No por sabido es menos doloroso: «En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde, toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel».
Ha fallecido en Terrassa a la edad de 90 años Adelina Kola Ipua.
Adelina, maestra jubilada, era madre de una numerosa prole (tuvo 9 hijos, de los que pudo criar a 8), y además escritora: Coautora de un libro de cuento sobre animales "Likano la bolo nyama" y los "Cuentos de los Ndowe de Guinea Ecuatorial" de Jacint Creus no hubieran sido posibles sin el aporte de Adelina. Al igual que debutó en el teatro Goya de Barcelona con "La Loba" en 1994.
Egresada de magisterio por la Escuela Superior Indígena "Santo Tomás de Aquino", se dedicó a la docencia, acompañando a su marido en sus diferentes servicios.
Su marido Agustín Eñeso Ñeñe, era igualmente maestro egresado de la Escuela Superior Indígena (de una promoción previa), presidente del directorio del MUNGE (de inspiración falangista: "Yo estoy plenamente identificado con José Antonio. El MUNGE -Movimiento de Unión Nacional de Guinea Ecuatorial- está inspirado totalmente en los puntos de la Falange: es un Movimiento Nacionalsindicalista adaptado a las peculiaridades de mi país", declarará para el Diario Pueblo), presidente de la UGT de Guinea Ecuatorial (lideró la única huelga de funcionarios durante la administración colonial: suya es la célebre frase de "si no se paga peseta a peseta los atrasos, se mantendrá la huelga"). En excedencia como maestro para dedicarse a la política, finalmente fue nombrado por Franco Consejero de Hacienda del Consejo de Gobierno de La Guinea Ecuatorial en 1966. Participó en la Conferencia Constitucional.
El 12 de Octubre de 1968 llego la independencia de Guinea Ecuatorial; y no fue reclamado para integrar la nueva administración. Al contrario, fue confinado en su poblado. Tras un fallido intento de fuga, Eñeso fue encarcelado y Adelina y sus hijos comenzaron a sufrir el hostigamiento del dictador. En el año 1970 Adelina fue cesada de su puesto de maestra y sus hijos fueron expulsados de los colegios.
“Cuando detuvieron a mi marido pasé a ser una ‘persona non grata’, no podía trabajar como maestra, que era mi profesión e incluso a algunos de mis hijos les prohibieron ir al instituto o se negaron a examinarlos.
Antes de encerrar a mi marido en la cárcel, lo confinaron en el pueblo. Un día nos fuimos a hablar a la playa y me dijo: “Adelina, si me ocurriese alguna cosa, si me muriera, me gustaría que te mantuvieras en la situación en que te he dejado. Si te vuelves a casar, busca una persona honrada, no te rebajes”. Yo le dije que no encontraría a nadie como él. Prefería mantenerme, con la gracia y ayuda de Dios, cuidando de mis hijos y en paz.
Durante ese tiempo, como en el colegio había aprendido corte y confección, me dedicaba a coser. Cuando mi marido ya estaba preso, tenía que ir por la mañana a llevar la comida, porque cada familia tenía que preocuparse de los suyos: si estás preso y nadie te trae comida, no comes. Yo llevaba de comer a mi marido y a un antiguo alumno y le pedí a una prima mía que se encargara de otro chico que también había sido alumno mío. Por culpa de esto la detuvieron. De lo que sufrió allí salió enferma de la cárcel y murió. Me sentí responsable: le pedía perdón al Señor, porque si yo no se lo hubiera encargado no la hubieran cogido, pero lo hice con la intención de cuidar a los necesitados.
Una tarde mi sobrino, que también estaba preso me dijo que mi marido estaba mal. Resulta que había un preso al que estaban pegando los guardas. Tenían que darle cincuenta palos. Se quedó sin sentido y seguían pegándole. Entonces mi marido se levantó y les dijo: “¿Queréis que se muera este hombre? ¿No os dais cuenta de que ni siquiera grita, que está insensible?”. El guarda le contestó: “¿Tú también quieres que te dé?”. Y él respondió “Lo que le falta a él, dámelo a mí, porque se va a morir”. Mi marido se tumbó y le dieron veinticinco palos; después cogió su machete y se fue a trabajar. Cuando aquel señor salió de la cárcel vino a mi casa a agradecérmelo porque aquel acto le había salvado la vida.
Con el asesinato de su marido, la represión contra Adelina -que sobrevivía como costurera- y sus 8 hijos se agudizo. Fueron encarcelados durante un año y medio, realizando trabajos forzados; tiempo en que Adelina Kola empezó a sentir secuelas de este sufrimiento en su salud. Cuando fueron puestos en libertad se les confino a Embonda, pueblo de Agustín, con la expresa prohibición de abandonarlo.
Tras el golpe de Estado de Obiang, logran libertad de movimiento, y ante la paulatina progresión de los problemas de salud de Adelina se desplazó a España para ser tratada (en donde estudiaban con becas algunos de sus hijos), fijando su residencia en este país.
En 2002, los periódicos españoles narraban la noticia de que Adelina Kola, que vivía en Barcelona hace más de 20 años, nacida en la provincia de Río Muni cuando la colonia española tenía igual consideración administrativa que las provincias peninsulares, por lo que conservaba de forma ininterrumpida su ciudadanía española. Sin embargo -ya jubilada como maestra- al renovar su DNI, sus datos no habían aparecido el registro y le habían retirado el carnet. Algo totalmente inesperado, ya que esa hubiera sido su cuarta renovación, y última, ya que en España con 70 años cumplidos el DNI pasa a ser permanente, no siendo necesario renovarlo.
Finalmente, en 2006 El País publicaba: "Una vecina de Barcelona recupera la ciudadanía española, que perdió por error. Adelina Kola nació en Guinea en época colonial y con plenos derechos".
El colegio de notarios resaltaba de su caso «los detractores de la carta de naturaleza se apoyan en la injusticia que esta vía provoca al hacer un estudio de los beneficiarios de la misma, entre los cuales se integran deportistas, nobles, hijos de ilustres españoles e incluso ricos, pero ninguna de las cartas de naturaleza jamás había beneficiado a personas humildes, al menos hasta el caso de Adelina Kola. Con la aprobación del Real Decreto 1272/2006, se pone de manifiesto que la carta de naturaleza, que podía ser considerada un privilegio, dejó de serlo desde el momento en que se concedió para reparar la injusticia causada per deficiencias burocráticas de la Administraci6n española».
A finales del 2012, y por motivos de salud, regresó a Guinea Ecuatoria, desde donde aportó a la causa de canonización de Álvaro del Portillo la exitosa mediación del beato en un viejo pleito familiar.
Un recordatorio:


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