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lunes, 30 de noviembre de 2020

La discreta tierra ecuatorial II

¿Recordáis la entrada sobre el Refugio ecuatorial? y la de ¿La discreta tierra ecuatorial?

Según Rafael de Mendizábal Allende en Misión en África. La descolonización de Guinea Ecuatorial (1968-1969), el territorio servía no solo como castigo (como señalábamos en Desterrado... en Guinea), sino también como «refugio más o menos solapado...» de disidentes, pero también de aquellos que necesitaban distanciarse de conflictos.

Pero también sirvió como tierra de asilo durante 2 guerras mundiales, así contábamos recientemente en El recital español, que 

Conocemos de los refugiados alemanes de Camerún, que durante la I Guerra Mundial pidieron asilo en el territorio neutral de la Guinea Española. Incluso, en este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel hemos mostrado cómo los territorios limítrofes de Camerún y Gabón permitieron al inicio de la guerra civil "acogerse a sagrado" a los golpistas fallidos del Río Muni, y posteriormente a los frentepopulistas españoles tras el bombardeo y caída de Bata.

Y -en menor medida- esta situación se reproducirá con los franceses leales a Vichy, que desertaron y huyeron a Río Muni tras ser derrotados en la batalla de Gabón en noviembre de 1940.

Hoy, en "Arguineguín hace 104 años" nos recuerdan desde El Mundo que  precisamente que «Los primeros campamentos españoles para refugiados africanos fueron en Fernando Poo».

«Febrero de 1916. Antigua colonia Española de Guinea. Los combates en la vecina Camerún, hasta ese momento dominada por los alemanes, casi han cesado después de que las tropas del káiser Guillermo haya sido vencidas por los aliados franceses y británicos y la colonia germana se bate en retirada. Son 850 civiles, militares, funcionarios y comerciantes, pero con ellos emprenden la marcha los 6.000 soldados nativos que los alemanes habían adiestrado y que eran absolutamente leales a la bandera imperial y varias decenas de miles de cameruneses les acompañan. Las fuentes históricas que ha ido consultando Font Gavira —cuya investigación está plasmando en una tesis doctoral que verá la luz en breve bajo el título Los refugiados alemanes del Camerún. Impacto en la neutralidad de España durante la Primera Guerra Mundial— no se ponen de acuerdo acerca de la cifra de civiles cameruneses, pero rondarían los 50.000, algunos hablan de hasta 60.000 personas. En el paso fronterizo de Río Campo, los guardias coloniales españoles se limitan a dar la alerta al gobernador, instalado en la capital, Santa Isabel, en la isla de Fernando Poo, de la magnitud del éxodo que está cruzando a suelo español. Poco más pueden hacer, son tres, cuatro a lo sumo, guardias sin apenas equipamiento que asumen un papel poco más que de testigos de la riada humana que pasa antes sus ojos y que va a arribando a la ciudad de Bata. (...) 

Mujeres, niños, ancianos... Llegan en oleadas sin apenas pausa y cruzan la línea invisible de la frontera huyendo del hambre y de la guerra. Se cuentan por miles y no tienen más patrimonio que lo que llevan
encima.
En pocos días, en apenas unas semanas, son tantos ya que las autoridades se confiesan desbordadas.
No hay dónde alojarlos ni comida para alimentarlos y la crisis humanitaria estalla en toda su crudeza. Se hacinan junto al Atlántico, en asentamientos improvisados y sobreviven como pueden, de la caridad de los lugareños y de lo que se procuran por sus propios medios, que no son muchos. La situación es dramática y en las primeras semanas mueren más de mil de inanición y de enfermedades. El Gobierno español repatría a la mitad de ellos de forma expeditiva y con la promesa de que, al menos, no iban a ser objeto de represalias por su huida de su lugar de origen. Pero queda la otra mitad y la crisis no está resuelta, así que se opta por construir un enorme campo de refugiados en el que puedan esperar, ellos también, a ser devueltos a sus países...».





domingo, 29 de noviembre de 2020

El exilio del farmacéutico de Bata

Lo cuenta su hijo Gonzalo Matamala en su blog Memorias:
[...]
Por aquellos tiempos España había entrado en guerra consigo misma , al haberse producido el día 18 de julio el alzamiento franquista contra el gobierno de la República , en Guinea las cosas se polarizaron de la siguiente manera: la Isla de Fernando Poo se puso a favor de los sublevados mientras que en el continente se siguió fiel al gobierno legitimo; ello motivó que en ambos territorios de la colonia solo surgiese algún incidente sin importancia de ser destacado hasta que desde Santa Isabel decidieron someter a la parte del Muni, para lo que recurrieron al engaño y a la traición como demuestra el hecho de que se presentara un barco de pasajeros armado con un cañón bajo bandera legal, luego una vez en la bahía de Bata arriaron esta bandera e izaron la bandera de los rebeldes (la actual) y sin previo aviso comenzaron a bombardear la ciudad y en especial muchos de los cañonazos fueron dirigidos hacía nuestra casa, ya que al parecer la confundieron con un centro oficial como la sede del Subgobierno, esta confusión se debió a que en días anteriores se había celebrado en nuestra casa un recepción para celebrar el aniversario de la instauración de la república, y por ello habían puesto frente a la misma banderas y gallardetes; al parecer el hecho de que este evento de celebrase en nuestra casa era el haber sido elegida por ser uno de los pocos edificios edificados de ladrillos al igual que las casas de Europa, también por se la única que en aquel tiempo tenía un salón lo suficiente amplio (el hall de la farmacia) con aforo suficiente para la celebración de estos eventos, puesto que la sede del subgobierno carecía de un local que reuniera las condiciones para ello.
Ese día sobre las seis de la mañana comenzaron a bombardear como antes he expuesto por lo que salimos de casa con apenas lo puesto y siguiendo los consejos de mi padre nos reunimos una cantidad de personas y salimos en coche camino del Camerún con el fin de no caer en manos de aquellos que querían adueñarse de la ciudad y que según mi madre no habrían dudado en matar a todos aquellos que no fueran adictos al gobierno dictatorial Fascista por lo que huimos a la mencionada colonia francesa después de toda una noche por la selva y caminos prácticamente meras sendas llegamos a Duala y de allí fuimos a Yaundé, donde se nos unió nuestro padre que se había quedado en Bata haciendo frente al desembarco de tropas en la playa y el con otros siete españoles impidieron que este se llevara acabo durante tres días con apenas armas ya que solo disponían de una ametralladora, desde Yaundé nos trasladamos al Gabón dirigiéndonos a Libreville donde tomamos un barco francés llamado Asia , desde el que comenzamos un nuevo periplo.
Cuando llegamos al Camerún sin apenas tener nada por que como he dicho salimos precipitadamente de nuestra casa sin tiempo siquiera para recoger nuestras pertenencias mas imprescindible fuimos atendidos por las autoridades francesas no así por la misión católica la cuál decía a los negros de ese país les dijeron que éramos demonios que queríamos matar a los cristianos, en cambio no fue así por parte de los protestantes que en verdad nos ayudaron en todo cuanto pudieron.

Desde Libreville comenzamos un periplo agotador ya que desde ese puesto nos partimos a Lagos y de allí fuimos a Fritao y Dakar y de allá fuimos a Burdeos , yo recuerdo que en el puerto de Libreville cuando comenzábamos a embarcar ví en la cubierta del barco a un niño que se llamaba Ferandito que también era refugiado, pues bien yo me empeñe en que quería ir donde aquel niño que era mayor que yo por lo que cogí una enorme rabieta a lo que mis padres se opusieron. Esta rabieta se me pasó una vez que embarcamos , también tengo algunos recuerdos de nuestra permanencia en el barco como del comedor así como de una tienda en la que mi padre me compró un juguete consistente en un pato de un material de pasta parecida al plástico y que flotaba en el agua, tampoco he podido olvidar como arrojaban los desperdicios al mar desde una de las cubiertas.
Cuando llegamos a Burdeos tomamos el tren con destino a España; todavía tengo en mi memoria la estación de ferrocarril que me parecía enorme y recuerdo que era metálica ese recuerdo lo tengo grabado en mi mente como si ayer hubiese ocurrido.

Poco después llegamos a España entrando por Port-Bou dirigiéndonos a Barcelona donde al ser refugiados nos internaron en el estadio de Montjuit...

La narración de su vivencia en ese exilio puedes leerla íntegra en la entrada de su blog Recuerdos de mi primera infancia.

Instrucción sobre la caída de Bata, recogiendo la declaración de Rafael Matamala.
Fotografía del twitter de su nieto D Matamala.

En el Boletín Oficial del Estado del 30 de julio de 1940, el TRIBUNAL REGIONAL DE RESPONSABILIDADES POLÍTICAS DE LOS TERRITORIOS ESPAÑOLES DEL GOLFO DE GUINEA publica la siguiente sentencia:


Rafael Matamala Baeza (Droguero)Dos años de destierro de estos Territorios y la multa de dos mil pesetas
Una forma más de perseguir castigar al derrotado... ya que Rafael Matamala había fallecido tres años y medio antes, el 17 de diciembre de 1936, en acción de guerra en Teruel.

Después de años de ensañamiento, incluso tras su muerte, en 1957 se anota en su expediente que ha sido indultado.

jueves, 12 de noviembre de 2020

El recital español

Tanques Hotchkiss H-35,
1era Compañía de carros de combate 
de la Francia Libre en la 
Campaña de Gabón.

Conocemos de los refugiados alemanes de Camerún, que durante la I Guerra Mundial pidieron asilo en el territorio neutral de la Guinea Española. Incluso, en este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel hemos mostrado cómo los territorios limítrofes de Camerún y Gabón permitieron al inicio de la guerra civil "acogerse a sagrado" a los golpistas fallidos del Río Muni, y posteriormente a los frentepopulistas españoles tras el bombardeo y caída de Bata

Para algunos de éstos últimos ese cruce de frontera fue de hecho el inicio del exilio.

Pero no se suele guardar memoria de los exiliados franceses que buscaron refugio en Río Muni tras la batalla de Gabón durante la guerra civil entre la Francia libre bajo el mando de Charles de Gaulle y la colaboracionista de Vichy. 

En agosto de 1940, Leclerc inicia su gira africana y tras una serie de frustrados intentos de la 13ª Demi Brigade de la Legión Extranjera por desembarcar en Dakar, los expedicionarios empiezan su periplo colonial en el puerto camerunés de Duala, donde reciben una cálida bienvenida y el 27 de agosto Camerún se adhiere a la Francia Libre. En cambio, los soldados y civiles de Gabón, incitados por el obispo local, permanecerán leales a Vichy, por lo que el siguiente destino será Libreville (Gabón), vía principal de entrada de las colonias francesas del África Ecuatorial. Así, tras desembarcar en la bahía de Corisco, remontan el rio N´Tsini y traban combate por primera vez con las fuerzas de Vichy. 

La batalla de Gabón inicia con la toma de Mitzic por las Fuerzas Francesas Libres, seguida de Lambaréné. Tras duros combates (bombardeos incluidos), las tropas dirigidas por los generales gaullistas Leclerc y Koenig conquistan Libreville, y el 12 de noviembre capitulan las tropas de Vichy de Port-Gentil. Este episodio de la II Guerra Mundial, concluye con el suicidio del gobernador Masson, y la huida de los leales a Vichy al territorio español de Río Muni. Éstos fueron evacuados en diferentes fases del territorio español para reincorporarse a la Francia de Pétain.




El 3 de septiembre de 1940, Falange: diario de la tarde publicaba que «El lunes al mediodía, la radio francesa desmintió categóricamente las noticias según las cuales se ha extendido también a la colonia de Gabón el movimiento rebelde fomentado por el general De Gaulle dijo el locutor que el gobierno francés ha recibido un telegrama del alto comisario de Dakar, Boisson, diciendo que reina absoluta tranquilidad en dicho territorio colonial…». Dos meses después, Libreville era liberado por las tropas de Leclerk.


Aunque La Guinea Española no recogerá noticias de la batalla de Gabón siguiendo la lógica de no mostrar conflictos entre europeos, la prensa peninsular sí publicará diferentes informaciones. 

Incluyendo la denuncia del sufrido confinamiento de 500 prisioneros franceses que pelearon contra "los de gaullistas". De ahí huirán esporádicamente a territorio español, según José U. Martínez Carreras en Guinea Ecuatorial española en el contexto de la Segunda Guerra Mundial:

Días después, el buque «Calvo Sotelo» lleva a Santa Isabel desde Bata a ocho franceses de Vichy, marineros del «Bougainville», que se ha visto implicado en las operaciones próximas a Libreville, y que han sido acogidos como internados de guerra en Fernando Poo; también a comienzos de 1941, otros nueve marineros franceses escaparon de un campo de prisioneros en Gabón y se refugiaron en Río Muni.

Se generó, un éxodo de huidos y desertores franceses de Gabón. Una vez más, la misma frontera que protegió a los refugiados alemanes del Camerún de la I Guerra Mundial sirvió de protección a los franceses leales a Vichy que buscaban refugio en el Muni: la frontera sur que había protegido un año antes a los soldados franquistas tras la escaramuza del río Ekuku o incluso a los republicanos tras la caída de Bata volvió a ser protagonista.

Y el gobernador general -en funciones por ausencia de Juan Fontán- Víctor Suances verá con preocupación cómo el territorio continental quedó rodeado por los aliados y tan sólo el río Utamboni le separará de soldados republicanos organizados y mejor equipados que las tropas coloniales. Luis de Sequera recogerá en Poto Poto, las tropas de guarnición en los territorios españoles de Guinea, cómo los aliados se referirán al gobernador como «de tendencia acusadamente germanófila, se favorece el internamiento de franceses huidos de la prisión del Gabón, así como las actividades y concentraciones de alemanes en Guinea, y no se reconoce al gobierno de Francia Libre por considerarlo rebelde al de Vichy».

Pero es normal que no te suene: a la amnesia colectiva sobre Guinea Ecuatorial, hay que sumarle el temor del Gobierno franquista de evidenciar su velada colaboración con los países del Eje de los que era claro aliado el régimen del mariscal Philippe Pétain.

Si buscamos bien, seguramente este suceso con eufóricos soldados republicanos españoles en Gabón, separados tan sólo por el río Utamboni del territorio bajo administración española... y que supondrá el aislamiento de la España de Franco en el África ecuatorial, daría para otro interesante episodio de El Taiwán Ibérico

No lo haremos en esta ocasión, ya que cada vez que sacamos el tema se generan acaloradas discusiones (casi tantas como cuando dijimos que Negrín fue el primer presidente africano de España). Tan sólo vamos a rescatar un fragmento de Morir bajo dos banderas de Alejandro M. Gallo, que narra cómo terminada la guerra civil española, los soldados de la II República se dispersaron por el mundo. Meses después, al comenzar la II Guerra Mundial, algunos reagruparon en las unidades militares que combatieron al nazismo y al fascismo en todos los frentes, no sólo con las tropas de Lecrec que liberaron París, también con las que liberaron de Gabón, en donde los españoles de la 13ª DBLE participarán en algunos de los enfrentamientos más decisivos, como la toma del aeródromo de la capital, Libreville.

Entre otros el adjudant Felipe Maeztu y Etelvino Pérez, siendo condecorados con la Compagnon de la Libération y Chevalier de la Légion d'Honneur, o Antonio Medina Pérez "Turuta" y Miguel Campos que junto a La Nueve entró en primer lugar en París en agosto de l944:

(...) en un lugar perdido u oculto del Camerún o el Gabón o en medio de ambos o de ninguna parte con nombre propio, se asentaba uno de los batallones coloniales de la Legión Extranjera y lo que en ellos pasó sería el germen de vuestro asalto a los cielos. Los que habían regresado vivos de allí dijeron que se hallaba «en el manglar cerca del estuario del río Muni»; «incrustado en las piedras de los Montes Cristal», alegaron los que nunca lo visitaron; «con los dioses vengativos, en la cumbre del Iboundji», murmuraban los nativos; «en un valle profundo del Ogooué», publicitaban en la Legión. Cualquiera que fuese su ubicación exacta, sólo había una cuestión clara: nadie la conocía.
(...) los acontecimientos en el África Ecuatorial Francesa se precipitaban sin llegar aún a vosotros. Era viernes cuando noviembre de 1940 hizo su aparición bajo lluvias violentas y una temperatura de veintinueve grados. Aquel día, los integrantes del batallón colonial de Gabón no se despertaron a las cinco al toque de corneta. Media hora antes, una explosión a lo lejos los sacó de los camastros. 
-Han entrado en nuestras líneas. Todo el mundo a sus puestos -gritó el comandante Decoux. Los legionarios revisaron sus correajes, comprobando que las granadas de mano se encontrasen bien amarradas. Después empuñaron los fusiles y corrieron a ocupar las posiciones de defensa que mil veces habían ensayado. Aquella mañana, la bandera no se izó.
-Leclerc pensó que nos cogería desprevenidos, pero se equivocó -sentenció el comandante desde una de las torres de vigilancia, mirando por los prismáticos. Más explosiones. El cuerpo expedicionario de vanguardia de Leclerc caía en el campo de minas oculto entre la densa vegetación de la tundra. De repente llegó el silencio. «Se retiran», se dijo el comandante. Pero una explosión cercana le impidió saborear la idea. Un proyectil enemigo había impactado contra una de las torres del campamento, derrumbándola.
-¡Mierda, tienen artillería! -aulló Decoux-. ¡Todos a cubierto!
-Por el impacto no parece artillería pesada. Debe tratarse de un proyectil del 75 -opinó uno de sus tenientes. Tres nuevas explosiones en la selva produjeron más bajas en la vanguardia de Leclerc, pero, además, esta vez habían sonado cerca de las trincheras. Los legionarios del batallón colonial no habían disparado sus armas. Les habían educado bien y no malgastaban municiones. Con el dedo en el gatillo, esperaban a que asomara alguien entre la vegetación. Le siguió una media hora sin detonaciones, lo que indicaba que los soldados de choque de Leclerc habían abierto un corredor seguro. En cualquier momento se lanzarían sobre las trincheras y casamatas. La tensión crecía entre los hombres del batallón colonial. Ahí estaban: un pelotón se lanzó sobre una de las esquinas de la línea defensiva que bordeaba el fuerte. Granadas y balas llovieron sobre ellos. Uno a uno, comenzaron a caer. Sólo dos llegaron con vida, bayoneta en mano, hasta la posición de la primera sección de los coloniales. Una ráfaga de balas los tumbó dentro de la zanja defensiva. El sargento Torres se acercó a los caídos. Uno de ellos, un muchacho que alcanzaba con dificultad los veinte años, aún vivía. Torres le colocó la mano bajo la nuca y elevó un poco su cabeza del suelo.
-¿Quieres agua, chaval? -le preguntó en francés.
-No, maldito francés fascista -contestó el otro en castellano, y escupió.
-«¿Francés fascista?» -repitió Torres, sin salir de su asombro -. ¿Eres español?
-Claro que… ¿Tú también?
-¿Hay más de los nuestros con Leclerc?
-Sí, algunos que… combatimos a los nazis en…
-¡Médico para este soldado! -gritó el sargento y, mirando a los ojos del herido, añadió-: Muchacho, acabas de detener una matanza. Torres salió de la trinchera y corrió al encuentro del sargento jefe Fábregas y del cabo García.
-Seguidme -les ordenó-. Hay que liberar a Campos y detener esta locura. Los tres corrieron entonces entre las balas y el aguacero hacia el interior del fuerte. Su objetivo: el calabozo de tropa. El cabo García, manipulando una palanqueta, arrancó el candado de la cadena que aprisionaba la puerta de la celda.
-Campos -dijo el sargento Torres-, tenías razón: hay españoles con la Francia Libre.
-¿Qué hacemos? -preguntó el sargento jefe Fábregas.
-Id a detener a los tenientes; si se resisten, los matáis. Luego explicáis lo que ocurre al resto de los soldados españoles e izáis bandera blanca.
-¿Y tú? -preguntó Fábregas.
-Yo me ocuparé del señorito del comandante. Los tres mandos españoles de aquel batallón, jóvenes veteranos de una guerra perdida contra el fascismo en España y nada dispuestos a desaprovechar la revancha que les ofrecía la Historia, se apresuraron a cumplir las órdenes de su adjudantchef. Campos irrumpió con un fusil ametrallador en el despacho de Decoux, que, parapetado tras sacos de arena, oteaba el exterior con los prismáticos.
-¡Qué cojones…! -exclamó el francés, sin acabar la frase.
-Mi comandante, o iza la bandera blanca o queda detenido.
-Adjudant-chef, se lo advierto: esto es sedición y se castiga con la muerte. No sume al quebranto de su arresto mayor gravedad. Baje el arma. ¡Se lo ordeno! -gritó, y llevó rápidamente su mano a la cartuchera.
-Mi comandante, no lo haga.
-No va a mancillar un piojoso español el honor de mis raíces familiares -dijo, alzando la pistola.
-Se lo previne -sentenció Campos, y disparó una ráfaga. El comandante se retorció mientras su pistola se estampaba contra el suelo y su sangre brotaba del pecho y la boca.
-Este ya es historia -susurró el sargento jefe Fábregas, entrando en ese momento.
-¿Y los tenientes? -preguntó Campos.
-Detenidos.
-¿Alguna resistencia más?
-Ninguna, los suboficiales son nativos y no quieren morir. Y, por supuesto, la tropa española está con nosotros.
-¿Izasteis la bandera?
-Incluso está limpia, la condenada. Fábregas señaló el mástil donde hasta ese día había ondeado la tricolor para dejar paso a una sábana. Desde la ventana, Campos gritó:
-Coronel Leclerc, soy el adjudant-chef Miguel Campos. Pido un alto el fuego para que hablemos. Los disparos de los dos bandos cesaron y la tundra se silenció.
-Vamos -ordenó Campos a Fábregas. En cuatro zancadas alcanzaron la puerta del fuerte y la abrieron. Campos caminó despacio, seguido de Torres y Fábregas; el cabo García iba el último con un fusil ametrallador en bandolera, como protegiendo a los demás. Fábregas se situó a la derecha de Campos, y Torres a la izquierda. A veinte metros de la puerta y cincuenta del primer arbusto, se detuvieron. El silencio se había apoderado de las trincheras, del fuerte y de la selva. La bandera blanca se sacudía mecida por el cálido y violento viento que presagiaba el reinicio del diluvio. De pronto un todoterreno se interpuso entre los cuatro mandos y la selva. Cinco galones blancos: un coronel. Su figura les llamó la atención: botas de antílope y traje y gorra coloniales, muy desgastados. No era ningún señorito, sino un combatiente. Descendió del vehículo y andando con dificultad apoyado en un bastón, se ubicó a diez pasos de Campos. Pero si su estampa sorprendía a los mandos del batallón colonial, al coronel tampoco le pasó inadvertida la imagen de aquellos hombres que le esperaban: camisa abierta, barba de meses y cabeza rapada. El sargento de la derecha del adjudant-chef incluso llevaba un arete dorado. «Dan miedo al miedo. Parecen salvajes», pensó Leclerc. Frente a frente, los dos jefes de aquellos destacamentos se miraron a los ojos bajo la lluvia torrencial que había regresado y a la que se mostraban ajenos. Comprendieron que tenían algo en común: ambos habían borrado de sus diccionarios particulares la palabra miedo. Leclerc fue el primero en hablar. Tras presentarse, preguntó:
-¿Quiere plantearme las condiciones de su rendición?
-¿Rendición? -exclamó extrañado Campos-. No, coronel. Nosotros nunca nos rendimos.
-Entonces, ¿de qué quería parlamentar?
-De sumar nuestro batallón a la Francia Libre. Leclerc sonrió y, apoyándose en su bastón, se acercó tres pasos hacia Campos. Se acarició el bigote.
-Contrato hasta echar a los nazis de la Francia ocupada - contestó.
-Hasta el fin de la guerra, coronel.
-Expulsar a los nazis de territorio francés es el final de la guerra.
-Nuestra guerra es contra el fascismo.
-Que así sea, adjudant-chef. Hasta ese final, entonces. Se dieron la mano y gritos de «¡Viva la Francia Libre!» y «¡Viva la II República!», tanto en castellano como en francés, irrumpieron desde las trincheras y entre la espesura de la selva.
-Puede izar su bandera, mi coronel.
-Campos señaló el mástil sobre el que ondeaba la sábana.
-Nuestra bandera, adjudant-chef
-corrigió Leclerc, y se giró hacia el jeep para gritar-: Teniente Dronne, ordene traer la bandera de la Francia Libre.
-Tuguta -llamó el teniente girándose hacia la selva.
-¿Tuguta? -murmuró Campos extrañado. Entonces, de entre la espesura de la tundra, un soldado moreno y bajito, con una trompeta y una bandera tricolor cruzada por la Cruz de Lorena, avanzó rápidamente hacia la puerta del fuerte. Al llegar a la altura de Campos, le dijo:
-A sus órdenes, mon adjudant-chef Soy el Turuta. Nací en Ciudad Real y también combatí contra el fascismo en España. Me llamo…
-Tuguta -exhortó de nuevo el teniente desde el jeep-, coloque la bandera de una puta vez. El Turuta iba a iniciar la carrera hacia el mástil, cuando Campos ordenó al sargento jefe Fábregas:
-Entrégale una bandera de la II República y que la ice también. Nosotros, a partir de ahora, peleamos bajo dos banderas. Leclerc sonrió.
-Veo que no es su costumbre solicitar permiso a sus superiores -comentó.
-Mi lema es «Ni Dios, ni amo». El coronel meneó la cabeza y añadió:
-Extraño sitio para un anarquista.
-Extraño sitio para un aristócrata, mi coronel. La incipiente tempestad se convirtió en testigo de la alianza de sangre firmada, en aquel instante, entre aquellos dos hombres.
-A propósito, adjudant-chef, ¿este Batallón de Marcha no tenía oficiales franceses?
-Ordené que se les encerrase, al seguir defendiendo al régimen de Vichy…
-Entiendo. ¿Quién estaba al mando?
-El comandante Decoux.
-Ah, Jaques Marie Decoux. El hijo del duque de Mena… Voy a hablar con él.
-Me parece que no será posible, mi coronel.
-Y eso, ¿por qué?
-Contrajo una extraña enfermedad y murió de repente.
-Una lástima.
-Leclerc se giró de nuevo hacia el teniente Dronne y le ordenó-: Teniente, que los hombres entren al fuerte a guarecerse de la lluvia.
-¿Cuál es el siguiente paso, mi coronel? -preguntó Campos.
-Tomar el último foco de resistencia del África Ecuatorial Francesa: Libreville.
-Lo defienden franceses, mi coronel.
-Lo sé.
-Leclerc tragó saliva, alzó su mirada al cielo y sentenció-: Será nuestra propia guerra civil.





Imágenes de la campaña de Gabón
Y un último párrafo:

-Cuando la 13.ª asaltó el aeródromo -dijo Leclerc-, se oyeron gritos en español desde sus filas. Koenig sonrió.
-¿Gritos como estos? -preguntó, y alzó la voz-: «¡Cómo en el Ebro, compañeros!». «¡Cómo en Madrid!». «¡No pasarán!»…
-A eso me refiero.
-Lo llamamos el «recital español». Todos los republicanos españoles se lanzan al ataque a golpe de esas consignas. Para ellos esta guerra es continuación de la suya.
-¿Cuántos españoles tienes en la 13.ª?
-La mitad: quinientos. Pero en la 1.ª División hay casi tres mil. (...)



Así que no sólo participaron los exiliados republicanos en la liberación de París; también en la de Libreville.


Homenaje a La Nueve.

martes, 10 de noviembre de 2020

Un català d’Urgell venerat a Malabo

¿Recordáis la entrada El santoral ecuatoguineano? y ¿La nostra Guinea?

Pues nos acabamos de tropezar con un viejo artículo que os compartimos:

Un català d’Urgell venerat a Malabo

La historia de Guinea Ecuatorial está muy marcada por la labor de los claretianos, la congregación fundada por el catalán San Antonio María Claret, que con su labor evangelizadora hicieron un gran bien a aquellos pueblos hermanos. El año 1883 llegaba a Guinea la primera expedición de 12 Misioneros Claretianos. A esta primera expedición seguirían otras, sin interrupción, de tal suerte que en poco más de 2 años se encontraban trabajando incansablemente en aquellos territorios un total de 64 claretianos y habían fundado 8 misiones: 4 en la isla de Fernando Poo, la actual Bioko, una en la isla de Annobón, otra en la de Corisco, una en la isla de “Elobey Chico” y la octava en la zona continental de “Cabo San Juan”. Con la fundación de una misión se fundaba siempre un colegio.



El padre Armengol Coll fue el primer obispo de la orden de los claretianos, y una de las figuras claves en los primeros años de historia de Guinea Ecuatorial. Nacido en Ibars de Urgel en 1859, llegó a Malabo (entonces Santa Isabel), en el año 1890. Durante su larga estancia allí recorrió todas las islas, así como la zona continental; se relacionó con todas las etnias del país y aprendió sus distintas lenguas y culturas. En 1909 dio un paso trascendente con la creación de un instituto religioso femenino, que fue además la primera congregación religiosa autóctona africana, y que llevaría el nombre original de “Auxiliares de las Misiones”, hoy “Misioneras de María Inmaculada”. Más tarde, en 1914, fundó en Riaba el primer seminario para la formación de clero indígena.

No es de extrañar que los restos del obispo Armengol Coll -el Padre Grande de Guinea- reposen en la Catedral de Malabo, donde son venerados por los fieles ecuatoguineanos, agradecidos por el inmenso bien recibido de este hijo de la comarca de Urgell. (...)






martes, 3 de noviembre de 2020

Las maestras auxiliares

¿Recordáis la entrada La Sección Femenina?

Fue una narración memorable en este paseo por la calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel.

Uno de los resultados de esa opción africana de la Sección Femenina es el surgimiento de una generación de maestras auxiliares. De hecho, ellas garantizarán la supervivencia del movimiento tras la salida de los cuadros españoles en 1969.

«Franco y Carmen Polo de Franco con las maestras auxiliares 
de Guinea Española» dirá el archivo.

Hay interesantes registros fotográficos de sus formaciones y desplazamientos a la península, pero de todas ellas -aunque tenga menor valor documental- nos quedamos con ésta de Franco y Carmen Polo recibiéndolas.

lunes, 26 de octubre de 2020

Robinsones del África

Recogíamos en Los white hunters, cómo el viril "hombre nuevo" del fascismo español se ejemplificaba en el cazador e intrépido explorador del último reducto del mundo salvaje.

Y recordaréis que cerrábamos el relato con la portada de un viejo cómic:


No podía ser de otra forma: aunque el ibérico Roberto Alcázar (y su joven compinche Pedrín) como "Robinsones del África", no son igual que "Tintín en el Congo",... ambos cubren cuota como intrépidos aventureros españoles.

Pero ¡carraspeta! -como diría Pedrín-, parece que gustó el guiño vintage, por lo que os incluimos los enlaces de acceso al folletín:

lunes, 19 de octubre de 2020

Relatos de viajeros

Afirma José Luis Vila-San Juan en El curioso alzamiento en Guinea: «Muy poco, casi nada, se ha escrito sobre lo ocurrido en Guinea en aquellas fechas de julio de 1936 que conmovieron a toda España. Y Guinea, aunque distante y en África, también era España».

Comparte Moncho Núñez en los relatos de viajeros del Foro de Crónicas de la Guinea Ecuatorial, unas Breves Notas Históricas Guineanas:

19 de septiembre de 1936.- El Tte. Coronel Luís Serrano Maranges, Comandante Militar, firma en Santa Isabel, dos meses y un día después del 18 de julio, la adhesión de Gobierno General de Guinea al ejercito sublevado, declarando el estado de guerra, dando un plazo de cuatro horas para entregar todas las armas e indicando que todos los funcionarios que falten a sus obligaciones serán declarados reos de rebelión.
Firma por España y por la República.
Las autoridades de Bata permanecen leales al Gobierno de Madrid.
26 de septiembre.- A partir de esa fecha se empiezan a dar órdenes a los misioneros de reunirse en Niefang con la idea de trasladarlos al Cameroun. Tres días después se decide su traslado a Bata donde son alojados 17 religiosos en la casa Alena.
12 de octubre.- Desde el buque Fernando Poo, anclado en Bata, se cursa un telegrama a Santa Isabel ofreciendo el canje de los misioneros detenidos allí por los prisioneros republicanos detenidos en la isla.
13 de octubre.- Los misioneros son embarcados en el buque Fernando Poo.
14 de Octubre.- Son embarcados también en el Fernando Poo dos europeos, empleados de la casa Abascal.
Aparece en el horizonte el buque artillado Ciudad de Mahón, que venía desde Canarias a Guinea con fuerzas franquistas, y que al acercarse a la costa dispara por sorpresa tres cañonazos al vapor Fernando Poo, cuya tripulación estaba descargando sacos de arroz. Los disparos apuntan a la popa del buque, que era donde estaban los misioneros, y dan en la hélice y en el timón, ocasionando el comienzo de su hundimiento. Una cuarta granada disparada desde el Ciudad de Mahón entró por el ventanillo del camarote que ocupaban los misioneros causando la muerte instantánea del P. Acacio Ferraz, del Hº Angel Roig y del empleado de la Casa Abascal D. Félix del Hoyo, quedando heridos otros dos religiosos y el otro empleado de Abascal. Un trozo de metralla penetró en el camarote de enfrente e hirió a dos Hermanos en las piernas. Los heridos fueron el Hº Isidoro Gil, Hº Visctoriano Gutiérrez, y los Padres Pedro Iturriza y José Boixadera.
Los marineros del buque lanzaron una lancha al mar, disparando sus ametralladoras al Ciudad de Mahón y consiguieron llegar a la playa.
Al cesar los cañonazos subieron a cubierta los misioneros ilesos y vieron como se  acercaban las lanchas del Ciudad de Mahón con fuerzas a bordo.
El hundimiento del Fernando Poo significa el fin de la última resistencia de los republicanos de Guinea frente a los sublevados.
Los religiosos son embarcados en el Ciudad de Mahón para su traslado a Santa Isabel.
16 de Octubre.- Llega a Santa Isabel el Ciudad de Mahón procedente de Bata, donde había dejado un Destacamento de 200 Tiradores de Ifni. Venían a bordo unos 500 hombres.
19 de octubre.- Se celebran en la Catedral de Santa Isabel los funerales por las victimas del bombardeo realizado contra el Fernando Poo y el enfrentamiento posterior. Estos eran: Los voluntarios canarios Luís Rodríguez, sargento; Lorenzo Frías Cabrera; Juan M. Sánchez Martín; Fernando Santana Bautista y Antonio Suárez Navarro. Los Misioneros P. Acacio Ferraz, superior de Río Benito y el Hº Angel Roig y finalmente el Empleado de la Casa Abascal en Bata Sr. Félix del Hoyo.
21 de Octubre.- Muere en el Hospital de Santa Isabel el Hº Isidoro Gil, herido en Bata. 
Milicianos Voluntarios canarios del Ciudad de Mahón.

jueves, 15 de octubre de 2020

Colonialismo suave

Recordábamos el pasado 12 la célebre frase de «Pero, sobre todos esos bienes, el Gobierno español os ha traído el más deseable de todos: el bien de la paz».

Sobre este tema, resulta reveladora la entrevista El franquisme va intentar fer creure que el seu era un colonialisme suau a Celeste Muñoz que acaba de publicar Maria Mayayo Vallverdú en Ab Origine.

Merece la pena leerla con calma. Os incluimos tan sólo un párrafo:

Quina mena de càstigs s’aplicaven a Guinea durant el franquisme? Com diferia el codi penal de l’aplicat a la Península i quina era la seva duresa?

L’últim capítol de la tesi [de Celeste Muñoz] el dedico a fer un balanç punitiu d’aquest període. La sorpresa va ser que vaig poder trobar totes les dades estadístiques dels serveis de la policia governativa i de les presons, aspectes que no estaven tractats, i vaig elaborar una estadística sobre com havia augmentat la violència colonial en aquest període a partir de diversos indicadors: les detencions, la població penitenciària i els treballs forçats.

L’any 1941 hi hagué a Guinea 721 detencions; l’any 1955, catorze anys després, de mitjana n’hi va haver 5.495. Per tant, l’increment de les detencions al franquisme era constant. La població penitenciària entre el 1940 i el 1955 també es va multiplicar per quatre. Si es comparen les xifres de les detencions i de la població penitenciària de Guinea amb les del seu entorn geogràfic, s’observa que la mitjana d’empresonaments a la Guinea Espanyola és deu vegades superior a la mitjana africana i trenta vegades superior a la de l’illa. Com es dóna una resposta a aquesta dimensió punitiva que no té precedents en el seu context geogràfic malgrat partir de l’estesa idea que el colonialisme espanyol a Guinea era un colonialisme “light”? La principal hipòtesi que nosaltres estudiem és la de la relació entre els models de punició amb els models de producció. Què hi ha en aquest període que ens permeti explicar aquesta multiplicació tan elevada de les ràtios penitenciàries i de detencions? El franquisme, com ja se sap, tenia un model econòmic basat en l’autarquia. Fins llavors, com ja he assenyalat abans, no hi havia una centralitat econòmica de les colònies a l’economia espanyola; però des del moment en què el franquisme no tingué mercat exterior i depenia del mercat intern, hi hagué una gran inversió i intenció d’explotar al màxim els territoris colonials. Les exportacions de cacau o cafè de la Guinea Espanyola durant el franquisme es van multiplicar per quatre o per cinc. D’altra banda, la població colona tampoc va deixar de créixer i cada vegada hi havia més empreses. Per tant, hi hagué una gran explotació del territori perquè l’autarquia necessitava els seus territoris colonials, de la mateixa manera que necessitava la població del Marroc per consumir. El protectorat del Marroc absorvirà el 80% de les exportacions com a consumidor i Guinea en serà la principal productora.

Per crear tot aquest sistema extractivista va ser necessari crear un sistema de violència laboral, ja que aquest sistema no es creà d’un dia per l’altre. Aquí és on trobem l’explicació del perquè es passa d’una mitjana de 721 detencions anuals l’any 1941 a 5.495 l’any 1955. La mitjana de detencions i de població penitenciària de la colònia, com ja hem dit, era deu vegades superior a la resta de l’entorn geogràfic, però la de la regió de Río Muni realment era molt similar. És l’illa la que altera el panorama perquè té de mitjana 30 vegades més persones empresonades que no pas les colònies de l’entorn geogràfic. La ràtio diu que 5 de cada 100 habitants de l’illa estaven a la presó, sent aquesta una xifra molt elevada.

Aquests aspectes s’expliquen amb l’anàlisi del que ja havíem detectat en l’estudi de la justícia: gairebé tots els presos penals eren treballadors immigrants estrangers, els anomenats braceros. L’illa concentrava pràcticament totes les produccions i exportacions del territori però tenia poca població. Així doncs, hi havia una demanda constant de població nigeriana, la qual arribà a ser ⅔ parts de la població de l’illa. Per tant, els braceros, que no parlaven el castellà, superaven amb escreix la població local, patien una gran vulnerabilitat i exclusió. Evidentment, en l’emancipació i la punició hi havia un tema de classe; de la mateixa manera que no hi havia cap emancipado que fos bracero, gairebé totes les detencions i empresonaments eren contra els braceros. Aquesta població més subalterna, més exclosa socialment del sistema, formada per migrants estrangers que vivien en guetos, que no tenien cap empara legal (als seus països ni tan sols constaven en registres), etc. va ser sotmesa a una violència vinculada al sistema productiu. Podríem dir que la major part de la repressió centrada en les persones que els colons anomenaven españoles guineanos, de les ètnies locals, era una repressió molt més política i de caràcter cultural. Aquestes persones sí que interessava que es fessin ciutadanes espanyoles, motiu pel qual la seva assimilació violenta va ser molt gran en l’àmbit cultural.

Però pel que fa a la violència policial, penitenciària i laboral, fou la població estrangera la que patí una violència més extrema. Les migracions de nigerians a la Guinea espanyola suposen la migració africana més gran del període colonial entre dues potències que no estaven sota la mateixa sobirania: vora 60.000 persones van emigrar cap a la Guinea Espanyola. Així doncs, estem parlant d’una colònia que en el moment de màxima demografia tenia 190.000 persones, la major part de les quals vivien al continent. L’illa de Fernando Poo, per tant, tenia poca població i totes les persones migrants es dirigien cap a aquella regió.

Hem de tenir present que la majoria de condemnes de la colonial eren a treballs forçats. El braceros tenien un contracte laboral que, un cop finalitzat, els obligava a tornar al seu país. Aquests contractes, però, podien allargar-se una mica més, motiu pel qual la gent entrava en un circuit de reciclatge de mà d’obra a través del punitivisme: hi havia una estratègia basada en el fet que les persones, un cop acabaven el contracte, entressin a la presó per qualsevol delicte per, d’aquesta manera, optimitzar aquesta mà d’obra a partir dels treballs forçats. El col·lectiu migrant era, per tant, un col·lectiu molt castigat. També patia exclusió social i estigmes per part de la població local, que no els volia allà; la seva situació era molt delicada.

Cal destacar el camp de concentració d’Annobón, una illa de Guinea situada entre Sao Tomé i Príncipe. Era un territori apartat i sense infraestructures: el 1940 hi vivien 6 europeus en una població de menys de 1.000 persones, només hi arriba un vaixell cada tres mesos i no hi havia carreteres. En resum, era un lloc deixat de la mà de Déu. La relació dels europeus amb la població local també era diferent perquè hi tenien poc poder i poca capacitat d’intervenció. Durant la República es va intentar crear-hi un camp de concentració pensat per a europeus jutjats per la Ley de vagos y maleantes. Aquest projecte no s’arribà a desenvolupar mai però durant franquisme va reprendre’s, ja no per empresonar europeus sinó per allunyar del territori persones que eren reincidents al sistema penitenciari i que es consideraven perilloses, podent ser així agents d’aldarulls o d’agitacions socials. D’aquesta manera es va crear un camp de concentració amb brigades disciplinàries, treballs forçats… He recollit dades al respecte, com per exemple el tipus de tasques que s’hi realitzaven, els horaris, l’accés a missa, els freqüents serveis mèdics a causa dels elevats càstigs, testimonis sobre les tortures que s’hi aplicaven, etc. Aquestes eren realment dures; per exemple, feien dormir els presos lligats als cocoters després d’haver estat fuetejats, càstig que els provocava ferides que s’infectaven al passar la nit tocant l’arbre i amb els insectes que hi havia. Les taxes de mort per infecció eren molt altes. Pel que fa a les dones empresonades, les violacions eren sistemàtiques i, de fet, es registren diverses cartes de caps locals de la Guinea Espanyola que reclamaven que les dones que entraven a la presó deixessin de ser violades perquè sovint acabaven morint.
El camp d’Annobón és el que ha deixat més documentació d’aquestes tortures i violacions. L’ús polític d’aquest camp és important, ja que de la lluita antifranquista se n’ha exclòs els nacionalistes equatoguineans, que lluitaven contra el règim colonial, motiu pel qual no se’ls associa a la lluita antifranquista. Però aquestes persones van ser represaliades per les seves idees polítiques durant el franquisme i també hi van lluitar en contra encara que no se’l plantegessin com a tal sinó com el règim colonial en tot el seu conjunt. Van anar a la comissió dels Drets Humans de les Nacions Unides a denunciar el règim. Per exemple, un dels líders nacionalistes, Acacio Mañé, assassinat per la Guàrdia Civil tirant-lo al mar, no entra als còmputs de la repressió franquista tot i va patir repressió política del règim. Com ell, moltes persones foren assassinades i represaliades per les seves idees polítiques i són excloses de les víctimes del franquisme. S’ha de fer un exercici de memòria històrica. El camp d’Annobón servia per aprofundir en aquesta dimensió perquè moltes persones que van lluitar contra el règim colonial van ser deportades en aquest camp. Així doncs, aquest serví, parcialment, per a la reclusió de la dissidència política.

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miércoles, 14 de octubre de 2020

Creación de una universidad ecuatoguineana

El Nuevo Diario, recogía en su edición del 27 de noviembre de 1968, la "Petición de la II Junta del Sindicato de Enseñanza para que se cree una Universidad en Guinea apoyada por el gobierno español". El viejo sindicalismo vertical apostaba por la educación superior en la joven república de Guinea Ecuatorial:

Las cinco Comisiones constituidas en la II Junta general del Sindicato Nacional de Enseñanza han continuado esta mañana sus sesiones de trabajo, estudiando los problemas que afectan a la enseñanza no estatal. Entre los temas tratados hoy figuran la mejor forma de lograr que las agrupaciones tengan una base asociativa lo mismo en la vertiente social que en la económica, la condición de la profesión docente en España, evitar que la creación de nuevos puestos escolares sea en realidad más sustitución de la enseñanza no estatal por la estatal y las bases para la reforma de la ordenación, universitaria, así como una moción presentada por don Eugenio Lostáu Román, en la Comisión quinta, sobre "el acercamiento del sistema docente español a los otros países europeos y sobre su proyección a los pueblos del tercer mundo". En ella exponía el señor Lostáu la conveniencia de crear, por promotores privados de la enseñanza española, una Universidad libre en la Guinea Ecuatorial, con el máximo apoyo del Gobierno español.
Cinco décadas después de la petición del sindicalismo franquista, en Guinea Ecuatorial contamos todavía con un endeble sistema de educación superior:
Así, pese a que el Convenio cultural entre el Reino de España y la República de Guinea Ecuatorial, de 12 de octubre de 1969, ya recogía el compromiso de «permanencia por períodos determinados, en el territorio de la otra, de investigadores o profesores de cualquier nivel de enseñanza, que se propongan efectuar prácticas, estudios de ampliación o tareas de investigación, en los correspondientes Centros o Establecimientos del país respectivo», no será hasta 1981 que el gobierno español creará la primera universidad en Guinea Ecuatorial con el campus ecuatoguineano de la UNED.



Finalmente, para el desarrollo de estos acuerdos, el 26 de junio de 1981 se firmó en Malabo el Protocolo entre el Ministerio de Educación de España y el Ministerio de Educación, Cultura, Juventud y Deportes de Guinea Ecuatorial, por el que se resolvió establecer un Centro de Enseñanza Superior en Guinea Ecuatorial de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España a fin de dar satisfacción a las necesidades de formación del momento.

lunes, 12 de octubre de 2020

En estos días en que se cumple un aniversario más de la gloriosa efemérides ...

Sello conmemorativo
 de los XXV Años de Paz
Hoy se cumplen los 52 años de la joven república de Guinea Ecuatorial. Unos meses antes de la independencia, en pleno aniversario de golpe de Estado de 1936, Franco dirige un mensaje a los Guineanos, a través de Manuel Fraga Iribarne: "En estos días en que se cumple un aniversario más de la gloriosa efemérides de nuestro Movimiento en la vida española (...) Vosotros, mejor que nadie, sabéis hasta qué punto España ha procurado, en todo momento, desde que la paz volvió a nuestra Patria, atender a vuestras necesidades presentes y prever vuestro futuro. De las provincias guineanas España ha sabido hacer un territorio ejemplar, que se compara favorablemente, en el orbe africano en que se halla inscrito, por el nivel de vida, por el estado sanitario, por el número de alfabetizados, por tantos datos que acreditan su progreso. Pero, sobre todos esos bienes, el Gobierno español os ha traído el más deseable de todos: el bien de la paz. En un continente convulsionado por las luchas raciales, tribales y sociales, en el que determinados pueblos han caído en ciertos momentos en niveles próximos a la anarquía, las provincias de Guinea han vivido en paz, en trabajo y en orden, en una línea constante de progreso y de confianza, sin los que todo intento de mejoramiento hubiese sido imposible".

¿Paz?

Entonces, ¿no hubo guerra civil en territorio ecuatoguineano?
Lo cierto es que sí: el territorio y sus pobladores no fueron ajenos ni al conflicto y ni a sus consecuencias.

Un 18 septiembre, la Guinea Española se acostó republicana.... y a la mañana siguiente, nada volvió a ser igual.

En este blog, te facilitamos algunas piezas para que puedas armar tu propio puzzle.

Acompáñanos en este paseo por la Calle 19 de Septiembre de la vieja Santa Isabel.

Franco, dando un mensaje para Guinea.

sábado, 10 de octubre de 2020

Un navarro en prisión y el congosá

El incansable Pedro Medina Sanabria, recoge en su blog dedicado a la Memoria e Historia de Canarias la catalogación que está realizando del archivo jurídico militar de Canarias.

En el listado que está elaborando, salta inesperadamente un nuevo vecino de Santa Isabel:



Se trata del navarro Benigno de los Arcos Hernández, agricultor ("propietario" dirá La Guinea Española) sentenciado a 6 años y un día de prisión mayor por «inducción a la rebelión en los sucesos de Santa Isabel» así como «propalar noticias falsas y tendenciosas». Su hermano Sixto a su vez habría sido condenado a 15 años, y saldrá en libertad condicional en 1943 de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares. Recientemente, y por constar como residente en Barcelona ha sido incluido en la lista de reparación jurídica de víctimas del franquismo (1938-1978) de la Generalitat de Catalunya. Se decreta así la nulidad de su condena y “restablece el honor, la dignidad y la memoria” de una víctima “injustamente procesada por los tribunales franquistas”.



En 2016, el historiador Iñaki Egaña les dedica un par de párrafos en su artículo Dispersión: «Benigno y Sixto eran hermanos, uno agricultor, el segundo trabajador en una imprenta. Hijos de Quirico Los Arcos y Petra Hernández. Atrás habían dejado media juventud, cruzando el supuesto ecuador de la vida, los cuarenta. Vecinos de Biana, Sixto esposó con María. Benigno era soltero.
Benigno fue detenido en marzo de 1938, Sixto en abril de 1939. Aunque pueda parecer una aberración, fueron afortunados. Si hubieran sido arrestados año y medio antes, sus cuerpos reposarían en alguna cuneta junto a caminos de herradura. Como otros 3.000 compatriotas navarros. Esquivaron la muerte, pero no la dispersión. Sixto fue internado en Alcalá de Henares, lejos de su casa. Benigno en otro continente, en la prisión provincial de Las Palmas, en la isla de Gran Canaria. Un mundo de por medio».

Benigno cuenta igualmente con expediente de indulto de 1942, tras haber pasado por la cárcel de Santa Isabel, el campo de concentración del viejo Lazareto de Gando y la prisión provincial de Las Palmas.
Unos años después de su liberación es posible identificarle entre los viajeros que llegan en barco a la isla de Fernando Poo.

Como era de esperar, no hay mucha información accesible de este navarro, pese a que el hecho de que acabara regresando al territorito ecuatorial es algo inusual: hay algún caso más de retorno, pero habitualmente se sumaba a la sentencia "ordinaria" (civil o militar) la del Tribunal de Responsabilidades Políticas con castigo de destierro y pérdida de bienes.

De todos modos, el delito de lo que localmente se conoce como congosá, en este caso «propalar noticias falsas y tendenciosas», era lo suficientemente grave en el contexto bélico como para que Manuel de Mendivil, el gobernador general, publicara en marzo del 37 un bando motivado porque «desde hace unos días andan demasiado sueltas las lenguas de los concurrentes a bares, casino, café y locales de pública reunión».



Ya lo adelantaba Mendivil en su discurso de enero al asumir la Gobernación: «piense cada cual a su guisa, pero guárdese sus pensamientos si rebasan la ortodoxia nacionalista, porque su manifestación, su exposición oral o escrita le acarrearía lamentables sanciones que sinceramente deseo evitar. Mis principios me vedan contestar a la bala explosiva del adversario con otra bala explosiva, pero sería locura o mentecatez contestarla con balines de celuloide».

lunes, 5 de octubre de 2020

El exilio de Vicente Sempere

¿Recordáis las entradas sobre el destierro en Guinea aplicable a las supuestas disidencias (externas o internas)?
Un castigo pensado para forzar al exilio al penado y arropar jurídicamente las incautaciones de bienes...

La Universidad de Alicante ha elaborado una base de datos de La represión franquista en la provincia de Alicante, y entre la biografías recopiladas se encuentra la de Vicente Sempere Llopis:
(Fuente: Causa General – BOP, 13-IV-1940 y 26-II, 23-VII y 5-XI-1941 – Vicente Sampedro - Mas Botella, 2016).
Natural y vecino de Crevillent. Comerciante. Elegido concejal en 1931. Voluntario, alcanzó la graduación de teniente. Acusado en la Causa General de haber participado en el asesinato de tres falangistas, en octubre de 1936, así como en el saqueo de la Iglesia y domicilios particulares, y en la incautación de industrias. En noviembre de 1940 estaba huido en el extranjero. El JRP le cita en abril de 1940 para leerle los cargos y en 1941 le condenó a confinamiento en la Guinea, pérdida de todos sus bienes e inhabilitación absoluta.
Fallamos que debemos declarar y declaramos incurso en responsabilidad política, como comprendido en los .apartados b), c), e); i) . k) y n) del artículo cuarto dé la Ley de 9 de febrero de 1939 al encartado Vicente Sempere Llopis, y en su consecuencia le condenamos a la sanción de confinamiento a Guinea Española por quince años; inhabilitación absoluta para los cargos que cita el artículo once por quince años, y a la pérdida total de bienes; dedúzcase testimonio en relación a datos masónicos de los folios 3 y 14, desglósese el documento foto 68, quedando testimonio literal, todo lo que se remitirá con atenta comunicación al Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y del Comunismo, en Madrid. 
En paradero desconocido. El TRP decide subastar un almacén de muebles de su propiedad, sito en la calle Alfonso el Sabio, 62, de Alicante. Concluso el expediente en 1941. El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo-TRMyC archivó provisionalmente su expediente: Exiliado en Francia, asistió como representante del Gran Oriente Español, sustituyendo a su Gran Maestre Lucio Martínez Gil a la última reunión de esta obediencia en ese país antes de su instalación en México, siendo designado representante permanente de la masonería española en Francia.

Aparte del recurso al Tribunal de Responsabilidades Políticas como vía para forzar su exilio e incautarle las propiedades, Sempere tiene otra historia asociada al exilio:

Según Alejandro A. Ruz Ávila, su exilio será decisivo en la fundación del Rito Primitivo en México: «Para noviembre de 1952, ante la necesidad de enviar un representante frente a la fraternidad europea, el Supremo Consejo del Rito Primitivo discutió la posibilidad de exaltar al Hermano Vicente Sempere, a lo que la Asamblea no opuso objeción por lo que el 2 de diciembre el Ilustre Hermano Silvestre Savitsky envió una carta al Hermano Sempere a fin de pedir “su consentimiento para conferirle el más alto Grado de nuestro Rito y su conformidad para representar nuestro Supremo Consejo en Francia”. Esto originó que el Supremo Consejo del Rito Primitivo convocara a una reunión extraordinaria para el 3 de febrero de 1953.
En esa fecha se oficializó la exaltación del Querido Hermano Vicente Sempere al Noveno y Último Grado de la Francmasonería Progresista Universal, a fin de que asumiera el cargo de representante de este Alto Cuerpo en Francia, cargo que también representaba para toda Europa como integrante de la Logia Madre “Américo Vespucio”. (...) Para el 12 de julio de 1953 el Supremo Consejo de la Academia Mexicana del Rito Primitivo emitió una convocatoria para “Levantar Columnas” de la Logia Madre “Exilio” para la jurisdicción territorial de España y al mismo tiempo el Supremo Consejo Provisional de España en el exilio».

miércoles, 30 de septiembre de 2020

App vestigios

Nace la primera app colaborativa para ubicar y conocer vestigios de la Guerra Civil: cuenta con un mapa interactivo en el que se geolocalizan los restos de la contienda.

«Creada por Daniel Rodríguez, historiador, y José Ignacio Naranjo, programador informático, la colaboración de los usuarios resulta capital para que cumpla con las expectativas. Son los propios usuarios quienes geolocalizan los restos con el móvil y los comparten en la app. Para evitar errores, Rodríguez se encarga de cotejar los hallazgos. Una vez validados, aparecerán en el mapa interactivo de la aplicación. Y así con todo lo que suban. “Hay demasiadas zonas oscuras con respecto al patrimonio de la Guerra Civil. La gran mayoría está abandonado, vandalizado o tapiado. Es raro encontrar un sitio donde se hayan encargado de conservarlo”, sostiene el historiador. (..) No esperaban la buena acogida que ha tenido el proyecto. La sorpresa ha sido tal que han encontrado restos hasta fuera de España. En Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, un usuario les informó de un barco hundido utilizado por los golpistas para viajar hacia la Península al comienzo de la guerra. “Había leído de la sublevación allí, pero ni se me habría ocurrido mirar allí. Está encallado cerca de la costa. Cuando baja la marea, puede verse”, apunta Rodríguez».



Incluye hitos ecuatoguineanos, empezando por el hundimiento del vapor "Fernando Póo" en la mañana del 14 de octubre de 1936 por el "Ciudad de Mahón", un barco con bandera falsa llegado de Las Palmas trasportado voluntarios falangistas y tropas marroquíes.

Está también referenciado el bombardeo a la ciudad de Bata y el desembarco de las tropas marroquíes con la espantada de la población local hacia el interior boscoso del continente y las fronteras con Camerún y Gabón. Para algunos fue el inicio del exilio.

Faltaría - tal vez- incluir la escaramuza del río Ekukú, cerca de Bolondó, o la del bosque de Kangañe, en la desembocadura del río Utamboni.



"Vestigios Guerra Civil" se puede descargar desde googleplay o desde la apple store.