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viernes, 28 de agosto de 2020

Falange del mar

Mientras en la península el sindicalismo vertical era omnipresente, las provincias del África ecuatorial carecían incluso de procuradores en Cortes por el tercio sindical.

La explicación pasará probablemente por las dinámicas productivas y de propiedad inherentes a una sociedad extractiva y colonial. Resulta, sin embargo, extraño que sólo los productores (los madereros) estén sindicalizados en un territorio con presencia temprana de Falange.

Todavía en 1964, Antonio Ribeiro Ebuera -en ese momento jefe regional de la Obra Sindical de Cooperación de la Guinea Ecuatorial- presentó una moción en el III Congreso Sindical, solicitando la creación de una estructura sindical en el territorio: «Concedido por Su Excelencia el Jefe del Estado la autonomía económico-administrativa a estas provincias de Fernando Poo y Río Muni, y aprobado el Plan de Desarrollo para las mismas, entendemos llegada la hora en que la Organización Sindical española tenga en las mismas la realidad de aquellas actividades que le son peculiares y puedan encajar dentro de las características y peculiaridades de nuestras provincias, siendo a la vez elemento activo que influya en el desarrollo de la vida económico social ríe nuestra región de igual forma que lo es en el resto de las provincias.
Entendemos que en el régimen laboral que tan directamente afecta no solamente a los trabajadores nativos de aquellas provincias, sino a los que habiendo nacido en otra de la Península están allí desplazados, debe la Organización Sindical intervenir de la manera y forma más conveniente y oportuna para que los beneficios de una legislación social que asombra al mundo les llegue también a ellos como elementos integrantes de la misma comunidad nacional y en donde la citada legislación tiene vigencia, dejando de constituir, como lo es en estos momentos, una excepción».
Ese mismo año, el tomo dedicado a Guinea Ecuatorial de la serie España en Paz publicada por los "XXV años de Paz" (festivo eufemismo para el aniversario de la Victoria de los golpistas de 1936), se recogía como un logro la paulatina creación de cooperativas en los poblados, anticipo de futuras estructuras sindicales: «No existen en Fernando Poo otras asociaciones que las de carácter religioso, deportivo, recreativo y cultural, así como una agrupación folklórico-tradicional para la conservación de las viejas tradiciones, como son los yangües, bailarines navideños de castizo sabor africano. Pueden ser citadas las Hermandades de la Pasión del Señor, entre las de carácter religioso, que agrupan fieles católicos, sin distinción de razas ni de color. La Sociedad del Tiro Nacional de Fernando Poo, o la del Club de Pesca Marítimo, entre las que se dedican a fines deportivos. Y la de ATAG (Agrupación Teatral y Artística de Guinea), para el fomento de la afición teatral y cultural, que cuenta con sus propios estatutos, local social, etc».

Fotos: Acto de la Cooperativa de San Carlos y banderines de cooperativas indígenas (cortesía de Crónicas de la Guinea Ecuatorial).




Coop. de Batete
Coop. de Bacaque

La acción sindical -seguirán en España en Paz- «no existe propiamente en la Región, ya que la mayor parte de los nativos españoles son propietarios y, como tales, socios de las respectivas Cámaras Agrícolas y de Comercio. A través de estas organizaciones se realizan, en cierto modo, la función sindical, representando los intereses de tales propietarios. Sin embargo, los días presentes abren una favorable perspectiva al nacimiento de la vida sindical en Fernando Poo. La integración de las cooperativas del Campo en la orgánica sindical, tuteladas y encauzadas por la Delegación de Asuntos Sociales, y sobre todo la participación de representantes autóctonos ecuatoriales en el Tercer Congreso Sindical y que entusiastas y espontáneamente pidieron al Ministro Secretario General del Movimiento la adopción del sindicalismo vertical en Guinea Ecuatorial, hacen prever, quizá para un futuro próximo, toda actividad emprendedora dinámica sindical, arraigando en las provincias ecuatoriales, a las que indudablemente favorecerá.»


Franco, recibiendo en audiencia a miembros de las cooperativas agrícolas de Fernando Poo.

Pero ¿realmente no hubo actividad del sindicato único en el territorio ecuatorial o sólo se limitó al cooperativismo?

Como sabemos, la información es escasa, sesgada y de difícil acceso. Por eso, os proponemos un ejercicio de cruce de datos para dar con algún indicador de su presencia.

Contextualicemos:

En Trasmeditarranea privatizada tras 24 años como compañía pública, constatamos el monopolio histórico de la compañía en el golfo de Biafra:
En 1921 consiguió la concesión para operar las denominadas "líneas de soberanía" -las que unen la Península con Baleares, Canarias y las plazas de Africa-, lo que le otorgó el monopolio de hecho en el transporte mercantil que mantuvo formalmente hasta 1998, cuando se liberalizó el sector.
Y que durante la guerra fue incorporada la Trasmediterránea a la Armada franquista, por decreto de 27 de octubre de 1936 y orden de 1º de noviembre, que ordenó la incautación por el Gobierno de nueve buques de Trasmediterránea, para su conversión en cruceros auxiliares.

Fue el caso, por ejemplo del "Ciudad de Mahón" que bombardeó la ciudad de Bata.

Pero ¿recordáis el nerviosismo del Gobernador Luis Sánchez-Guerra Sainz con la tripulación del Méndez Núñez por su relación con la población local y abierta simpatía frentepopulista?

No sería el único...: Durante la posguerra funcionó la Falange del Mar, creada para vigilar la conducta política de los marineros y oficiales de la Marina Mercante española y aportar información sobre el tráfico marítimo y la actividad de los puertos españoles y extranjeros.

Tampoco sería ajeno a ese proceso la discreta labor del Almirante Jesús Fontán Lobé (hermano del gobernador Fontán y primo de Franco) que fue por décadas presidente del Instituto Social de la Marina y del que los historiadores Xavier Casinos y Josep Brunet señalan como «tapadera de los servicios secretos especiales de los que era su jefe»: Estrecho colaborador de Carrero, a él se debe la concepción en plena guerra civil de la metodología de recopilación de información, elaboración de expedientes y difusión de oficio de los mismos con el fin de que se instruyeran las causas de responsabilidades políticas.
Pero esa ya es otra historia...

Ésta es la historia de la Falange del Mar:

Cuenta Francisco Blanco en Del final de la guerra civil (1939) a la desaparición de la Delegación Nacional del Servicio Exterior (1945), que
Otro núcleo de dependencia del Servicio Exterior lo constituían las Falanges del Mar. A principios de 1942 se nombraron unos Delegados Regionales de las JONS en la Marina en las cinco zonas en que quedaba delimitado el litoral español. Se establecieron delegaciones provinciales en Barcelona, Tarragona, Palma de Mallorca, Valencia, Castellón de la Plana, Alicante, Cartagena, Bilbao, Santander, Gijón, Pasajes, La Coruña, Vigo, Vivero, Cádiz, Huelva, Málaga, Sevilla y Las Palmas de Gran Canarias. El origen de esta nueva organización se encontraba en una orden de la Presidencia de la Junta Política para la creación de las JONS en la Marina mercante del 14 de Abril del 41, aunque la idea originaria de insertar a los marineros en el Servicio Exterior procedía de sus más remotos comienzos. Efectivamente, el apartado b del Art. 10 del Reglamento del Servicio Exterior Falange Española daba entre las competencias al Jefe del Servicio "La creación de JONS en toda clase de embarcaciones de la Marina Mercante como medio de expansión e independientemente de toda cuestión de trabajo a que estén afectos las tripulaciones de los mismos".

Se trataba de centralizar en esta organización bajo el mando del Servicio Exterior a los afiliados dispersos en las distintas Jefaturas Provinciales; éstas se veían obligadas a trasladar el expediente de los afectados por la disposición a la Delegación Nacional del Servicio Exterior de quien a partir de ahora dependerían. Para la difusión de estas originales organizaciones, que venían a ser una especie de Jefaturas locales de la Falange a bordo de los buques, el Servicio Exterior prepararía, a los pocos meses, unos actos de divulgación en zonas costeras. Esas agrupaciones marineras dieron lugar a las Falanges del Mar . En La Coruña se constituían en Mayo del 42 con actos celebrados en el Teatro Rosalía de Castro y donde Genaro Riestra, Salas Pombo (Jefe Provincial de La Coruña) o Enrique Llovet (Jefe de Propaganda del Servicio Exterior) anunciaban "una nueva era" para los hombres de la mar .

(...) Las Falanges del Mar vieron su reforzamiento por las necesidades de control que el Estado tenía en 1942 y para lo cual la Falange le venía a la medida. Además de la esperanza en el comienzo de "una nueva era" para los marineros, aquella nueva estructura respondía a dos graves motivos de preocupación: El que la entrada de material subversivo a territorio nacional se hacía sobre todo por las tripulaciones de los mercantes y entre los que se daban casos de deserciones y actitudes antirrégimen; y el que los intentos de las Jefaturas Provinciales de la Falange en zonas costeras habían fracasado en su captación de la marinería con niveles alarmantes de escasez. Está flaqueza en las JONS de la Marina Mercante era debida entre otras causas a que el proceso que se seguía de depuración del Partido había congelado las inscripciones de nuevos miembros, situación que resultaba preocupante para Ximénez de Sandoval, quien pedía al Secretario General normas excepcionales de afiliación para la marinería.
Desde la fundación de las Falanges del Mar y con la obligación de inscripción de toda la marinería a las mismas, se logró en un año el encuadramiento de 20.420 nuevos miembros, repartidos en 239 jefaturas locales a bordo de los buques.

El 1 de Diciembre de 1945 al borde de la desaparición del Servicio Exterior las Falanges del Mar fueron reorganizadas, dada la condición de miembros del Movimiento de sus integrantes, en el interior del Sindicato de Comunicaciones y Transportes.
Así que la respuesta es afirmativa. El sindicalismo vertical sí tuvo presencia en el territorio, como mínimo a través de la afiliación obligatoria de la tripulación de la monopolística Trasmediterranea al Sindicato de Comunicaciones y Transportes.





domingo, 23 de agosto de 2020

Procuradores en las Cortes franquistas

Éste es un tema interesante... vamos a intentar recopilar los nombres de los procuradores en las Cortes franquistas vinculados a lo que en ese momento eran las nuevas provincias de Fernando Póo y de Río Muni, en aplicación de la Ley de 30 de junio de 1959 de las Cortes Españolas por la que se convirtieron los antiguos distritos en sendas provincias. 

Tal vez, el primero de éstos fuera Juan Fontán Lobe (1943-1944), el exGobernador de Guinea Española y Director General de Marruecos y Colonias, pero en su caso la designación fue directa de Franco, no por una hipotética adscripción territorial. 


Franco en recepción con los ex procuradores de Guinea Ecuatorial, diciembre de 1968.
El saludo corresponde a Edmundo Bosio, en ese momento 
Vicepresidente del Gobierno Ecuatoguineano.

Elecciones 16.05.1958

  • Carlos Cabrera James​, administración local, Ayuntamiento de San Fernando (Fernando Poo).
  • Wilwardo Jones Niger, administración local, Ayuntamiento de Santa Isabel (Fernando Poo).
  • Francisco Javier Alzina de Boschi, administración local, Diputación de Fernando Poo (Fernando Poo).
  • Fernando Martorell Segovia, administración local, Ayuntamiento de Bata (Río Muni).
  • Felipe Esono Nsue, administración local, Ayuntamiento de Evinayong (Río Muni).
  • Juan José Verdugo Morcillo, administración local, Diputación de Río Muni (Río Muni).

«El presidente de las Cortes, D. Esteban Bilbao, recibió anoche en su despacho oficial la visita de los representantes en Cortes de África Ecuatorial D. Francisco Javier Alzina de Boschi, presidente de la Diputación de Fernando Poo; D. Fernando Martorell Segovia, alcalde de Bata; don Juan José Verdugo Morcillo; D. Carlos Cabrera James, representante por los municipios de Fernando Poo; D. Felipe Esono Nsue, alcalde de Evinayong, y D. Wilwardo Jones Niger, alcalde de Santa Isabel, estos tres últimos de color. El Sr. Bilbao les hizo saber que con los mismos derechos y obligaciones que los restantes procuradores en Cortes, no sólo podrán defender tus intereses, sino todos los que estén relacionados con Ios problemas generales del país, puesto que forman parte integrante de España.

Luego les explicó la fórmula de juramento, el cual no tendrá para ellos ninguna variación, puesto que todos son católicos,… ».


Juramento como procurador: «Pleno de este día en el que juraron 
procuradores negros de la Guinea», dirá el archivo.

Elecciones 02.06.1961

  • Carlos Cabrera James, administración local, Ayuntamiento de San Fernando (Fernando Poo).
  • Wilwardo Jones Niger, administración local, Ayuntamiento de Santa Isabel (Fernando Poo), sustituido por Abilio Balboa Arkins.
  • Francisco Javier Alzina de Boschi, administración local, Diputación de Fernando Poo (Fernando Poo).
  • Fernando Martorell Segovia, administración local, Ayuntamiento de Bata (Río Muni), sustituido por Pedro Lumu Matindi.
  • Felipe Esono Nsue, administración local, Ayuntamiento de Evinayong (Río Muni) y jefe de la tribu Oyec.
  • Juan José Verdugo Morcillo, administración local, Diputación de Río Muni (Río Muni), sustituido por Federico Ngomo Nandong.

«Sigue la comedia africana -titulará Ibérica de Victoria Kent desde el exilio neoyorquino-: Tres representantes negros toman parte hoy en la sesión plenaria de la Asamblea española, es la tercera sesión de este género que celebran las llamadas “Cortes”. Estos nuevos procuradores son: Don Wilwardo Jones Niger, alcalde de Santa Isabel, isla de Fernando Poo, Don Carlos Cabrera James, también de la isla de Fernando Poo, y Don Felipe Esono, del Rio Muni, en la Guinea española. Las dos posesiones españoles de Africa central (Fernando Poo y la Guinea) pasaron a ser, en julio de 1958, provincias españolas, como Ifni y Rio de Oro lo llegaron a ser seis meses antes».

En diciembre de 1963, se publica en el el BOE la Ley 191/1963, de 20 de diciembre, de Bases sobre el régimen autónomo de la Guinea Ecuatorial, y en su base II.2 se recoge que «El derecho de representación en Cortes queda garantizado como hasta el presente».

Elecciones 02.07.1964

  • Abilio Balboa Arkins, administración local, Ayuntamiento de Santa Isabel (Fernando Poo), sustituido por Ramón Blesa Boloix.
  • Evaristo Motede Euchi, administración local, Ayuntamiento de San Carlos (Fernando Poo).
  • Enrique Gori Molubela, administración local, Diputación de Fernando Poo (Fernando Poo).
  • Pedro Lumu Matindi, administración local, Ayuntamiento de Bata (Río Muni).
  • Dámaso Rafael Sima Obono, administración local, Ayuntamiento de Puerto Iradier (Río Muni).
  • Federico Ngomo Nandong, administración local, Diputación de Río Muni (Río Muni).


Elecciones 16.11.1967

  • Edmundo Bosio Dioco​, tercio familiar (Fernando Poo).
  • Ricardo María Bolopa Esape, tercio familiar (Fernando Poo).
  • Tomas Alfredo King Thomas, administración local, Ayuntamiento de Santa Isabel (Fernando Poo).
  • Enrique Gori Molubela, administración local, Diputación de Fernando Poo (Fernando Poo).
  • Alfredo José Jones Niger, Consejero Nacional del Movimiento (Fernando Poo).
  • Jose Nsue Angue, tercio familiar (Río Muni).
  • Pedro Econg Andeme, tercio familiar (Río Muni).
  • Federico Ngomo Nandong, administración local, Diputación de Río Muni (Río Muni).
  • Andrés Moisés Mba Ada​, Consejero Nacional del Movimiento (Río Muni).

Todavía, en noviembre de 1967, Edmundo Bosio preguntaba durante la Conferencia Constitucional: «Yo me he presentado a Procurador por Fernando Póo en las Cortas Españolas. Aunque sea negro ¿no soy igual que los Procuradores de otras provincias?».


Calurosa despedida a los procuradores ecuatoguineanos en su última sesión parlamentaria en las Cortes franquistas.
 

Con la independencia cesaron en las Cortes y se involucraron en la nueva institucionalidad ecuatoguineana: «Quiero, señores, dirígiros un saludo de don José Nsué, Ministro de Educación, y de don Pedro Econg, Ministro de Sanídad, que fue vuestro benjamín. Sus tareas en el Gobierno les han impedido venir a Madrid y el Presidente de la República me ha encargado que les represente. Están, de corazón, con nosotros en este hemiciclo».

Sus homólogos de Ifni se mantendrían todavía un año más en las Cortes, al igual que los saharahuis, que cesarían siete años después.

Sin embargo, pocos de esta veintena de procuradores ecuatoguineanos sobrevivieron a la iracunda administración de Macías. 

E igualmente, sus nombres se han diluido con el paso del tiempo -salvo momentáneamente el de Enrique Gori, por ser el tío de Rita Bosaho, o el de José Nsue al recordar a su fallecida hija María Nsue-, pese a que muchos de ellos tuvieron participación decisiva tanto en el proceso de independencia como en los primeros años de la joven república. 
 
Memoria histórica aparte, cuatro de ellos (Juan Fontán,Pedro Lumu Matindi, Abilio Balboa y Carlos Cabrera) conservan presencia en el callejero de Las Palmas, Bata y Malabo (tanto en el centro histórico de Santa Isabel como en el de San Fernando, actual barrio de Elá Nguema).

Ese olvido supone incluso que se hayan dado casos como el de Enrique Gori, cuya viuda (Esperanza Jones Dougan), se vio obligada a denunciar en 1990 al Ministerio español para las Administraciones Públicas por denegarle la pensión de viudedad. Así con todo, su petición fue desestimada.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Entradas memorables

Desde que empezamos este recorrido por la Calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel en octubre de 2015, hemos tenido algunas entradas con más éxito que otras...
Y algunas han sido incluso han sido un referente para otras publicaciones, como fue el artículo El delirio ultra: neonazis negros, falangistas «morenos» (La Felguera Editores) de Agente Provocador.

Esperamos que hayáis disfrutado de este paseo por la historia.

lunes, 10 de agosto de 2020

El relato por Juan Medina Sanabria

Los hermanos Juan y Pedro Medina Sanabria son fuente de inspiración e información para este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel.

El Blog de Pedro Medina Sanabria | Memoria e Historia de Canarias hace un trabajo constante de difusión, por lo que merece la pena bucear un rato por sus páginas.

Juan, a su vez, es autor de varias publicaciones. Destaca el trabajo Isleta, Puerto de la Luz: campos de concentración. En él, le dedica todo un capítulo a los 150 del campo de concentración del viejo lazareto de Gando, y presenta una relación de penados y sentencias. Os compartimos un extracto de la contextualización y desarrollo del conflicto en el territorio de la Guinea española:

Crucero ligero "Méndez Núñez" (modernizado). Hasta mediado de Septiembre 1936 el desconocimiento de su situación a bordo en relación con el levantamiento militar genera una total incertidumbre en la navegación de las aguas de Canarias desde la Guinea al estrecho de Gibraltar.
Situación anterior al levantamiento militar

A pesar de la distancia que los separa de la metrópoli, se vive un ambiente parecido al resto de España, incluso el periódico "El Defensor de la Guinea", de tipo colonial y atento sólo a los negocios materiales, a partir de 1931 hace constante propaganda republicana, y desde Febrero 1936, se convierte en el vocero del Frente Popular.
De esta manera se crearon conflictos y problemas que nunca habían existido en los territorios, viéndose como las tibias primeras medidas tomadas por el Gobernador General no llegaban a surtir efecto, obliga a una reunión de la Junta de Autoridades el 5 Junio 1936. Se promulga un Bando por el que se declaraba el "estado de excepción", que permite a la expulsión de dirigentes del Frente Popular, a los que se deporta y se ponen a disposición de la Audiencia de Las Palmas.
Estas situaciones obligan al Gobierno de la República, en respuesta a una llamada del Gobernador, a enviar a la Guinea un buque de la Armada, para calmar los ánimos y reforzar la autoridad española en estas tierras. Se designa el crucero "Méndez Núñez" al mando del Capitán de Fragata Trinidad Matres García, con una tripulación de 320 hombres.
Poseía las siguientes características:
- 6.140 tons. de desplazamiento.
- seis cañones Vickers de 152 mm.
- un cañón de 47,
- un cañón Armstrong de 76,2.
- cuatro ametralladoras del 7 y
- 12 tubos lanzatorpedos. 
Al inicio del alzamiento militar, ya se encontraba navegando por aguas al sur de Dákar, con rumbo Santa Isabel de Fernando Poó, donde llega el Domingo 19 Julio 1936, conociéndose ya en los territorios y a bordo el estallido del movimiento nacional. A su llegada, la dotación del crucero capta el interés y apasionamiento que los Oficiales mostraban oyendo a bordo las noticias que al respecto emite la única emisora española en la zona: "Radio Basilé". Comentaban las incidencias y pormenores sobre la actuación republicana para sofocar el levantamiento. Se decía que el Comandante y la Oficialidad eran, como la generalidad en la Armada, adictos a la causa nacional; la mayoría de los Subalternos, las Clases y la Marinería, eran leales a la República, estando muy politizados e influidos por la línea establecida por el Frente Popular. Se aseguraba que el "Méndez Núñez", según radio de su Comandante, promete unirse a las fuerzas nacionalistas en aguas de Canarias. Lo ciertamente documentado, es que el 21 Julio el Comandante del "Méndez Núñez", envía un radio al Ministerio de Marina en Madrid comunicando su propósito de salir el día 23 Julio con el Gobernador General a recorrer el territorio de las islas en viaje de una semana de duración; aprovecha la ocasión para pedir el envío de 300 tons. de carbón que necesita. Los planes que la Oficialidad pueda abrigar en relación con el destino de este barco se ignoran aún, aunque la estación de radio del crucero se encuentra absolutamente controlada por ella. La dotación parece inquieta y en actitud alerta. Un grupo de auxiliares, en el que lleva la voz cantante Juan Bautista Morales y Ramón Prado, consiguen sin grandes dificultades establecer contactos con los dirigentes del Frente Popular de Santa Isabel: "al que dieron cuenta de la situación de a bordo", y por este medio, utilizando de madrugada la emisora de la isla, se comunican con el Gobierno en Madrid. De improviso, ese mismo día 21, desde Madrid ordenan al "Méndez Núñez" el regreso a la Península. El Gobernador General no alcanza a entender el momento que se está viviendo y protesta airadamente. El barco no zarpa hasta el 24 de Julio. Para entonces, el 2°. maquinista Manuel Sierra Rivero, que se dibuja como cabeza de los Auxiliares y Cabos más politizados, consigue hacer llegar a Madrid, el siguiente mensaje: "UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista) VIGILANTE. VIVA LA REPÚBLICA". Pero lo que ni él ni sus seguidores saben que vía Las Palmas y desde Cádiz seguramente a través de radios portuguesas, los insurgentes, por su parte, hacen llegar al "Méndez Núñez" su versión de la situación y su consigna:
"EJÉRCITO Y MARINA LEVANTADOS PATRIOTA LEVANTAMIENTO SALVADOR ESPAÑA 18 JULIO ALZAMIENTO TRIUNFANTE ESPERANDO CAÍDA MADRID HOY. STOP. AUXILIARES ESCUADRA Y FLOTILLA DESTRUCTORES SUBLEVARON BUQUES, DESTITUYENDO JEFES Y OFICIALES, ASESINANDO VARIOS.STOP. DETENGA PERSONAL RADIOTELEGRÁFICO Y TODOS LOS AUXILIARES SOSPECHOSOS, ADVIRTIENDO RESTO Y CABOS SERÁN FUSILADOS AL MENOR INTENTO, COMO LO HAN SIDO EN ARSENAL LA CARRACA. STOP. NO HAGA CASO ESTACIÓN RADIO MADRID, ÚNICA EN PODER DE LOS COMUNISTAS. STOP. VIVA ESPAÑA."
La travesía es lenta. Después de carbonear y hacer víveres frescos sucesivamente en Lagos (el día 25) y Freetown (el 28), llega a Dákar a primeros de Agosto, entre el 5 y el 7. A Dákar se llegó dos días después de lo debido - recordarán algunos de los hombres de la dotación - lo que motivó un incidente, entre la Oficialidad y el Comandante, al manifestar aquélla su extrañeza por semejante tardanza, contestando desabridamente el Jefe, diciendo que, como se le volviera a hacer objeto de otra advertencia semejante, ordenaría poner la proa hacia alta mar, hasta que se agotase el último resto de combustible. Los nervios, cuándo menos, estaban a flor de piel y la nueva orden que allí se recibe de Madrid no hace más que ponerlos a prueba; hay que regresar a Fernando Poó y nadie se explica esta orden aparentemente insensata. Pero si es verdad que el Comandante había prometido unirse a las fuerzas franquistas en Canarias, la sospecha de que tuviera la intención de hacerlo encontrándose tan próximo como ya se encontraba de estas islas, sería la razón por la que Madrid le ordenó retornar a la Guinea. Ya para entonces el alzamiento de los militares de Marruecos se ha convertido en una verdadera guerra civil que afecta a toda España, y en la que empiezan a intervenir además potencias extranjeras. El destino del último barco de la Flota está a punto de jugarse. Estamos ya a mediados de Agosto. Auxiliares, Cabos y Marinería del "Méndez Núñez" firman abordo una declaración de adhesión al Gobierno de la República. El Comandante y Oficiales dan largas para evitar que el comunicado sea radiado a Madrid, y en reuniones que mantienen con grandes propietarios de fincas de la colonia, llega a prepararse hasta la toma del crucero. El Gobernador General Sánchez Guerra llegará a tiempo con nuevas órdenes de Madrid, en el sentido de forzar al Comandante (padeciendo fiebres palúdicas) y Oficiales no afectos al Gobierno Republicano que resignen el mando. Son desembarcados casi todos ellos y puestos a disposición de su Autoridad; se fugarán pronto y con facilidad. A bordo quedan el contador Capitán de Intendencia Nicolás Jiménez Basso, el médico Manuel Loma Fernández, el Teniente de Navío Ángel Bona Orbeta y el Alférez de Navío Manuel Guarchs Rojano. A estos dos últimos, por ser los que menos desconfianza despiertan, se les entrega el mando; cuatro días después se encuentran de nuevo en Dákar, donde los citados Oficiales se escapan a nado, para reunirse con sus compañeros, en Las Palmas de Gran Canaria, el 23 Septiembre 1936, el mismo día que, por fin, arriba el viejo crucero "Méndez Núñez" a Cartagena, conducido por el contramaestre de víveres Juan Montiel Cerdá y el segundo maquinista Manuel Sierra Rivero como Oficial de Derrota. Durante su paso por los territorios del Sahara Español, por la aviación destinada en Cabo Juby-Villa Cisneros, se estuvo vigilando la zona en su búsqueda, con resultado negativo. Cuando se confirma la llegada del crucero "Méndez Núñez" a Cartagena, desaparece la incertidumbre que había con este "peligro", dado que su estancia en aguas del golfo de la Guinea y canario-africanas así como estar casi toda la Flota bajo control de la República, tenían muchas actuaciones nacionalistas a la espera de la línea que iba a seguir este último buque de la Armada, que tarda más de dos meses en definirse a favor del Gobierno de Madrid. Un simple estudio cronológico de los documentos obtenidos y publicaciones editadas sobre los hechos acaecidos en los territorios de la Guinea Española durante esta etapa, indica que desaparecido el peligro del crucero "Méndez Núñez" las actuaciones se precipitan. En menos de un mes, estos ricos territorios se incorporan a la causa nacionalista, pasándose por las siguientes situaciones:

Zona de las islas

El 5 Septiembre 1936 el Gobernador General de los Territorios de la Guinea Española, solicita a Madrid ser cesado de su cargo, siendo aceptada su dimisión el día 17 siguiente, marchando al extranjero. Queda designado para relevarle el Coronel de Sanidad de la Armada Estanislao Lluesma García, que repetía en el cargo. Y como podrá verse a continuación, no llega siquiera a trasladarse a la Guinea. Se fraguaba en la isla de Fernando Poó un levantamiento militar, bajo la dirección del Teniente Coronel Luis Serrano Marangues, Jefe de la Guardia Colonial, que se pronuncia el 19 de Septiembre 1936, con la lectura y publicación de un Bando, donde establece de manera rotunda, como únicas órdenes a acatar, las emanadas por el Gobierno de Burgos, no produciéndose ningún hecho trágico en la isla. Al igual que en los lugares donde triunfaba en estos momentos el alzamiento castrense, se procede a la detención de individuos afiliados al Frente Popular y los considerados, por razón de sus actuaciones y conversaciones, desafectos con el nuevo régimen.

Por su lejanía y la detención de los posibles enlaces con el Gobierno de la República, esta nueva situación se mantiene totalmente en secreto, no llegando la noticia a Madrid, con quién se mantuvo la comunicación durante mucho tiempo sabiéndose de esta manera datos sobre la llegada del buque "Fernando Poó", que sólo traía 20 fusiles y unas cuántas pistolas. Se consigue también que se situase en Duala (Camerún) 119.648 francos, divisas muy necesarias para el desenvolvimiento de la colonia. Esa comunicación se rompe porque Madrid averiguó que las Autoridades de Santa Isabel estaban al mismo tiempo comunicándose frecuentemente con Canarias.

Zona continental

Sobre estos territorios se tenía la soberanía española desde las mismas fechas que "Fernando Poó" y demás islas, confirmándose un real dominio en las negociaciones llevadas a cabo en el Paris en 1900, siendo Embajador de España Fernando León y Castillo, que tras un laborioso regateo con las grandes potencias coloniales (Inglaterra, Francia, Alemania, etc.) que se aprovechan de la situación de España - había perdido la guerra de Cuba y todas las posesiones americanas y Filipinas-, logra que sea reconocida nuestra soberanía en unos 25.000 Kilómetros cuadrados de la zona continental, una de las tierras mas feraces del globo, aunque sometido a un clima terrible, casi insoportable para los europeos. León y Castillo obtiene con su intervención el título de Marqués del Muni. Una vez logrado el 19 Septiembre 1936 la incorporación de las islas de la Guinea al Gobierno de Burgos, desde Santa Isabel de Fernando Poó se ordena, primero por medio de radio-telegramas, el cese de los Autoridades de la zona Continental, designando a personas afectas al levantamiento militar como nuevas Autoridades. No acatada esta orden llega a Kogo una pequeña fuerza que inicia de esta manera el levantamiento militar en la zona, llegándose hasta enfrentarse con armas al encontrarse los dos bandos; sofocada esta situación huyen los desembarcados hacia los territorios extranjeros limítrofes. De esta manera se frustra la ocupación militar a favor del Gobierno de Burgos, quedando la zona Continental a las órdenes de la República. Después de estos incidentes el Gobierno de Madrid ordena al correo del mes de Septiembre m/n. "Fernando Poó" (había salido el día 15 de Barcelona), que se dirija directamente a Bata donde llega el 30 Septiembre, siendo recibido en olor de multitudes. Al comprobarse que solamente traía 6 fusiles y una pistola, se produce un gran desencanto; no obstante, el cargamento de arroz y otros comestibles, mitiga la ya preocupante escasez de muchos productos de primera necesidad. La tripulación del buque correo estaba compuesta por muchos ácratas de Barcelona (afiliados a la C.N.T.), muy influenciada por las directrices del Frente Popular. Estos individuos junto con residentes en Bata, de parecidas ideas, proceden a recorrer el territorio; destituyen al personal y detienen a particulares afectos al Gobierno de Burgos. Otra de las medidas fue el desmantelar los establecimientos religiosos y 17 Misioneros, 7 Monjas y otros prisioneros son trasladados, en la noche del 12 al 13 de Octubre 1936, al buque "Fernando Poó", poniéndose guardia armada a las entrada de los camarotes donde estaban los detenidos.

Llegada de la motonave "Ciudad de Mahón"

La m/n.Ciudad de Mahón que, una vez artillada en Las Palmas de Gran Canaria, llega a la Guinea Española y después de un combate se hace con la zona continental, hundiéndose la m/n. «Fernando Poó» a consecuencia de las averías producidas por los disparos de dicho buque.


Al inicio del Alzamiento Militar se encontraba en el puerto de La Luz (Las Palmas de Gran Canaria), la moderna motonave de la CIA. Trasmediterránea "Ciudad de Mahón", de 1.550 tons. de registro bruto y unos 14 nudos de velocidad. Fue construida en los astilleros de Echevarrieta de Cádiz en 1931. Requisada desde el primer momento conservaba su tripulación civil. El Sábado 26 Septiembre 1936, justo tres días después de llegar el crucero "Méndez Núñez" a Cartagena, y por tanto desaparecida esta amenaza en aguas canarias y de la Guinea, ordena que sea armado "en corso" la m/n "Ciudad de Mahón". Se inician estos trabajos el día 27 en los varaderos de la Gran Canaria por personal del Grupo de Ingenieros del Ejército, que desmontan un cañón de 101,6 mm. del cañonero "CANALEJAS" (se instala en la proa del buque) y otro de 75 mm. del guardacosta "ARCILA"(en la popa). Queda su instalación terminada, así como diversas obras de acondicionamiento del buque para su nuevo cometido, en la mañana del Sábado 3 Octubre siguiente. Es puesta la m/n. "Ciudad de Mahón" al mando del Teniente de Navío Balén y en la madrugada del 5 Octubre 1936, con un Batallón de soldados (unos 600 hombres) y marinos a bordo, a las órdenes del Comandante Gonzalo Gómez Abad, sale para la Guinea donde llega en la mañana del día 14 siguiente.

A unos 2.000 mts. del puerto de Bata iza bandera francesa, siendo detectada su llegada por la tripulación del buque "Fernando Poó", que se despreocupan de su presencia dado que se encontraban desembarcando el cargamento de arroz traído desde la Península. A unos 1.000 mts. del puerto se iza la bandera del Gobierno de Burgos, intimidándose al buque republicano a través de la radio para que se rindiera, no recibiéndose contestación alguna. Se observa como el buque "Femado Poó" leva anclas y el humo de la chimenea delata la maniobra de las máquinas. El "Ciudad de Mahón" dispara dos cañonazos, que fueron largos deliberadamente, desplegándose la tropa sobre la cubierta del buque. Ante el silencio del buque se empieza a disparar al bulto. Uno de los proyectiles da en el costado de estribor, a la altura de la línea de flotación, y otro unos sesenta centímetros más arriba. Por la primera brecha empieza a entrar agua, viéndose una gran confusión a bordo del "Fernando Poó", donde se dispara contra el buque atacante, incluso se iza hasta una bandera blanca. Se acerca el "Ciudad de Mahón" a su presa, cuando se observa como vuelve la chimenea a vomitar humo a borbotones, lo que indica que se aviva el fuego dándose avante toda, buscando el "Fernando Poó" el abordaje por su mayor porte, siendo repelida esta maniobra con fuego de cañón, dando en el puente de mando y diversos lugares. Se incendia el buque y un proyectil entra en la cámara donde habían prisioneros y causa tres muertos: el padre Rvdo. Acacio Ferraz; el hermano Rvdo. Ángel Roix y el empleado de la Casa Abascal Félix del Hoyo. La metralla llega igualmente al camarote contiguo, donde son heridos los religiosos, hermanos Rvdo.lsidoro Gil (se le amputa una pierna y muere en el Hospital de Santa Isabel días después) y Rvdo.Víctor Gutiérrez. También padece heridas leves los Rvdos.padres lturriza y Baiseda. Desde la popa del buque se vuelve a disparar diversas veces contra las lanchas de la fuerza expedicionaria, siendo otra vez castigada la zona con fuego de los cañones, hasta que se logra la rendición total del buque, pasando parte de las lanchas con tropa a ocupar el
Diario Falange de Las Palmas.
12 de octubre de 1938.
navío. Desde diversos edificios y lugares del puerto se hacía fuego de fusilería, que obliga otra vez a utilizar los cañones contra los mismos y se nota como la gente salía por carretera hacia los territorios franceses limítrofes. Sobre las 18:00 horas, una vez sofocada y desaparecida la actividad bélica en la zona, se ordena trasladar tropas a la ciudad, procediéndose a descolgar más botes de ambos buque. Al llegar al agua las lanchas del "Fernando Poó", se produce más desequilibrio en el ya dañado buque, que se inclina violentamente hacia estribor y se va a pique en muy pocos minutos, tan pocos, que no hubo tiempo para salvar a cinco tripulantes y cinco componentes de la tropa encargados de los prisioneros y vigilancia del buque, que mueren todos ahogados. No se ha podido obtener los datos de los cinco tripulantes de la m/n. "Fernando Poó" fallecidos.
Los cinco voluntarios canarios ahogados fueron: Sargento Luis Rodríguez. Soldados voluntarios Lorenzo Frías Cabrera; Juan Sánchez Martín; Fernando Santa Ana Bautista y Antonio Suárez Navarro.

En los siguientes días se continúa con la ocupación del territorio, y el día 15 llegan a Kogo y Rio Benito, donde estaban cargando madera de okumen el vapor noruego "Lagos". Se apoderan de este barco y de su rico cargamento, poniéndose a bordo una tripulación de presa, que días después lo traslada a Santa Isabel de Fernando Poó. El viejo e irreductible colono republicano, Alejandro Torres García, fusil en mano, es el último que hizo frente a las patrullas nacionales que se hacían cargo de la zona continental, hasta que agotada la munición una bala lo mata en la selva, lo que hace ascender a un total de quince fallecidos en la toma de los territorios de la Guinea Continental. En días siguientes queda todo el territorio ocupado por las tropas del Gobierno de Burgos y detenidos los desafectos del nuevo régimen que no huyen a las colonias extranjeras limítrofes. Quedan estas tierras como un arsenal de preciosos recursos naturales para los alzados en armas, que posteriormente nombran al Capitán de Navío de la Armada Manuel Mendívil, nuevo Gobernador General.


lunes, 3 de agosto de 2020

Aniversario de Ébano


jueves, 30 de julio de 2020

Yo soy moreno de la Guinea

La entrada Falangistas morenos es un clásico en este paseo por la calle 19 de septiembre de la vieja Santa Isabel. 

Hemos recopilado amarillos recortes de periódico y fotografías en blanco y negro. Pero es todavía más interesante si te lo cuentan los protagonistas.


En este fragmento, el matrimonio Trinidad Morgades y Samuel Ebuka (ambos ya fallecidos) compartían su vivencia de los "flechas morenos":
Yo soy moreno de la Guinea
que por España voy a luchar
contra los rojos que la mancillan
y que la tratan de destrozar.
(...) 
Puedes ver aquí el documental completo Guinea Ecuatorial: la última colonia española.

Y no te pierdas:

viernes, 24 de julio de 2020

XVII aniversario

El 24 de julio de 1953, ABC recogía la nota: 

«El 18 de julio en Fernando Poo. Un momento del brillante desfile militar que, en unión de otros actos -entre ellos la inauguración de la nueva Escuela de Agricultura y la entrega de premios a los trabajadores indígenas-, se ha festejado en Santa Isabel, de Fernando Poo, el XVII aniversario del Alzamiento Nacional».

lunes, 20 de julio de 2020

Guinea everywhere



Es sorprendente: para ser Guinea Ecuatorial y
la historia común con España el gran desconocido de la ciudadanía española... Guinea aparece a cada rato: fue el origen de la crisis política que dio lugar a la guerra civil, pero también se vincula a las tramas del comisario Villarejo o cuando menos lo esperas aparece el pequeño Nicolás.
 
Podemos seguir con otras confluencias, como el origen de Mercadona, la canción del Cola Cao, la campana bubi de Elgorriaga, la inspiración de James Bond (si tienes curiosidad, investiga la operación postmaster en Fernando Poo durante la II Guerra Mundial) y muchas más.

Pese a la materia reservada y la amnesia colectiva, esta solapada omnipresencia es el ejemplo claro de que la teoría de los 6 grados de separación de Frigyes Karinthy es errónea:
Por lo menos en lo que a las relaciones entre Guinea Ecuatorial y España se refiere, la separación se reduce a 2 ó 3 grados. Así, si se rasca un poco la superficie la historia aflora.

Incluso cuando tomes un vino, Guinea puede estar presente.

Te explicamos: ya hemos visto, que la represión franquista desarrolló diferentes mecanismos para ensañarse con la disidencia, pudiendo proceder contra ellos por la vía civil, militar, administrativa... y en no pocas ocasiones acumulándose sanciones de varios tipos. Y de hecho, desde los Tribunales de Responsabilidades Políticas no son inusuales las sentencias con pena de destierro al territorio ecuatorial, sabiendo que la imposibilidad de cumplir con esa sentencia, forzaba en muchos casos a exiliarse al condenado, neutralizándole de esta forma y permitiendo así arropar jurídicamente la expropiación de bienes y patrimonio.

Veíamos en desterrado en Guinea que en 1948 se publicó la sentencia del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Valencia (sentencia hecha el 18 de abril de 1941), condenándo  a Felipe Forner Castells a la sanción de confinamiento a la Guinea Española durante quince años, inhabilitación para cargos públicos y sindicales por igual tiempo y pago de dos mil pesetas. Su delito fue haber sido electo como diputado provincial de Valencia en la República, además de concejal del Ayuntamiento de Sagunto. El condenado se vio forzado a vivir exiliado en Francia con su familia... sin llegar nunca a pisar territorio ecuatoguineano, pese a los requerimientos de comparecencia.

En su exilio, Forner invirtió en un pequeño viñedo en la zona de Corbieres, y esa iniciativa familiar fue el inicio de otros emprendimientos que no nos resultan desconocidos, como es el caso de las Bodegas Marqués de Cáceres, un pilar de la Denominación de Origen de productos riojanos.

Así que, cuando tomes una copa, no dejes de brindar a la salud de los republicanos condenados al destierro ecuatoguineano.

sábado, 18 de julio de 2020

La extraña guerra de Guinea

Afirma José Luis Vila-San Juan en El curioso alzamiento en Guinea: «Muy poco, casi nada, se ha escrito sobre lo ocurrido en Guinea en aquellas fechas de julio de 1936 que conmovieron a toda España. Y Guinea, aunque distante y en África, también era España».

Crónica de la Guerra Española de Codex (1966) es un texto de referencia al que se cita en diferentes entradas. Veamos el texto completo:

España poseía, como un último retazo de lo que fue su vasto imperio colonial de la Edad Moderna, un grupo de islas y un cuadrilátero de tierra continental en los aledaños del ecuador africano los territorios del Golfo de Guinea, hoy autónomos, cuya capitalidad reside en Santa Isabel, una bella ciudad anclada en el costado septentrional de la isla de Fernando Poo.

El alejamiento de la Península, la lentitud de los medios usuales de comunicación -un buque correo mensual que empleaba quince días de navegación desde Cádiz a Santa Isabel-, la especial configuración de su censo demográfico y las singularidades del modo de vivir colonial hacían de la Guinea española un mundo aparte en que parecía incongruente dar cabida a la pasión política. Los escasos 4.000 españoles que se repartían por su paisaje rabiosa y perennemente verde y soportaban los rigores de un clima de invernadero reconocidamente insalubre gozaban, por otra parte, de un standard de vida incompatible con cualquier reivindicación social. Establecido este cuadro, no es de extrañar que los españoles de Guinea permaneciesen durante los dos meses siguientes al 18 de julio en una actitud indefinida, ajenos realmente a la magnitud del drama que había empezado a desarrollarse en la Metrópoli, sin información clara de los hechos ni estímulos para tomar posiciones por sí mismos, y que solamente pequeñas minorías resueltas se decidieran, con evidente retraso, a entrar en acción.

Precisamente el hecho de que españoles de otras islas -las Canarias, apartadas por cierto del escenario de la guerra- interviniesen decisivamente en la toma final de posición de las colonias de Guinea ante el conflicto, así como la fecha en que esta definición empieza a producirse -el mismo día que se preparaba a salir de Mallorca la expedición nacional que iba a reconquistar Ibiza- justifican la inclusión en este capitulo de la crónica del curioso episodio ecuatorial de la guerra de España.

FERNANDO POO Y EL “MENDEZ NUÑEZ”

El ingeniero Luis Sánchez Guerra, gobernador general, asustado por el ambiente levantisco recién importado de la Metrópoli, declara el estado de excepción ya el 5 de junio de 1936 y pide
urgentemente un barco de guerra para calmar los ánimos. El 24 de junio llega a Santa Isabel el crucero Méndez Núñez.

La noticia de la sublevación fue comentada frívolamente el mismo 18 de julio en el bar “Chiringuito”, de Santa Isabel, donde los españoles residentes en la colonia solían reunirse a charlar ante unos vasos de whisky con soda.
El 21, Matres, comandante del Méndez Núñez, pide permiso a Madrid para efectuar, con el gobernador, un recorrido por las islas. Madrid ordena el regreso inmediato del crucero, cuya
marinería revuelta radia el día 23:

“UMRA vigilante. ¡Viva la República!”

El crucero hace escala en Lagos (Nigeria) el 25 de julio. Cuando reposta en Freetown (Sierra Leona) el 28, el comandante se encuentra con un telegrama de Canarias que le insta a incorporarse al alzamiento. El 5 de agosto, con el crucero en Dakar, Madrid se ha enterado de los planes de los oficiales y ordena la vuelta a Fernando Poo, donde se echan anclas el 14 de agosto.

Muy pronto se recibe la orden de entregar el barco a la marinería, que, ante un gobernador general fluctuante, elige como jefe al teniente de navío Bone, El resto de los oficiales son desembarcados y, el 30 de agosto, el barco emprende de nuevo el regreso a la Metrópoli.

Los oficiales desembarcados se fugan a Victoria (Camerún inglés) el 5 de septiembre, y al llegar a Las Palmas el 18, se encuentran allí con Bone, que se había escapado a nado del buque.
El 21 de septiembre, bajo el control de la marinería, el crucero atraca en Málaga y se incorpora a la flota del gobierno.

Mientras tanto, en la lejana colonia -islas y continente- reinaba la incertidumbre, pero no pasaba nada de particular. Por fin, ante la amenaza que suponía la llegada de Barcelona del vapor correo Fernando Poo con un cargamento de armas para el Frente Popular y una tripulación revolucionaria, el jefe de la Guardia Colonial, teniente coronel Luis Serrano, apoyado por un reducido grupo de conspiradores, declara el estado de guerra y se hace con la isla de Fernando Poo en la madrugada del 19 de septiembre.

En el muelle de Santa Isabel, en Fernando Poo, la colonia española en el África ecuatorial, una banda de música Interpreta el Himno de Riego, el himno oficial de la República. Pero la fuerza armada que desembarca y que al momento inicia el desfile no es gubernamental. Son voluntarios y soldados nacionales procedentes de Canarias, que acaban de Incorporar al alzamiento al territorio hermano de la Guinea continental española.

EN LA SELVA

En el territorio continental de la colonia la cosa no fue fácil. El subgobernador, del Frente Popular, se niega a unirse a los sublevados de la isla y el 22 de septiembre hay una escaramuza en plena selva entre los sublevados en Kogo, que avanzan sobre la capital, Bata, y un destacamento gubernamental que sale a su encuentro.
Son blancos contra blancos, ante los indígenas asombrados; pero los fusiles están también en manos de soldados negros. El 30 de septiembre llega a Bata el Fernando Poo, que ha eludido la habitual escala en la isla al ser advertido del triunfo del alzamiento en Santa Isabel. Su famoso envío de armas se reduce a seis fusiles y una pistola.
Pero el gobierno controla todavía la Guinea continental.

Inesperadamente, el 14 de octubre se presenta ante Bata el mercante nacional armado Ciudad de Mahón con una columna de desembarco integrada por 198 voluntarios de Canarias y fuerzas
de Tiradores de Ifni. Una “batalla naval" es necesaria para dominar al Fernando Poo, que, sin artillería, es incendiado y hundido por el Mahón. Y cuando el barco nacional, tras un breve
cañoneo sobre la capital, se disponía a poner rumbo a Santa Isabel, aparece una canoa, con una bandera enorme, desde la que un aragonés vitorea frenéticamente a la Virgen del Pilar. Las
noticias que trae sobre el abandono de la ciudad por los elementos gubernamentales deciden al mando de la columna, que desembarca y se apodera rápidamente de la colonia.

El 15 de octubre, el Ciudad de Mahón llega a la isla sublevada, que le recibe con evidente entusiasmo y con el Himno de Riego muy seriamente entonado.
Aunque no tardaron en surgir raros celos contra los expedicionarios de Canarias, algunos de los cuales acabaron por asentarse definitivamente en la colonia, los nacionales habían incorporado a su alzamiento los lejanos territorios de Guinea.

Salvo el incidente del Himno de Riego, todo sucede en Santa Isabel sin alteración de su calma habitual. Declarado el estado de guerra sin incidentes el 19 de septiembre, casi un mes más tarde la columna de voluntarios canarios que desfila ante el edificio del Gobierno General va a consolidar la alineación de la isla en favor del alzamiento, no sin despertar celos y suspicacias entre los residentes en Fernando Poo que la hablan sumado en su día a la causa nacional. 



lunes, 13 de julio de 2020

Un episodio quizá insignificante, pero documentado

Razona José Luis Bibang Ondo Eyang en La Guerra Civil en la Guinea Española: un episodio quizá insignificante, pero documentado que «no obstante la amplia bibliografía existente sobre la II República, a día de hoy, sigue faltando un estudio general y profundo sobre el transcurso de la República en las colonias, principalmente en los Territorios Españoles del Golfo de Guinea».

Os incluimos tan sólo un fragmento:
[...] El conflicto estalló en la Guinea colonial con un retraso de dos meses: desde el 18 de julio hasta el 19 de septiembre. Tal retraso, más que un fugaz logro de los esfuerzos desplegados por el GG para mantener el pacifismo o la unidad racial en la colonia, debe entenderse como un lapso de observación y maduración de simpatías ideológico-partidistas. El que, antes del 19 de septiembre, los religiosos se refirieran a los sublevados como "rebeldes", "facciosos", o "enemigos", jamás pudo implicar o confundirse con una tenue republicanización de la clase religiosa colonial. Ésta, igual que la metropolitana, siempre defendió el principio monárquico. Los religiosos, pese a que la República fue flexible con sus privilegios coloniales, nunca dejaron de soñar con la restauración de aquella monarquía que los erigió en los máximos garantes de la catolización y moralización de los nativos de Guinea. De modo que la sublevación de 18 de julio, en tanto que un alzamiento contra un régimen que los religiosos definieron siempre como corruptor de valores católicos, no pudo denotar sino alegría y esperanzas para la clase religiosa colonial. Pero aun cuando ésta simpatizó con la rebelión desde el principio, no era, sin embargo, prudente desvelar tempranamente estas simpatías. Al fin y al cabo, se trataba de un incipiente movimiento cuyo resultado final estaba aún marcado por la incertidumbre, y cualquier rápido aplastamiento por la República habría originado alguna que otra represalia sobre los simpatizantes rebeldes en la colonia. Es justo por eso que los religiosos, antes del 19 de septiembre, esto es, antes de la toma de la isla de Fernando Póo por los sublevados, mantuvieron un discurso protocolario de defensa del régimen legítimo. La revista claretiana La Guinea Española revela precisamente este viraje que experimentó el discurso de los clericales coloniales desde el 19 de septiembre. Antes de tal fecha, la revista hablaba de "nuestras tropas" para referirse al ejército republicano. Después del 19 de septiembre, quienes fueran antes los "enemigos", los sublevados, pasaron a ser vitoreados con todo tipo de títulos: héroes, salvadores de España, ejército salvador, Movimiento Salvador, tropas nacionalistas. Por su parte, los que fueran antes "nuestras tropas", los soldados republicanos, pasaron de denominarse como "rojos", o "marxistas" [...].
Es un interesante artículo que -siempre según este blog- os lo recomendamos. Podéis encontrar en texto completo el portal ResearchGate.

martes, 7 de julio de 2020

El vínculo guineano del atentado a Franco (o tal vez no)

 Monumento en memoria de
Gustavo de Sostoa y Sthamer
en la plaza de Palea.
La historia de Restituto Castilla González no concluye con su fusilamiento el 8 de abril de 1940. Luis Leante la documenta en su novela "Annobón", así como la de su abogado defensor Alfonso Pedraza Ruiz, al que acusaron de comunista tras la guerra civil.


A su vez, Pedraza -siempre según la novela "Annobón"- sería condenado posteriormente a 30 años de prisión por intentar asesinar a Franco, 9 años después (14 de noviembre) de que Restituto Castilla lo hiciera contra el gobernador..., ambos al grito de "¡Ni reyes, ni tiranos!" y con la misma arma: una navaja barbera. 

Aunque el propio Luis Leante advierte que en su relato hay «mucha ficción. Es, como decía, un falso documental o una falsa entrevista. En el cine sí existe algo así. Nos cuentan una historia con apariencia real pero sabemos que nos están engañando. Se trata de jugar con los géneros para construir algo que en realidad no existe, aunque pueda tener apariencia documental. Un juego literario que te permite la novela pero que si fuera periodista no podría hacer jamás. (...) el germen de esta historia, hay muchas cosas autobiográficas. Refleja el proceso de documentación de estos siete años, pero con muchas transformaciones. Y ese descubrimiento que da pie a la historia existió, pero no tiene que ver con Restituto Castillo. Son realidades aisladas que al unirlas se convierten en ficción. De hecho, si cogemos los datos por separado, hay un 80-90% de realidad en "Annobón". Si la miramos en conjunto es una gran mentira, pero si la miramos por piezas son pequeñas verdades».

ZendaLibros facilita las primeras páginas de la novela:
Los nombres del capitán Alfonso Pedraza Ruiz y del sargento Restituto Castilla González no aparecerán nunca en los anales de la historia de España del siglo xx. El recuerdo de la aventura colonial del sargento Castilla y el atentado fallido del capitán Pedraza contra Franco se han desdibujado en la memoria individual y colectiva de la posguerra. Los nombres y las historias de Pedraza y de Castilla aparecen dispersos en informes militares, artículos de prensa, sumarios, cartas, diarios personales, documentos inéditos y testimonios orales. Con la suma de todo, hasta no hace mucho apenas se podía escribir un artículo de poca extensión. Y, en cualquier caso, resultaba difícil establecer la relación entre los dos personajes, que se conocieron en 1939 y nunca estuvieron juntos más de diez minutos seguidos en una sala de visitas y en un despacho de la prisión madrileña de Atocha. 
La historia de Restituto Castilla se parece a grandes rasgos a la de otros militares, funcionarios o aventureros anónimos que marcharon a Guinea en la primera mitad del siglo xx en busca de fortuna o huyendo del infortunio. Y, sin embargo, es diferente porque el resultado de su aventura colonial marcó de una u otra forma la vida de personas que jamás pusieron un pie en África o que, en algún caso, ni siquiera llegaron a conocerlo. 
Restituto Castilla González, sargento de la Guardia Civil, de treinta y cinco años en el momento de los hechos, fue condenado por asesinar en 1932 a Gustavo de Sostoa y Sthamer, gobernador general de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea. El crimen fue celebrado en secreto por unos en la colonia y condenado abiertamente por otros en la Península, donde provocó desconcierto e indignación, en igual medida, entre políticos y militares. Desde que Gustavo de Sostoa fue nombrado gobernador de Guinea y desembarcó en la isla de Fernando Poo, su cruzada contra la corrupción, el esclavismo encubierto, los privilegios y los abusos de poder había generado malestar y recelo entre una parte de la población blanca, acostumbrada a gobernantes sin escrúpulos que adaptaban, interpretaban y cumplían las leyes de manera arbitraria, en beneficio propio y de sus adláteres, en un régimen cercano al clientelismo. 
Según se puede leer en la prensa de la época, Gustavo Tomás María de los Dolores de Sostoa y Sthamer, de sesenta años en el momento de su muerte, soltero, hijo de padre español y madre alemana, educado en el colegio protestante El Porvenir, en Madrid, era un hombre «de gran temperamento y carácter singular», que pertenecía al cuerpo diplomático.
El señor Sostoa y Sthamer encontró la muerte el lunes catorce de noviembre de 1932 en Annobón, una isla de diecisiete kilómetros cuadrados, a tres días de navegación de Santa Isabel. En Annobón vivían entonces cuatrocientos sesenta y cinco hombres y setecientas setenta y cinco mujeres, todos africanos excepto tres misioneros claretianos, un practicante y el delegado del Gobierno –el sargento Castilla, cabo de la Guardia Colonial de facto–, que llevaba en la isla algo más de año y medio. El crimen se produjo en la plaza de la República del pequeño poblado de San Antonio de Palé, que había hecho construir el propio Castilla sobre la playa. La plaza tenía forma rectangular y estaba a unos veinte metros de la orilla del mar. Al anochecer, los nativos organizaron un baile tradicional, el balele, en honor a don Gustavo en su segunda visita a la isla. Cuando el sargento Castilla llegó al lugar, el balele ya había comenzado. El gobernador presidía el espectáculo sentado en una silla de campaña. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche, según el sumario. El sargento Castilla se acercó al gobernador con unos papeles en la mano. Quería hablar con él, pero Gustavo de Sostoa le ordenó tajante que tratara cualquier asunto con su secretario. A pesar de la tensión, nadie le dio importancia a aquel desencuentro entre la máxima autoridad y su delegado. El sargento Castilla fingió que se retiraba. Se alejó unos metros, sacó su navaja de afeitar, se acercó al gobernador por detrás, con sigilo. Con la mano izquierda le agarró la cabeza y con la derecha le dio dos tajos certeros en el cuello. Los que estaban junto a Gustavo de Sostoa tardaron en darse cuenta de lo que había ocurrido. En la instrucción del juicio los testigos declararon lo mismo, que oyeron un crujido seco, como si se quebrara una rama; que pensaron que la silla del gobernador se había roto; que su secretario le tendió la mano al gobernador para que se levantara, pero su excelencia no se movió. Y en ese momento, el sargento Castilla comenzó a gritar para que la gente que se arremolinaba en torno al gobernador retrocediera. Gustavo de Sostoa, en el suelo y con el bastón de mando en la mano, no se movía. Según confirmaron más tarde los peritos forenses, en ese momento ya estaba muerto o inconsciente. El sargento Castilla sacó su pistola reglamentaria y disparó dos veces al suelo, contra el cuerpo del gobernador, e hizo un tercer disparo al aire. Y en ese instante la gente corrió en todas direcciones y la plaza quedó casi desierta. En medio de la confusión, el sargento comenzó a lanzar vítores y a gritar frases incoherentes. Según la declaración de los testigos, el massa Castilla gritó «Ni reyes, ni tiranos». El sargento, por su parte, declaró en el juicio que también había gritado «Viva la República», y que él era republicano de los pies a la cabeza. Pero el secretario del gobernador dijo que lo que gritó exactamente fue «Viva la República de Annobón». En lo que sí coincidieron los testigos y el acusado fue en que de inmediato Restituto Castilla clavó la rodilla en tierra y pidió perdón. Luego, el sargento se recompuso, se levantó y ordenó a la escolta del gobernador, formada por indígenas, que se subordinara y se pusiera inmediatamente a sus órdenes. Nadie lo obedeció; al contrario, los guardias corrieron a esconderse en las cabañas, se adentraron en el mar o se metieron debajo de algunos cayucos cercanos. 


Calle de Annobón en 1932.

Llegada de Sostoa a Annobón.

Castilla se dirigió entonces al edificio de la Delegación, donde convivía con la indígena llamada Mapudo Ballovera. En el trayecto, una cuesta empinada de quinientos pasos, se cruzó con un corneta al que obligó a acompañarlo y a iluminar con una lámpara mientras sacaba su mosquetón, dos cajas de munición, las cartucheras, el correaje, el cuchillo-bayoneta, un silbato, los leguis que utilizaba cuando se adentraba en el bosque y un botijo. En ese momento oyó un ruido en el exterior, cargó el mosquetón y salió a la puerta.

Según contó el padre Epifanio Doce al juez instructor, estaban rezando antes de irse a dormir, cuando un criado llegó a la misión gritando que habían disparado contra don Gustavo de Sostoa. El misionero, que no sabía si el gobernador estaba vivo o muerto, decidió entonces bajar a la playa por si necesitaba confesión o auxilio religioso. Al pasar por la puerta de la Delegación vio que el sargento Castilla le apuntaba con el mosquetón y le gritaba algo que no pudo entender. Inmediatamente el delegado disparó contra él, y el misionero echó a correr en dirección a la playa. Después de dispararle, el sargento Castilla se encaminó al bosque, pertrechado de mosquetón y botijo, dispuesto a resistir hasta que el barco del gobernador se marchara. Eso fue lo que le contó al juez. A pesar de su enemistad pública y manifiesta contra el padre Epifanio Doce y los otros claretianos, negó que tuviera intención de matarlo cuando le disparó al padre superior. 
La noticia llegó a las ocho de la mañana del martes quince de noviembre a Santa Isabel. El radiograma que envió el secretario del gobernador desde el vapor Legazpi decía:
  • Asesinado ayer nueve horas noche Gobernador General por Sargento Restituto Castilla, quien redujo gente desarmada a tiros e internóse en el bosque […] trasladándose cadáver a bordo del que se hizo cargo Capitán ordenando embalsamamiento propósito conducirlo a ésa. Particípole autor hecho conocedor Isla puede resistir. Esperamos órdenes urgentes. SOLER.


Inmediatamente se publicó un «Suelto Extraordinario» en la revista de los misioneros hijos del Inmaculado Corazón de María, La Guinea Española, en el que se anunciaba la noticia. Entre otras cosas decía:
  • Numeroso personal, así del elemento europeo como indígena, acudieron al Gobierno para enterarse de la noticia por sí mismo, no queriendo dar por seguro lo que se corría. Las banderas están todas a media hasta [sic] y la impresión en la ciudad es enorme, oficinas y comercio cerrados. La noticia circuló por la población como reguero de pólvora, produciendo una impresión difícil de reproducir. Éste es el tristísimo hecho, que ciertamente sumirá a la Colonia en patriótico sentimiento, al mismo tiempo que levantará en el espíritu de todo ciudadano la más viril protesta contra un tan horrible atentado.

A las once y cuarto de la mañana, trastornado por el cansancio, enfebrecido y en estado de delirio, Castilla salió del bosque mientras hacía sonar el silbato para anunciar que se entregaba. Venía únicamente con el botijo en la mano izquierda y un pañuelo blanco que agitaba con la derecha para hacer ver que se entregaba. El mosquetón y el cuchillo-bayoneta, según declaró al cabo Sanz, que encabezaba la patrulla a la que se entregó Castilla, habían quedado en el bosque, al pie de la palmera bajo la que había pasado la noche.
Además de una pistola Browning fabricada en Lieja, del calibre siete sesenta y cinco, al sargento Castilla le fueron intervenidas cuatro mil trescientas pesetas de los atrasos que cobró dos días antes; un billete de lotería de Navidad que le había comprado al cabo Sanz, con el número 19537; una libreta en la que había redactado a lápiz dos oficios dirigidos a las autoridades, donde confesaba el móvil que lo llevó a cometer el crimen; dos juegos de esposas, un alicate, una navajita, una navaja barbera marca Solingen con mango de caucho negro y un suavizador para la misma.
El cadáver del gobernador viajó durante tres días sobre la litera de un camarote del Legazpi, envuelto en una sábana e hinchado a consecuencia de los líquidos que le habían inyectado el médico y el practicante del barco: ácido fénico cristalizado, alcohol, glicerina neutra y seis litros de agua. En el camarote contiguo, esposado la mayor parte del tiempo, viajaba su asesino. Cuando el vapor-correo llegó a Santa Isabel, hacía horas que una multitud se agolpaba en el muelle para recibir a ambos. Mientras desembarcaban el cadáver del gobernador, las campanas de la catedral tocaban a muerto. Lo condujeron al palacio presidencial en medio del griterío de los niños, que se peleaban para estar en primera fila. Allí dos médicos lo esperaban para hacerle la autopsia y enviar los datos por radiograma a Madrid, donde esperaban la información. Los doctores concluyeron que las dos heridas de catorce y dieciocho centímetros de la región cervical eran mortales de necesidad y que los disparos que recibió fueron efectuados por la espalda a una distancia de cinco metros.
A las pocas horas, antes de conocer el resultado de la autopsia, varios oficiales y suboficiales del ejército brindaban en el casino de Santa Isabel por la muerte del gobernador. Se unieron a ellos unos cuantos funcionarios. Algunos habían acudido al puerto a recibir al Legazpi y asegurarse de que la noticia del crimen era cierta. En el casino se pronunciaron vítores al rey. Al parecer, nadie sabía que el asesino del gobernador era defensor acérrimo de los ideales republicanos, los mismos que defendía el señor Sostoa. 
Mientras tanto, Castilla permanecía en el camarote del Legazpi, porque el único calabozo que había en la capital no reunía condiciones para encerrar al asesino del difunto gobernador. El sábado diecinueve de noviembre el juez instructor de Santa Isabel subió a bordo del Legazpi para tomarle declaración. En el primer momento Restituto Castilla aseguró que no recordaba nada de lo sucedido.
Funerales en Santa Isabel

Cuatro días después, el Legazpi viajó de nuevo con el cadáver del gobernador y de su asesino en dirección a la Península. El siete de diciembre, a las seis de la tarde, hizo escala en Santa Cruz de Tenerife, donde Castilla fue entregado a la autoridad militar y encarcelado en el cuartel de San Carlos. Los únicos civiles a los que se les permitió acercarse a Castilla fueron un periodista y un fotógrafo del diario republicano de Tenerife La Tarde, que inmortalizó el momento en que el cabo de la Guardia Colonial era entregado por el capitán del vapor-correo a un teniente del Regimiento de Infantería n.º 37, cuyo nombre apareció confundido en el pie de foto con el del capitán del Legazpi.
El cadáver del gobernador continuó viaje hasta Cádiz, desde donde fue transportado en ferrocarril hasta Madrid. Fue enterrado con honores militares el once de diciembre de 1932 en la Necrópolis del Este, el actual cementerio de la Almudena. A su entierro acudieron autoridades políticas y militares, entre las que se encontraba el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, con quien Gustavo de Sostoa había mantenido una relación personal desde hacía más de treinta años. Las noticias que se publicaron en la prensa a modo de crónicas resultaban contradictorias. Algunos medios hablaban de «crimen de carácter político». Para unos Castilla era un republicano que había actuado movido por un elevado sentido del honor y el deber; para otros era un reaccionario que se había rebelado contra la República por considerarla dañina para España y sus tradiciones. Unos y otros retrataban a Castilla como un hombre cegado por la ambición y el poder, una víctima de las enfermedades tropicales, de la soledad y del exceso de ocio que generaban un ambiente propicio para el «arrebato y desvarío mental». Unos lo definieron como comunista, otros como conservador, y la mayoría como un loco. 
El recuerdo de Restituto Castilla se fue diluyendo en el tiempo, hasta su juicio en Gran Canaria en junio de 1934. Apenas los diarios ABC y La Vanguardia se interesaron ya por la noticia. Restituto Castilla González fue expulsado de la Guardia Civil y condenado a ocho años de prisión, de los que cumplió cuatro años y cinco meses en el penal del Puerto de Santa María. Se benefició de la amnistía política que el Gobierno del Frente Popular promulgó en febrero de 1936. Regresó a Madrid en el mes de marzo. Tres años después, cuando las tropas de Franco entraron en la capital, fue detenido y juzgado en consejo de guerra por adhesión a la rebelión militar y por pertenecer al Partido Comunista. Para entonces nadie sabía ya quién era Restituto Castilla, excepto el capitán que debía defenderlo en consejo de guerra, Alfonso Pedraza Ruiz, cuyo destino quedó marcado por aquel encuentro fortuito en las dependencias de la cárcel de Atocha. 
Cuando al finalizar la guerra civil al capitán Pedraza le tocó defender a Restituto Castilla, la historia, la cara y el nombre del sargento no le resultaban en absoluto desconocidos. Alfonso Pedraza había seguido por la prensa, años atrás, las circunstancias de la muerte del gobernador de Guinea y de su presunto asesino, el sargento Castilla. En la fecha en que se produjo el crimen, noviembre de 1932, Alfonso Pedraza tenía veintinueve años y ejercía de abogado en su ciudad natal, León, a la vez que preparaba las oposiciones a judicatura. Estaba casado y tenía una hija de dos años. Pedraza apenas conocía nada de la Guinea Española, excepto algunas particularidades de la legislación colonial que había estudiado en la carrera de Derecho; pero la noticia de la muerte de Gustavo de Sostoa y Sthamer, de quien el suegro de Pedraza no tenía buen concepto, despertó inexplicablemente su curiosidad y su interés. Habría sido lógico suponer que la curiosidad de Pedraza por aquel crimen estuviera motivada por el cariz macabro del delito, o por los motivos por los que aquel sargento de la Guardia Civil había asesinado a sangre fría al gobernador. También habría sido posible que su interés estuviera en el aspecto técnico del proceso. En cambio, lo que parece más probable es que, al ver en la prensa la fotografía del presunto asesino, Alfonso Pedraza reconociera, o creyera reconocer, al hombre que miraba impasible a la cámara -ojos pequeños y muy vivos, ligeramente entornados, como si tratara de leer el pensamiento del fotógrafo-, y reviviera un incidente de juventud, en sus años de estudiante de Derecho en Madrid, cuando se libró in extremis de ingresar en los calabozos del cuartel de la Guardia Civil del paseo de Extremadura. Sea como sea, cuando Alfonso Pedraza desmanteló su casa de León para marcharse con su familia a Madrid, en el traslado se llevó con él la carpeta en la que había guardado los recortes de prensa del asesinato y del proceso judicial de Restituto Castilla. 
Alfonso Pedraza había solicitado su incorporación al ejército al comienzo de la guerra, antes de que lo movilizaran, y en 1939 pidió su continuidad en el cuerpo jurídico, que le fue concedida con el grado de capitán. Pedraza, que hasta su entrada en el ejército había sido un hombre de leyes sin ambición más allá de su familia y de su trabajo, se hizo lamentablemente conocido a finales de 1941, cuando se le relacionó con un complot para asesinar a Francisco Franco. En el diario Arriba, en el número del sábado quince de noviembre de 1941, se puede leer: 
  • El falangista Alfonso Pedraza Ruiz entró en el día de ayer, pasadas las 8 de la noche, en la iglesia madrileña de los Jerónimos con la intención de acabar con la vida del Generalísimo Francisco Franco, que se encontraba en el interior del templo asistiendo a un oficio religioso de carácter privado. Pedraza Ruiz, antiguo Capitán del Ejército Español expulsado por oscuras razones, se abalanzó cobardemente y con gran violencia sobre Su Excelencia el Jefe del Estado cuando éste se disponía a tomar la Comunión, al tiempo que gritaba fuera de sí consignas ininteligibles. Una mano intercesora y milagrosa salvó a nuestro Caudillo de una muerte segura y le concedió la lucidez y frialdad necesarias para pedirle a su asesino [sic] que le entregara el arma, que se le había encasquillado en el momento de disparar. El criminal, a pesar de la resistencia, fue reducido inmediatamente y desarmado por los presentes. El Jefe del Estado, que en ningún momento perdió la calma, no sufrió daño alguno. 
El artículo, que no es mucho más largo, insiste a continuación en la condición de falangista de Alfonso Pedraza, y carga las tintas sobre algunos «elementos perniciosos que perviven ocultos en las filas de la Asociación fundada por el Mártir José Antonio Primo de Rivera». Por aquellas fechas, Falange Española de las JONS, o una parte de Falange, comenzaba a ser un problema para Franco en su intento de reconstruir el país, de manera que el aparato de propaganda del Régimen utilizó aquel intento de asesinato para denunciar la trama organizada por algunas personalidades falangistas, cuyo nombre se insinuaba sin mencionarse.
Aunque en las noticias que publicó la prensa de la época no se reflejan estos datos, hay que añadir que Alfonso Pedraza, falangista desde 1934, había estado casado con la única hija del general José María Pardo Andújar, amigo personal de Franco, cuyo nombre llevaba sonando desde el final de la guerra como candidato a ministro del Ejército.
Según reveló en 1998 el periodista Enrique Herrero en un reportaje de la revista Tiempo, que reproducía parte de la sentencia contra Alfonso Pedraza, el juicio sumarísimo de urgencia estuvo plagado de contradicciones e irregularidades. Incluso la información de la prensa tenía, en su opinión, un tufillo de propaganda que hacía pensar que las cosas no habían ocurrido exactamente como se contaron.
Probablemente lo único cierto de aquel oscuro asunto es que Alfonso Pedraza fue condenado a treinta años de prisión, de los que cumplió veinte. Cuando salió de la cárcel en 1961, Alfonso Pedraza era un hombre derrotado y enfermo, un anciano de cincuenta y ocho años. Nadie se acordaba de él ni recordaba aquel supuesto complot para matar a Franco en el que Pedraza participó como ejecutor. Únicamente a través de un libro de escasa tirada que publicó su hija en 1999, hubo un intento de rescatar y dignificar la figura de Alfonso Pedraza Ruiz, aunque en el libro no se menciona el atentado fallido contra Franco, como si no hubiera existido. Sin embargo, la hija de Pedraza le dedica un capítulo entero a un personaje «siniestro» que, según ella, fue decisivo en la caída en desgracia de su padre: el sargento de la Guardia Civil Restituto Castilla.
De la información que recabó para su artículo Enrique Herrero, se pueden deducir dos hechos que no encajan con la versión oficial. En primer lugar, Alfonso Pedraza Ruiz no pudo haber atentado contra Franco aquel catorce de noviembre de 1941 porque Franco, al parecer, estaba ese día en El Burgo de Osma. Y, en segundo lugar, el arma que le requisaron a Pedraza, según consta en el primer informe policial, no era una pistola, sino una navaja barbera de uso personal que Pedraza llevaba encima para degollar al general José María Pardo Andújar, que hasta la muerte de Pilar Pardo había sido su suegro.
Sin embargo, sí parece cierto que cuando Alfonso Pedraza se acercó a su víctima –es decir, a su suegro– con la intención de degollarlo, gritó algo que se interpretó en su día como una consigna. Y ese grito pudo ser, según contaron algunos testigos y se refleja en el sumario: «Ni reyes, ni tiranos».
Pero puestos a combinar realidad y ficción..., en febrero de 2018, la edición madrileña de ABC publicaba un listado con «los 335 "chequistas" a los que Carmena incluirá en el memorial del cementerio de La Almudena». Tras revisar el listado de nombres de fusilados del franquismo que se pretendería homenajear en el camposanto durante la pasada administración municipal, según el diario, Restituto Castilla estaría no sólo en el listado de fusilados homenajeados, sino que sería uno de los 335 "chequistas".