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sábado, 30 de septiembre de 2023

El primer vuelo

A través de las redes sociales nos llega lo que promete ser un paseo más por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel:

Atando cabos, e investigando un poco, la historia resulta ser -en parte- cierta: el anónimo piloto sí tenía nombre y apellidos, y se trataría de Alfonso Alarcón Artal.

Y aunque sí hubo italianos (e incluso un annobones llamado José Segura) retenidos en el operativo, definitivamente no «les cortaron el cuello», sino que quedaron confinados en la vecina Camerún hasta la capitulación italiana.

Se trata de la operación Postmaster, que tuvo lugar en la noche del 14 al 15 de enero de 1942 en el puerto de Santa Isabel. 

El operativo respondió al hartazgo de Inglaterra, ya que veía con preocupación cómo el supuestamente territorio neutral de la Guinea Española (y sus puertos) era usado con toda impunidad por alemanes e italianos, con la anuencia y colaboración de las autoridades franquistas, incluyendo al gobernador general Juan Fontán, conocido públicamente por sus simpatías hacia las potencias del Eje.

Así, los servicios secretos británicos, con Ian Fleming como responsable del operativo, darán un golpe de mano como advertencia secuestrando de noche el pequeño remolcador alemán Likomba y la barcaza Bibundi, así como el vapor mixto de pasaje y carga italiano Duchessa d'Aosta. Lo de Ian Fleming podría ser anecdótico, pero se intuye que esa acción del SOE será la inspiración del futuro personaje de ficción de James Bond.

El SOE se apoyará en agentes del gobierno vasco en el exilio (3 miembros del disuelto 3º Batallón de Fusileros Marinos de las Fuerzas Navales Francesas Libres) y republicanos como Agustín Zorrilla que organiza una gran fiesta en el Casino de Santa Isabel para emborrachar a la tripulación de los barcos. Las crónicas británicas se referirán a él como Abelino Zorilla. Probablemente, se trataría de Avelino Zorrilla Contreras o su hermano Agustín, del que sí hay menciones en La Guinea Española y en Pares. Esta curiosa confusión entre los dos hermanos induce a pensar que ambos se involucraron y que Agustín acabó acaparando la visibilidad exonerando al resto de involucrados (incluyendo a su hermano)...

Gerardo José Cámara ficciona la situación en "La tierra amada. Aventura y fe":

El casino se encontraba cerca del puerto, era una casa colonial de color blanco rodeada de unos extensos jardines. Esa noche el edificio y los jardines estaban espectacularmente iluminados y engalanados para el evento. Agustín Zorrilla iba vestido con esmoquin, acompañado por Antonio Díaz, el director del casino, paseaban por el jardín saludando a todos los invitados. Los camareros, todos nativos, ofrecían a las personas allí reunidas vino español. A la cena habían acudido todas las gran- des personalidades de la isla: autoridades civiles y militares, el gobernador, empresarios, el Vicecónsul Británico, los cónsules alemán, italiano. y francés, así como la tripulación de los buques extranjeros atracados en el puerto.

- Una gran noche -comentó el director del casino a Zorrilla- ha tenido usted una buena idea al proponerme organizar esta cena.

- Es una manera de romper la monotonía de esta isla y pasar un buen rato -dijo Zorrilla-. -¿Qué tal le van los negocios? -preguntó Antonio Díaz mientras degustaba el vino-.

Mientras transcurre la fiesta, los tres barcos son secuestrados por los británicos y llevados a altamar. Y de Zorrilla... no se volverá a saber (se pierde su pista en Latinoamérica).

La crónica del operativo siempre ha dado protagonismo a Zorrilla -empleado de una ferretería-, quien además de la fiesta recopiló datos del puerto, de la guarnición española e informaciones que útiles para la inteligencia británica. Igualmente, se habría hecho pasar por aficionado a la fotografía por lo que hizo muchas de la zona, llegando a hacerse amigo de Alfonso Alarcón, el piloto de la avioneta del gobernador, con el que hizo varios vuelos tomando diversas fotos, incluyendo vistas aéreas del puerto que rápidamente hizo llegar a sus superiores en Lagos.

En ese relato, Alarcón habría sido engañado por Zorrilla. 

Pero como veíamos en el tweet inicial, a los descendientes del ingeniero Fabio Saldías, éste les habría transmitido que Alarcón había ejercido de «espía para los aliados»...

Pero ¿quién era el piloto Alarcón?

Es cierto, que no se suele contar que él fue protagonista del primer aterrizaje en el aeropuerto Manises, pero tampoco es un secreto muy bien guardado.


A la izq. aviador valenciano Alfonso Alarcón y el paracaidista Tomás Herrero



Alarcón obtuvo en 1931 una de las primeras licencias de piloto en el ámbito civil (número 34), y rápidamente empieza a sonar su nombre, ya que en 1932 es elegido directivo del Aero Club de Valencia, y al año de la directiva de la Liga Española de Pilotos Civiles. Poco después fue designado como Asesor técnico representante de la Dirección General de Aeronáutica Civil en la Junta del Aeropuerto de Valencia.

Previamente había recabado permiso municipal para usar una caseta cercana a la playa de la Malvarrosa, en donde operaba una escuela de aviación, pero acabará desplazando operaciones un poco más lejos de la costa, en Manises, donde -tal y como recuerda el Diario Levante- «el primer avión que aterrizó en l´Horta lo hizo un 6 de noviembre de 1932: era un De Haviland Moth, matrícula EC-ANN, llamado "Avión Valencia", pilotado por su propietario, Alfonso Alarcón Artal, y con el alcalde de Manises de la época, José Carpintero Alpuente, como único pasajero».



El portal Manises online, completará la información:«autoridades y vecinos que fueron el día 6 de Noviembre de 1932, cuatro meses antes de la inauguración del aeropuerto, a recibir a las tres personas que llegaban en el primer avión que aterrizó: El piloto Alfonso Alarcón, el Alcalde José Mª Carpintero y a la primera mujer en llegar por avión a Manises, Carmen Carpintero. Su imagen se puede ver al fondo, todavía dentro del aeroplano. Con 19 años tuvo el honor de ser la primera mujer que aterrizó, en la avioneta llamada Valencia, en el nuevo Aeropuerto de Manises, junto con su padre José Mª Carpintero Alpuente y el piloto Alfonso Alarcón Artal, el día 6 de Noviembre de 1932, preludio de lo que sería la inauguración del nuevo Aeropuerto de Manises, que se le llamó de Valencia, el día 19 de Marzo de 1933».

Finalmente, en abril del 34, el Aero Club de Valencia obtiene el permiso para establecer una Escuela en el aeródromo de Manises, designándose a Alarcón como director.

El Pueblo : diario republicano de Valencia: El Pueblo : diario republicano de Valencia - Año XXXIX Número 13696 - 1932 marzo 5 (05/03/1932)

Alarcón y su avión serán asiduos participantes de fiestas y celebraciones realizando acrobacias aéreas, y -como curiosidad- no serán inusuales sus críticas cinematográficas cuando de aviones se trata...

En el verano del 36, el Heraldo de Castellón informa de la próxima inauguración de un hangar que permitirá la apertura del aeropuerto, y que éste sería dirigido por Alarcón. Poco después dará inicio la la guerra, documentandose estos hitos:

  • En los primeros meses de incertidumbre, Artal habría estado recluido en la prisión de Valencia, quedando en libertad en octubre de 1936.
  • Se incorpora a los cursos de transformación como sargento de complemento y según orden Circular de la Gaceta de la República, nº 358 del 23/12/1936, se resuelve otorgarle el título de Piloto militar de aeroplano con la antigüedad de 11/12/1936, concediéndole el empleo de Brigada. 
  • Según orden del Ministerio de Marina y Aire, Gaceta de la República nº 87 del 28/03/1937, se resuelve conceder el empleo de Teniente de Complemento de Aviación, con la antigüedad de 22/03/1937. 
  • El 19/04/1939 ingresa en la Prisión Provincial de Salamanca, quedando a disposición del Gobernador Civil de Salamanca. 
  • El 22/04/1939 es trasladado a Madrid, a disposición del Comandante de Aviación Sr. Garmí. 

Su ficha en PARES resaltará: Mayor de edad, casado, piloto aviador civil residente en Valencia, perteneciente al partido autonomista. Dirige cartas e instancia a Alejandro Lerreoux (abril 1934).

Finalmente, su caso por "auxilio a la rebelión" será sobreseído y quedará en libertad.

A finales de 1940 tramita la duplicación de su título de piloto "turístico", logrando así retomar su trabajo previo a la guerra. Y con el título bajo el brazo acaba en el territorio ecuatorial como piloto del gobernador. Probablemente, como un ejemplo más de lo que Rafael de Mendizábal Allende razonaba en Misión en África... como «refugio más o menos solapado de disidentes en el régimen nacido de la guerra civil...».


46-5 perteneciente al Ejército del Aire,  transferido el 10/07/1941 para servicio del Gobernador en Guinea Ecuatorial.

Llegado a este punto de su biografía, retomamos la operación Postmaster:

Zorrilla, para justificar la gran fiesta de distracción, habría encadenado una celebración tras otras, de forma incremental... pero puesto que hubiera sido sospechoso que un empleado de ferretería fuera el generoso anfitrión, aprovecha el ego de diferentes coloniales para que se presten como cara visible de las celebraciones. Fernando Gamboa lo resume así en "Tinieblas":

-Si logro que asistan los Lühr, también acudirá el cónsul alemán. Y puedo conseguir que aparezcan también tres o cuatro parejas de la alta sociedad isabelina, para darle más empaque al asunto.

-¿Y en cuanto a la guarnición del puerto? -preguntó Hudgens.

-Esa es la parte más fácil -afirmó Lippett-. Los españoles se apuntan a cualquier fiesta y el capitán Oliveda, responsable del Depósito de Armamento y Parque, no es una excepción. Es el oficial al mando de la guarnición.

Según “Objetivo África: crónica de la Guinea Española en la II Guerra Mundial” de Jesús Ramírez Copeiro, «para la primera de las cenas Agustín Zorrilla habló con el doctor José Soler Flores, proponiéndole que diera una comida a la tripulación italiana del Duchessa con dinero que él le entregaría. Zorrilla le contó que el Duchessa, a pesar de su bandera y naviera, era propiedad de un Lord inglés, que era realmente quien proporcionaba el dinero. El Lord pretendía con ello tener contenta a la tripulación y eliminar así cualquier idea descabellada de regresar con el barco a la patria, con el consiguiente peligro de ser torpedeado por los ingleses y perder totalmente el valor del buque. El doctor Soler se creyó esta absurda historia, pero rechazó la organización de la comida para cuyo servicio le ofrecían una pulsera como regalo a su señora. En vista del fracaso, Zorrilla se dirigió a Alfonso Alarcón Artal, piloto de la avioneta del gobernador, contándole otra historia. Le dijo que unas casas comerciales españolas en la isla, simpatizantes del Eje, no querían aparecer como organizadoras de la cena por miedo a que el vicecónsul británico tomara represalias y les negase los necesarios navicerts. Alarcón creyó todo el cuento y sin preguntar siquiera de qué casas comerciales se trataba, se ofreció a organizar una cena en el Casino».

En definitiva: Pasado republicano, anfitrión de una de las fiestas y necesario colaborador en las excursiones de fotografía aérea de Zorrilla. 
Muchas coincidencias, por lo que fue detenido, interrogado y encausado.

Fotografías del puerto de Santa Isabel y del Duchessa d’Aosta (noviembre 1941), tomadas por el vicecónsul británico Michie, desde el avión del "Sr Alacon". Según las crónicas Británica pagó 5000 pesetas por ese servicio. 


Finalmente, «el funcionario colonial y piloto, Alfonso Alarcón Artal, quedó suspendido de empleo y sueldo desde el 25 de enero de 1942, si bien gracias a las gestiones de su defensor. el capitán Enrique Oliveda Medrano, se le pudo abonar la mitad del sueldo por tener familia a quien mantener (2 hijos). Era la consecuencia de hallarse sujeto a proceso por el Juzgado Militar en la causa instruida por el secuestro de los barcos. Pocas semanas después, el 10 de abril, era cesado de su cargo como piloto aviador del Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea. El 3 de octubre de 1942, en instancia dirigida al gobernador. Alarcón solicitaba pasaporte y pasaje para poder regresar en el Isla de Tenerife a la Península y fijar su residencia en Burjassot (Valencia), quedando a resultas del proceso. Fue así autorizado y el pasaje corrió a cargo del Ministerio de Marina. Finalmente, el sumario instruido por los tribunales de la Jurisdicción de Marina fue sobreseído en febrero de 1943. Alfonso Alarcón quedaba libre de cargos. Quiso reintegrarse de nuevo como piloto civil a la administración colonial en el mes de marzo, pero no hay constancia de que su petición fuera aceptada».

Las crónicas británicas sobre esta acción de guerra son numerosas ya que consideran el operativo Postmaster como la inspiración de Ian Fleming (fue responsable del mismo desde Londres) para crear el personaje ficticio de James Bond. Éstas exculpan a Alarcón y al doctor Soler de complicidad consciente, reduciendo su participación a la de inocentes colaboradores arrastrados por Zorrilla. Desde el Viceconsulado británico en Santa Isabel alentarán esa narrativa, para eludir su responsabilidad, atribuyéndole incluso acciones realizadas por el propio personal consular.

Al final, Zorrilla -tras su escapada a Nigeria y un pasaje a Estados Unidos- acabó en Latinoamérica y -según su sobrina Pilar (de Agustín)- «desde entonces nadie supo nada más de él».

Sobre Alarcón... tan sólo hay una escueta noticia de su participación en la Vuelta Aérea a España en 1951. Y, confirmado, se quedó sin placa en el aeropuerto de Manises.

Aeropuerto de Manises (Valencia). - Primer aterrizaje, 06/11/1932. Aena
«Toma de tierra del por la avioneta "Valencia", que tripulaban los señores Alarcón y Carpintero, éste último alcalde de Manises».

sábado, 23 de septiembre de 2023

Archivo ecuatorial

Mientras la tierna Biblioteca Nacional de Guinea Ecuatorial aparece y desaparece en el último lustro, la Biblioteca Nacional de España sigue contando con documentación única...

Leíamos recientemente que «la Hemeroteca Digital BNE incorpora 101 nuevos títulos históricos (...) El 19 de septiembre de 2023 se agrega a la Hemeroteca Digital un centenar de publicaciones periódicas, principalmente periódicos que van desde la Guerra de la Independencia a la Guerra Civil. La mayor parte son españoles, (...) Por último, se han digitalizado con fines de preservación algunas publicaciones que no estarían libres de derechos, como los periódicos Diario de África (Tetuán) y Ébano, de Guinea Ecuatorial, así como el diario malagueño La Tarde».

Lo veíamos en El libro como artículo de lujo, las bibliotecas y archivos nunca lo tuvieron fácil en el territorio ecuaotrial, pero la euforia nacionalista del primer enguemismo, la desidia institucional, las múltiples carencias y necesidades, cuando no el resultado de un clima húmedo inmisericorde con hongos e insectos voraces..., hacen que la BNE se convierta en un espacio único y privilegiado para conocer sobre el territorio ecuatorial. Especialmente a través de la Colección África, en donde se custodian -entre otros- la recopilación de documentos del bibliófilo gobernador Juan Fontán, cuya colección africanista fue donada por su viuda a la biblioteca de la Dirección General de Marruecos y Colonias, recabando finalmente en 1979 en la Biblioteca Nacional.

O incluso como nos recuerda Enrique Martino en su imprescindible OpensourceGuinea: «El único sitio donde se puede ver el Boletín Oficial de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, ininterrumpidamente».


Tal vez algún día se pueda desenpolvar el "Memorando de entendimiento entre el Minsterio de Cultura de España y el Ministerio de Cultura de la República de Guinea Ecuatorial para la difusión y reproducción de documentos", firmado en Madrid el 24 de febrero de 2011 por las ministras Mercedes Elvira del Palacio Tascón y Guillermina Mekuy Mba Obono, facilitando el acceso y duplicado a las autoridades e investigadores ecuatorguinenos de aquellos materiales que permitan un mayor conocimiento de la historia ecuatorial.

En su dia, la oficialista Ecuatorial Guinea Press lo contaba así: «La secretaria de Estado titular del Departamento de Cultura, Guillermina Mekuy Mba Obono, y la Subsecretaria de Cultura de España, Mercedes del Palacio, han firmado, en la mañana del jueves 24, un Memorando de Entendimiento por el que la Biblioteca Nacional ecuatoguineana recibirá reproducciones digitales de documentos relativos a la historia común de ambos países, conservados en los archivos estatales españoles. Esta firma también supone una importante ampliación en la cooperación bilateral entre las instituciones archivísticas mutuas.
En virtud de este Memorando de Entendimiento, el Ministerio de Cultura de Guinea Ecuatorial recibirá importantes reproducciones digitales de documentos de la administración colonial española que se conservan en los Archivos de titularidad y gestión estatal, adscritos al Ministerio de Cultura. De esta forma, todos estos documentos históricos podrán difundirse, con fines de investigación histórica, en la sede de la Biblioteca Nacional de Guinea Ecuatorial, ubicada en Malabo.
Tras la firma de este importante acuerdo, Guillermina Mekuy manifestó que “la cultura es un sentimiento y para reconstruir la historia hace falta el pasado. Y al mirar hacia su historia, Guinea Ecuatorial tiene que mirar hacia España. El Gobierno, el Ministerio de Cultura y el pueblo ecuatoguineano estamos agradecidos por recuperar parte de nuestra historia. Éste es un acontecimiento que contribuye a engrandecer al país y a fortalecer los lazos que nos unen con España”.
El acto, que se llevó a cabo en el Ministerio de Cultura de España, contó con la asistencia de diversas personalidades españolas y ecuatoguineanas, entre las que cabe destacar al Embajador de Guinea Ecuatorial en España, Narciso Ntugu, y al Director General del Libro de España, Rogelio Blanco Martínez.
Los Archivos Estatales adscritos al Ministerio de Cultura y, en particular, el Archivo Histórico Nacional y el Archivo General de la Administración, custodian documentos de gran interés para las instituciones culturales y académicas ecuatoguineanas, tanto para el estudio de la historia común de ambos países, como para el proceso de independencia de Guinea Ecuatorial.
El Ministerio de Cultura de España, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, ha realizado la reproducción digital de los documentos, en la misma sede de los Archivos custodios.»











martes, 19 de septiembre de 2023

El relato de Doreste

Las memorias Cuadros del penal: (memorias de un tiempo de confusión) de Juan Rodríguez Doreste recogen su vivencia en el campo de concentración del viejo Lazarero de Gando.
Éste texto, es citado recurrentemente en este paseo por la calle 19 de septiembre de la vieja Santa Isabel, ya que es un relato de primera mano conocer del sufrimiento de los 150 presos coloniales y tripulación del Fernando Poo en ese penal de Las Palmas.

Igualmente incluye una narración del proceso histórico:

Los funcionarios y la guarnición militar del continente, reducida ésta prácticamente a unas milicias que tenían más carácter de gendarmería civil que de unidad castrense, se mantuvieron fieles al gobierno legítimo por espacio, poco más o menos, de tres meses. Suspendido el contacto y la comunicación regular con la Península, en espera de una inminente sofocación del levantamiento, en la que todos confiaban al no triunfar en los primeros días la vasta conjuración, aquellas gentes decidieron aguardar pacientemente el que estimaban cercano desenlace. El único acto que pudiera tildarse de rebeldía, aunque realmente no lo fuera en sus especiales circunstancias, fue la decisión unánime de los tripulantes del "Fernando Poo" de negarse a zarpar con rumbo a Europa, dejando el barco fondeado en aguas de Bata, en la Guinea continental, hasta que el horizonte político se aclarara. Su pecado mayor, tan ingenuo como contraproducente, fue detener a unos cuantos misioneros, que estaban esparcidos por el interior, y concentrarlos en el "Fernando Poo", convertido en parcial prisión militar, bastante diferente por comodidades y trato al inmundo pontón en que fueron encerrados los presos políticos de Tenerife hasta que se trasladaron a la prisión de Fyffes. El gobierno nacionalista decidió, por razones de prestigio exterior, rescatar aquellos territorios y encomendó la misión al Gobierno militar de nuestra provincia. Se requisó y se artilló conveniente mente el vapor "Ciudad de Mahón", que prestaba servicios entre las islas, se reclutó un batallón que se llamó de voluntarios canarios, en el que se inscribieron hombres jóvenes y maduros a quienes no agradaba la adhesión directa al falangismo, y en los primeros días de octubre la expedición puso proa aventura. Se rumoreó entonces que la partida se estuvo difiriendo hasta comprobar que el Blas de Lezo, unidad de guerra naval fiel al gobierno republicano, abandonaba las aguas guineanas donde estaba apostado.

 

En la crónica histórica, que la prensa local relató a través de literatura tan ditirámbica como altisonante, fueron presentadas la conquista y la ocupación como una epopeya heroica. En realidad hubiera podido ser calificada de episodio de opereta —más de seiscientos hombres, entre los cuales figuraba un Tabor moro de Tiradores de Ifni, un batallón de voluntarios uniformados, artilleros, médicos, etc. para reducir a un puñado de aparentes rebeldes que no disponían ni de una sola ametralladora— si no hubiese costado a los vencidos el tributo de numerosas vidas, y a los expedicionarios cinco desaparecidos en el mar, al ladearse inesperadamente el casco del buque "Fernando Poo", cuando ya se encontraban a bordo numerosos voluntarios que lo creían definitiva mente estabilizado. De los tripulantes que perecieron, unos se ahogaron al tratar de ganar la orilla a nado, otros fueron ametrallados en la lancha en que huían desde una falúa que el Ciudad de Mahón desplazó para perseguirlos. Pocos pudieron escapar alcanzando, a través de los bosques, la frontera del Camerún. El navío artillado conminó a rendirse al "Fernando Poo". Al no acceder la tripulación, le disparó varios cañonazos, uno de los cuales abrió un boquete en la banda de estribor. El barco se escoró y quedó totalmente acostado.

El resto de la epopeya fué un sencillo y marcial paseo. Ingresaron en la prisión todos los funcionarios en activo, los supervivientes del barco hundido, y unas cuantas personas más, caracterizadas en la colonia por un republicanismo más o menos tibio, pero desde luego nunca muy extremado y ardoroso.

Lo que sí resultó ardoroso fue el largo encierro. Amontonados en unos barracones, en condiciones climáticas tan desfavorables, con servicios higiénicos y sanitarios apenas elementales, desprovistos de ejercicio y de adecuada alimentación, la salud de los presos comenzó a quebrantarse, su estado físico a descaecer visiblemente. Y así un día aparecieron por Gando, derrotados, pálidos, con evidentes señales del estrago corporal que les había causado una reclusión que lindaba en infrahumana. Constituían un buen contingente, muy heterogéneo de composición, pero muy homogéneo en la solidaridad, en el buen espíritu. Venían funcionarios caracterizados: el tesorero de Hacienda, el jefe de Correos, el jefe de la Policía gubernativa, el comisario López García, pintoresco personaje, realmente detenido por error, pues no era ni chicha ni limonada, dependientes de la Curaduría, algunos profesionales, cultivadores y finqueros, escritores, un excelente poeta, etc. y la totalidad de la tripulación [del Fernando Póo].

(...) Eran aproximadamente unos ciento cincuenta en total, entre tripulantes y coloniales. De los primeros salieron las bajas más importantes que causó la expedición conquistadora.

viernes, 8 de septiembre de 2023

En recuerdo de los cooperantes fallecidos

Hace un tiempo, le dedicábamos dos entradas al potencial turístico del territorio ecuatorial:
En ambas se recogían diferentes experiencias que reflejaban las limitaciones con las que se puede encontrar un viajero.

Por ejemplo, la de Manuel Gutiérrez Aragón:
«La autopista es de fácil circulación, entre otras cosas porque apenas hay automóviles, pero de vez en cuando aparece una improvisada barrera de latas y troncos con un trapo colgando. Son los abundantes controles policiales, en los que normalmente un uniformado harapiento pide papeles y salvoconductos. No contento con esto, termina diciendo: "¿Y qué hay para mí?". Este tipo de controles -sobre todo en la parte continental del país- puede revestir un carácter conminatorio y amenazador. Así se recuerda a la población que solo se mueve por un favor especial de la autoridad».
Hoy, día en que España conmemora su Día de las Personas Cooperantes, resulta inevitable realizar una asociación de ideas (aunque no necesariamente por lo turístico):
En el verano del 2003, una noticia vinculada a Guinea Ecuatorial abría los telediarios. Contaba Europa Press que una cooperante, «Ana Isabel Sánchez Torralba, de 22 años, murió el 1 de julio de 2003 por un disparo debido a que el autobús en que viajaba no se detuvo en un control, colocado en Mbon Ecua, en Mongomo (región continental)».
Tres años después, se publicaba que «a petición de la Embajada española, el presidente Obiang Nguema condenó este hecho. El 2 de septiembre de ese año, un consejo de guerra celebrado en Bata, capital de la región continental, condenó a Jesús Crispín Engonga Ona a 30 años de cárcel. (…) figura entre las 42 personas indultadas el pasado 4 de junio por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, con motivo de su cumpleaños (…)».

Una historia lamentable, que apenas se recuerda, y que tiene como mudo testimonio una calle dedicada en Ocaña, Toledo.

No será la primera ni tampoco la última cooperante fallecida en Guinea Ecuatorial a lo largo de estas décadas de colaboración binacional. 

Aprovechemos ese primer recuerdo de Ana Isabel Sánchez Torralba para rememorar algunos de ellos.

Tal vez éste fue el incidente más dramático:
El día 2 de enero de 1987 fue una fecha especialmente trágica pues un Aviocar se estrellaba en Bata, perdiendo la vida el capitán Rafael Salcedo Aguilar, capitán Joaquín Castro Rodrigo y el subteniente Evaristo Álvarez Cires (tripulación del Ala nº 35) y los 19 pasajeros que transportaba, 11 españoles y 11 ecuatoguineanos.



Entre otros, los cooperantes españoles: 
− Don Miguel Ruiz Muelas, médico. 
− Doña Carmen Gañán García, religiosa. 
− Doña Angustias López Chamorro, religiosa. 
− Doña Nieves Domínguez, religiosa. 
− Doña Juana Alonso, religiosa. 
− Doña Araceli Moreno, religiosa. 
− Don Rafael Ballesteros, salesiano y profesor en la Escuela de Magisterio de Bata. 
− Doña Rufina Ballesteros, hermana del anterior.
 
Así como los cooperantes ecuatoguineanos: 
− Doña Cristina Ondo Abegue, esposa del ministro de Industria y Comercio del Gobierno de Guinea. 
− Don Fortunato Nzambi Machinde. 
− Don Antonio Esomo, director general de Cooperación Militar. 
− Don Daniel Asumu Mongo, policía de escolta. 
− Doña María Úrsula Bosara, religiosa salesiana. 
− Don Pascual Pobama. 
− Don Justo Mba Aye. 
− Doña María Mangue Esini.


Juan María Calvo, en Guinea Ecuatorial, la ocasión perdida, añadía que «aquel suceso cerró un año especialmente trágico para los cooperantes españoles, plagado de enfermedades, accidentes y muertes, como la del religioso José Antonio Fernández Bolaños, ahogado cuando intentaba rescatar a una monja que no podía regresar a la playa por la fuerza de la resaca».

También en los 80 se produjo el asesinato de Carmen Samaranch Kirner (o Ana Llopart, en Noticia de un amanecer fugaz de Luis de la Rasilla). Ésta había nacido en Barcelona en el seno de una familia acomodada. Tenía 56 años. A los 26, cuando profesó sus votos religiosos, ya había finalizado dos licenciaturas universitarias: Física y Matemáticas. En 1963 se incorporó a su primer destino en Santa Isabel, capital de la provincia de Fernando Poo en la entonces Guinea Ecuatorial Española, donde aún permaneció algunos meses tras la independencia del país en el 69. 

Alberto Quintana, exCoordinador General de la Cooperación Española en Guinea Ecuatorial, recordará en su libro Un despropósito Ecuatorial que «Carmen había trabajado ya en Guinea durante la etapa colonial. Fue de las monjas que tuvieron que salir del país por orden de Macías. 
Otro de los religiosos que compartió aquella experiencia de expulsión fue un jovencísimo Pedro Casaldáliga.»

Destinada a la población gabonesa de Oyem, compartió tareas educativas, sanitarias y pastorales con otras cuatro religiosas: la gallega Josefa Ribeiro, la portuguesa Inés de Sousa y las francesas Marie de Vischer y Brigitte Piaf a las que, a mediados de 1973, se les uniría la joven hermana bordelesa Élise d’Alesme. A principios de agosto del 79, tras el llamado Golpe de Libertad de Teodoro Obiang, retornó a Guinea como miembro del nuevo equipo de cooperantes españoles de la Federación de Religiosos de la Enseñanza. Su principal tarea fue reconstruir la misión católica abandonada de Ebebiyin: un enclave situado en la meseta de Kie-Ntem, un vértice fronterizo con Gabón y Camerún.
«...El viernes dos de septiembre de 1983 Radio Malabo informó de un suceso trágico: una monja catalana acababa de ser asesinada en Ebebiyin. Todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. El diario El País del sábado titulaba en portada: “Una misionera barcelonesa estrangulada en Guinea Ecuatorial”. “La religiosa española apareció estrangulada ayer en la misión de Ebebiyin, en Guinea Ecuatorial, donde trabajaba desde hace cuatro años como cooperante en tareas de educación y sanidad, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores...”».
El Informe De la Rasilla al Congreso de los Diputados sobre el Funcionamiento de la Cooperación Española en Guinea Ecuatorial afirmaba:
«...hoy, casi cinco años después, se constata que el asunto ha sido oficialmente olvidado por el Gobierno de Guinea, que jamás abrió ninguna investigación seria (¿podía haberlo hecho?), y por el español que, obviamente, al conocer el trasfondo, optó por el silencio. Tampoco la FERE (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza), suponemos que por unas muy calculadas razones, ha querido remover un asunto que dio por zanjado con una nueva mártir. Sin embargo hay evidencias más que razonables para considerar que el asesinato de la Hermana Ana Llopart tuvo un móvil concreto: silenciar a quien a todas luces conocía perfectamente la corrupción que presidía todo lo referente a la abundante ayuda alimenticia internacional regularmente desviada de sus fines... Por todo lo anterior la falta de interés del Gobierno español en aclarar este lamentable asunto no sólo constituye un evidente desprecio a sus ciudadanos, sino, tal vez, un gravísimo acto de complicidad que merecería la máxima atención de esa Comisión parlamentaria».

Y aunque esa pérdida ocurrió tempranamente, al inicio de los programas de cooperación, todavía con motivo del Día del Cooperante de 2016, Javier Poveda incluía un recuerdo a Carmen en su emotivo comunicado como Director del Departamento de Cooperación de Escuelas Católicas.

Unos años después (1995), fallecerá de malaria la sanitaria vitoriana Lourdes Lejarreta Arroyo, mientras se desempeñaba en el Hospital de Kogo con la Asociación Africanista Manuel Iradier. 

Quintana también recogerá un testimonio sobre su fallecimiento en su libro: «...la chica vinculada a la fundación Iradier que mataron en Kogo. La envenenaron. Debió de ser en el 96 o 97. La fundación tenía financiación del país vasco y pusieron 70 millones para el hospital. (...) Lo de la chica de Kogo no fue cosa política sino del administrador.  Debía llevar como medio año o así. Era una persona muy recta y parece que descubrió un desfalco. Los familiares tampoco quisieron reivindicar nada».

Y si a Ana Isabel su ayuntamiento le dedicó una calle, a Lourdes el ayuntamiento de Vitoria le dedicó una escuela de educación infantil y su ONGD otorgó un premio especial en su memoria.

¿Seguimos con el conteo?


«Un hombre -dirá Ciriaco Bokesa en El Patio- de pelo al raso, mirada de quien ve, busca o pone algo detrás de cada cosa que le sale al paso, labios de sonrisa de quien no debe nada a nadie», el Dr Xavier Llobell (papá Pipa) llegó por primera vez a Guinea Ecuatorial en 1965. Volcó su vocación en la población africana, dedicando cerca de cuatro décadas a la guineoecuatoriana. Se jubiló ejerciendo en su consultorio del barrio de Ela Nguema de Malabo, en donde finalmente falleció en 2017.

Con la reducción de los programas de cooperación se reducirán igualmente las incidencias... hasta la irrupción del COVID-19. Probablemente el primer caso -por lo menos entre los cooperantes ecuatoguineanos- será el de Carlos Nvó Obama, trabajador del programa de cultura y desarrollo de la Cooperación española y que falleció en plena campaña de #YoMeQuedoEnCasa.



Carlos Nvó encabeza un extenso listado de 10 cooperantes fallecidos ya fuera por efectos del COVID-19... o por los daños colaterales de la pandemia:

− Doña Anastasia Binohari Meleo
− Don Carlos Nvó Obama
− Doña Dorotea Medico Matomba
− Don Eulogio Villahuete Pelayo
− Don Jerónimo Medina Manresa
− Don Jesús-Gaspar Duana Bayo
− Don Julio Moto Epitie
− Don Rocky Marciano Bueriberi Echuaka
− Don Telesforo Lisso Villalba

En su caso, a falta de calles y monumentos, las publicaciones de la Cooperación Española en el país han incluido una escueta nota de recuerdo.

No serán los únicos, ya que en ese periodo -al cierre del 2021- también se registró el fallecimiento de José Álvaro Fernández Oyarzabal, Albaro, cooperante en Guinea Ecuatorial durante una década de la mano de Berpiztu Elkartea. 
Suya fue -entre otras- la iniciativa de crear un Banco de Alimentos.

El 2021, también falleció en el Hospital de Sampaka Armando Ligero Torres: tercera generación vinculada al territorio ecuatorial (su abuelo, Armando Ligero y García de Araoz, llegó a Guinea en 1906 y obtuvo por su trayectoria la Encomienda de la Orden de África. Y su padre Armando Ligero Morote fue etnógrafo especializado en la cultura bubi, y experto en medicina tropical). Armando nació en Basakato del Oeste y a los diecisiete años se trasladó a la Península. Impulsado por la añoranza, regresó brevemente en 2008. Y en años posteriores -apostando por el potencial de crecimiento del país- se arraigó en Bioko, en donde se le apodaba cariñosamente como "el último bubi blanco". Participaba igualmente de los trabajos de desarrollo social de la ONG Macoelanba.

Pero seguramente se nos olvidan algunos testimonios de entrega y dedicación. No será por falta de cariño, sino por mero desconocimiento. 

¡Un recuerdo!



Y terminado este inciso... volvemos a nuestro habitual paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel.

lunes, 28 de agosto de 2023

Tareas del nuevo senado

Tras las pasadas elecciones, el pasado 17 de agosto se reunieron en sesión constitutiva el Congreso y el Senado. No sabemos si su nueva legislatura será efímera, pero el nuevo Senado hereda tareas de la anterior por acuerdo de la Mesa de la Diputación Permanente.

El acuerdo, tomado en su reunión del día 31 de mayo de 2023, incluyó -entre otros- el requerimiento que hizo el senador Carles Mulet en enero sobre a que «en las Palmas de Gran Canaria pervive la calle dedicada a Juan Fontán, golpista en Las Palmas, "libertador" de la ciudad de Bata, gobernador de la Guinea Española, Jefe Provincial de FET y de las JONS y procurador en Cortes, lo cual vulnera el artículo 35 de la Ley de Memoria Democrática», por lo que «se solicita del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, copia de las actas de las reuniones de sus órganos de Gobierno en los cuales se acuerda cumplir con esta ley y eliminar este símbolo».

NÚM. EXP.: 689/005196

AUTOR: MULET GARCÍA, CARLES (GPIC)

OBJETO: Solicitud de remisión por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas) de las actas de acuerdos adoptados por los órganos de gobierno en los que se acuerda eliminar determinado símbolo que estaría incumpliendo la Ley de Memoria Democrática

Pasados unos meses, Mulet volvió a reiterar la solicitud en mayo, y finalmente el boletín oficial de las Cortes Generales publicó el acuerdo de traslado a la XV Legislatura.





Algo parecido le ha pasado a las nuevas autoridades municipales de Puerto del Rosario, que han heredado como tarea la revisión del callejero, incluyendo la calle dedicada a Jesús Fontán, hermano del gobernador.

Igual, aunque cambien las autoridades, tampoco nos olvidamos de la calle dedicada al gobernador Faustino Ruiz en San Fernando (Cádiz), en donde cuenta también con la declaración de "Hijo Predilecto de la Ciudad".

En cualquier caso, si te interesa este tema, no te pierdas:

domingo, 20 de agosto de 2023

Nazis tropicales


En "Llibertat, òrgan oficial antifeixista"
del conseil municipal de Mataró,
6 de agosto de 1937.
Ésta es una de esas historias por contar… algo muy habitual en Guinea Ecuatorial. Más allá de que Macías se declarara admirador de Hitler, «(...) el hombre que hizo posible la libertad de África fue el Fuhrer; al provocar la guerra en Europa, consiguió traer la libertad que hoy disfrutamos. Por más que digan que Hitler fue malo, Hitler intentó salvar África. Ese es el hombre que nos ha dado la libertad, tened eso bien presente...», o que el ejército británico diera un audaz golpe (la operación Postmaster) al eje italo-alemán durante la II Guerra Mundial, secuestrando un enorme buque de pasajeros italiano, el Duchesa d'Aosta, una de las mejores unidades de la flota mercante, y de dos lanchas alemanas, Likomba y Bibundi, amarradas en el puerto de Santa Isabel, ¿hubo nazis en el territorio ecuatorial?

Lo extraño sería que no los hubiera, pensando que España fue el país europeo en el que se identificaron más alemanes con pasado nazi susceptibles de ser extraditados. Y -por otra parte- que Guinea fue anhelada siempre como el pedazo faltante del Camerún Alemán por los añorantes del Reich.

Gonzalo de Reparaz apodado "El Muni", le dedicaba en Diario de nuestra guerra un 26 de febrero de 1937 a la colonización de España por los alemanes y los italianos la siguiente reflexión: «No sabíamos qué hacer de Ifni. Los alemanes, en breves semanas, han construido allí dos aeródromos. No sabíamos para qué servían las Canarias, Fernando Poo y el golfo de Guinea. Pensaban nuestros gobernantes que sólo se podían aprovechar para desterrar a los proletarios o a los políticos a quienes se castigaba arrinconándoles. Tal sucedió con Franco, a quien se le dió el mando del archipiélago, que era precisamente la mejor colocación que podía desear, dados sus planes. Pero la ineptitud de los gobernantes españoles es infinita. Franco se servía de Canarias como base para sus planes. Ahora Alemania las aprovecha para los suyos. Nosotros no aprovechamos nada, porque no teníamos planes y ahora ya nada de aquello es nuestro.
Ni el Estrecho. Ni las Baleares. Ni Guinea. Ni la costa andaluza. Y los fascistas se han repartido España en zonas de influencia: los alemanes la España central y occidental; los italianos la España oriental, es decir el Mediterráneo. La España que queda es la que está en armas y en el campo. Los fusiles y las ametralladoras de nuestros milicianos y la artillería de nuestros aviadores tienen la palabra».

Ángel Miguel Pozanco Barranco, ya lo vaticinaba tras su huida de Bata: en su artículo Por las sendas del fascismo de El Heraldo de Castellón del 9 de abril de 1938, aventuraba una próxima guerra mundial, en la que Guinea sería clave para el aprovisionamiento de materias primas para Alemania, «El África Occidental, base alemana importantísima para una futura conflagración. Los buscadores de materias primas. Alemania, con su garra en la Guinea española, está cerca de su antigua colonia del Camerón». 

No le faltaba razón a Pozanco: «El 1 de diciembre de 1938 -nos recuerda Iñaki Tofiño citando a Donato Ndongo- se firmó en Berlín el contrato de suministro a la Alemania nazi de madera de Guinea, que incluía una cláusula por la que la España sublevada se comprometía a no embarcar madera a ningún otro país antes de haber cumplido con las cuotas impuestas por el convenio, una cláusula que resultaría problemática durante la II guerra mundial, cuando la marina británica dificultara el suministro a Alemania y, por ende, impidiera el comercio maderero de la colonia. Así, una parte sustancial de la deuda contraída por los sublevados con la Alemania nazi se pagó con madera de Guinea, de la misma forma el cacao sirvió de garantía para la adquisición de material del ejército sublevado. Acuerdos muy favorables para los nazis, ante la débil posición negociadora de una España en guerra, hostigada desde Guinea por empresas alemanas que, como Casa Woermann, Alfred Schmidt y Otto Mayer, hacían lo posible para favorecer los intereses de su país».

En ese contexto, la Falange local, el Diario Ébano y el propio gobernador participaron como lobby y apoyo a los intereses alemanes. «...los círculos del gobernador -recuerda Luz Gabás- eran más bien pronazis. De hecho, incluso hubo un momento en el que circulaban libremente por la isla periódicos alemanes con subtítulos en español».


Despedida 8 de noviembre de 1938 en el puerto
de Santa Isabel al Batallón de Voluntarios Patriotas
de Las Palmas
, presidida por la esvástica. 


 

Esa alianza sería decisiva no sólo para el desarrollo de la guerra en territorio peninsular, también para el triunfo de los rebeldes en Río Muni: según "El curioso alzamiento en Guinea" de José Luis Vila-San Juan, en los preparativos del golpe de Estado del 19 de septiembre de 1936 en Santa Isabel, se significó un barco alemán: «el 30 de agosto el Méndez Núñez emprende de nuevo el regreso a la Península. Los oficiales desembarcados, de acuerdo con un agricultor simpatizante que se había puesto en contacto con un bananero alemán, se trasladan a él en una lancha, fugándose a Victoria (Camerún británico), y de allí a Las Palmas de Gran Canaria [en el vapor alemán "Panther"], donde se encuentran con Bone que había conseguido escapar a nado». 

En los días siguientes, desde la isla, los golpistas tomarán medidas para hacerse con el territorio del Muni, sucediéndose escaramuzas en el río Ekuku, incertidumbre, y un par de muertos. Los republicanos permitieron a los rebeldes continentales abandonar Rio Benito camino de Gabón y de Camerún, desde donde se trasladaron a Fernando Poo. Según Togores Sánchez un barco alemán llamado “Whama” y un barco sueco llamado “Aodrin” fueron los que llevaron a los rebeldes a las vecinas colonias francesas. 

Igualmente, los alemanes del territorio continental saldrán huyendo a la espera de que se tranquilice la situación. El 4 de octubre -relata Miguel Hernández-, «el Cónsul (alemán de Santa Isabel) añadió que si no se le ponían trabas, el día 14 inmediato se reintegrarían todos [los colonos alemanes] al Continente, para continuar al frente de sus negocios en un barco alemán que, además, traería cien toneladas de arroz con destino a Kogo». 

Por lo que, cuando en la mañana del 14 de octubre se perfila en la bahía de Bata un barco desconocido con bandera extranjera, la ciudad se despierta alegre y confiada en la convicción de que se trata de los alemanes que regresan. Lo demás es historia: el desconocido barco con bandera extranjera se trataba realmente del repintado "ciudad de Mahón" con bandera falsa. Llegará de Las Palmas, y a bordo estaban los voluntarios canarios, tropas marroquís y Teodomiro Avendaño, el agricultor que había auxiliado a los oficiales del "Méndez Núñez" en su fuga. El barco se abrirá paso a cañonazos y las tropas marroquís desembarcarán en la ciudad generándose el pánico entre la población civil que huirá a los países limítrofes.

La crónica franquista recoge que éstos «siembran a su paso el espanto y contagian a todos su miedo irracional. ¡Los alemanes! ¡Que vienen los alemanes! -gritan, atribuyendo esta nacionalidad a sus vencedores, (…)- Han venido alemanes y moros. Degüellan a todos los españoles y someten, a las mujeres a insufribles vejámenes».

Unos años después, en 1941, George Hermann Schebsdath -el Cónsul Alemán en ese momento- fue nombrado Caballero de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas por Franco. Esta orden fue creada en plena guerra civil como reconocimiento a Mussolini y Hitler: «en esta Cruzada contra la barbarie comunista, amenazadora de la Civilización Occidental, es llegado el día de premiar con ánimo ancho y generoso el esfuerzo de todos». (Un inciso: la  Orden Imperial del Yugo y las Flechas fue disuelta el año pasado con la aprobación de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. No se otorgaba desde 1975, siendo uno de los últimos receptores el gobernador Juan María Bonelli Rubio).

Consulado de Alemania en Santa Isabel a finales de 1939.

Donato Ndongo señala en Franco no ha muerto en Guinea Ecuatorial. Proyección del fascismo en el golfo de Guinea entre 1935 y 1945, que dos semanas más tarde del bombardeo de Bata, las nuevas autoridades establecieron que cada finquero o comerciante debía entregar voluntariamente un porcentaje sobre su producción en especie, envasada y situada en el puerto de embarque a la Junta de Importación y Exportación como contribución al financiamiento de la guerra: «Si para los españoles afincados en Guinea era difícil evadir la orden de “donación” -por las dificultades burocráticas y el riesgo de ser considerado “tibio” o “desafecto”, con las consecuencias pertinentes, según hemos visto–, para las empresas alemanas resultó muy fácil demostrar que “no estaban en condiciones” de hacer frente a aquel pago, aunque se beneficiaron del aumento de los precios. La Embajada de la Alemania de Hitler se encargaba de tramitar ante la Junta Técnica de Franco las exenciones; de este modo, la Casa W. A. Moritz no solo no realizó donación alguna, sino que obtuvo importantes exoneraciones fiscales y otras ventajas económicas».

Durante el segundo año de Guerra Civil el mecanismo comercial creado por la Alemania nazi para facilitar suministros a la administración golpista creció paulatinamente:  «Abrimos sucursales en Zaragoza, Málaga, Bilbao y Santa Isabel (Guinea española). El crecimiento continuo de la necesidad de bienes importados nos obligó a mayores esfuerzos para aumentar la exportación. Por tanto nos dedicamos a la compra de materias primas además del intercambio del sistema de compensación autorizada», dirán las actas del conglomerado empresarial Sociedad Financiera Industrial Ltda-Sofindus.

Las empresas alemanes se convertirían así en herramientas de la acción exterior alemana en el territorio ecuatorial. 

Pero no sólo será un vínculo comercial: «En 1940, -cuenta José Martínez Carreras en "Guinea Ecuatorial española en el contexto de la Segunda Guerra Mundial"- en el mes de septiembre, se informa sobre la organización de concentraciones de grupos de alemanes nacionalistas y en edad militar -parece que unos 42 en Bata y 40 en Río Benito- para colaborar con las autoridades españolas en la disposición de medidas de defensa en Río Muni. En octubre se transmite la noticia de que muchos comerciantes españoles están llegando a Guinea por cuenta de las firmas alemanas; la Agencia Fortuny Limitada y el Banco Exterior de España permiten que este comercio se haga en su propio nombre, aunque la firma alemana Moritz ha cesado de exportar cacao y café, mientras que otras firmas y agentes que comercian son Antonio Macías Casanova y Drumen, S.A.»

Según Objetivo África: crónica de la Guinea Española en la II Guerra Mundial de Jesús Ramírez Copeiro, la Abwehr -el servicio secreto de información alemán- en Santa Isabel «contó entre sus filas con algunos miembros de la colonia alemana afincados en la isla desde hacía muchos años, conocedores por tanto de su lengua y de sus costumbres: Hans Egon Classen y Heinrich Lühr. Sus nombres figuraban en las listas angloamericanas de agentes alemanes, cuya deportación a Alemania se solicitaba al final de la guerra. Ambos eran personajes en permanente actividad, especialmente Classen, dispuesto siempre a obtener información de primera mano, como cuando se desplazó a Laka (actual Sipopo) a raíz del accidente del Sunderland británico. "Classen era el que más veía moverse, esa era su misión -comenta José A. Dies Latorre- la información recogida la enviaba luego cifrada por radio". Aparte de la estrecha y eficaz colaboración de Classen y Lühr en las labores de información, el cónsul Schebsdath contó también con la ayuda desinteresada de la comunidad alemana establecida en la ciudad. La guerra no hacía distingos, las colonias de los países beligerantes afincadas en Santa Isabel, campo neutral, proporcionaron a sus respectivos países una rica fuente informativa.

Para realizar las tareas de información se contó con la infraestructura de la Casa Moritz (compartían vecindad y empleados). En el colindante despacho y oficina del consulado alemán se realizaban las labores confidenciales propias de un consulado en tiempos de guerra, ofreciendo así una cierta protección diplomática a su personal, práctica habitual que los servicios secretos británicos también realizaban con sus consulados y viceconsulados.

La situación estratégica de la isla de Fernando Poo en el golfo de Guinea, área frecuentada por un importante comercio marítimo con Gran Bretaña y paso obligado de numerosos buques por sus inmediaciones, la convertía en una zona de especial interés para el espionaje alemán».

Sin llegar a adquirir la importancia de Hispano-Marokkanische Transport-Aktiengesellschaft, HISMA, la ecuatoguineana Drumen S.A. sirvió de fachada para las operaciones alemanas en el territorio ecuatorial. Ya en 1937, "Llibertat, òrgan oficial antifeixista" del conseil municipal de Mataró advertía que «En Berlín hay una Compañía de Nueva Guinea, de la que es administrador Albert Heht, ex gobernador de Togo y de Guinea alemana, y miembros del Consejo de Administración: Mosler, director de la Deutsche Bank; von Schwabech, de la casa Breinchroeder; Bucher, del A. B. G.; G.W. Mars, banquero de Berlín. Y el barón D'Oppenheim, de Colonia. El presidente de esta sociedad de expansión en las colonias españolas es el mismo Adolf Hitler. Esta compañía posee Drumen, SA en San Carlos (isla de Fernando Poo), así como la factoría de Bata (territorio de Muni). Se comprende por qué el gobierno de Hitler lo insistió tanto que Franco se apoderase de estos territorios».

Lo contábamos en Operación Gibraltar: Iniciada la II Guerra Mundial, Franco y Hitler mantendrán una entrevista en Hendaya para valorar la participación española en el conflicto. Y según Paul Preston, «Hitler sólo aludió de pasada a Canarias y sugirió un encuentro con Franco en la frontera hispanofrancesa. Poco después, Serrano Súñer volvió a reunirse con Ribbentrop, quien le presionó para obtener la cesión de una de las islas Canarias y añadió que Alemania quería la Guinea española y las islas de Fernando Poo (hoy Bioko), Annobón (Pagalu) y otras menores, a cambio del Marruecos francés. Serrano Súñer reaccionó negativamente, afirmando que, aunque la juventud española clamaba por Gibraltar, sería "absolutamente imposible" consentir otras amputaciones o limitaciones del territorio español». 

Aunque el Reich no logró instalar su base en Fernando Póo, los puertos españoles en África fueron estratégicamente receptivos para barcos italianos y alemanes, dando lugar a la operación Postmaster como advertencia británica.

Incluso Copeiro se hace eco de un persistente rumor sobre el abastecimiento de submarinos en Laka, actual Sipopo: «La firma alemana Drumen S.A. poseía fincas de cacao en San Carlos y en Bata: su representante en Santa Isabel era el comerciante Heinrich Lühr. Pero la sociedad alemana tenía también otra finca de cacao en Fernando Poo de gran extensión y a cota baja -llegaba hasta el mar- situada en el distrito de Laka, no lejos del poblado de Baney. (…) la finca disponía de un puertecito alargado con suficiente calado, construido ante la escasez de vehículos y la falta de carreteras. Pero era mucho puerto para tan poca lancha y los rumores no tardaron en surgir. Al parecer desde este punto se abastecía en noches oscuras, sin luna, a los submarinos alemanes que operaban en aguas del golfo de Guinea. La lancha suministraba bidones de combustible, agua potable y víveres a los sumergibles que se aproximaban a la isla».

Terminada II Guerra Mundial, en aplicación de los Acuerdos de Bretton Woods el gobierno español expropiará bienes y propiedades vinculadas a Alemania en todo el territorio nacional, incluyendo los situados en Guinea.

Cuenta Manu Valentín que «el 10 de agosto de 1942 encontramos, tanto a Josef Euwens como a la Drumen, S.A., en la "Proclaimed List of Certain Blocked Nationals" elaborado por la Secretaría de Estado de los EE.UU» y en 1949 el gobierno español «declara que las participaciones pertenecientes a extranjeros de la sociedad Drumen, S.A. están sujetas a la expropiación. Josef Euwens, entre otros, veían peligrar su patrimonio. Sin embargo, dos años más tardes, el BOE anunciaba que la Drumen, S.A. quedaba exenta de las disposiciones que estaban sujetas al bloqueo de propiedades extranjeras. ¿Qué había pasado? ¿Cómo había conseguido librarse de la expropiación? ¿Había jugado algún papel Teodomiro Avendaño, propietario de la Veiga Avendaño, S.A., sociedad que, tiempo después, acabaría adquiriendo las participaciones de la Drumen fundado la Bokoko-Drumen, S.A.?».


Se dan, además de intereses comerciales y empresas instrumentales, casos particulares: por ejemplo, El País revisó los archivos del Ministerio de Exteriores en busca de nazis que hubieran recurrido al "santuario" franquista. El autor de "Los 104 de la lista negra" se fijó en el caso de Franz Liesau Zacharias, que murió en el 52 de la calle Alcalá en 1992, a los ochenta y cuatro años. En la hoja de extradición que habían remitido los aliados a Franco decía: «Este hombre se hace llamar doctor. En realidad fue agente del servicio de contraespionaje involucrado en la compra de animales del Marruecos español y de la Guinea española para fines experimentales en Alemania, entre ellos la propagación de horribles enfermedades, como la peste, en los campos de concentración». 

Fernando García Pañeda, ficciona sobre su trabajo en "Todos tus nombres": 

-¿Arma misteriosa? ¿Qué clase de arma puede ser esa? pregunta Mr. Timothy.

-Habéis hablado de monos, y los monos son los animales más semejantes a los humanos -responde Alphonse-. Lo que tenemos que preguntarnos es qué clase de experimentos puede realizar un biólogo perteneciente a la inteligencia militar con seres parecidos a los humanos. En realidad, nada que no se haya inventado ya. Un arma tan vieja como la misma guerra.

Los informes y ensayos de Liesau sirvieron, en parte, para reducir la población reclusa en campos de concentración y exterminio nazis que se extendieron por países centroeuropeos. En 1947 el Consejo de Control Aliado pidió la extradición de Liesau, rechazada por autoridades franquistas. 

Donato Ndongo lo recuerda en Franco no ha muerto en Guinea Ecuatorial..., «Además de los acuerdos económicos, destaca la cobertura política otorgada por Fontán a la política africana de Hitler. Finalizada la guerra española, el Gobierno de Alemania solicitó a Franco visados para Guinea en favor del doctor Ebeling y Joseph Ellendorf, que deseaban realizar “un viaje de estudios a las selvas vírgenes del Oeste de África”, calificado por los alemanes como de “suma importancia para el intercambio comercial hispano-alemán”. Si tenemos en cuenta que a lo largo de 1938 habían ido a Guinea los “investigadores” alemanes Johannes Zschucke, Walter Wilkening, Joseph Werner y August Müller, así como el catedrático Kleine y su ayudante Fricke, no parece descabellado afirmar que, ante la proximidad de la Segunda Guerra Mundial, tales viajes no respondían tanto a un interés científico o económico, sino político, o más bien de espionaje, relacionados con las intenciones alemanas de recuperar su antigua colonia de Camerún y parte considerable del África ecuatorial, incluida la Guinea continental española».

Sumado a Franz Liesau Zacharias, la lista de los 104 espías nazis reclamados al gobierno de Franco por el Consejo de Control Aliado en 1947 incluye a empleados de la Drumen como Karl Panhorst, oficial de la Abwehr y miembro del NSDAP, Josef Euwens (conocido como José Euwens Dolleman), miembro del NSDAP, o finqueros con plantaciones de café en Kogo como Joachim Heino von Boddein, oficial de la Abwehr, y Wilhelm Johannes Pahl (alias Fernando), gerente administrativo de la Compañía Vasco-Africana Ltd. en Kogo y espía y reclutador de la Abwehr. Y habrá alguno más...

Entre otros, los dos hermanos Clauss Kindt. Y de éstos, nos recuerda Wiliam Martín, «Adolfo Clauss Kindt, nacido en Huelva, hijo de Ludwig Clauss Röder, cónsul honorario en la ciudad. En la I Guerra Mundial actuó como agente del servicio secreto alemán. Luego realizó estudios de agronomía y trabajó en plantaciones de café y cacao en la Guinea Española.

En la Guerra Civil se afilió a Falange Española y combatió como intérprete y oficial de carros en la Legión Cóndor. Durante la II Guerra Mundial fue jefe del Abwehr en Huelva, estando a cargo del servicio de espionaje, contraespionaje y sabotaje, contra los intereses británicos en la provincia. Llegaría a ser uno de los más importantes, activos e inteligentes agentes alemanes en el sur de Europa».

En 1946, el departamento de Guerra de los Estados Unidos, remitió al comité de asuntos militares del Senado una nueva relación de afiliados al NSDAP por el mundo, incluyendo a «Hans Brandau (comerciante agrícola en Bata), Franz Bruno Buchthal (comerciante en Basakato del Oeste), Franz Dittmer (finquero en Santa Isabel), Willy Dölling (comerciante en Santa Isabel), Heinrich Engelbrecht (plomero en Fernando Póo), Fritz Gerboth (agricultor en Santa Isabel), Ernst Georg Goldschmitt (ingeniero agrónomo en San Carlos), Richard Heiner (comerciante en Bata), Fritz Hemmerle (arquitecto en Santa Isabel), Curt Hillmer (empleado en Santa Isabel), Alfred Liebske (empleado en Santa Isabel), Armin Pilz (empleado en Bata), Gerhard Studemund (comerciante en San Carlos), Kurt Vogt (agricultor en Bococo), Rudolf Wocke (jubilado, exsecretario de la gobernación, en Bococo) y Dr Johannes Zschucke (instructor de la Universidad de Colonia en Santa Isabel)».

Algo se sospechaba sobre esa incómoda presencia en territorio ecuatorial en el consulado británico en Santa Isabel: en 1941 reportaban los inversionistas alemanes a su Embajada en Madrid que tres compatriotas había sido retirados de sus puestos en empresas españolas de Bata y Santa Isabel por presiones del consulado, quedando éstos relegados a puestos más discretos fuera de las capitales.

Precisamente, el plan de invasión de Guinea que había ideado el Consejo Nacional de Euskadi para el 3er. Batallón de Fusileros Marinos de la Francia Libre afirmaba a finales de 1941 que en el territorio operaba la «Organización de la Gestapo, repartida entre alemanes y falangistas españoles. Algunos de sus miembros disponen de documentación española, pero son alemanes, que habitaban en países sudamericanos antes de la guerra». Incluyendo como ejemplo a la Casa Woerman, que «la dirige Mr. Herman, un alemán de la Gestapo (...) Individuo peligroso y gran conocedor de La Guinea, tiene una gran influencia».

Por otra parte, además del claro posicionamiento de la Falange local y su periódico Ébano, no son poco los casos de miembros de la administración colonial que se desempeñaron en la llamada popularmente División Azul (la 250 Infanterie-Division del ejército nazi). Lo contábamos de refilón en Los white hunters, con el ejemplo de dos divisionarios: Juan Chicharro Lamamié de Clairac y Francisco Soriano Frade. El primero fue Subgobernador en Guinea y presidente honorario de la Hermandad de la División Azul. U otros como Luis Teigell Cea (del que todavía no hemos hablado en este paseo por la vieja calle 19 de septiembre de Santa Isabel), falangista y divisionario y que, tras ganar la oposición de Médico del Servicio Sanitario Colonial, fue Director de la Leprosería de Mikomeseng durante 8 años.
Pero hubo más voluntarios ecuatoriales en la 250ª, al igual que hubo otros falangistas que lo intentaron y fueron rechazados como el alférez Juan Manuel John Tray y Mueri, posteriormente conocido como el "comandante Tray".

Así, que algún nazi sí que hubo en el territorio ecuatorial... 

Eso sí, décadas después Carrero Blanco afirmaba sin rubor en el ayuntamiento de Santa Isabel que «casi sin medios, nos enfrentamos en 1808 con Napoleón, en 1936 con el comunismo y que estábamos dispuestos a hacer frente a Hitler en 1941, cuando acababa de llevarse por delante a todos los ejércitos de Europa...».