fuente normativa del derecho ecuatoguineano. En teoría se podrían aplicar -de forma subsidiaria- en el ámbito patrimonial y monumental las leyes de protección imperantes en el territorio hasta el 12 de octubre de 1968, al igual que se aplican sin ningún rubor en otros ámbitos sociales y económicos.

Lamentablemente, cuando en España se realizó con el Gobierno provisional de la República el primer gran ejercicio nacional de protección patrimonial, en la relación de 798 bienes incorporados al Tesoro Artístico Nacional (decreto de 3 de junio de 1931) no incluyeron ningún monumento histórico-artístico ubicado en territorio africano (ni si quiera de las islas Canarias, Ceuta o Melilla). Adoleciendo nuevamente de esa carencia el posterior Inventario publicado en 1967.

Catedral vista desde el patio del desaparecido (2018) colegio de los claretianos, reconvertido hasta su demolición en el hotel Sofitel Presidente.
Fotografía gentileza de Crónicas de la Guinea Ecuatorial

Torres de la Catedral al fondo de la vieja calle 19 de Septiembre
Sí hay algunos artefactos antropológicos de origen ecuatoguineano que -por formar parte de otras colecciones en España- cuentan con reconocimiento y protección, pero la centenaria catedral ubicada en la vieja plaza de España (actual plaza de la Independencia) al inicio de la avenida del General Mola (actual avenida de la Independencia) carece siquiera de ese tipo de protección legal subsidiaria, al igual que la carecía el viejo ayuntamiento derruido en 2006


Así, mientras que -por ejemplo- los toros de Osborne son "patrimonio artístico y cultural" en España (desde 1994)... en la joven república éstos languidecieron hasta desaparecer, ante la mirada indiferente de las autoridades.

Plaza Correos de Bata
Es probable, que el único sitio patrimonial que hubiera contado con esa protección supletoria hubiera sido el parque nacional de Monte Alén, ya que si bien el golpe de estado de 1936 le privó de la aplicación de los compromisos derivados de la Conferencia para la Protección de la fauna y de la flora en África de 1933, éste podría haber estado protegido por la limitada regulación del Reglamento de Caza en Guinea de 1954.
En su caso, la aprobación de las áreas protegidas (Ley n° 8/1988)​ en el país y posteriormente con la creación del parque nacional (Ley n° 3/1997) convierte esa posibilidad en una ociosa elucubración.

En definitiva, hace falta un ley del patrimonio.





Por último, os compartimos un par de históricas imágenes con las torres Alfonsa y Claudia, de 40 metros de altura, como protagonistas.

«Los T6 eligieron un pase precioso entre las torres de la catedral», se relata en Crónicas de la Guinea Ecuatorial.

Imagen del vuelo del hidroavión de la Patrulla Atlántida, finales de 1926/enero de 1927.

  • Si te ha llamado la atención la fotografía del hidroavión de la Patrulla Atlántida surcando el cielo en dirección a Bata..., sigue las actualizaciones de este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel, ya que pronto le dedicaremos una entrada.





jueves, 5 de abril de 2018

El Monumento a los Caídos en Guinea Ecuatorial


Cuenta La Guinea Española, con la retórica de la época, que a finales de 1938 en Kogo, «este Consejo de Vecinos ha mandado construir una cruz que está ya en su poder, mientras les llega otra pedida a España con su inscripción, para levantarla en esta localidad perpetua memoria de los que saliendo por los intereses de Dios y de la Patria, en esta lucha sin igual dieron por ellos generosamente su sangre y su vida».

Pero la vieja Santa Isabel no podía ser menos: el 4 de abril de 1940, Ébano - Semanario de la Guinea Española,  Órgano de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.,  informaba de la realización de una ofrenda floral: «...representación de la Colonia alemana se trasladó hoy a la Cruz de los Caídos, en unión de la juventud Hitleriana de la Colonia...». Pero no sólo la juventud Hitleriana, ya que «fue nota muy simpática y educativa la que dieron los niños y niñas de todas las escuelas al desfilar ante la Cruz de los Caídos depositando al pie de ellas sus ramos de flores», recogía La Guinea Española en noviembre de 1939.

Semanario Ébano del 19 de octubre de 1940.
Día de los Caídos.


Si bien el callejero y los topónimos fueron depurados durante la iracunda administración de Macías (sobrevive en solitario la plaza y barrio E'Waiso Ipola de la Sección Femenina en Malabo o el  Estadio Municipal de Santa Isabel, rebautizado como La Paz, en memoria de la paz que trajo Franco), todavía es posible identificar elementos de exaltación del fascismo en los paisajes ecuatoguineanos.

Así, ajenos a la "Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura", conocida como Ley de Memoria Histórica, Guinea Ecuatorial cuenta todavía con monumentos y elementos franquistas, incluyendo la Cruz de los Caídos (con su «José Antonio Primo de Rivera- Presente!» de rigor) en la vieja Punta Fernanda, actual Punta de la Unidad Africana, en Malabo (Point William durante la administración Británica y brevemente -desde el 10 de enero de 1846- Punta Española o de las Ensenadas).

1938. Pza. de Santa Isabel.
Misa de campaña por los muertos en la guerra.
Portada del Semanario Ébano del Día de los Caídos de 1940.
En Memoria y frontera, de María del Mar Fernández Pérez, se analiza la supervivencia de este tipo de elementos fuera de las fronteras actuales de España:

El marco físico, territorial, en el que actúan las normas es un tema clásico de la teoría política y la filosofía del derecho, intimamente vinculado con la soberanía del estado y
por lo tanto, del núcleo mismo del concepto de poder. Y a pesar de esto, salvo contadas excepciones (señaladamente, ciertas ramas del Derecho Penal) no suele discutirse el límite de aplicabilidad cuando se estudia una ley concreta: suelen aplicarse en el territorio español o a aquellos actos realizados en el extranjero con efectos en nuestro país. Por eso no es frecuente que los teóricos del derecho se interroguen sobre el límite físico (geográfico) al que alcanza la aplicación de una ley.
Una de las particularidades a este respecto de la llamada Ley de Memoria Histórica es que se aprueba con referencia a hechos producidos exclusivamente en un periodo histórico anterior. Y en este periodo las fronteras del Estado eran diferentes, aunque en muchas ocasiones no se sea consciente de esto: no sólo territorios en Marruecos y el actual Sáhara ocupado eran posesiones españolas, también lo era Guinea Ecuatorial. 
Resulta llamativa esta falta de referencias a las colonias si tenemos en cuenta que el imaginario colectivo de la Guerra Civil está plagado de referencias al norte de África: allí se produjo el golpe de estado en un primer momento, de allí venía el ejército africano y la famosa y temida guardia mora. Esta guerra, tan importante para la historia europea, empezó en África, y allí se produjeron los primeros asesinatos de quienes permanecieron fieles a la legalidad republicana. Es muy difícil hablar de este periodo sin hacer referencia al protectorado y situados en el momento actual, habrá que afrontar el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica en territorio extranjero.
Artículo 15.1. Símbolos y monumentos públicos.

Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

En la fotografía, Cruz de los Caídos (con el clásico «José Antonio Primo de Rivera ¡PRESENTE!») en la vieja Punta Fernanda, actual Punta de la Unidad Africana, de Malabo.

Esa medida de «retirada de subvenciones o ayudas públicas» a las que alude el artículo 15.1 de la Ley, es noticia en los últimos años como por ejemplo en Los pueblos sin subvención por no renunciar a Franco o «Justicia pide a 656 Ayuntamientos que retiren vestigios franquistas: El Gobierno advierte que incumplir la ley de memoria puede suponer la retirada de subvenciones públicas».

¿Qué pasaría si la Cooperación Española incluyera ese criterio como elemento de ponderación o exclusión en sus convocatorias de subvenciones y AOD para Guinea Ecuatorial, Marruecos y alguna que otra república de Latinoamérica y Caribe?