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jueves, 1 de septiembre de 2016

El saludo de la tripulación del Méndez Núñez

En el archivo fotográfico del ABC, conservan esta espectacular fotografía:

Los tripulantes del crucero Mendez Núñez saludando con el puño, después de llegar de Fernando Poo, para ponerse a las órdenes del bando republicano.
Fecha: 1937Ref.: 4400217
Palabras clave: Zona RepublicanaMarinaCartagena,CrucerosMurciaMéndez Núñez
Autor: Hermanos Izquierdo
Tipo: FOTOGRAFÍAS NEGRO


Los Tripulantes del Méndez Núñez, Saludando al Pueblo, A su Llegada a la península Ibérica. Dicho crucero se Encontraba lejos de las costas españolas al comienzo de la Guerra Civil, y al Regresar, se unió a la causa Republicana.
Al igual que esta otra, cuyo pie de foto original (el actual de la fototeca del periódico difiere un poco) decía «El crucero Méndez Núñez, otro de los barcos ganados para la República por el heroísmo de la marinería que desembarcó en Fernando Poo a los jefes y oficiales sublevados».


miércoles, 31 de agosto de 2016

La pugna por el Méndez Núñez contada por el Vicecónsul portugues en Fernando Poo

Manuel Burgos Madronero, recoge en "Crónicas Portuguesas de La Guerra Civil de Espana. Los Informes Del Vicecónsul Portugués En Fernando Poo (14 de Agosto-31 de Octubre de 1936).” diferentes documentos que describen los días de conflictos en la Guinea Española. Advierte, eso sí, que «no he podido averiguar las circunstancias personales de Juan Ramírez Dampierre, Vicecónsul portugues en Fernando Poo. Por supuesto que nunca escribe en portugués; sus escritos muestran descaradamente simpatía por el bando sublevado; debió ser un industrial o comerciante con influencia y poder allí en Fernando Poo, como delata de alguna manera su "sonoro" apellido»:

Proceso 28/1. 
Informe número dos de los políticos y sociales y Fernando Poo 31 Agosto de 1936. Arquivo do Ministeri dos Negocios Estrangeiros. Lisboa Mago A8M2. 

El 14 de Agosto fondeó de nuevo en este puerto de Santa Isabel el crucero español "Méndez Núñez, habiendo desistido de su viaje a España, llegando hasta Dakar. Se sabe que su regreso fue motivado por el Comandante y oficiales superiores del mismo barco de guerra, que eran partidarios del Movimiento del General Franco y el Gobierno de Madrid no tener confianza por la actitud del barco, ordenó su regreso para aquí. Con la permanencia aquí de dicho navío, se reanimaron los ánimos de los núcleos del Frente Popular (de Fernando Poo) que comenzaron después a inquietarse. A su regreso del continente (Río Muni o Guinea) e Isla de Anno Bon, se dirigió una carta al Gobernador General que la consideró inconveniente e irreverente, castigando al presidente del Grupo del Frente Popular, su autor, con una multa disciplinaria de quinientas pesetas. Como las condiciones financieras de éste fuesen precarias, se le embargaron algunos de sus bienes, retirados de su establecimiento, cuya venta de subasta judicial financiada para el 25 del mes corriente. Como no tuvo compradores se anunció una segunda subasta. Entretanto se soliviantaba el citado grupo político, animado con la presencia del barco de guerra, cuyos marineros y oficiales subalternos estaban de acuerdo con ellos; en tierra, por todas partes de la ciudad, en los bares, en las calles, con la tolerancia del Gobernador General en cuanto el pueblo se alarmaba de posibles graves acontecimientos; no obstante la tripulación, alegan que no les importaba los asuntos de la colonia, pero sí los de España, para donde insistían enérgicamente en ir, en cuanto el comandante estaba gravemente enfermo, durante varios días, a bordo del barco. De Madrid, no cesaban nuevas instrucciones para que el navío siguiese inmediatamente a la Península, hasta que en virtud de los diferentes sentimientos políticos de su tripulación, el Sr. Gobernador General, que sabe ejercer su cargo con imparcialidad política, dirigióse la noche del jueves 27 y después de hablar con la oficialidad, mandó formar toda la tripulación, a la que habló, sugiriendo a todos la idea de ir a la Península por la Patria amenazada y que si por ventura existían a bordo elementos contrarios a la política del gobierno Central, convenía que éstos se declararan para que fuesen desembarcados y destituidos de sus cargos. Este discurso que produjo excelente efecto en todos, calmó el ánimo de los marineros, resultando del mismo que en la mañana del día siguiente fueron desembarcados diez y siete oficiales superiores, incluyendo al Comandante, que acto seguido fueron transportados para la villa de San Carlos, que dista de esta capital unos cincuenta kilómetros por carretera, donde fueron acogidos y hospedados en una casa particular. Pero entre los que quedaban a bordo, no había nadie para tomar cuenta del barco y conducirlo a la Península, lo que obligó a nuevas intervenciones del Gobernador General para que un Teniente de marina, señalado por los marineros quedara a bordo, sacrificándose por la patria, por los compañeros y por la Colonia, amenazada de ser bombardeada.
Editorial de Jaime Gay Compte en
El Defensor de Guinea,
según La Guinea Española.
Este brioso militar bastante contrariado, después de reflexionar, dijo estar dispuesto a sacrificar su vida quedando con ellos, haciendo muestra una vez más de su patriotismo. En la media noche del sábado, abrumado por el paso dado y arrepintiéndose, se dice que intentó suicidarse, a lo que se opusieron los marineros, garantizándole que nada malo le pasaría; después de varias diligencias del Gobernador General, que recelaba por la presencia del navío por causa de los movimientos y combinaciones de los grupos políticos en tierra que contaban con la marinería, fue señalada la salida del puerto, del crucero para el domingo 39 (Agosto) a las dos de la tarde. Además, el sábado pensaron los marineros, que su intención inmediata ir a bombardear las Palmas, que entre los oficiales que se quedaban o fueran desembarcados, estaba el mejor artillero del barco, cuyo servicios consideraban imprescindibles. En ese sentido hicieron nuevas tentativas junto al Gobernador General, el cual telefoneó al Delegado del Gobierno en la villa de San Carlos, en el sentido de que el oficial indicado embarcase en una lancha inmediatamente para Santa Isabel y se incorporara al barco, siguiendo con ellos el viaje a España, el domingo por la tarde. De San Carlos, informaban después que la lancha en que el referido oficial había embarcado para Santa Isabel, había dejado el puerto en la madrugada del domingo. Y eran casi las cuatro de la tarde, cuando aún no había llegado aquí, haciéndose esta travesía normalmente en cuatro horas. Fue mandada una lancha de un ciudadano portugués, Antunes, a buscarlo por todos los puntos del camino hasta llegar a San Carlos y habiendo cumplido la misión encomendada, hasta el punto de dirigirse a la casa donde estaban los restantes oficiales, con lo cual les dijo, que había hablado; sin recibir noticia alguna de la lancha que buscaban y tampoco del oficial de referencia, que realmente había salido en la madrugada de ese día en la lancha; entre tanto estaban cortados los servicios telefónicos entre San Carlos y Santa Isabel. 
A las cuatro de la tarde, salía del puerto el crucero Méndez Núñez, en medio de una ansiedad pública, esperando encontrarse por el camino, cuya dirección era la de su ruta, el imprescindible oficial para sus hazañas en las Palmas. Después de la salida del barco, divulgóse por la ciudad que los individuos del grupo "Frente Popular" y sus afiliados, contando con la presencia del barco y del apoyo de la marinería, pretendían asesinar a algunos individuos, entre ellos al Obispo y al Secretario General, quemar la magnífica Iglesia Catedral, la Misión Católica, el edificio del Tribunal de Justicia y el Registro de la Propiedad, etc, etc.. a lo que enérgicamente se opuso el Gobernador General, en conferencia con los cabecillas del referido grupo y del marinero Sierra, Jefe de los comunistas a bordo del crucero. Santa Isabel de Fernando Póo. 31 agosto de 1936. El Vicecónsul interino. Por el bien de la Nación. Fdo. Juan Ramírez de Dampierre. 

En el archivo fotográfico del ABC, conservan esta espectacular fotografía:

Los tripulantes del crucero "Méndez Núñez" saludando con el puño,
después de llegar de Fernando Poo, para ponerse a las órdenes del bando republicano.

Fecha: 1937Ref.: 4400217
Palabras clave: Zona RepublicanaMarinaCartagena,CrucerosMurciaMéndez Núñez
Autor: Hermanos Izquierdo
Tipo: FOTOGRAFÍAS NEGRO



El crucero Méndez Núñez se encontraba lejos de las Costas Españolas al comienzo de la Guerra Civil, la marinería hizo desembarcar a los oficiales en Fernando Poo, y se puso a las órdenes del gobierno de la República. 
Los Tripulantes de dicho crucero, saludando al Pueblo a su llegada a la península Ibérica.

Si bien su pie de foto original (el actual de la fototeca del periódico difiere un poco) decía «El crucero Méndez Núñez, otro de los barcos ganados para la República por el heroísmo de la marinería que desembarcó en Fernando Poo a los jefes y oficiales sublevados» (ABC 10/09/1936).

martes, 30 de agosto de 2016

En el crucero “Méndez Núñez“

El Sol, 13 de septiembre de 1936.
Los números 74 y 75 del Semanario La Armada, del 23 y 30 julio de 1938 recogen la narración en
primera persona de los sucesos del Méndez Núñez:

Visita a nuestros barcos: en el crucero Méndez Núñez

En Junio, el buque se encontraba en Cádiz, para limpiar fondos, de donde salió, como cabeza de la flotilla de destructores, hacia Tánger, en cuya población se iba a regalar una bandera al “Tofiño”.

Se pasó, luego, a Ceuta, en la cual se hizo víveres para seis meses, corriendo el rumor entre la dotación de que se partía seguidamente rumbo a Fernando Póo, donde al parecer existía cierto desorden. En efecto, enseguida partió hacia allá el viejo crucero, haciendo su primera escala en Puerto de la Luz (Islas Canarias), siguiendo a Dakar, a donde se llegó el día 11, visitándose a nuestro cónsul, reponiendo víveres, adquiriendo salacots y demás cosas propias del viaje que se hacía. E1 14 de dicho mes, se entró a carbonear en Freetown, lo que también se hizo posteriormente en Lagos, el día 21, continuando marcha a Santa Isabel, donde se arribó el 25.

Nada anormal se notó a la llegada. Al contrario. Fernando Póo era presa de la mayor quietud. Tanto las autoridades como el resto de la población isleña, hicieron objeto a las marinos de las mejores atenciones, invitándoseles constantemente a bailes y diversiones mil. Por consiguiente, la estancia transcurría agradablemente, en lo que cabe, lejos de la Península y de las familias.


Así las cosas, el día 19 de julio, Radio Basilé -la emisora de la isla- anunció a los cuatro vientos el estallido del movimiento sedicioso en Marruecos y parte de España, siendo de notar que los oficiales de a bordo apenas se separaban un momento de la radio del buque, escuchando atentamente las incidencias y pormenores de la sublevación.

Bueno será indicar que, desde el triunfo electoral del 16 de febrero, existía a bordo una relación estrecha entre un pequeño grupo de gente de izquierda, siendo elementos significados de dicho grupo democrático los Auxiliares D. Juan Bautista Morales y D. Ramón Prados, todos los cuales tenían algunas reuniones en el pañol bajo de contramaestres, lejos de la vigilancia de los oficiales, en su gran mayoría derechistas. Este grupo, inmediatamente de ser conocida la sedición militar, estableció contacto con el Frente Popular de la isla, al que dieron cuenta de la situación de abordo. Producto de ese contacto, fue que se lograse comunicar con el Gobierno, sin conocimiento del mando del crucero, del cual se dudaba, lo que se hacía durante la madrugada, a través de la emisora de la isla, horas a las que no había peligro alguno fuese captada la comunicación por la estación receptora del buque, controlada desde el primer instante, como decimos, por la oficialidad.

En este interregno, tuvo lugar algo que puso en guardia a la dotación. Fue la orden en virtud de la cual, con la excusa del pintado de varios sollados, se mandó dormir a tierra a dos brigadas del barco. Entonces nació en todos la natural sospecha de que lo que se pretendía con tal medida era, de acuerdo con el personal desafecto al régimen republicano, apoderarse el mando y oficiales del crucero, para secundar el movimiento.

El día 24 de Julio, el mando dispuso salir a la mar, cumpliendo órdenes del Gobierno, lo que se hizo a la mayor rapidez, no sin que el grupo leal se preparase a afrontar cualquier intento de traición por parte de los superiores.

Se inicia el regreso a la Península, haciendo escalas en Lagos y Freetonwn, para carbonear y víveres frescos. A Dakar se llegó dos días después de lo debido, lo que motivó un incidente (que nadie de a bordo ha sabido explicarse todavía) entre la oficialidad y el comandante, al manifestarle aquélla su extrañeza por semejante tardanza, contestando desabridamente el Jefe, diciendo que, como se le volviera a hacer objeto de otra advertencia semejante, ordenaría poner proa hacia alta mar hasta que se agotase el último resto de combustible.

El día 7 de Agosto, recibióse, en Dakar, una orden del Gobierno, para que se regresase a Fernando Póo. Por cierto que, al arribar a este puerto francés, sus autoridades andaban envueltas en un mar de confusiones ante la presencia nuestra, ya que, según pudimos enterarnos después, la actitud del buque respecto al movimiento sedicioso estallado,.no aparecía muy clara a sus ojos ni ante los de la opinión pública. Luego de muchas consultas y forcejeos, se nos permitió fondear en la dársena, fuera del puerto, prohibiendo saltar a tierra a la dotación y al mando, permitiendo solo la visita a bordo del cónsul nuestro, que observó una conducta muy dudosa, ciertamente, pues unicamente hizo su presencia sobre cubierta al cabo de pedírselo varias veces, y cuando el Comandante, cansado de que no se nos facilitase combustible ni víveres, dijo que, si persistía en tal actitud por parte de las autoridades francesas y por todos los demás, se vería obligado a lanzar el S.O.S.

Después de la entrevista del cónsul con el comandante, hubo víveres y agua, y también, a los dos días de estancia en el lugar, combustible.

Entretanto, el núcleo izquierdista del barco trabajaba. Fruto de esta labor, fue que los Auxiliares, en su gran mayoría, firmasen un documento de adhesión al Gobierno, de cuyo contenido se dió conocimiento a los cabos de rancho, para su traslado a la marinería, trayendo éstos la conformidad de la misma al documento suscrito. Inmediatamente se nombró una comisión para que visitase al comandante y recabase su autorización para cursar el repetido documento, la cual subió a cumplímentar el encargo, siendo recibida por el segundo comandante, quien manifestó que el Jefe se hallaba ya acostado (eran las once de la noche), pidiéndoles aguardasen hasta el día siguiente, aunque advirtiendo a los comisionados que el propio comandante, adelantándose al propósito, había ya enviado al Gobierno la adhesión de todos, cosa que luego se comprobó inexacta.

Al otro día, el Jefe llamó, en vez de a la comisión de referencia, a todos los Auxiliares de Cargo, excepto al de Electricidad, don Juan Bautista, a los que previno contra las reuniones y actividades políticas que se notaban a bordo. Y, para ganarse la confianza de todos, exclamó: “¡Soy el Comandante del crucero “Méndez Núñez”, y juro mi lealtad al Gobierno de Frente Popular ! ”. Luego de tales palabras, la opinión de los interlocutores se dividió, resaltando entonces la firmeza del Auxiliar Prados.

Cumpliendo la citada orden del Gobierno, a las diez de la noche del día 9 de Agosto, el crucero volvía a hacerse a la mar rumbo a Fernando Póo. Durante la travesía, llamó mucho la atención de la gente lo poco que se dejó ver el comandante. El arribo a la isla, causó la mayor sorpresa, pues ya se daba el barco como pirata. Entonces nos contaron allí que nuestra marcha de días antes, al no haber obedecido a orden alguna del Gobierno - como en esos momentos se aclaró - se suponía lo fuera de la Junta de Burgos, cosa, por otra parte, no desprovista de lógica. La población y las autoridades, volvieron a obsequiarnos con sus mejores atenciones. Nuestra nueva estancia transcurría apaciblemente. El grupo democrático de la dotación, vio fortalecer sus posiciones.

El 30 de agosto, recibióse un radio del Gobierno, indicando que eligiésemos, entre nosotros mismos, nuevo mando del buque y se destituyese a todo aquél que no fuese fiel a la República. Sánchez Guerra, el Gobernador General de la isla, nos dio cuenta de tal despacho ministerial, Previamente, se había reunido con la oficialidad, quienes, según nos comunicó aquel, le habían prometido fidelidad a la República y al Gobierno.

Sánchez Guerra nos informó sobre el carácter de la guerra iniciada, así como de su transformación en lucha de independencia nacional, terminando diciéndonos que se imponía regresar inmediatamente a la Península, apenas se nombrase por todos nuevo comandante, sugiriéndonos recayese el nombramiento en un oficial de confianza.

Se designó al Teniente de Navío don Ángel Bona, eligiéndose Oficial de Derrota a don Manuel Guasch (Alférez de Navío). Eran los que menos desconfianza inspiraban. Fueron desembarcados, el Comandante, el Segundo y demás Oficiales, menos el Médico y el Contador. Quedaron a disposición del Gobernador, en San Carlos.

La Epopeya del Méndez Núñez

El día 31 de Agosto, emprendimos el viaje de retorno a España. Nuevamente, en Lagos, donde nos enteramos de la fuga de los quedados en San Carlos, mediante la complicidad de cierta autoridad. Los ingleses, nos dieron facilidades para todo, advirtiendo que ningún puerto extranjero del trayecto podría ya favorecernos respecto a combustible y víveres.

Tocamos, de nuevo, en Freetown. Y en Dakar, el 9 de Septiembre, permaneciendo allí dos días, al segundo de los cuales hicimos combustible. Entonces, nos enteramos de la constitución del Comité de No Intervención, por los obstáculos que nos pusieron al suministro, vencidos gracias a que se tuvo en cuenta nuestra condición de barco en ruta con anterioridad a la entrada en vigor el pacto no intervencionista.

Cuando íbamos a hacernos a la mar, a las ocho de la mañana del día 11, notamos la falta del nuevo Comandante y del Oficial de Derrota. Se fugaron ambos a tierra. Se ofrece entonces para conducir el barco hasta España el Contramaestre de Víveres D. Juan Montiel, muy conocedor de aquellas costas en que estábamos, cuyos servicios se aceptan. Pero, no obstante, se gestiona el embarque de un piloto de un buque griego surto en el puerto. Más el amor propio de españoles se sobrepone a todo, y, a las doce de la noche de dicho día, proseguimos nuestro viaje portando la numeral del buque griego en cuestión, cedida al efecto.

A los dos días de navegación, a la altura de Cabo Blanco, se cruzó con nosotros un avión, que llevaba rumbo a Canarias, sin más incidencia. La madrugada del 21 de septiembre, con las luces de situación cual si fuéramos barco mercante, atravesábamos el Estrecho, siendo descubiertos por el proyector de Gibraltar, desde donde se nos pidió la numeral, dándole la griega, lo que causó en los ingleses la natural extrañeza, pues los primeros claros del día permitían ya ver la clase de nuestro barco, por lo que insistieron en la petición. Nosotros continuamos la marcha, sin responderlos, quedando pronto atrás el Peñón.

Málaga se nos ofreció a las pocas horas. A las nueve y media de la mañana, estábamos en su puerto, donde toda la Flota Republicana, allí concentrada ese día, nos hizo objeto del más apoteósico recibimiento, al que vino a sumarse la población.

Del crucero “Libertad” (buque insignia), se requirió nuestra presencia, marchando al mismo una comisión, que fue recibida por el Jefe de la Flota, D. Miguel Buiza, acompañado por el Comité Central de la misma, recogiendo los comisionados las instrucciones pertinentes. Aquel mismo día, a las cuatro de la tarde, salimos para Cartagena, donde se nos tributó idéntico recibimiento que en Málaga. En este trayecto, se precedió a nombrar el Comité de a bordo.

En el archivo fotográfico del ABC, conservan estas espectaculares fotografías:
El crucero Méndez Núñez. Durante la Guerra Civil la marinería hizo desembarcar a los oficiales en Fernando Poo, y se puso a las órdenes del gobierno de la República.
El pie de foto original (ABC 10/09/1936) decía: "El crucero Méndez Núñez, otro de los barcos ganados para la República por el heroísmo de la marinería, desembarcó en Fernando Poo a los jefes y oficiales sublevados."

Fecha: 1936
Ref.: 1202281199
Palabras clave: Guerra civil española 1936-1939Cruceros (Barcos)Autor: Fustero

Acciones navales del "Méndez Núñez" durante la Guerra de España, periodo 1936-1938.

En honor a la verdad, forzoso es decir que el viejo crucero cuenta en su haber una lucida campaña a lo largo de estos dos años de guerra. Y podríamos indicar que ninguna de las acciones sobresalientes de la lucha ha escapado a su intervención.

Con el grueso de la Flota, participó en la acción sobre la costa de Motril, cosechando blancos tan magníficos como la destrucción de un importantísimo puente y una fábrica de azúcar.

Junto con los destructores “Sánchez Barcáiztegui” y “Gravina”, tomó parte en la operación de Pollensa, en las Islas Baleares. Más tarde, le cupo el honor de figurar en 1os magnos combates de Cherchel y Cabo de Palos. Todo ello, amén de los innumerables servicios de convoyes realizados.

Regreso del Méndez Núñez


En el archivo fotográfico del ABC, conservan esta espectacular fotografía:

Los tripulantes del crucero "Mendez Núñez" saludando con el puño, después de llegar de Fernando Poo, para ponerse a las órdenes del bando republicano.

Fecha: 1937Ref.: 4400217
Palabras clave: Zona RepublicanaMarinaCartagena,CrucerosMurciaMéndez Núñez
Autor: Hermanos Izquierdo
Tipo: FOTOGRAFÍAS NEGRO

viernes, 5 de agosto de 2016

El fusilamiento de Fulgencio Rosique Maya

Tan sólo, un ejemplo de aquellos que -vinculados a Guinea Ecuatorial- fueron víctimas de la represión:

Como es habitual entre los represaliados por el franquismo, no hay mucha información de Fulgencio Rosique Maya.

Fulgencio nació en el territorio insular español del golfo de Guinea e ingresó en la guardia civil en 1934. Leal al gobierno, le sorprendió el golpe de Estado en Granada, por lo que el 5 de agosto de 1936, a las dos semanas del mismo, fue sentenciado a muerte en Consejo de Guerra.

José Ignacio Barrera Maturana recoge en Grafitos y memoria histórica: la tapia del cementerio de Granada:

«Desde el primer momento de la sublevación, ante el cerco que sufría la ciudad y para evitar posibles focos de insurgentes, se instauró un régimen represor de terror, con la idea de someter a la población no adepta al movimiento golpista. Se trataba de “la eliminación del adversario bien por el silencio, bien por la eliminación física, mediante el asesinato”. A las primeras detenciones selectivas de las autoridades republicanas (Alcalde, Concejales, Gobernador Civil, líderes de los partidos marxistas y organizaciones sindicales socialistas y anarquistas), siguieron masivas detenciones de simples militantes, obreros y profesionales (abogados, maestros, catedráticos, médicos…) que se habían opuesto de una forma u otra al golpe militar, o manifestaron en algún momento su lealtad o simpatía por la República (...).

En un principio, a los presos más relevantes se les sometió a consejos de guerra y a juicios sumarísimos, carentes de garantías jurídicas. Después, los juicios ya no se llevaron acabo, y miles de presos serian ejecutados directamente. Cada noche en la cárcel, se leían públicamente las listas de los presos que habían sido condenados a muerte. Luego, unas horas antes del amanecer, eran llevados en camiones hasta las tapias del cementerio donde serían fusilados. Merece la pena relatar algunos de los testimonios que nos han llegado de estos terribles hechos. El primero procede del diario de Robert Neville, cronista del New York Herald Tribune, publicado íntegramente en ese periódico. Neville, llegó a Granada el 18 de julio de 1936 y permaneció en la ciudad hasta el 12 de agosto:
“Ya hemos desentrañado la significación de la ráfaga de disparos que oímos cada mañana al amanecer y cada tarde al anochecer. También hemos podido relacionarlo con los camiones de soldados que suben por el Washington Irving unos pocos minutos antes de que se oigan los disparos y que bajan otros minutos después. Hoy cuatro de nosotros jugábamos al bridge en una habitación de la segunda planta del hotel cuando pasaron dos camiones. Desde abajo habría parecido que todos los hombres en aquellos enormes camiones fuesen soldados, pero hoy los vimos desde arriba y observamos que en el centro de cada camión había un grupo de paisanos. El camino que pasa por el Washington Irving va al cementerio. No va a otro sitio. Hoy los camiones subieron con aquellos paisanos. En cinco minutos oímos los disparos. A los cinco minutos bajaron los camiones, y esta vez no había paisanos. Aquellos soldados eran el pelotón y aquellos paisanos iban a ser fusilados”
La segunda noticia la ofrece la escritora norteamericana Helen Nicholson, en su libro Death in the Morning, publicado en Londres en 1937. En julio de 1936, veraneaba en una casa situada en el Camino del cementerio:
“Desde hacía bastante tiempo las ejecuciones habían ido aumentando a un ritmo que alarmaba y asqueaba a toda la gente ponderada. El guardián del cementerio, que tenía una pequeña y modesta familia de 23 hijos, nada menos, le rogó a mi yerno que le encontrara algún sitio donde su esposa, y sus 12 hijos más pequeños, que todavía vivían con ellos, pudiesen recogerse. Su casa en la portería –situada en la misma entrada del cementerio- les resultaba ya intolerable. No podían evitar el oír los tiros y a veces otros sonidos –los lamentos y los quejidos de los agonizantes – que hacían de su vida una pesadilla, y temía el efecto que pudiesen producir en sus niños más pequeños”. 
Pero los asesinados no eran sólo los presos mandados desde la cárcel de Granada, que maniatados y transportados en los “camiones de la muerte” cruzaban la ciudad por la Gran Vía y subían por la Cuesta de Gomérez para enlazar con el Camino del cementerio, sino también, aquellas personas que la “Escuadra Negra” (facciosos adeptos al golpe militar) secuestraba directamente, los llamados “paseos”, y eran conducidos en coches ligeros hasta las tapias del cementerio.».

Así, Fulgencio Rosique Maya fue fusilado a los 21 años de edad y enterrado en el cementerio de Granada.

El nombre de Fulgencio Rosique Maya se encuentra entre
los 4.000 del muro de la memoria en el cementerio de Granada.
Datos del Registro del Cementerio de Granada publicados por E. MOLINA FAJARDO: Los últimos días de García Lorca (Plaza & Janés, 1983). R. Gil Bracero y Mª Isabel Brenes "Jaque a la República (Granada 1936-1939)" Ediciones Osuna.2009.
Recopilados por la iniciativa Todos los nombres.

lunes, 25 de julio de 2016

... y los heredados de la República

Ésta es una historia peculiar: eufóricos por la victoria del Frente Popular tras la caída del gobierno de derechas provocada por la trama guineana del escándalo Tayá, los frentepopulistas del territorio son expulsados por resolución del Gobernador y confinados a prisión en Canarias. El golpe de Estado les sorprenderá en la cárcel, y -pese a estar confinados- son heredados por los franquistas y mantenidos en prisión como una amenza para su proyecto.

Por esta Calle 19 de Septiembre, pasaron muchos:
pasaron los republicanos y funcionarios coloniales que no se pusieron a disposición de los golpistas, pero también la tripulación del Fernando Poo y del Méndez Núñez, así como los viejos coloniales a los que les pilló el conflicto en España y se les reclamaron deudas pasadas y futuras. O incluso los guineanos de origen que acabaron combatiendo y terminaron en el exilio, con una España que renegaba de ellos y sin una Guinea Ecuatorial a la que regresar.

Carta "Los republicanos de Fernando Poo son perseguidos"
de José Serrano Roldán en La Libertad,
11 de junio de 1936.
Pero hay un pequeño colectivo: los frentepopulistas de Fernando Poo. La historiografía franquista se referirá a ellos como «una docena de descontentos sin prestigio ni arraigo: un comerciante de Santa Isabel, don Jaime Gay Compte, hombre apasionado y violento; un contratista de Obras, José Serrano Roldán, aventurero procedente de Tánger, que había creado en la isla un logia llamada "Fernandina número 17", filial de otras de Valencia y Barcelona; un médico, Abelardo Lloret, y unos cuantos funcionarios de menor cuantía y colonos descalificados».

El escritor José Antonio Rial, compartió prisión con alguno de ellos tanto en la cárcel de Fyffes como en el penal de Gando.

En su novela La prisión de Fyffes lo recoge así: «Santos y Pérez procedían de más lejos. Eran presos de la República. Habían intentado la formación del frente popular en la isla de Fernando Poo, y el gobernador de la colonia los deportó a Las Palmas, donde los encontró, encarcelados, el alzamiento militar».
En ese caso, se trataba del comerciante Rafael Santos y del abogado Antonio Pérez a los que el Gobernador Luis Sánchez-Guerra Sainz había aplicado el artículo 5º del Reglamento de Funcionarios en Guinea, tras decretar el 5 de junio el estado de excepción, por su euforia tras la caída de la coalición de derechas por la Gürtel guineana de la CEDA y la posterior victoria del Frente Popular.

No es extraño que coincidieran, ya que -conforme al Congreso: los campos de concentración y el mundo penitenciario en España durante la Guerra Civil y el franquismo- Fyffes se significó como un espacio de hacinamiento de todo tipo de presos: «el máximo número de presos que llegó a acoger fue de 1.248, alcanzados el 28 de febrero de 1937 con la llegada de los 101 detenidos procedentes de la colonia española de Fernando Poo».

Como recuerda Juan Rodríguez Doreste, «lo que sí resultó ardoroso fue el largo encierro. Amontonados en unos barracones, en condiciones climáticas tan desfavorables, con servicios higiénicos y sanitarios apenas elementales, desprovistos de ejercicio y de adecuada alimentación, la salud de los presos comenzó a quebrantarse, su estado físico a descaecer visiblemente».
De hecho Rial escribiría que su primera impresión de Fyffes fue «la de haber descendido a un pútrido submundo de cloacas y canalillos, donde cientos de sujetos desarrapados se agitaban, inquietos y expectantes. (...) Con el tiempo la falta de higiene fue envenenando hasta los ladrillos de Fyffes. Durante todo el día las colas de presos se alineaban delante de las letrinas, y los que a puertas francas, y delante de sus compañeros vaciaban sus vientres, eran apremiados por los de las colas para que les dejaran los puestos. Los ocho agujeros, e incluso la cloaca y el agua, resultaban insuficientes para contener y arrastrar las deyecciones de aquellos dos mil comedores de rancho, y los retretes se llenaban hasta rebosar y un río negro salía de aquel ángulo, en fermentación, del edificio, que corría al patio y, por una canal descubierta, salía a las huertas de afuera».

Posteriormente serían concentrados en el Penal de Gando«Y así un día aparecieron por Gando, derrotados, pálidos, con evidentes señales del estrago corporal que les había causado una reclusión que lindaba en infrahumana. (...) Llegaron los detenidos en la Guinea española, que procedían de la isla de Fernando Poo y del territorio del Río Muni, a los cuales se habían incorporado los tripulantes capturados del vapor de la Compañía Trasmediterránea, llamado precisamente el Fernando Poo, hundido en las aguas del puerto de Bata. Eran aproximadamente unos ciento cincuenta en total, entre tripulantes y coloniales. De los primeros salieron las bajas más importantes que causó la expedición conquistadora». Entre ellos estaba igualmente
Imagen del campo de concentración del Lazareto de Gando en Gran Canaria
(Cortesía de Fernando Caballero Guimerá).
En "Los campos de concentración de Franco" de Carlos Hernández de Miguel.
El origen de esos presos heredados por el franquismo, queda recogido en La Guinea Española, como parte del texto conmemorativo del 2º aniversario del triunfo del golpe de Estado en la isla: «Cuando los sucesos electorales de febrero de 1936 colmaron los alientos de cierto sector, que se iba agrupando: a partir de esa fecha aparece entre nosotros como fuerza organizada y atrevida el Frente Popular. Aquella masa ya preparada, tomó cuerpo; y se sintió en condiciones de actuar, comenzando a reclutar adeptos y simpatizantes; anteriormente, esta labor hubiera sido difícil por falta de costumbres políticas entre nosotros (…) Entre esos elementos diversos prevaleció por su influencia y actividad un sector izquierdista, calculador, que conocedor de los componentes de la nueva agrupación, fue actuando con tiento, pero con un impulso ascendente, hasta que, por el retraimiento de unos y osadía de otros adquirió verdadera beligerancia, llegando a ser fácilmente oídos sus primates en las altas esferas, a donde tenían fácil acceso: fue un acto de excesiva confianza en la protestada legalidad de los Frentes, el autorizar esa agrupación; y aunque se quiso frenar embarcando más tarde para Canarias a algunos de sus más revoltosos, la medida fue ya tardía y así es como la agrupación no plegó alas, sino que cobró mayores bríos. Así se evidenció, con sus concomitancias con los extremistas del Méndez Núñez; en sus continuas reuniones, organizadas en seccionen diversas; cambios de impresiones frecuentes en bares y casas particulares: se organizaron mítines, pero dada su tendencia hubieron de reducirse y aun negarse».


Bando del 5 de junio de 1936: «El modo de ser interpretado, por algunos, el derecho a la libre emisión de sus ideas, por primera vez reconocido en la Colonia durante el mando de este Gobernador General y el evidente estrago que a la causa de la colonización está ello ocasionando, obligan al Gobierno General, contra lo que fuera su deseo, si el freno del patriotismo hubiera sido suficiente, a adoptar las siguientes medidas,...».

Así, el diario Acción recoge en su edición del 28 de junio de 1936, que a bordo del Ciudad de Cádiz «venían cuatro detenidos conducidos por un cabo de la guardia colonial, de Santa Isabel. Estos han sido detenidos en Fernando Póo, por órdenes del gobernador civil, que los manda a disposición del Presidente de la Audiencia de Las Palmas, por el delito de alteración del orden público, durante los recientes sucesos ocurridos en nuestra colonia de Santa Isabel de Fernando Póo».

Tras el 18 de julio, pese a no poder imputarles de faltas contra los Bandos emitidos por la autoridad militar (por estar precisamente en prisión),  se optó por retenerlos en la cárcel como presos gubernativos.

martes, 19 de julio de 2016

El presidente africano

El 19 de julio de 1936, tras el intento de Diego Martínez Barrio de formar gobierno para frenar el golpe de Estado, Manuel Azaña encargará a un latinoamericano la presidencia del Gobierno Español.

Se tratará de José Giral Pereira, ciudadano español nacido en Santiago de Cuba el 22 de octubre de 1879.

Ese hecho, sólo es equiparable a la presidencia del Gobierno por parte de un africano. Esto ocurrirá un año después cuando Juan Negrín López, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de febrero de 1892, asuma la presidencia el 17 de mayo de 1937.

Posteriormente, ambos se alternarán en la presidencia del gobierno de la República en el exilio.

Los dos fueron igualmente  depurados sin garantías procesales e inhabilitados catedráticos por el franquismo a través de la Orden del 3 de febrero de 1939, del Ministerio de Educación Nacional:
... se separa definitivamente por ser pública y notoria la desafección de los catedráticos universitarios que se mencionarán al nuevo régimen implantado en España, no solamente por sus actuaciones en las zonas que han sufrido y en las que sufren la dominación marxista, sino también por su pertinaz política antinacionalista y antiespañola en los tiempos precedentes al Glorioso Movimiento Nacional. La evidencia de sus conductas perniciosas para el país hace totalmente inútiles las garantías procesales que, en otro caso constituyen la condición fundamental en todo enjuiciamiento, y por ello, este Ministerio ha resuelto separar definitivamente del servicio y dar de baja en sus respectivos escalafones a los señores: Luis Jiménez de Asúa, Fernando de los Ríos Urruti, Felipe Sánchez Román y José Castillejo Duarte, catedráticos de Derecho; José Giral Pereira, catedrático de Farmacia; Gustavo Pittaluga Fattorini y Juan Negrín López, catedráticos de Medicina; Blas Cabrera Felipe, catedrático de Ciencias; Julián Besteiro Fernández, José Gaos González Pola y Domingo Barnés Salinas, catedráticos de Filosofía y Letras, todos ellos de la Universidad de Madrid. Pablo Azcárate Flórez, Demófilo de Buen Lozano, Mariano Gómez González y Wenceslao Roces Suárez, catedráticos excedentes de Derecho
Y los dos presidentes, el africano y el americano fallecerán en el exilio.


lunes, 18 de julio de 2016

El curioso alzamiento en Guinea

Asodegue reproduce en el portal de su primera etapa "El curioso alzamiento en Guinea" de José Luis Vila-San Juan:


   José Luis Vila-San Juan publicó en 1974 en Ediciones Nauta el libro "Así fue? Enigmas de la guerra civil española" uno de cuyos capítulos (entre las páginas 175 y 188) trata de las condiciones del levantamiento militar de 1936 en Guinea Ecuatorial.

   El escrito de Vila-San Juan queda a medio camino entre el reportaje periodístico y el ensayo histórico. Refleja casi exclusivamente la visión de aquellos acontecimientos de una de las partes en conflicto: la de las personas que el autor califica como gente de orden. Faltan los otros. Los otros son, por una parte, las gentes del Frente Popular, a los que en términos de estricto franquismo se retrata unas veces como los fracasados de la colonia y otras como peligrosos revolucionarios; faltan también los ecuatoguineanos, a los que sólo se alude cuando se habla de los integrantes de las unidades de la Guardia Colonial.

   A pesar de todo, se trata (creemos) de un trabajo con interés y que, pese a los años, sigue siendo el único que trata de este tema.


EL CURIOSO ALZAMIENTO EN GUINEA



1.     — La Historia abandona a Guinea.

   En 1936, el actual territorio de la Republica de Guinea Ecuatorial era una colonia española formada por la isla de Fernando Poo (unos 2.000 km2, situada a 35 Km del continente), la propiamente llamada Guinea Continental (entre Camerún, Gabón y el golfo de Guinea, 26.000 km2) y las pequeñas islas de Annobõn (muy distante), Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico. La capital de la isla de Fernando Poo, era, y es, Santa Isabel. La del continente, Bata.

   Muy poco, casi nada, se ha escrito sobre lo ocurrido en Guinea en aquellas fechas de julio de 1936 que conmovieron a toda España. Y Guinea, aunque distante y en África, también era España. Era mucho más España que Marruecos, porque Guinea era una colonia, mientras Marruecos (exceptuando las plazas de soberanía) era un protectorado. (1)

   Sin embargo, siempre que se habla de África en nuestra guerra, de oficiales africanistas, etc., los autores se refieren a Marruecos, y en todo caso, aunque en menor escala, al Sahara Español o Río de Oro, nunca a Guinea. Entre los vanos y múltiples trabajos que he estudiado sobre la Guerra Civil española, sólo he encontrado una breve referencia en Crónica de la Guerra de España (Edit. Códex) y aún en ella, hay algunos conceptos que no encajan con cuanto he indagado directamente de personas cuya veracidad me merece la más absoluta confianza. Estas personas a que aludo, no me permiten publicar sus nombres, dado que en la actualidad continúan manteniendo contactos comerciales, e incluso personales, con el territorio guineo, y cualquier palabra o frase, mal interpretada por el Gobierno del Presidente Macias, podría dar lugar a serios disgustos. Hoy, en la República de Guinea Ecuatorial no está el horno para bollos. Si la Historia ha abandonado a Guinea y se ha despreocupado por cuanto sucedió en Guinea el 36, no es menos cierto que España tampoco superó su paternidad respecto a los españoles que estaban en Guinea el 36 y el 68.



2.     — República, Gobierno del Frente Popular y 17 de julio

   —Los españoles que fuimos a Guinea —me dice uno de mis comunicantes— podíamos ser cualquier cosa, menos políticos... Yo llegue el 33. Aquellos españoles habían ido allí, sencillamente, por ambición. Por un correctísimo deseo de lucro: buenos sueldos (aunque dificilísimas condiciones de trabajo, habitabilidad, clima y salubridad), largos permisos o vacaciones retribuidas, posibilidades de ascensos y de independizarse, etc.

   Lógicamente, como en todo este tipo de emigración, se barajaban muy distintos caracteres: el trabajador formal, el vago, el aventurero, el que tiene suerte y el que no la tiene.

   —En los años 34 y 35, el Gobierno seguía preocupándose mucho y muy bien por la población de Guinea. Tanto por los nativos como por nosotros. Especialmente, en cuestiones de Sanidad colonial: uno de los grandes triunfos fue la batalla contra la mosca tse-tse, transmisora de la enfermedad del sueno que, al revés de lo que la gente cree, no produce sueño, sino que lo impide...

   —Hablemos más de política.

   —Esto era política.

   —Si claro, pero, había lucha entre los partidos políticos?

   —No. No es que hubiese o no lucha, es que no había partidos políticos.

   —Pero Vds. bien tendrían ideologías distintas...

   —Nosotros habíamos ido allí a trabajar y a luchar por ganar dinero. La Península, Madrid y el Congreso, quedaban muy lejos.

   La política empezó al final del periodo inmediatamente anterior al 17 de julio.

   La potencialidad económica de Guinea, en aquellos tiempos, era baja. Existían sólo cuatro o cinco Compañías fuertes. No podían dar buen trabajo a cuantos habían llegado allí en busca de un Eldorado. Quien no servia, quien no resistía, quien no se superaba en esfuerzo y en tesón, quedaba marginado. Entonces se empezó a hablar del Frente Popular. Se adherían los fracasados, los descontentos con su situación, que no habían sabido elevar.

   —En las elecciones de febrero de 1936, ¿qué resultados hubo?

   —No hubo elecciones.

   —¿No votaron Vds. o no se efectuaron allí elecciones?

   —No se efectuaron.

   El llamado Presidente del Frente Popular —único partido existente en Fernando Poo— había ido reclutando a sus adeptos casa por casa (como quien hace seguros), ya que en el Casino —una especie de club privado— sólo tenían entrada los propietarios y apoderados, lo que significaba que, aun en la eventualidad de que hubiera podido hacer allí su propaganda, poca clientela hubiese conseguido...

   —En total logró reclutar unos 150 hombres. Pero, nunca fueron extremistas. Era un Frente Popular muy moderado.

   De todas formas, el Gobernador General, Luis Sánchez Guerra, el 5 de junio declara el estado de excepción, que, prácticamente, ni se notó. Asimismo, solicitó a Madrid un barco de guerra, como medida preventiva. El crucero «Méndez Núñez» llega a Santa Isabel el 24.

   —El Gobierno, ¿era muy izquierdista?

   —Luis Sánchez Guerra era un caballero de arriba abajo. Ingeniero de Caminos, fue el quien había ya realizado el puerto de Alicante. Era hijo del ex ministro José Sánchez Guerra. (2)

El casino en 1936.
   El 14 de julio, la población de Guinea se enteró del asesinato de Calvo Sotelo. «Aquello» ya caus
ó cierto malestar en el Casino y entre la gente de orden. Sin embargo, cuando el 18 se anuncio el levantamiento en Marruecos, la noticia se comentó frívolamente, sin serle concedida la importancia y trascendencia que tendría.

   Tanto es así que, pese a los sucesos del «Méndez Núñez» que relataré a continuación, gente de orden (de los del Casino) me afirman unánimemente que, desde el 17 de julio hasta mediado agosto, la vida allí transcurrió dentro de la más absoluta normalidad.



 3.     — Desde el 18 de julio hasta el 18 de septiembre

   «En la Estación de Comunicaciones Radiotelegráficas de la Marina, instalada en Madrid, el radiotelegrafista Benjamín Balboa detuvo al Jefe de los Servicios, complicado en la sublevación, y consiguió establecer diálogo directo con los operadores de los buques, advirtiéndoles que vigilasen a sus mandos. Para impedir que se cerrasen las estaciones de radio y se aislase a la marinería, se dio a los Comandantes la orden de comunicar cada dos horas la situación geográfica de los barcos.» (3)

   A los radiotelegrafistas se les cursó el siguiente radio: «El Jefe de los Servicios de Comunicaciones del Ministerio de Marina ha sido detenido por complicidad con la rebelión. En su poder encontramos claves que también poseen los Comandantes de los buques. Desde este momento, y para que no seáis sorprendidos, si los conjurados alegan cumplir órdenes del Ministerio, no aceptéis ningún telegrama en clave. Todos los que partan de esta Nación serán transmitidos en lenguaje corriente. Considerad facciosos los que así no vayan.» (4)

   El 21 de julio, Matres, Comandante del «Méndez Núñez», pide permiso a Madrid para efectuar, con el Gobernador, un recorrido por las Islas. Pero Madrid le ordena el inmediato regreso a la Península. El 23, la marinería envía el siguiente mensaje: «U.M.R.A. vigilante. ¡Viva la Republica!» (5)

   «U.M.R.A.» son las iniciales de «Unión Militar Republicana Antifascista». El radio de Benjamín Balboa (6) había sido captado, y los marineros estaban a la expectativa, aunque, de momento, al observar que sus oficiales cumplían las órdenes del Gobierno de Madrid, se abstienen del uso de la fuerza. El crucero, en ruta de regreso a España, hace escala, el 28 de julio, en Freetown (Sierra Leona) para repostar. Allí, el Comandante recibe un telegrama de Canarias en el que se le propone unirse al Alzamiento. Pero la «U.M.R.A.» ha dicho que estaría vigilante, y lo está. ¿Por qué no se amotina? Quizá no tuviese seguridad en el triunfo. Posiblemente era una marinería más moderada que la de otros barcos, como después lo demostró. Pero está vigilante y avisa a Madrid. En el Ministerio, enterados de los probables planes de los oficiales de unirse a la sublevación, ordenan la vuelta a Fernando Poo. Es el 15 de agosto, y el crucero estaba ya en Dakar.

   El buque cumple, otra vez, las órdenes. Quizá, también, los oficiales eran más moderados que los de otros barcos.

   Anclan en Fernando Poo el 14 de agosto. Allí, la situación empieza a ponerse tensa. Eligen como Jefe al teniente de navío Bone, y destituyen al Comandante y a los demás oficiales. Planean un desembarco en Santa Isabel, pero el gobernador Sánchez Guerra, enterado, sube al buque, les arenga y consigue restablecer la calma.

   Todos los oficiales —excepto Bone— pueden bajar a tierra. Y el 30 de agosto el «Méndez Núñez» emprende de nuevo el regreso a la Península. Los oficiales desembarcados, de acuerdo con un agricultor simpatizante que se había puesto en contacto con un bananero alemán, se trasladan a él en una lancha, fugándose a Victoria (Camerún británico), y de allí a Las Palmas de Gran Canaria, «donde se encuentran con Bone que había conseguido escapar a nado.» (7)  (No tengo confirmación sobre este último detalle. Supongo que, de ser cierto, Bone se escaparía a nado cuando el barco estuviese anclado en algún puerto).


Milicias de F. E. de Santa Isabel (Guinea).
Meses antes del 18 de Julio existían milicias de Falange en Santa Isabel, organizadas por Luis Ayuso Sánchez-Molero, capitán de la Guardia Civil, las cuales apenas declarado el estado de guerra se presentaron correctamente uniformadas y equipadas en la forma que puede apreciarse en la figura.

   4.     — Sublevación en Fernando Poo: un tiro

   Según la Crónica de la Guerra de España, de Códex, la noticia de que el vapor «Fernando Poo» iba a llegar a Santa Isabel con un cargamento de armas para el Frente Popular y una tripulación revolucionaria, fue la que decidió la sublevación. Sin embargo, reconoce que cuando llegó (el 30 de septiembre, a Bata) únicamente portaba 6 fusiles y 1 pistola. O sea, la munición corriente de un mercante. Según las personas que vivieron aquellos días, que se sublevaron (también moderadamente) y que me han informado, la sublevación no tuvo relación alguna respecto a la llegada del «Fernando Poo».

   Todo lo contrario, pues el «Fernando Poo» arribó a Bata, en vez de a Santa Isabel que era su puerto de destino normal, precisamente por haberse insurreccionado la Isla.

   Como ya se ha indicado, la vida en Guinea había sido normal hasta mediado agosto. Por esas fechas, entre las idas y venidas del «Méndez Núñez» y su proceder respecto a la oficialidad, las escasas noticias que, con dificultad, se oían  por radio, el principio de escasez de suministros y el bloqueo de cuentas en los bancos (el único banco, el Exterior de España) impulsaron la tensión latente entre los dos bandos que, hasta aquellos momentos sólo había sido ligera incertidumbre.

—El Jefe de nuestra casa comercial —sigue informándome uno de mis comunicantes— había logrado huir de Barcelona y trasladarse a Lisboa. Desde allí nos explicó todo lo que significaba el Alzamiento: El terror impuesto en Barcelona por el proletariado dominante, y que aquello no era un pronunciamiento más., sino una verdadera guerra civil.

   El capitán Ayuso (de la Guardia Civil) propuso al teniente coronel Luis Serrano (de la Guardia
Colonial) la insurrección para ganar la isla a la causa nacional. Como el capitán Ayuso (que más tarde llegó a ser Director General de la Guardia Civil) era, entonces, Administrador Territorial en Santa Isabel, el mando militar, lógicamente, correspondía al teniente coronel Serrano, Jefe de la Guardia Colonial.

   —¿Era muy numerosa la Guardia Colonial? —pregunto.

   —Una compañía en Santa Isabel y dos en el continente. Estaba formada por soldados indígenas del continente (pamúes) en su casi totalidad. Los bubis (indígenas de la Isla), más instruidos, tenían, casi todos, ocupaciones  civiles o pequeños negocios; la mayoría eran propietarios agricultores.

   En estas condiciones, naturalmente, los dos militares tenían que contar con la gente de orden, aglutinándoles a favor de la sublevación pro-nacional.

   —La consigna fue presentarnos a las 12 de la noche del 18 de septiembre. Nos reunimos unos
cincuenta. Ninguno de nosotros pertenecía a ningún partido político. Pero el Frente Popular tampoco se había dormido, aunque siempre siguiendo la línea moderada que marca todo el proceso de la guerra en Fernando Poo. El mismo 18 de septiembre, destituye a Sánchez Guerra y nombra Gobernador a un medico-cirujano de mucho prestigio y potencialidad económica. Uno de los «triunfadores», no de los «fracasados», como hubiese sido lo lógico. (No me quieren dar su nombre. Yo lo he averiguado, pero quiero respetar el significativo silencio de mis comunicantes como correspondiente cortesía por los muchos otros datos que me han proporcionado.) El nuevo Gobernador ostentó su cargo sólo una noche (la del 18 al 19 de septiembre). Hoy es General de la reserva del Ejército español.

   —Se nos dio orden de detener, casa por casa, a los individuos del Frente Popular.

   —¿Hubo mucha resistencia?

   —No. Fue sencillísimo. ¿No ve que todos nos conocíamos?  Llamábamos,  entrábamos  y le  decíamos:   «Oye, Fulano,  quedas detenido;  tienes que venir conmigo.» El hombre se vestía y me acompañaba.

   —Así, ¿no se disparó ni un tiro?

   —Si. Se disparó un tiro. Sólo uno. Se hirió en la pierna a uno de ellos. Era uno que tenia un bar en la Plaza España (el «Chiringuito»). Más bien creo que fue un accidente.

   En la madrugada del 19, la isla de Fernando Poo ya es nacional. El teniente coronel Serrano se hace cargo del Gobierno y declara el estado de guerra, tal como habían hecho varios Generales dos meses antes. En realidad, era innecesario, puesto que el general Miguel Cabanellas, como Presidente de la Junta de Defensa Nacional, ya había firmado y proclamado en Burgos, el 28 de julio de 1936, un Bando cuyo articulo 1.° era:

   «El Estado de Guerra declarado ya en determinadas provincias, se hace extensivo a todo el territorio nacional.»

   Y sin embargo, inmediatamente, se viola el articulo noveno de ese mismo bando («Queda prohibido, hasta nueva orden, el funcionamiento de todas las estaciones radio-emisoras de onda corta o extracorta, considerándose a los infractores como rebeldes, a los fines del Código de Justicia Militar») precisamente para comunicar a Burgos la incorporación de la Isla al Bando nacional. Pero es que, naturalmente, ellos no conocían, todavía, tal Bando; y, aunque «el desconocimiento de la ley no exime el cumplimiento de la misma», la guerra es una cosa especial, Guinea es también algo especial, y la guerra en Guinea, como puede verse, fue extraordinariamente especial, Efectivamente, en contra del citado articulo noveno del Bando de Cabanellas, a uno de mis comunicantes se le ordenó el envío de un radio cifrado a Lisboa, al jefe de su casa comercial, informándole de los acontecimientos. Por mediación del Sr. Farina (más tarde Director del Banco de Crédito Local) que llevó el mensaje a Burgos, se enteraron allí de la victoria isleña.



 5.     — Fracaso de la sublevación en el continente

   En Bata, el Subgobernador (del Frente Popular) se negó a unirse a los sublevados de Santa Isabel. Quedaron, pues, incomunicados Isla y Continente. El 22 de septiembre hubo un pequeño intento de sublevación en Kogo (en plena selva) y se intentó una marcha sobre Bata, pero fue rechazada por las fuerzas gubernamentales. La mayoría de los madereros, sobre todo en las explotaciones forestales de Río Benito, huyeron al Camerún, y, muchos de ellos, desde allí se trasladaron a Santa Isabel en una lancha.

   Mientras tanto, el «Fernando Poo», buque de la Trasmediterránea que establecía el normal contacto comercial con la Península, se ha puesto en ruta hacia Santa Isabel.

   Y en Canarias, se ha constituido una fuerza de unos 200 voluntarios (8) que al mando del capitán Fontán, y como lugarteniente el capitán Hernández, se embarcan en un buque mercante, el «Ciudad de Mahón», al que se ha armado de un cañón. De estos dos hombres tan distintos, más tarde, el capitán Fontän será Gobernador de Guinea.
Voluntarios canarios en Fernando Poo.
Álbum familiar Casa Colón.



.6.     — Minibatalla naval

   Cuando, el 30 de septiembre, el «Fernando Poo» se encuentra en aguas intermedias entre la Isla y el Continente, no sabe a donde dirigirse, pues tanto desde Santa Isabel como desde Bata le están radiando que ellos son los gubernamentales y los otros los sublevados. Los primeros lo hacen con el propósito de apoderarse del barco (lo que de-muestra que no es cierta la circulación de la noticia de que iba a llegar con una tripulación revolucionaria bien armada, pues en tal caso seria suicida atraerlo) y los del Continente, porque era la verdad.

   En la duda, el radiotelegrafista del barco se comunica con Madrid, desde donde le aclaran la verdadera situación. (¡Si todos los militantes del Frente Popular hubiesen sido radiotelegrafistas quizá hubiesen podido ganar la guerra!)

   Ese mismo día, atraca en Bata. Y, al igual que el «Uruguay» en Barcelona, es destinado a prisión flotante. La habitarán unos pocos sacerdotes y otros sospechosos de «auxilio a la rebelión». En Santa Isabel han perdido la presa. Lo estaban esperando con la Guardia Colonial armada y un suplemento de bombas de fabricación casera. Pero el «Ciudad de Mahón», salido de Canarias, le ha seguido a distancia. Y se presenta a los pocos días (9) frente a Bata. Dispara contra el puerto y contra el «Fernando Poo». Los elementos gubernamentales huyen.

   El «Ciudad de Mahón» ha ganado la minibatalla naval.



 7.     — Dos desembarcos y dos sorpresas

   Al desembarcar los voluntarios canarios, toman fácilmente la ciudad, y liberan a los presos del «Fernando Poo». Sólo hay que lamentar la muerte de un sacerdote ahogado durante la breve lucha, probablemente al intentar escapar. La sorpresa se produce al día siguiente de la minibatalla. Alguien observa que el «Fernando Poo» está cambiando su silueta. Efectivamente, está escorando. En pocos momentos, se hunde. Había sido alcanzado en algún punto vital bajo la línea de flotación, pero nadie se había apercibido de la gravedad.

   El «Ciudad de Mahón» y sus voluntarios zarpan para Santa Isabel. Allí se les espera entusiasta y alegremente, no como liberadores (pues la isla ya es nacional y vive en paz, prácticamente sin problemas), sino como confraternizadotes de la causa común.

   Serrano como ya he dicho, se ha hecho cargo del Gobierno. Al ex gobernador Sánchez-Guerra se le ha embarcado en un barco holandés con destino a Europa, recomendándole:

   —Desde el sitio al que arribe, trasládese Ud. a Burgos y preséntese a las autoridades (lo cual cumplió al pie de la letra).

   Solo están custodiados algunos elementos del Frente Popular (de los que se entregaron sin resistencia el 19 de septiembre).

   En Santa Isabel, no hay tribunales de mayor instancia. Ni los había antes, porque a los  delincuentes se les enviaba a Canarias, ni los hay de nuevo cuño (ni tribunales populares, ni militares, ni de
represión, nada).

   La tranquilidad reina en la Isla.

   Hasta que llega el «Ciudad de Mahón».

   Desembarcaron airosos  los voluntarios canarios, uniformados con unos monos blancos.
Atracado de popa en Santa Isabel de Fernando Poo una vez finalizada su campaña bélica que acabó con el hundimiento de su compañero de flota Fernando Poo. 15 de octubre de 1936, brazo en alto, y la Falange predominando en el acto.

   —No recuerdo ni camisas azules ni boinas rojas. Tampoco uniformes del Ejército —me aseguran. Y en aquel momento, los canarios asimilan la segunda sorpresa guinea. Se les recibe con indiscutibles muestras de amistad y aplauso, pero con la bandera republicana, roja, amarilla y morada. Una banda
de música entona, solemnemente, el Himno de Riego. (10)



 8.     — La tercera sorpresa

   Dice «Cödex» (11) que «aunque no tardaron en surgir raros celos contra los expedicionarios de Canarias, algunos de los cuáles acabaron por asentarse definitivamente  en la colonia, los nacionales habían incorporado a su Alzamiento los lejanos territorios de Guinea».

   Es cierto lo de que «algunos acabaron por asentarse definitivamente». Respecto a la incorporación al Alzamiento, no puede negarse que, por lo menos en la Isla, ya había sido efectuada casi un mes antes.

   En cuanto a los «raros celos» hay que subrayar que los elementos de la fuerza expedicionaria, a los que se esperaba como amigos, se comportaron en líneas generales, como ocupantes.

   Inmediatamente después de una Misa de Campaña, que coincidió con la Fiesta de la Raza, el 12 de octubre de 1936, los canarios se hicieron cargo de cuanto significaba mando. Los presos, hasta entonces respetados, fueron maltratados y apaleados. Los que se habían sublevado (la gente de orden) tratados casi como «nacionales de 2ª clase» o «semirrojos».

   Nada me han dicho en contra del Jefe de la expedición (el capitán Fontán). Si, en cambio, respecto a otro oficial, al que apodaron «Mi caballo murió» pues siempre iba con una fusta de montar (¿o de pegar?) aunque no tenia caballo.

   Puede decirse que hubo represalia. No cruenta, no como la de Badajoz, pero si saliéndose algo de la línea moderada que hasta entonces había prevalecido.

   Esta tercera sorpresa fue, sobre todo, para los que se habían sublevado el 19 de septiembre. Aquellos hombres que querían trabajar en paz, que ninguno de ellos estaba afiliado a ningún partido político, pero que les gustaba el orden. Y, que al fin y al cabo, cuando aquella madrugada fueron, casa por casa, a buscar a los del Frente Popular, no sabían como iban a reaccionar estos. Y, sin embargo, a pesar de esta sorpresa, deciden, a través de la cámara Oficial Agrícola y Forestal de Bata y del Sindicato Maderero, donar el 20% del producto bruto realizado aquel año, a favor de 1a causa nacional. Esta aportación, en su lógica relatividad, fue de las más generosas (o la más) de las que pudieran contarse en otras provincias sublevadas.

   —Esta donación, ¿fue espontánea? —pregunto.

   —Totalmente.

   —¿No hubo coacción?

   —Ninguna, en absoluto.

   Como empezaban a escasear los víveres, se pidió aprovisionamiento a la Península (a la zona nacional, naturalmente). Les enviaron el buque «España nº 5» cargado entre otras vituallas de higos secos. Quizá no estaban previamente seleccionados o quizá se estropearon en ruta, pero hubo que tirarlos.

   Al poco tiempo, fue nombrado Gobernador, Manuel de Mendibil y Elío. Eficiente, de amplia nobleza y comprensivo, Guinea empezó, otra vez, a funcionar normalmente.

   Y los hombres que se habían sublevado y que habían conseguido la Isla para la nueva España, volvieron tranquilamente a su trabajo. Sin apetencias políticas que no les interesaban para nada. Estos son los que la Historia había abandonado. Estos, y otros, son los que allí estaban cuando España abandonó Guinea en 1968.

Desfile en Campo Yaundé de milicias de Falange ante las autoridades el domingo 27 de septiembre de 1936.

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(1)    En el intento de España para demostrar su descolonización, Guinea pasó a ser parte integrante de España, en 1959, dividida en dos provincias españolas (como Tarragona o Valladolid) que se denominaron Prov. de Fernando Poo y Prov. de Río Muni. Esto sirvió únicamente, para entorpecer, más de lo que estaban, las relaciones entre: españoles y guineos, entre guineos españolizantes y guineos independentistas, y entre españoles residentes en Guinea y burócratas españoles residentes en Madrid. Nueve años después, España no tuvo más remedio que conceder la independencia a Guinea. ¡Y así les fue a los guineos españolizantes y a los españoles guineos!
     De todas formas, esta transmisión de poderes se efectuó dentro de la más aséptica legalidad española. No así de los guineos. Caso más extraño, en cambio, es el de Marruecos del - que, oficialmente, aún no se ha notificado a los españoles que lo hemos perdido.
(2)    D. José Sánchez Guerra, ex ministro y ex Presidente del Consejo con Alfonso XIII, declaro en su mitin, en el teatro de la Zarzuela, de Madrid, el 27 de febrero de 1930: “Yo he sido siempre hombre monárquico, constitucional y parlamentario (...) No soy republicano, pero conozco el derecho que España tiene de serlo, si quiere." En resumen, repudia al Rey. No abraza claramente la Republica, ni se adherirá al "Pacto de San Sebastián" pero, prácticamente, se sitúa junto a Miguel Maura y Alcalá Zamora, quienes intentaban crear una Republica moderada.
(3)  D. Ibarruri y colabs., Guerra y Revolución en España; Edit. Progreso, Moscú 1967, tomo I, pág. 135.
(4) Manuel D. Benavides, La Escuadra la mandan los cabos; México 1944, pág. 135.
(5)  Crónica de la Guerra de España; Edit. Codex, II, 191.
(6)    Benjamín Balboa llegó a Subsecretario de Marina. ¡Buena carrera desde telegrafista! Más tarde, con motivo del hundimiento del Jaime I —y no siendo ya Subsecretario—, incluso se permitió destituir personalmente al contralmirante Valentín Fuentes, Jefe de la Base Naval de Cartagena, al que dio 24 horas para abandonar la plaza. (N. del A.)
(7)    Crónica de la Guerra de España; Códex II, 191.
(8)    Crónica..., de Códex, añade que también iban Tiradores de Ifni (Ejercito Regular). Mis comunicantes lo niegan. Los Tiradores de Ifni llegaron en 1940 (acabada ya nuestra guerra), cuando, al socaire de la II Guerra Mundial, se preveían posibles expansiones españolas colonialistas.
(9)    Crónica..., de Códex, dice "el 14 de octubre". No puede ser, porque el 12, Fiesta de la Raza, ya estaba en Santa Isabel, después de haber bombardeado Bata. (N. del A.)
(10) Este despiste, dadas las circunstancias de incomunicación, aunque en aquel momento pudiese extrañar a los expedicionarios, no es comparable con el sucedido a los voluntarios de la División Azul al llegar a Alemania en 1940. También les recibieron con el Himno de Riego, ¡cuatro años después de tener relaciones formales los gobiernos de Franco y de Hitler!
(11) Crónica...;  II, 192.

... desde que la paz volvió a nuestra Patria

En octubre se cumplirán los 48 años de la joven república de Guinea Ecuatorial. Unos meses antes de la independencia, en pleno aniversario de golpe de Estado de 1936, Franco dirigió un mensaje a los Guineanos, a través de Manuel Fraga Iribarne: "En estos días en que se cumple un aniversario más de la gloriosa efemérides de nuestro Movimiento en la vida española (...) Vosotros, mejor que nadie, sabéis hasta qué punto España ha procurado, en todo momento, desde que la paz volvió a nuestra Patria, atender a vuestras necesidades presentes y prever vuestro futuro. De las provincias guineanas España ha sabido hacer un territorio ejemplar, que se compara favorablemente, en el orbe africano en que se halla inscrito, por el nivel de vida, por el estado sanitario, por el número de alfabetizados, por tantos datos que acreditan su progreso. Pero, sobre todos esos bienes, el Gobierno español os ha traído el más deseable de todos: el bien de la paz. En un continente convulsionado por las luchas raciales, tribales y sociales, en el que determinados pueblos han caído en ciertos momentos en niveles próximos a la anarquía, las provincias de Guinea han vivido en paz, en trabajo y en orden, en una línea constante de progreso y de confianza, sin los que todo intento de mejoramiento hubiese sido imposible".
Miliciana luchando en Barcelona,
julio de 1936.

¿Paz?

Entonces, ¿no hubo guerra civil en territorio ecuatoguineano?
Lo cierto es que sí: el territorio y sus pobladores no fueron ajenos ni al conflicto y ni a sus consecuencias.

Un 18 septiembre, la Guinea Española se acostó republicana.... y a la mañana siguiente, nada volvió a ser igual.

En este blog, te facilitamos algunas piezas para que puedas armar tu propio puzzle.

Acompáñanos en este paseo por la Calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel.

Franco, preparando su "mensaje para Guinea".