Así, resulta esclarecedor tropezarse en redes con esta escueta biografía: «Mi abuelo materno y toda la familia tuvo que irse de Navalagamella (Madrid), porque era el alcalde y socialista; de toda la familia de mi madre se fue a Guinea Ecuatorial (era española). En el viaje en barco conoció a mi padre.. historias de película (mi hermana mayor nació en Guinea)».
Una rápida revisión permite identificar -casi con seguridad- que se trata de Sinesio González Casado (o ¿Germán, según La Guinea Española?), nacido en Navalagamella en torno a 1915 e integrante del comité local del Frente Popular.
¿Recuperamos un poco de su historia?
Durante la Guerra Civil, Navalagamella fue un destacado enclave de la Batalla de Brunete. Tras el conflicto, la localidad quedó completamente destruida, siendo incluida en los planes de la Dirección General de Regiones Devastadas en 1940 para proceder a su reconstrucción. A consecuencia del conflicto armado, Navalagamella cuenta con varios ejemplos de arquitectura militar como fortines, búnkeres, puestos de tirador y parapetos, diseminados por todo su término municipal hasta un total de 127.
Detenido y encausado militarmente, Sinesio finalmente es indultado, si bien tendrá que pasar por un batallón disciplinario, y en Fernando Póo quedará adscrito a la guardia colonial como parte de la quinta del 36.
Su ficha cuenta con una anotación que remite a su hermano Severiano. Ambos son acusados de realizar requisas de aprovisionamiento en las fincas de las afueras de la población y de «tirar las campanas» de la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella de Navalagamella.
Es una acusación extraña, si tenemos en cuenta que ésta, ubicada a la entrada del municipio, quedó en ruinas tras la batalla.
En cualquier caso, de Severiano hay más información: albañil de profesión y afiliado al sindicato UGT, fue condenado a 6 años y 1 día. Cumplió unos años de condena, hasta que se benefició de una conmutación de pena y posterior indulto.
En Navalagamella hay un tercer "González Casado". Se trata de Máximo, nacido el 13 de abril de 1902, y que sin llegar a los 40 años falleció en el campo de concentración de Gusen, adscrito al de Mauthausen.
Desde 2021, Máximo cuenta con un adoquín de la memoria en Madrid: «Hasta el pasado viernes el nombre de Máximo González Casado era desconocido para los vecinos de la calle San Vicente Ferrer, en cuyo número 76 vivió. Desde entonces, y gracias a que ha quedado impreso en una pequeña baldosa metálica colocada en la acera de ese lugar, al menos les sonará, a ellos y a cualquiera que pase por allí y repare en la stolpersteine recién instalada que telegrafía momentos clave de la vida de González Casado, la cual acabó abruptamente en 1942 en Mauthausen».

