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viernes, 29 de mayo de 2026

Vestigios invisibles

Rueda de timón
del Ciudad de Mahón
¿Recordáis la operación de falsa bandera del Ciudad de Mahón en la bahía de Bata? Se saldó con el hundimiento del vapor correo Fernando Póo, y el bombardeo de la indefensa población civil de Bata dirigido por el capitán de artillería Juan Fontán.

Lo recuerda Gonzalo Matamala, el hijo del farmacéutico de Bata, en la entrada "Recuerdos de mi primera infancia" de su blog Memorias: «una vez en la bahía de Bata arriaron esta bandera [francesa] e izaron la bandera de los rebeldes (la actual) y sin previo aviso comenzaron a bombardear la ciudad...».
 
Ángel Miguel Pozanco
, secretario del Subgobierno de Bata, concluye que «con dos cañonazos destruyó el Fernando Poo y atacó la sede del Subgobierno. En el ataque al Fernando Poo también murieron varios tripulantes y otros fueron hechos prisioneros. Soldados marroquíes bien armados, que fueron desembarcados en Bata, no respetaron nada ni a nadie». 

Desde territorio controlado por los golpistas, La Gaceta de Tenerife resumía el bombardeo con «varios impactos dieron en la línea de flotación, empezando a hacer agua y a tumbarse. Rápidamente se hundió, pereciendo ahogados gran número de rojos, entre ellos el cabecilla de la subversión». No hay estadísticas claras... pero los medios de la época señalaban un veintena de anónimos ahogados. Sólo gracias al Capitán Emilio Ley Arata, director de la Trasmediterránea, se puede poner nombre a uno de ellos «Resultó muerto en el accidente del Fernando Poo el primer maquinista Eduardo Selma, marxista». Y al barbero Francisco Caparrós, aunque que realmente no murió ahogado: «Nos contaron la manera inhumana con que llevaron a efecto este asesinato los fascistas. Un moro, al conjuro de las palabras "éste, incomunicado", le segó la cabeza de un golpe de alfanje, después de haberle martirizado horrorosamente».

La carta publicada desde Camerún por Ricardo Miralles en el Diario de Almería completaba que «después de bombardear el barco, el Ciudad de Mahón empezó a disparar sobre Bata, sin tener en cuenta que es una población indígena y que los negros están al margen de toda lucha entre nosotros. Poco podíamos hacer con nuestro medio centenar escaso de roñosos mosquetones contra los cañones y ametralladoras del Ciudad de Mahón...». 

Miguel Valverde Espín, en Los cruceros auxiliares en la Armada nacional. 36-39, razona que ese hundimiento «fue un disparate (...) pues se trataba de una moderna y espléndida motonave recién incorporada al servicio, carente de defensas de ningún tipo (...). Supongo que el Comandante del Ciudad de Mahón no recibiría ninguna felicitación por ello, ya que realizó lo más fácil. Si todos los buques de la Armada Nacional hubieran procedido igual, la Marina Mercante española habría desaparecido».

A su vez, Gustau Nerín documenta la desbandada de los republicanos ante el bombardeo y desembarco en Bata, los cuales «se iban a pie, en condiciones extremas, porque habían abandonado sus hogares lo más rápido posible. Según algunos guineanos, testigos de la huida, había incluso niños blancos desnudos».

Los restos del Fernando Póo pueden verse todavía los días de marea baja frente al Consulado General de España en Bata.

¿Y del infame Ciudad de Mahón que con pabellón de un país extranjero y nombre postizo de Ciudad de Macao, hundió al vapor y bombardeó a una ciudad indefensa?

15 de octubre de 1936, el Ciudad de Mahón atracado de popa en Santa Isabel una vez finalizada su campaña bélica que acabó con el hundimiento de su compañero de flota Fernando Poo: desembarco en formación del Batallón de Patriotas Voluntarios de Las Palmas con mono blanco, salacot y camisa azul, pancarta de "Arriba España" y algunos brazos en alto predominando en el acto. La banda interpreta el himno de Riego.

La historiografía franquista narra «en Bata quedaron 200 hombres de guarnición para asegurar el territorio. Pronto se formaron milicias de Falange, que cooperaron eficazmente con la tropa. El resto de la expedición volvió a Fernando Poo en el Ciudad Mahón y se les dispensó un apoteósico recibimiento.

A las seis y media de la mañana de 15 de octubre daba fondo en Santa Isabel la hazañosa motonave, mientras los Voluntarios de Canarias y los demás componentes de la columna, que ocupaban completamente la cubierta, atronaban el aire con sus gritos patrióticos.

En el muelle les esperaban en correcta formación las milicias nacionales creadas por Ayuso y todas las autoridades, con el nuevo gobernador Serrano a la cabeza. La banda de la Guardia colonial amenizaba el recibimiento interpretando el himno de Riego, que aún se creía era el oficial de la nueva España».

El vicecónsul portugués detalla en sus informes cómo «tocóse entonces, el himno de Riego, que desde a bordo del Ciudad de Mahón, el Comandante de la tropa, hizo sustituir por el himno de Falange española, cantado a coro por
la tropa y marinería de abordo y por las Milicias en tierra, después de lo cual, salió de a
bordo, un viva a Franco, estruendosamente correspondido por la enorme masa del pueblo,
seguido del saludo fascista».

Despedida el 8 de noviembre de 1938: La población de Santa Isabel tributó una cálida despedida a los dos centenares de voluntarios canarios llegados a Guinea a bordo del Ciudad de Mahón, el 14 de octubre de 1936, para incorporar estos territorios a favor de la causa nacionalista durante la guerra civil española. Un gran letrero al inicio del malecón dice "Arriba España". Banderas españolas, la cruz gamada alemana, gallardetes y anuncios de la firma W.A. Moritz y del coñac Domecq, confluyen en las instalaciones portuarias. Los soldados recorren la pasarela para embarcar en el mismo buque Ciudad de Mahón de regreso a Canarias (se observa el cañón de punta popa de 75 mm), ante la atenta mirada de un grupo de jóvenes falangistas de ambos sexos y de una compañía de tropas indígenas de la Guardia Colonial. Los voluntarios canarios visten camisa azul, pantalón blanco, correaje y salacot también blanco. A la derecha los almacenes del puerto y a la izquierda la aduana.

Cumplida su misión, el Ciudad de Mahón regresó de nuevo a Canarias y el 23 de enero de 1937 fue habilitado como transporte de guerra, sirviendo de enlace con la colonia africana hasta su relevo por el planero Malaspina, a finales de 1938. 

Terminada la guerra, el barco fue desmilitarizado y volvió a sus rutinas. Su vida marinera se cerró en 1974 cuando fue desguazado en San Esteban de Pravia por la empresa Stille Norte.

Lo cuenta Juan Carlos Díaz Lorenzo en La vida marinera del buque Ciudad de Mahón: «Vencidos los certificados de navegabilidad y su clasificación en el Lloyd’s Register, el 20 de junio de 1974 causó baja en las comunicaciones marítimas de soberanía. Desde Las Palmas hizo viaje a Valencia y quedó abarloado al vapor Ciudad de Alcira, que también se encontraba inactivo y en trámites de venta. Finalmente, el Ciudad de Mahón fue adquirido por Stille Norte y, en el mes de noviembre siguiente, a remolque del remolcador español Aznar José Luis fue llevado a San Esteban de Pravia, con arribada forzosa en Avilés, debido a un temporal en el Cantábrico. Luego, a orillas del Nalón, el soplete y la piqueta acabaron con la gallarda estampa y la vida marinera del histórico Ciudad de Mahón».

 

Años después, en 1983, con motivo de celebrarse el primer centenario de la Junta del Puerto de La Luz y Las Palmas, la Trasmediterránea hizo donación de la bitácora y la rueda del timón del buque, siendo expuestas en el edificio de la terminal de pasajeros del muelle de Santa Catalina, en el que el veterano Ciudad de Mahón atracó en numerosas ocasiones. Al quedar inutilizada este terminal, estos objetos se encuentran expuestos en la sala de espera de la Presidencia de la Autoridad Portuaria de Las Palmas.

La Asociación Canaria de Coleccionistas Marítimos (Accomar) tras un intenso trabajo de recopilación de objetos, incluso los ha incorporado en una exposición dentro del marco de la Feria Internacional del Mar (Fimar) dedicada al primer siglo de vida de la compañía Trasmediterránea.

Bitácora del puente y placa conmemorativa del Ciudad de Mahón
otorgada "en gratitud por la liberación para España" de la ciudad de Bata.

Del desguace se salvaron también otros elementos, como dos largos remos (de más 4 metros cada uno) de una de sus barcas de salvamento, que reposan actualmente -como asépticos elementos marineros- en el Centro de Interpretación del Puerto de Mahón, en Isla del Rey. O la placa de la ciudad de Bata por la "liberación", que fue subastada hace unos años en un portal web, y actualmente forma parte de alguna colección privada.



Como anécdota, en 2019, el Grupo Naviera Armas (actual propietario de Trasmediterránea) rebautizó al ferry Zurbarán, recuperando el emblemático nombre de Ciudad de Mahón. Tras un cambio de rutas y empresas, conservó ese nombre-homenaje hasta 2022, año en que su nueva naviera propietaria le asignó al canal de La Mancha.




Finalmente, la naviera Trasmed, filial española de Grimaldi dio de baja al Ciudad de Mahón II, pero informó que seguirá con la nomenclatura «Ciudad de …» para sus buques, por lo que en enero de 2022, el Volcán de Tijarafe fue renombrado Ciudad de Mahón, convirtiéndose así en el tercer buque que luce el nombre en su armadura.
Actualmente el tercer Ciudad de Mahón presta servicios para Baleària en la línea Algeciras-Tánger.

La existencia de estos vestigios, sin referencias ni memoria a su participación en la guerra, apelando tan sólo a una bucólica y entrañable vida marinera recuerda al debate por los restos del crucero Canarias

Sobre éstos recogíamos la reflexión del recordado Benito Sacaluga:

Mi propuesta es la siguiente:
Conservar la hélice en su lugar, y sustituir la placa que existe actualmente por otra en la que conste en varios idiomas el historial del buque, por supuesto es imprescindible que se refleje con claridad el bombardeo de la carretera Málaga-Almería y el número de muertos civiles que provocó, así como el nombre del resto de poblaciones que fueron objeto del fuego de los cañones del crucero.
Si mi propuesta prosperase, cosa que sinceramente no creo que suceda, sería interesante conocer lo que pensarán los miles y miles de turistas extranjeros que visitan Tenerife cada año, al comprobar a que atrocidades se rinde homenaje en España.
Claro que a mi lo que me pide el cuerpo es que se funda la hélice, y que lo obtenido por la venta de su extraordinario bronce se done a la Asociación contra el Silencio y el Olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, una asociación que ya lleva localizadas en fosas comunes a más de 2.800 personas asesinadas por el franquismo.

 

Hélice del crucero Canarias 

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